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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2013

Nuestra nica salvacin es ser muchas y organizadas
Parar los despidos

Merce Amado
Rebelin


Cuando PSOE y PP aprobaron sus respectivas reformas laborales lo hicieron prometiendo a la ciudadana que stas estaban diseadas para crear empleo. Gran parte de la poblacin no cremos en las buenas intenciones de los gobiernos, convencidos y convencidas de que el objetivo de las mismas no era generar empleo, sino crear mecanismos para facilitar el despido. De esa gran parte de poblacin, una minora pasamos de la indignacin a la accin e intentamos parar las reformas con movilizaciones, sin conseguirlo. No ramos suficientes.

Los acontecimientos han demostrado con contundencia que no nos equivocbamos. En los ltimos aos los despidos no han hecho ms que aumentar. Cada da nos enteramos de nuevas personas de nuestro entorno que han perdido su empleo y las noticias sobre nuevos EREs incluso en empresas sin prdidas llenan los medios de comunicacin. En su momento no fuimos suficientes personas las que actuamos ante el peligro que suponan las reformas laborales, y ahora todos y todas las trabajadoras sufrimos las consecuencias.

A pesar del trgico panorama, resulta esperanzador ver cmo en muchas empresas pblicas y privadas, los y las trabajadoras se organizan colectivamente y luchan para defender su puesto de trabajo. Lo hacen con una fuerza y una pasin admirables, reinventando las formas de lucha, combinando las formas tradicionales con las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologas. Luchas como la de los y las trabajadores de Telemadrid, las de la Sanidad y tantas otras, estn escribiendo la historia del movimiento obrero del siglo XXI. Todos y todas las trabajadoras deberamos seguir con atencin las luchas que se estn produciendo, ver cules son sus tcticas para defender sus puestos de trabajo y, por supuesto, ofrecerles nuestra solidaridad.

He dudado sobre si utilizar el trmino movimiento obrero porque s que generar automticamente rechazo en gran parte de las personas a las que quiero llegar. Quiz debera hablar mejor de movilizacin social en el terreno laboral. Pero permitidme, por favor, hablar de movimiento obrero. As cada vez que tengamos noticia de un ERE, de un despido y de la reaccin de los trabajadores con encierros, huelgas, etc. el trmino movimiento obrero nos har pensar en la situacin de la clase trabajadora en el s. XIX y recordaremos que lo que estamos viviendo nos acerca cada vez ms a esa situacin de origen del capitalismo. Nuestra memoria biogrfica nos empuja a pensar y soar con ese capitalismo de cara amable que supuso la etapa del Sistema del Bienestar. Pero andamos muy mal de memoria histrica y por eso nos resulta difcil recordar cmo era el capitalismo salvaje del s. XIX y cmo conseguimos moderar su violencia. Entre otros factores socio econmicos, en gran parte, los y las europeas -unos ms que otros- conseguimos un Sistema de Bienestar para los y las trabajadoras gracias a la fuerza del nico movimiento social que haba por aquellos entonces: el movimiento obrero.

As pues, parece que asistimos a una pequea revitalizacin del movimiento obrero y a pesar de ello resulta difcil obtener victorias. En algunos casos s ha ocurrido, como en el de los y las trabajadoras de la consultora Capgemini, que con una convocatoria de huelga indefinida consiguieron parar el agresivo plan de ajuste destinado a la reduccin de costes laborales y, por tanto, a la precarizacin de sus trabajos y de sus vidas-. Es necesario y urgente que empecemos a obtener ms victorias, pero para ello es muy importante cambiar de tctica. Para ello debemos aprender de la historia y tambin de las tcticas de nuestros enemigos.

Dadas las circunstancias, es un hecho que todos y todas las trabajadoras estamos en peligro de perder nuestro puesto de trabajo. Es probable que mucha gente no lo crea as, incluso es posible que me equivoque y que realmente no sea as. Sin embargo, la mejor opcin para cualquier trabajador o trabajadora es creer que est en peligro de perder su puesto de trabajo. Y una vez instalados en ese estado mental, tendremos que actuar en consecuencia. Si tenemos en cuenta la historia, veremos que lo nico que ha mejorado la situacin de la clase asalariada en general ha sido la movilizacin, la accin conjunta y no la accin individual, como intentan hacernos creer. Y de todas maneras, suponiendo que alguien a ttulo individual pudiera mejorar sus condiciones, qu ocurre con sus amigos, su familia, sus hijos. No merecen el esfuerzo de luchar colectivamente por ellos?

Y si la historia nos ensea que slo juntos y juntas podemos, lo que nos ensean nuestros empleadores es que para conseguir resultados hay que actuar con proactividad. Si nos fijamos en cmo actan los empresarios que nos pagan por nuestro trabajo, veremos que no actan de forma reactiva, sino proactiva. Es ms, nos exigen que en nuestros trabajos seamos proactivos. Y si nos lo piden en el trabajo, por qu no serlo para defender la nica fuente de ingresos que tenemos.

La conclusin es que no podemos esperar a tener un ERE o el despido encima de la mesa, no podemos esperar a que los despidos sean ya un hecho. La mejor opcin es convencerse de que ese puesto de trabajo es tuyo y que lo vas a defender por todos los medios porque en ello te va la vida y la de tu familia. La mejor opcin es luchar colectivamente antes de que sea demasiado tarde.

En Telefnica lo estamos haciendo. Desde febrero de 2011 luchamos sin tregua por la readmisin de un compaero despedido por bajas mdicas justificadas. Entendemos que los dos despidos que se produjeron por ese motivo son movimientos tcticos de la direccin de la empresa y que nos jugamos mucho en el resultado. Hemos respondido a ese ataque de forma reactiva en el caso del compaero despedido, pero a la vez la lucha reactiva por la readmisin es una lucha preventiva, para que no haya ms despidos en la empresa. Sin embargo, los y las que luchamos todava somos una minora, una minora muy convencida de que ste y no otro es el camino, pero una minora. De ah que en vez de plantearnos huelgas indefinidas como en Capgemini o Alten, hayamos aguzado el ingenio y basemos nuestras formas de luchas en acciones como la huelga de hambre o las flashmob, que con la movilizacin y el trabajo de una minora muy activa y comprometida consigue un gran impacto y solidaridad fuera de la empresa, y por tanto presin social.

Sin embargo, tanto en Telefnica como en otras empresas, los compaeros y compaeras que estamos intentando frenar la inhumana e inmoral polticas de recursos humanos imperantes, necesitamos sumar fuerzas. Es necesario que quienes todava no estn luchando para defender su puesto de trabajo comprenda que lo nico que puede salvarnos es que seamos muchos y muchas las que estemos organizadas antes de que se produzcan las agresiones definitivas.

Merce Amado. Delegada de CO.BAS y miembro de la Plataforma Marcos-Readmisin contra los despidos en Telefnica Movistar


Blog de la autora:http://isabelmoro.blogspot.com.es/2013/01/parar-los-despidos.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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