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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2013

El nuevo desafo mercantilista

Dani Rodrik
Project Syndicate


La historia de la economa es en gran medida una lucha entre dos escuelas de pensamiento opuestas, el liberalismo y el mercantilismo. El liberalismo econmico, con su nfasis en los emprendimientos privados y el libre mercado es la doctrina dominante actual. Pero su victoria intelectual nos ha cegado respecto del gran atractivo y frecuente xito de las prcticas mercantilistas. De hecho, el mercantilismo sigue vivo y goza de buena salud, y su continuo conflicto con el liberalismo probablemente ser una importante fuerza que influir sobre el futuro de la economa.

Actualmente se desecha por lo general al mercantilismo como un conjunto arcaico y patentemente equivocado de ideas de poltica econmica. Y, en su apogeo, los mercantilistas ciertamente defendieron algunas nociones bastante extraas, entre las cuales la ms notoria era que la poltica nacional deba guiarse por la acumulacin de metales preciosos: oro y plata.

El tratado de Adam Smith de 1776, La riqueza de las naciones, demoli hbilmente muchas de esas ideas. Smith demostr, en especial, que no debe confundirse al dinero con la riqueza. Segn l, la riqueza de un pas no est constituida solamente por su oro y su plata, sino por sus tierras, viviendas y bienes de consumo de todo tipo.

Pero resulta ms exacto pensar en el mercantilismo como una forma diferente de organizar la relacin entre el estado y la economa una visin no menos relevante hoy que en el siglo XVIII. Los tericos mercantilistas, como Thomas Mun, fueron de hecho fuertes defensores del capitalismo; simplemente proponan un modelo diferente del liberalismo.

El modelo liberal percibe al estado como necesariamente predatorio y al sector privado como dedicado inherentemente a la bsqueda de beneficios. Por ello propone una estricta separacin entre el estado y las empresas privadas. El mercantilismo, por el contrario, ofrece una visin corporativista en la cual el estado y las empresas privadas son aliados y cooperan en busca de objetivos comunes, como el crecimiento de la economa nacional o del podero del pas.

El modelo mercantilista puede ser ridiculizado como capitalismo estatal o amiguismo. Pero cuando funciona, como a menudo ha sido el caso en Asia, la colaboracin empresario-gubernamental o el estado proempresarial rpidamente reciben abundantes elogios. Las economas retrasadas no han dejado de notar que el mercantilismo puede ser su aliado. Incluso en Gran Bretaa, el liberalismo clsico solo lleg a mediados del siglo XIX esto es, despus de que el pas se hubiese convertido en la potencia industrial dominante del mundo.

Una segunda diferencia entre ambos modelos reside en la preferencia que se brinda a los intereses de los consumidores o de los productores. Para los liberales, reinan los consumidores. El objetivo final de la poltica econmica es aumentar el potencial de consumo de los hogares, que requiere brindarles acceso sin obstculos a los bienes y servicios al menor precio posible.

Los mercantilistas, por el contrario, enfatizan el sector productivo de la economa. Para ellos una economa slida requiere una estructura productiva slida. Y el consumo debe basarse en un alto nivel de empleo con salarios adecuados.

Estos modelos diferentes tienen implicaciones predecibles para las polticas econmicas internacionales. La lgica del enfoque liberal es que los beneficios econmicos del intercambio surgen de las importaciones: cuanto ms baratas las importaciones, mejor, incluso si el resultado es un dficit comercial. Los mercantilistas, sin embargo, ven al comercio como una forma de apoyar la produccin y el empleo locales, y prefieren impulsar las exportaciones en vez de las importaciones.

La China actual es la principal portadora de la antorcha mercantilista, an cuando los lderes chinos jams lo admitan todava el trmino conlleva demasiado oprobio. Gran parte del milagro econmico chino es producto de un gobierno activista que ha apoyado, estimulado y subsidiado abiertamente a los productores industriales tanto locales como extranjeros.

Si bien China ha abandonado muchos de sus subsidios explcitos a las exportaciones como condicin para su participacin en la Organizacin Mundial de Comercio (a la cual se uni en 2001), el sistema de apoyo mercantilista sigue en gran medida vigente. En particular, el gobierno ha administrado el tipo de cambio para mantener la rentabilidad de la industria manufacturera y esto ha resultado en un considerable supervit comercial (que se redujo recientemente, pero en gran medida como resultado de una desaceleracin econmica). Adems, las empresas orientadas a las exportaciones continan beneficindose por variados incentivos fiscales.

Desde la perspectiva liberal, estos subsidios a las exportaciones empobrecen a los consumidores chinos y benefician a los consumidores en el resto del mundo. Un estudio reciente de los economistas Fabrice Defever y Alejandro Riao, de la Universidad de Nottingham, calcula las prdidas chinas en un 3% del ingreso de ese pas y los beneficios para el resto del mundo en aproximadamente el 1% del ingreso mundial. Desde la perspectiva mercantilista, sin embargo, estos son sencillamente los costos de construir una economa moderna y prepararse para la prosperidad en el largo plazo.

Como muestra el ejemplo de los subsidios a las exportaciones, ambos modelos pueden coexistir alegremente en la economa mundial. Los liberales deben alegrarse cuando los mercantilistas subsidian su consumo.

De hecho esa es, en esencia, la historia de las ltimas seis dcadas: pases asiticos que sucesivamente se las ingeniaron para crecer enormemente aplicando distintas variantes del mercantilismo. Los gobiernos de los pases ricos hicieron la vista gorda la mayor parte del tiempo mientras que Japn, Corea del Sur, Taiwn y China protegieron sus mercados locales, se apropiaron de propiedad intelectual, subsidiaron a sus productores y regularon sus tipos de cambio.

Hemos llegado al fin de esta feliz coexistencia. El modelo liberal ha perdido su brillo, debido al aumento en la desigualdad y la difcil situacin de la clase media en occidente, junto con la crisis financiera producida por la desregulacin. Las perspectivas de crecimiento en el mediano plazo para las economas estadounidense y europeas van de moderadas a funestas. El desempleo continuar como una de las principales preocupaciones para los responsables de polticas. Es probable que entonces las presiones mercantilistas se intensifiquen en los pases avanzados.

Como resultado, el nuevo entorno econmico producir ms tensin que acomodamientos entre los pases que busquen vas liberales y mercantilistas. Puede tambin despertar debates latentes desde hace mucho tiempo sobre el tipo de capitalismo que genera una mayor prosperidad.

Traduccin al espaol por Leopoldo Gurman.

http://www.project-syndicate.org/commentary/the-return-of-mercantilism-by-dani-rodrik/spanish



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