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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2013

Es ahora cuando, carajo!

Alfredo Serrano Mancilla
Pblico.es


Este era el lema de muchos cnticos tatareados en las infinitas marchas de resistencia en Bolivia frente la acometida de polticas de ltima moda de pago de deuda ilegitima a acreedores internacionales a costa de una deuda social de la gran mayora del pueblo. Estas fueron las palabras pronunciadas en las manifestaciones populares rechazando los programas de desajuste y los planes de desestabilizacin de las condiciones de vida de la mayora ciudadana. Ese fue el grito de las demandas exigiendo una asamblea constituyente a pesar de la correlacin adversa en las fuerzas partidarias. Los excesivos clculos de los intelectuales a veces no entienden de las fuerzas espontneas del pueblo.

Ahora es cuando, carajo! Esta exclamacin cristaliza aquello que exige este momento poltico en Espaa. El ao 2013 es tiempo inminente para la poltica; es tiempo para sustituir a esa casta poltica ubicada en partidos en los que ya no cree nadie. Las movilizaciones sociales deben seguir, pero cada vez ms instrumentadas en propuestas electorales para derrocar democrticamente un modelo econmico bipartidista que ha demostrado que no tiene capacidad para arreglar este desaguisado provocado por ellos mismos. Precisamos confrontar en estos das el intento de implementacin de una estrategia dominante de largo aliento: naturalizar e interiorizar el sacrificio para seguir esperando a que la crisis se vaya como si se tratara de un frente borrascoso que depende de cuestiones meteorolgicas. Su estrategia est definida: eliminar expectativas queriendo provocar as que el movimiento y la protesta pierda fuerza. Los movimientos sociales, en sus mltiples dimensiones, tienen su tiempo, su intensidad, y hasta puede que su fecha de caducidad, y por ende, ahora es cundo se requiere este salto tctico donde el fin no siga siendo -en el mejor de los casos- gozar de un 15% de votos para tener una fuerza partidaria minoritaria cada vez ms grande, sino que es momento de buscar ms del 50%; una fuerza electoral que contenga a la mayora de ese 99% que representamos los ciudadanos de a pie que padecemos directa o indirectamente los efectos de esta crisis de carcter estructural.

Los indicadores, macroeconmicos y demoscpicos, muestran una descomposicin integral de la sociedad espaola. No solo llevamos un quinquenio perdido, sino que vamos camino de la dcada perdida. Las expectativas, vengan por donde vengan, son para echarse a llorar. En cuanto a la cuestin econmica, Espaa seguir en recesin sea cual sea la fuente consultada. Para el ao 2013, el gobierno es el ms optimista considerando que el PIB se reducir en 0,5%; la Comisin Europea y la OCDE estima que la contraccin es del 1,4; el FMI cifra la recesin en 1,3%. Este dato no es fruto del azar sino de haber optado por una economa irreal especulativa, sin sustento productivo, insertada desigualmente en la UE, favoreciendo a una micro oligarqua econmica-financiera a cambio de la ilusin transitoria de la discutible monoltica clase media. Este dato es el resultado de una salida neoliberal a la crisis mundial del neoliberalismo edificada sobre un estado corporativo a favor de unos pocos a la par que suprime derechos sociales a las mayoras. La deuda que importa es la ilegitima, la financiera, con dueos que siguen enriquecindos. La deuda en vivienda, en salud, en educacin, en justicia, en servicios bsicos, en empleo, es la deuda invisible para ellos y omnipresente para todos nosotros. Esta recesin permanente, agravada por determinadas polticas con paquete exclusivo para gente VIP, se traduce a su vez en un profundo Estado del Malestar: desempleo que sube, consumo por hogar que baja, desigualdad y pobreza creciente, desahucios en cada esquina a pesar de los 6 millones de viviendas vacas. Claramente, el pacto es con ellos, no con nosotros; la alianza es con ese orden econmico internacional hegemnico. Las relaciones geopolticas elegidas seguirn poniendo ms dificultades: Merkel podra salir ratificada en Octubre de este ao en Alemania; la derecha puede ganar en Italia en este Febrero; EEUU con la excusa del su estrategia-invento del precipicio fiscal llevar a cabo en unos meses todos los recortes posibles en prestacin por desempleo, salud y pensiones a cambio de subir impuestos; y para colmo, la justicia elitista permite que el constitucional falle en contra de la medida francesa de poner altos impuestos a los que ganan ms de un milln de euros por una cuestin tcnica.

Todo este panorama tiene su espejo inmediato en una condena mayoritaria de los ciudadanos a aquellas instituciones sobre las que precisamente se cimienta todas las injusticias. No resulta nada extrao que las primeras 13 instituciones ms desaprobadas por la mayora en Espaa sean, segn Metroscopia, las siguiente: los polticos, los partidos polticos, los bancos, el parlamento, los obispos, el gobierno del estado, los ayuntamientos, los sindicatos, la patronal, las multinacionales, la iglesia, el tribunal constitucional y los tribunales de justicias. Todas estas instituciones tienen un porcentaje de desaprobacin superior a los que la aprueban, revelando as un alto descrdito a esta poltica de mentira, a sus soportes y sus actores. Es ahora cundo s se puede.

Es momento de elegir ante la siguiente bifurcacin: aceptar las reglas de este juego suicida dando por buenos los efectos devastadores y el sacrificio sine die, o cambiar creando una mayora a favor de otra democracia, real e integral, y no aparente. Las dos rutas estn muy definidas y llevan a lugares muy distintos. Ellos nos proponen acatar la propuesta de una transicin lampedusiana, esto es, cambiar algo para que nada cambie, en el seno de una burbuja cultural-democrtica fruto de otra transicin, la del franquismo con una constitucin sin pueblo constituyente sino con una corte de excelentes-sabios, con una justicia heredada, sin cambios en la acumulacin originaria de la dictadura, donde apretarse el cinturn es un mandamiento natural. Nosotros tenemos otra va, la va de ganar elecciones sabiendo que somos mas, que la crisis no se solventa apretando un cinturn que no ms de s, sino que la rabia, la angustia, el pesimismo y la zozobra deben ser canalizados por un instrumento electoral ganador. Momento para que los movimientos sociales no se alejen de la sociedad, conversen con aquellos que an no se mueven, y no dejen pasar esta oportunidad sin construir un instrumento poltico electoral que aproveche las cada vez ms dadas condiciones objetivas y subjetivas de las mayoras. La economa y las condiciones sociales slo cambian si se hace desde la poltica.

Alfredo Serrano Mancilla. Doctor en Economa, Coordinador Amrica Latina CEPS

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/6388/es-ahora-cuando-carajo/



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