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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2013

Dinamita para la paz

Guillermo Paniagua
Gara

La Unin Europea ha servido a nivel mundial para asegurar a la clase dominante europea una posicin estratgica en reparto del botn imperialista


La conformacin del espacio econmico-institucional europeo estuvo marcada desde sus inicios a nivel internacional por la necesidad de las burguesas europeas de asegurarse una posicin aventajada en la pugna competitiva interimperialista y a nivel interno por su necesidad de afianzarse como clase dominante. Aunque esta institucionalizacin dio sus primeros pasos en el inmediato periodo de posguerra (CECA, CEE), su afianzamiento como herramienta estratgica de la clase dominante europea no se materializ antes de 1992 con la firma del Tratado de Maastricht. Y es que para estas fechas las condiciones posibilitaban y requeran una superestructura jurdica, poltica e ideolgica para la implementacin sistemtica de su apuesta estratgica ya puesta en marcha tras la crisis de los 70: el capitalismo en su declinacin neoliberal.

La necesidad de recomponer la tasa da ganancia, un contexto internacional marcado por el derrumbe del bloque socialista y un marco interno de debilitamiento de las resistencias y organizaciones obreras delineaban las condiciones objetivas y subjetivas para sistematizar el desmantelamiento de las polticas redistributivas impulsadas por el pacto interclasista de posguerra. As es como los nuevos criterios de convergencia acordados se empezaron a desgranar de forma coordinada convirtiendo a la flexiblizacin, privatizacin, deslocalizacin y desregulacin en nuestro pan de cada da. Como expresin ms flagrante de este compromiso histrico, esta vez no inter- sino intraclasista aunque hegemonizado por la fraccin financiera industrial, se adopt el euro como moneda nica y se cre el Banco Central Europeo. Finalmente, para apuntalar este marco de acumulacin haba que mantener obediente y disciplinada a la fuerza de trabajo creando un espacio policial europeo y, en general, desactivar por pasiva o por activa el menor cuestionamiento del status quo, como en el caso del No a la Constitucin europea.

La fase que estamos atravesando actualmente no es ms que una aceleracin en la materializacin de este proyecto estratgico. As es como la respuesta capitalista a su propia crisis estruc- tural combinando una ingente transferencia directa (salvataje bancario) e indirecta (rescate) de dinero pblico al sector privado financiero con un recrudecimiento directo (reforma laboral) e indirecto (reforma de las pensiones, etc.) de los niveles de explotacin se inscribe en unas directrices marcadas hace ya tiempo. Finalmente, a nivel poltico-ideolgico para controlar y canalizar el malestar popular la clase dominante est aumentando las medidas represivas (cierre de fronteras, militarizacin del conflicto social), alimentando los planteamientos ultras y xenfobos de rechazo y expulsin de los migrantes, sin dudar cuando las circunstancias lo requieren en imponer banqueros-tecncratas de confianza en el poder (Italia, Grecia). Esta creciente oligarquizacin y fascistizacin de las instituciones polticas europeas, necesaria para la reproduccin del sistema, es la que subyace en la tramposa disyuntiva planteada en 2009 por Durao Barroso a los sectores populares: recortes y austeridad o golpe militar.

Por lo tanto, no es extrao que para llevar adelante medidas que atacan frontalmente las conquistas histricas de los sectores subalternos un elemento clave de la estrategia neoliberal fuera dotarse de una institucin construida ad hoc que adems de proveerle de un valioso marco de coordinacin, permitiera desplazar la adopcin de estas medidas hacia una esfera supraestatal y evitar as su difcil y costosa aprobacin en los estados de la Unin. Verdadera coartada de los estados miembros para implementar medidas antipopulares previamente consensuadas, la Unin Europea crea la ficcin fetichista de que los estados miembros, al autopresentarse como meras correas de transmisin de las decisiones tomadas en una instancia superior, ya no representan espacios de decisin ni, por lo tanto, de lucha. Pero no nos despistemos: aunque con diferentes velocidades y subordinacin entre un evidente centro y periferia interna, los estados y el Capital siguen siendo los principales actores de este teatro macabro llamado Unin Europea.

Complementariamente a este papel funcional interno en la reordenacin del modelo de acumulacin y dominacin capitalista, a su vez la UE ha servido a nivel mundial para asegurar a la clase dominante europea una posicin estratgica en el reparto del botn imperialista. As es como en estos ltimos veinte aos no se ha cansado de fomentar y respaldar el expolio realizado por sus grandes corporaciones en sus antiguas y aoradas colonias; ha participado por pasiva o activa junto a su hermano mayor estadounidense y la OTAN en intervenciones militares ya sea en los Balcanes, Irak, Afganistn o en los ltimos captulos militares y paramilitares en Libia, y actualmente Siria. El respaldo incondicional a su poderosa y criminal industria armamentstica, y el apoyo poltico-econmico y militar que brinda a los Es-tados terroristas de Israel y Marruecos en su afn de exterminar a los indomables pueblos palestino y saharaui respectivamente no hacen ms que alargar una lista infinita de conculcacin de derechos bsicos, tanto individuales como colectivos, que desde su nacimiento perpetra esta gran potencia imperialista que es la Unin Europa.

Llegados a este punto parecera que sobran las razones para quedar un tanto perplejos tras la reciente concesin del premio Nobel de la paz a semejante candidato. Pero no nos engaemos: adems de condecorar a un criminal de guerra ms con este ya desacreditado galardn esta decisin responde a la urgente necesidad (al igual que al concederle hace tres aos el mismo premio a Obama) de inyectar una desesperada dosis de legitimidad a un sistema capitalista imperialista que debido a la agudizacin de sus contradicciones internas no puede seguir tergiversando tan fcilmente su ms profunda naturaleza: la guerra abierta y prolongada en contra de los pueblos trabajadores. Tanto a nivel interno como mundial el cuento de la Europa Democrtica y de los Derechos Humanos se hace cada vez ms insostenible. Y ante una situacin explosiva, qu mejor que entregarse a la pericia del padre de la dinamita?

Guillermo Paniagua es militante de Askapena (www.askapena.org)

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130114/382618/es/Dinamita-para-paz



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