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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2013

Pablo Gonzlez Casanova, el intelectual y la izquierda

Luis Hernndez Navarro
Rebelin


El 2 de mayo de 2010, Pablo Gonzlez Casanova intervino en la sesin inaugural del Foro Social Mundial temtico 2010 en Ciudad de Mxico. Dedic su presentacin al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), a los campesinos de San Juan Copala y a Atenco.

No fue un gesto cualquiera. La solidaridad con el sme no estaba de moda. A la intensa campaa desatada desde el poder en contra de los electricistas se sumaron sectores de la izquierda intelectual, a quienes los trabajadores les parecen privilegiados y su sindicato rancio. Pero a don Pablo le ha tenido sin cuidado nadar contra la corriente de lo polticamente correcto. Ante el levantamiento zapatista, la entrada de la polica para romper la huelga estudiantil en la unam y la revolucin cubana (por citar slo tres ejemplos entre muchos otros), l ha dicho lo que piensa, no lo que se espera que diga. Don Pablo orienta su accin poltica por sus principios y su reflexin terica, no por modas. Y con el sme le une lo que l ha caracterizado como sentimientos intelectuales. Su padre mantuvo reuniones frecuentes con integrantes de ese sindicato y l mismo particip en su revista Lux, redactando crucigramas, y escuch a dirigentes de ese gremio, como Francisco Brea Alvrez, conversar sobre el socialismo.

Gonzlez Casanova defiende las causas en las que cree sin sacrificar su independencia, sin plegarse a la razn de Estado o a la razn partidista. Aunque se ha definido como un intelectual orgnico de la Universidad, es celoso de su independencia frente al propio medio intelectual y los distintos mbitos acadmicos, as como frente a las comunidades intelectuales ms reducidas de especialistas, de afinidades polticas y los medios de comunicacin.

En la misma reunin en la que expres su apoyo pblico a la causa del sme, abord temas candentes sobre la lucha por la emancipacin social actual. Lo hizo con rigor analtico y pasin poltica. Dijo que la construccin de un mundo diferente no ser posible sin antes definir dos ejes: que el capitalismo no solucionar los problemas del planeta, y que las organizaciones y luchadores deben incluir a todos los pobres de la Tierra y a los que estn con ellos, aun a los que han sido diabolizados por la izquierda institucional. De otra manera, alert, nos pasaremos hablando la vida de otro mundo posible, hasta que el imperialismo de varias cabezas acabe con el mundo en que vivimos y la tierra que habitamos.

Invit a asumir con urgencia la necesidad de definir un proyecto comn de quienes luchan por otro mundo. Manifestar nuestros puntos de unin ‒dijo‒, formular proyectos de accin conjunta e inmediata en torno a ellos, el respeto cabal, el respeto total a la autonoma de los participantes, individuales y colectivos. Debemos definir acciones concretas con fuerzas concretas que estn luchando por la paz, la justicia y la libertad. Definiendo a esas fuerzas nos definiremos nosotros.

Don Pablo, es preciso recordarlo, no es un joven estudiante universitario formado en algunas lecturas de marxismo de manual, ni el dirigente de algn partido leninista, sino un intelectual de noventa aos de edad, exrector de la unam, fundador de la sociologa mexicana, laureado con varios doctorados honoris causa y reconocido como uno de los grandes pensadores contemporneos de izquierda. Un acadmico a quien hace tres o cuatro dcadas figuras del mundo intelectual y poltico que hoy militan abiertamente en las filas de la derecha, lo acusaban despectivamente de ser demcrata.

A sus noventa, Gonzlez Casanova expresa con toda claridad el sentir de nuestra poca. Su pensamiento atiende las demandas de explicacin de una etapa extraordinariamente compleja, de cambio, de seguridad espiritual, de cohesin, de reconocimiento, de amplios sectores sociales reales (no imaginarios). Sus obras son una herramienta privilegiada para la crtica del poder y la enunciacin de la verdad en nombre de los oprimidos. Su obra ha gestado un horizonte intelectual para la izquierda social y un nuevo cuadro ideolgico que ayudan a recomponer y reformular el alimento espiritual de los sectores ms activos de la izquierda. Su trabajo proporciona un buen conocimiento de la realidad, condicin indispensable para la accin poltica y social. Finalmente, en un momento de desnimo social, sus reflexiones coadyuvan a elaborar proyectos alternativos frente a los males del orden establecido.

El fin del intelectual clsico


Desde finales del siglo pasado vivimos una poca en la que la influencia de los intelectuales en los asuntos pblicos, tan importante en otras pocas, ha disminuido sensiblemente. Muchos de ellos se reciclaron transformndose en expertos y tecncratas. Desplazados de la tarea de formar la opinin pblica por el prncipe electrnico, han buscado convertirse en intelectuales mediticos. Se han vuelto as una especie hecha de celebridades, aunque a quienes aparecen como editoralistas en las barras de opinin de los telediarios se les vea pero no necesariamente se les escuche. Publicidad, informacin y entretenimiento se han vuelto, por obra y gracia de la televisin comercial, una sola cosa. De la mano de ella, muchos intelectuales son ahora comentaristas y aduladores de los poderes establecidos.

La prensa escrita que representa los intereses ms conservadores les brinda a los profetas del fin de la utopa amplia cobertura. En ella difunden sus opiniones y publican sus artculos. Sin embargo, a pesar de su reciente protagonismo, hacen agua. Dedicados a servir al prncipe, no tienen nada que ofrecer a los pueblos. Quienes los escuchan son, apenas, sus audiencias de siempre. Sus opiniones estn lejos de normar criterios o legitimar conductas. A lo sumo, alimentan prejuicios. Al metamorfosearse de esa manera, los intelectuales de la pantalla chica se han ido devaluando.
En una poca de expertos, tecncratas e intelectuales mediticos como la que vivimos, qu papel desempea un intelectual de izquierda como Pablo Gonzlez Casanova?, qu espacio tienen sus ideas y su quehacer?, qu puede recuperarse de su obra que tenga sentido para explicar lo que sucede hoy en da?

No son preguntas ociosas. El exrector ya sufri, en el marco de la huelga universitaria de 1999-2000, la sentencia del tribunal televisivo por su decisin de renunciar a las direccin del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, como protesta por la entrada de la polica a la unam. Al analizar el papel de los medios electrnicos en el conflicto, escribi en La Jornada: La televisin actual nos impide ver los problemas sociales para resolverlos. Convierte los problemas sociales en problemas individuales, penales, policiales y militares.

Don Pablo juega un papel central en el actual debate latinoamericano. Su visin de la realidad continental (y del mundo actual) y de los sujetos emancipatorios, es de gran actualidad. Literalmente, su produccin terica, por ms debatible que pueda resultar en algunos aspectos, es de una enorme importancia en esta poca.

Gonzlez Casanova mantiene viva la idea del intelectual moderno, nacida en Francia con el filsofo ilustrado del siglo xviii, y con el mile Zola de Yo acuso (1898), con motivo del caso Dreyfus. Es un intelectual que, como advirti Michel Foucault en una entrevista de junio de 1975, es universalista (capaz de pronunciarse sobre multitud de asuntos), prescriptivo (fija sin ambigedad lo que cree que est bien y lo que est mal) y proftico (Le Monde, 19-20/ix/2004).

Don Pablo es un intelectual de izquierda, es decir, es un pensador y un cientfico social que muestra preocupacin por los problemas de la sociedad y del mundo desde el punto de vista de valores como la justicia social, la solidaridad y la lucha contra las desigualdades, la oposicin a las variadas formas de colonialismo, el imperialismo o la opresin, la emancipacin de las mujeres, el rechazo del racismo y de la xenofobia, la defensa de la laicidad y la denuncia de la arbitrariedad. Aporta lucidez, rigor y creatividad en la tarea propiamente intelectual, justicia en sus juicios y un compromiso prctico para mejorar la sociedad.

Es, adems, un pensador que se ensucia las botas. Lo mismo viaja a Chiapas y escucha pacientemente y con respeto durante horas las intervenciones de activistas de todo el pas, que se traslada a Cuba para analizar las dificultades de la construccin del socialismo. Indistintamente imparte la conferencia inaugural de un seminario sobre el pensamiento de Carlos Marx en Francia, que habla ante una asamblea de obreros y campesinos sobre el futuro de Mxico y la tragedia de la nueva ocupacin estadunidense del pas. Nada que ver, pues, con la idea comn que sobre los intelectuales se tiene en muchos sectores de la poblacin y que expres el finado msico Rockdrigo Gonzlez en su cancin Los Intelectuales: En un extrao lugar retacado de nopales/ haba unos tipos extraos llamados intelectuales/ no sabas si eran marcianos, mexicanos o europeos/ ngeles, diablos o enanos, cardacos o prometeos.

Gonzlez Casanova es la excepcin a la regla escrita por Ryszard Kapuscinski en Lapidarium i para describir el comportamiento de los hombres de la cultura del hemisferio. Segn el cronista polaco: Un rasgo caracterstico de la evolucin poltica del intelectual latinoamericano es que por lo general empieza en la izquierda y acaba en la derecha. Empieza participando en una manifestacin de estudiantes contra el gobierno y acaba de ministro. Recorre el camino de joven rebelde a viejo burcrata. En ninguna otra parte del mundo es tan profundo el abismo que se abre entre la juventud y la vejez, entre el comienzo y el fin de una biografa. A sus ochenta y ocho aos, don Pablo es el mismo que siempre ha sido, Incluso, algunos diran que es an ms radical.

Amrica Latina y sus intelectuales


En Amrica del Sur la clase poltica que representa a la derecha vive un pronunciado retroceso. Salvo el caso de Colombia y, en mucha menor medida de Per, no cuenta con figuras de peso relevante. Pero el caso colombiano est marcado por sus vnculos con el narcotrfico y los paramilitares. Tan es as que ni siquiera cuenta con las simpatas de muchos legisladores estadunidenses.

No hay en la derecha continental una sola figura poltica que pueda hacer frente a los personajes que hoy conducen gobiernos de izquierda o de centroizquierda en el rea. Los polticos de la derecha sudamericana carecen de credibilidad. Por el contrario, la clase poltica progresista, ms all de sus claroscuros, gana una y otra vez elecciones. Todos ellos tienen orgenes diversos. Hugo Chvez, de Venezuela, es militar; Evo Morales, de Bolivia, es un indgena, sindicalista de productores de hoja de coca; el derrocado presidente de Paraguay, Fernando Lugo, fue obispo catlico; Rafael Correa, de Ecuador, es un doctor en economa egresado de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos; Jos Mjica, en Uruguay, es un antiguo guerrillero; Dilma Rousseff, de Brasil, fue guerrillera y su antecesor, Luiz Incio Lula da Silva, fue obrero metalrgico. Es por eso que la derecha ha tenido que recurrir a sus intelectuales para dar la batalla en el continente. Carente de polticos prestigiados y reconocidos, ha debido echar mano de sus hombres de ideas para combatir lo que califica de ascenso en la regin del indigenismo radical, la izquierda marxista y el populismo. Curiosa irona: la derecha, una fuerza tradicionalmente antiintelectual, ha tenido que recurrir a los escritores para enfrentar a la izquierda.

Ms all de sus diferencias, intelectuales de la derecha, como Mario Vargas Llosa, Enrique Krauze y Jorge Castaeda (por citar a algunos), comparten un odio visceral hacia Cuba, Fidel Castro y, ahora, Hugo Chvez. El mandatario venezolano es el nuevo blanco favorito de sus crticas. No le perdonan que gane elecciones una y otra vez, ni que impulse su proyecto de socialismo del siglo xxi. Usualmente evitan definirse a s mismos como de derechas. Prefieren presentarse como liberales (en la acepcin estadunidense de la palabra) y democrticos. Pero su pensamiento y su prctica son conservadoras. En los hechos, defienden el neoliberalismo y se oponen a las luchas emancipadoras. Varios de ellos son conversos que han tirado por la borda su pasado en la izquierda y ahora se asumen como los profetas del fin de la utopa. Algunos han intentado incursionar en la poltica con malos resultados. Como puede verse con facilidad en Mxico, su paso por la administracin pblica ha sido desastroso.

Sin embargo, a pesar de sus opiniones, por todos los rincones de la regin florecen proyectos emancipadores. La lucha indgena es imparable. El marxismo crtico renace con dificultades. Los movimientos sociales ponen en jaque a las oligarquas. La crisis econmica hundi al Consenso de Washington y con l hacen agua quienes navegaban en ese barco decretando que era la nica opcin viable.

Irnicamente, los avances de la izquierda poltica y social en Amrica Latina no tienen ‒salvo en casos como Uruguay‒ correspondencia con su influencia en el mundo de la cultura y la academia. El pensamiento progresista dentro de la intelectualidad renace con dificultades. Sin embargo, en un momento de enorme protagonismo popular y conquistas electorales, el enorme prestigio e influencia de los que disfrut el marxismo en las universidades y entre los artistas latinoamericanos a fines de los sesenta y comienzos de los setenta se ha desvanecido. El campo cultural progresista es terreno de choque y disputa entre los restos del marxismo neandertal y la teora crtica renovada.

Es en este contexto que debe evaluarse la actualidad del pensamiento de Pablo Gonzlez Casanova y su autoridad moral y poltica entre quienes protagonizan los procesos de transformacin social. l desempe un papel muy relevante en el nacimiento y convocatoria de la red En Defensa de la Humanidad. La red rene a hombres y mujeres de la cultura, la academia, el periodismo y las bellas artes en el continente para frenar, en el terreno de la cultura, la ofensiva imperial y apoyar las luchas de liberacin en el continente. Esta iniciativa tuvo una de sus principales fuentes de inspiracin en el Congreso Mundial contra el Fascismo, celebrado en 1937 en Espaa, en plena Guerra civil. Los organizadores ‒entre los que se encontraba don Pablo de manera destacada‒ consideraron que la ofensiva imperial que para reestructurar territorios y capitales desat el imperio a raz de los sucesos del 11 de septiembre de 2001, tiene grandes semejanzas con los desafos que el planeta enfrent con el ascenso del nazismo.

Gonzlez Casanova ha sido un estudioso de Amrica Latina (y del Tercer Mundo). Profundamente influido por la Revolucin Cubana y por la experiencia de la Unidad Popular de Salvador Allende en Chile, se ha involucrado activamente en la regin. Sus reflexiones estn tocadas por las olas subterrneas provocadas en toda el rea por el triunfo del pueblo cubano. Su autoridad intelectual en el continente tiene como sustento, ms all de su compromiso con las luchas de liberacin de la regin, una vasta labor acadmica. Es as como coordin los volmenes Amrica Latina en los aos treinta (1977) y Amrica Latina: historia de medio siglo (1925-1975) (1977); interpret la historia contempornea del continente desde la del eje del imperio en Imperialismo y liberacin en Amrica Latina (1978); edit Historia del movimiento Obrero en Amrica Latina (1984-1985) e Historia poltica de los campesinos latinoamericanos (1984-1985), Cultura y creacin en Amrica Latina (1984); escribi adems El poder del pueblo (1986) y coordin El Estado en Amrica Latina: teora y prctica (1984).

Una nueva forma de pensar al pas


Pablo Gonzlez Casanova invent una nueva forma de comprender y de estudiar a Mxico. Muy probablemente dentro de cincuenta aos lo leern de la misma manera en la que hoy leemos con actualidad Los grandes problemas nacionales, de Andrs Molina Enrquez. Como lo ha sealado Lorenzo Meyer, La democracia en Mxico es el primer gran estudio general del sistema poltico contemporneo hecho por un mexicano, desde una perspectiva mexicana y acadmica. El libro coloc en el centro del debate nacional una agenda de investigacin y una metodologa para conocer al pas. Inaugur lneas de investigacin y reflexin sobre la realidad nacional vigentes hoy en da, y estableci un momento clave en el desarrollo de la sociologa: el de la plena madurez de las ciencias sociales en Mxico y el fin de los monopolios de los estudios extranjeros sobre el pas.

Hasta antes de La democracia en Mxico muchos de los ms importantes anlisis sobre la sociedad y la poltica mexicanas haban sido realizados por extranjeros, sobre todo por estadunidenses. Desde Mxico se haban elaborado muchos ensayos interpretando al pas desde la literatura, prescindiendo de estudios empricos. Algunos marxistas, como Lombardo Toledano y Jos Revueltas, analizaron la estructura econmica y social desde la perspectiva de la Revolucin Mexicana. Trabajos pioneros como La estructura social y cultural de Mxico (1951) de Jos Iturriaga, y La industrializacin de Mxico (1954) eran hechos excepcionales y limitados.

Gonzlez Casanova integr, con gran imaginacin, la sociologa estadunidense con el marxismo, la historia y la estadstica. Reflexion creativamente sobre el marginalismo, el colonialismo interno, las sociedades duales, para analizar la relacin entre modernizacin y democracia, y entre economa y poltica. Concluy que la falta de democracia producida por la explotacin y el colonialismo interno impeda al pas caminar hacia una democracia representativa y el desarrollo.

Pero, a pesar de su adscripcin universitaria, Gonzlez Casanova ha ido ms all de las aulas para seguir desarrollando su labor de investigacin. En una poca como sta, en la que una parte muy importante del pensamiento vivo se encuentra lejos de los circuitos intelectuales tradicionales, don Pablo ha marchado hasta donde se localiza el laboratorio de sueos emancipatorios: abajo y a la izquierda. Hasta all va el maestro, sea para escuchar y aprender, sea para hablar y ensear. Frente a una academia prisionera de la lucha por los puntos y el deslumbramiento de las pantallas de televisin, el profesor sigue caminando una y otra vez entre las barricadas de los que resisten. Para esos sectores, su liderazgo intelectual es indiscutible. Nunca ha sucumbido a los cantos de sirena del poder.

A sus noventa aos, don Pablo mantiene la misma curiosidad epistemolgica de siempre y el mismo rigor analtico. Con sentido comn e inteligencia ha sabido mantener la frgil conjuncin de compromiso y distancia, de aproximacin y alejamiento del objeto del compromiso. Es, con mucho, uno de los ms grandes intelectuales latinoamericanos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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