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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2013

No todo est perdido

Boaventura de Sousa Santos
Viso

Traducido por Antoni Jess Aguil y Jos Luis Exeni Rodrguez


Esperar sin esperanza es la peor maldicin que puede caer sobre un pueblo. La esperanza no se inventa, se construye con alternativas a la situacin presente a partir de diagnsticos que permitan a los agentes sociales y polticos ser convincentes en su inconformismo y realistas en las alternativas que proponen. Si se produjera el desmantelamiento del Estado de bienestar y se llevaran a cabo ciertas privatizaciones (la del agua), estaramos entrando en una sociedad polticamente democrtica pero socialmente fascista, en la medida en que las clases sociales ms vulnerables (la gran mayora de la poblacin) veran depender sus expectativas de vida de la benevolencia y, por tanto, del derecho de veto de grupos sociales minoritarios ms poderosos. El fascismo que surge no es poltico, sino social y convive con una democracia de bajsima intensidad. La derecha en el poder no es homognea, pero en ella domina la faccin para la cual la democracia, lejos de ser un valor incalculable, es un costo econmico y el fascismo social es un estado normal.

La construccin de alternativas se apoya en dos distinciones cruciales: entre la derecha de la democracia como coste y la derecha de la democracia como valor; y entre esta ltima y las izquierdas (en el espectro poltico actual no hay una izquierda que asuma la democracia como un coste). Las alternativas democrticas tienen que surgir de esta ltima distincin. Los demcratas portugueses, de izquierda y de derecha, tendrn que tener en cuenta tanto lo que los une como lo que los divide. Lo que los une es la idea de que la democracia no se sostiene sin las condiciones que la hacen creble para la mayora de la poblacin. Esta credibilidad se basa en la representatividad efectiva de quien representa (sistema poltico, sistema electoral, democracia interna de los partidos, financiacin de campaas, etc.); en el desempeo de quien gobierna (rendicin de cuentas, castigo de la corrupcin y del abuso de poder); en el mnimo de tica poltica y de equidad para que el ciudadano no lo sea nicamente cuando vota, sino tambin cuando trabaja, cuando est enfermo, cuando va la escuela, cuando se divierte y cultiva, cuando envejece. En la coyuntura que atravesamos, este mnimo denominador comn es ms importante que nunca, pero al contrario de lo que puede parecer, las divergencias que se dan a partir de l tambin son ms importantes que nunca. Son ellas las que van a dominar la vida poltica de los portugueses y europeos en las prximas dcadas.

Principales divergencias

Primero, para la izquierda, la democracia representativa de raz liberal es hoy incapaz de garantizar, por s misma, las condiciones de su sostenibilidad. El poder econmico y financiero est concentrado y globalizado de tal modo que su musculatura logra secuestrar con facilidad a los representantes y gobernantes (por qu hay dinero para rescatar bancos y no lo hay para rescatar familias?). De ah la necesidad de complementar la democracia representativa con la democracia participativa (presupuestos participativos, referendos, consultas populares y consejos de ciudadanos). En el contexto europeo no habr democracia de alta intensidad sin la democratizacin de las instituciones y procesos de decisin comunitarios.

Segundo, el crecimiento slo se transforma en desarrollo cuando es ecolgicamente sustentable y contribuye a democratizar las relaciones sociales en todos los mbitos de la vida colectiva (en la empresa, la calle, la escuela, la familia, el acceso al derecho, la opcin religiosa). Democracia es todo proceso de transformacin de relaciones de poder desigual en relaciones de autoridad compartida. El socialismo es la democracia sin fin.

Tercero, slo un Estado providencia fuerte hace posible una sociedad providencia fuerte (padres jubilados con pensiones recortadas dejan de poder ayudar a sus hijos desempleados, as como hijos desempleados dejan de poder ayudar a sus padres ancianos o enfermos). La filantropa y la caridad son polticamente reaccionarias cuando, en lugar de complementar los derechos sociales, los sustituyen.

Y cuarto, la diversidad cultural, sexual, racial, religiosa debe ser celebrada y no slo tolerada.

Notas

Ntese que el texto est pensado para el actual contexto europeo de crisis y, sobre todo, para el contexto portugus. El combate del fascismo social requiere una nueva poltica de frentes en Europa formados por fuerzas democrticas que, unidas en su diversidad, sean capaces, mediante formas de organizacin, articulacin y accin flexibles, de una notable unidad de propsitos y de centrar sus luchas en torno al fascismo social y sus efectos. La situacin no es la misma que justific los frentes antifascistas de los aos 1930 en Europa, pero tiene algunas semejanzas perturbadoras. (N. T.)

Artculo original del 10 de enero de 2013.

Boaventura de Sousa Santos es socilogo y profesor catedrtico de la Facultad de Economa de la Universidad de Combra (Portugal).






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