Portada :: Opinin :: La Izquierda a debate
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2013

Son las Mareas un nuevo Sindicalismo?

madrilonia.org


El pasado mes de Septiembre se ha cumplido un ao del nacimiento de la Marea Verde en defensa de la educacin pblica. Un ao despus podemos afirmar que el fenmeno de las Mareas no es algo aislado, sino que compone (ah est la Marea Blanca como su mejor expresin) una nueva realidad organizativa. Queremos identificar alguna de sus particularidades para responder a la pregunta inicial: Prefiguran las mareas un nuevo sindicalismo?

1.- De la defensa de lo pblico a las comunidades

La diferencia esencial del movimiento de las Mareas con las concepciones tradicionales del sindicalismo es el haber abandonado la defensa de los servicios pblicos como conflictos corporativos que se vinculan de forma exclusiva a las reclamaciones salariales inmediatas de los y las profesionales. El xito de las movilizaciones de las Mareas Verde y Blanca se debe a que han sabido abrir el problema de los recortes a toda la sociedad. Apelando a las comunidades como defensa fundamental de los servicios pblicos se introduce la idea de que la salud o la educacin son cuestiones comunes que necesariamente deben ser defendidas por todo el mundo.

Al abrirse la problemtica a la sociedad al completo se empieza a romper la frontera entre usuarios de un servicio y profesionales del mismo. Se establece la nocin bsica de que centros de salud, colegios y hospitales son espacios de y para cualquiera. As se supera la idea de que un servicio pblico es competencia exclusiva de la administracin pblica.

En los ltimos aos, el discurso neocon de ataque a los funcionarios pblicos se haba sostenido precisamente sobre una condicin de privilegio de estos profesionales en relacin al resto, por unas mejores y ms estables condiciones laborales pagadas por todos; las Mareas han demostrado, como se deca, que no luchan solo por mantener esos beneficios sociales y adems han hecho visible lo avanzada que est la precariedad en el empleo pblicos (interinos, laborales, subcontratas, externalizaciones). Los conservadores-liberales tambin les acusaban de vagos, de no hacer nada, de estar chupando del bote; las Mareas han demostrado que a muchos empleados pblicos les importa muchsimo lo que hacen y estn dispuestos a renunciar a salario (con las huelgas) y a mritos (con las dimisiones de cargos de responsabilidad) para defender el servicio.

Esa apertura est llena, adems, de afectos, de complicidades y guios constantes entre comunidades y profesionales que reproducen un lazo social, un vnculo que favorece el apoyo y que convierte a cada persona en co-participante de las movilizaciones.

2.- Huelga intensiva, toma de la ciudad y comunicacin.


En las ltimas semanas hemos visto intensificarse la campaa por regular el derecho de huelga por un nico motivo, las Mareas han colocado en el centro la idea de la huelga intensiva, como uno de los mecanismos esenciales de conflicto.

Se entiende que para bloquear las dinmicas de reproduccin del propio servicio pblico es necesario bloquearlo de manera ms o menos constante. Esto, que fue un debate intenso el inicio de la Marea Verde (huelga indefinida o huelga puntual) En el caso de la Marea Blanca es la constante habitual y ha sido capaz de sostenerse poque han incorporado dos elementos que pueden ser fundamentales para comprender su xito: un sistema de rotaciones que distribuye las cargas econmicas de la huelga y un especial celo en mantener una excrupulosa cobertura de la atencin sanitaria hacia aquellas personas o situaciones que ms lo necesitan.

Esta huelga intensiva no se limita a la detencin del servicio, sino que se acompaa con otra serie de cuestiones que apuntan a la victoria en los conflictos abiertos con la administracin como una cuestin de democracia, gobernabilidad y dominio del espacio urbano. Las Mareas toman la ciudad en grandes movilizaciones que bloquean el trnsito y que atraviesan los medios de comunicacin demostrando la ingobernabilidad de la situacin. Se trata de producir desorden, de demostrar una anomala.

As, la huelga se acompaa con encierros, acciones de desobediencia civil e incluso la presin directa a las instituciones rodeando la asamblea de Madrid, las consejeras, etc.

Todo ello construido con una potencia comunicativa independiente capaz e llegar a casi todos los pblicos a travs de la comunicacin va redes sociales que conecta los distintos centros y un impresionante depliegue en formatos tradicionales (cartelera, pancartas, pegatinas, camisetas). En relacin al uso de las redes sociales est siendo especialmente relevante en la Marea Blanca, dnde en vez de haber una cuenta de la Marea hay cuentas abiertas centro a centro y la idea de Marea es un logo abierto, comn, participable por cualquiera. Adems la estrategia comunicativa se ha apoyado en ambas mareas en una amplia produccin de conocimiento terico-tcnico para atacar uno a uno los argumentos utilizados por la Comunidad de Madrid para justificar los recortes.

3.- Paradoja sindical y democracia organizativa

Se da la paradoja de que cuanto ms estructurada y potentes son las estructuras sindicales tradicionales en los servicios pblicos, ms difcil es que estas dinmicas de las Mareas se desarrollen por completo. As, la Marea Blanca, que tendra a priori menor potencia sindical clsica (a pesar de la presencia de los colegios profesionales o los sindicatos de tipo corporativo) que espacios como la educacin pblica, es capaz de generar una dinmica de conflicto mayor.

Los servicios pblicos de transporte o de comunicacin, con niveles ms altos de sindicacin tienen muchas dificultades para desarrollar este tipo de prcticas y producir esa alianza profesionales-usuarios/as que es clave para el desarrollo del conflicto. En la ltima huelga de Metro en Madrid hemos visto cmo esas diferencias remitan levemente porque las redes sociales han activado esos afectos de mutuo reconocimiento, pero no se ha configurado como Marea. No hay carteles hechos a mano en los tneles que expliquen el conflicto, no nos invitan a movilizaciones imaginativas tipo Yo no pago para potenciar la participacin de las personas en el conflicto como algo propio. personal en los vagones o en las salidas del metro contando que se movilizan por la defensa de un servicio pblico, no solo por mantener ciertas condiciones laborales. Algo similar sucede con las movilizaciones de defensa de Telemadrid, con muchas dificultades para construir como comn una televisin que ha sido la punta de lanza de la manipulacin en la Comunidad de Madrid (Con la oposicin, eso si, de los y las profesionales de la misma)

La Marea Verde estuvo claramente atravesada desde el principio por relacin conflictiva que se viene produciendo en diferentes mbitos entre las institiuciones polticas tradicionales y las nuevas formas de expresin poltica surgidas a partir del 15M. Organizada de forma asambleara en el marco de la explosin movilizadora del 15M entre interinos, funcionariado y posteriormente una parte de la comunidad educativa , se encontr con unos sindicatos educativos mayoritarios que al tiempo que mantenan una posicin de escucha y facilitacin de los espacios de encuentro queran mantenerse a toda costa como cabeza visible e interlocucin necesearia con con la Comunidad de Madrid, pese a que sta les ignoraba sistemticamente. Los sindicatos de concertacin, que vean la propia Marea con inters (por su potencia) y con recelo (porque esa potencia poda poner en crisis su hegemona) apostarn por limitar el alcance de la movilizacin por temor a una posible derrota que los dejara en una peor posicin.

4.- Podemos soar?


Imaginemos un desarrollo de estas dinmicas de Mareas como instituciones socio-sindicales de nuevo tipo. Podramos pensar estructuras sindicales en las que las comunidades no-profesionales, los y las usuarios de los servicios tuvieran voz y voto? Es posible democratizar las instituciones sindicales para ponerlas al servicio de una dinmica comunitaria? Que tipo de reivindicaciones de carcter ofensivo se podran producir? Podemos pensar que un nuevo sindicalismo pasa no solo por la defensa de las condiciones de vida de los profesionales, sino tambin por la defensa y el desarrollo de los servicios pblicos que ofrecen? Qu poder pueden tener ah las comunidades? Puede la propuesta de las Mareas extender a sectores que no sean el empleo pblico? Puede sobrevivir el sindicalismo tal y como lo hemos conocido hasta ahora si no asume estas posiciones?

Fuente:
http://madrilonia.org/2013/01/son-las-mareas-un-nuevo-sindicalismo/
 


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter