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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2013

Los porqus de la larga resistencia siria a la primavera verde

Pablo Sapag Muoz de la Pea
Pblico.es


Pablo Sapag Muoz de la Pea
Profesor-investigador de la Universidad Complutense de Madrid y del Centro de Estudios rabes de la Universidad de Chile

A dos aos del comienzo de la crisis siria, resulta evidente la capacidad de resistencia del gobierno de Bashar al Asad. Resiliencia que deja fuera de juego a quienes pronosticaron su rpida cada en el marco de la mal llamada primavera rabe ms bien es verde, el color del Islam poltico sun militante-. Tambin a los analistas que tras el fracaso de su primera prediccin justifican esa resistencia en el apoyo de Rusia, China y otras potencias. Tal variable no es suficiente, porque aliados tanto o ms poderosos tenan los regmenes de Tnez y Egipto, donde las revueltas supusieron cambios polticos a poco andar las protestas. Ah estn Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Turqua, puntales de los gobiernos de Tnez, Egipto e incluso Libia hasta que dieron a sus antiguos aliados por perdidos y cambiaron de bando. Esa explicacin, pues, no sirve para el caso sirio, como mucho ilustra la mayor coherencia de las polticas exteriores de Rusia, China y otros frente al oportunismo zigzagueante de occidentales y turcos.

Para entender la resiliencia siria hay que aproximarse a la estructura del rgimen, que contrariamente a lo que sostiene la oposicin islamista sun y sus poderosos aliados externos no es una estructura de poder exclusiva de la minora alauita. En tal caso hace mucho que el rgimen se habra derrumbado. El gobierno sirio, fiel a la ideologa baazista que lo inspira es multiconfesional, tanto como la propia sociedad siria. Esa pluralidad se aprecia en todos los escalones de la administracin, empezando por el Ejrcito.

La cuestin clave de la multiconfesionalidad de la sociedad y el rgimen tambin explica el fracaso de otro de los argumentos de la oposicin islamista a la hora de lograr una movilizacin decisiva en contra del Gobierno. Fuera de las apelaciones a la democracia con las que al principio lograron movilizar a parte de la desinformada opinin pblica occidental, la propaganda en rabe de los islamistas y en particular hacia el 60% de sirios de confesin sun se ha centrado en la idea de que el Gobierno es kafir, es decir infiel, o hereje. Con ello se ha buscado una movilizacin general de los sunes dentro y fuera de Siria en contra del alauita Al Asad. No lo han logrado. Tampoco al acusar al Gobierno de ser ateo y perseguir la religin en general, mensaje destinado a lograr una movilizacin transversal de las distintas confesiones, cristianas y musulmanas. Tampoco ha operado porque el baazismo sostiene que el Estado no debe aliarse con ninguna confesin para que todas tengan su espacio. En otras palabras, el rgimen sirio es cualquier cosa menos antirreligioso. Esa idea est presente en muchas de las polticas desarrolladas en las ltimas dcadas, en especial tras la anterior revuelta armada islamista (1976-1982). A partir de entonces y lejos de intentar erradicar la religin del espacio pblico, el rgimen ha favorecido la manifestacin de la religiosidad de la sociedad y en particular de las muy arraigadas en ese pas corrientes sunes sufes, las mismas que a lo largo de los siglos han desarrollado el concepto de la multiconfesionalidad apostando por el cultivo de la espiritualidad interior frente al islam militante y poltico propugnado en su da por la Hermandad Musulmana y hoy por ese y otros grupos. Han surgido as importantes jeques sunes como los Kuftaro, Mohammed Habash (miembro del Parlamento sirio), Said Ramadn al Buti o el Gran Muft de Siria Ahmed Hassoun, cuyos discursos en contra del islamismo excluyente y salafista importado de Arabia Saud y otras latitudes son muy elocuentes. Tanto que su hijo fue asesinado a finales de 2011 por uno de esos grupos salafistas que operan en Siria. Esa visibilidad de lderes religiosos sunes alentada por el rgimen desde hace mucho tiempo es una de las claves que explican una resistencia que se nutre de su capacidad de mantener, dos aos despus de iniciada la revuelta, un importante apoyo popular. Encuestas de la islamista y antisiria Qatar Foundation as lo demuestran.

El elemento no islamista de la revuelta tiene ms que ver con las polticas de apertura econmica neoliberales (infitah) con las que el Gobierno sirio persegua varios objetivos. Por un lado lograr vas alternativas de capitalizacin tras la merma de las modestas reservas de petrleo del pas que dcadas anteriores permitieron al Baaz mejorar las condiciones de vida de las capas ms desfavorecidas. La infitah tambin deba servir para aflojar algo la presin de EEUU, desplegado en el vecino Irak desde 2003, y el impacto econmico de la salida de las tropas sirias de el Lbano en 2005. Por ltimo la liberalizacin era un guio a la burguesa tradicional siria, desplazada desde la llegada al poder del socializante Baaz en 1963 y desde entonces aliada de una Hermandad Musulmana en sus orgenes elitista y defensora del liberalismo econmico. Sin duda que esa apuesta ha restado a Bachar al Assad del apoyo de ciertos sectores populares que tradicionalmente fueron aliados del baazismo, como campesinos u obreros. En todo caso, su cierta complicidad con la burguesa le ha permitido evitar una reedicin del pacto del islamismo radical con la elite econmica tradicional, amenaza ms seria para el rgimen dado el nivel de organizacin y los apoyos externos de los islamistas.

En definitiva, la complejidad del rgimen sirio y su permanente acomodo estratgico interior explica mucho mejor su capacidad de resistencia que lo que ocurre en el frente exterior. Ese mbito slo ser decisivo si se produce una invasin que sin duda ser resistida por la mayora del pueblo sirio que, adems de multiconfesional, es anticolonialista y antiimperialista.


Pablo Sapag Muoz de la Pea es Profesor-investigador de la Universidad Complutense de Madrid y del Centro de Estudios rabes de la Universidad de Chile.

Fuente original: http://blogs.publico.es/dominiopublico/6394/los-porques-de-la-larga-resistencia-siria-a-la-primavera-verde/



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