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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2013

Estamos a tiempo de evitar la disrupcin climtica? Qu es lo que, realmente, habra que hacer?

Ferran P. Vilar
Blog Usted no se lo cree


Our ignorance is not so vast as our failure to use what we know. Marion King Hubbert

Esta entrada explora implcitamente la cuestin fundamental: Hemos superado ya el punto de no retorno?

Delta de l'Ebre

Imagen del delta del Ebro, relacionada con el objetivo de 350 ppmv, que dio la vuelta al mundo el ao pasado en ocasin del evento 10:10:10 organizado por 350.org

Un lector reciente lleg a este blog, tuvo la paciencia de explorarlo a fondo, y me escribi hace una semana: por qu no habla usted de las soluciones? Tena razn.

El correo de este amable visitante gallego coincida, precisamente, con la elaboracin de esta entrada. Le dije que yo prefera llamarles respuestas, porque no haba encontrado nada que me convenciera como autntica solucin. Le seal que acababa de aparecer un trabajo de gran relevancia, que me haba aportado nueva luz, y que me dispona a referenciarlo aqu. Tambin le dije que el texto era, probablemente, demasiado largo.

En eso estamos. Pero si usted quiere entender de una vez por todas, de forma cabal, el problema climtico al que nos enfrentamos, lea este artculo y sus notas al pie.

El pasado 6 de mayo fue dado a conocer el borrador de un extenso paper[1] firmado por 14 eminencias cientficas de todo el mundo, lideradas por James Hansen, el climatlogo jefe de la NASA. Este artculo, titulado The Case for Young People and Nature: A Path to a Healthy, Natural, Prosperous Future (1), est destinado a constituir una referencia en el campo del cambio climtico en general, pues establece las eventuales posibilidades con que la humanidad cuenta, todava, para resolver esta grave cuestin. De cara a la esperanza que todava podamos albergar en solucionar el mayor problema con el que la humanidad se ha enfrentado jams, este texto, y los que le dan soporte, estn llamados a tener gran repercusin en los crculos cientficos y polticos de los insiders.

James E. Hansen, considerado el mejor climatlogo del mundo por sus compaeros de la National Academy of Sciences de los Estados Unidos - y convertido a su vez en activista climtico a pesar de haberse declarado republicano moderado est muy prolfico en este 2011, pues ha emitido ya otros tres artculos (2,3,4), dos de los cuales, que contienen investigaciones que ofrecen fundamento a las conclusiones del que nos ocupa, han sido publicados en Archiv[2]. En uno de ellos firma con su principal colaborador, Makiko Sako, y en el otro son 14 los autores de los principales centros de investigacin de todo el mundo. En el caso del texto final, el que voy a intentar describir en lenguaje asequible, son 15 los firmantes de distintos pases. Todos ellos de la mxima categora cientfica[3]. El paper que ha sido dado a conocer lo es en su versin borrador (draft).

Nullius in Verba

Nullius in Verba, lema de la Royal Society britnica. Simboliza la potencia del mtodo cientfico, basado en la evidencia contrastada y que puede ser cuestionada por cualquier persona, independientemente de su rango

Cuando un texto de este tipo se hace pblico fuera de los circuitos cientficos establecidos es por alguna razn de peso. Y es que a veces hay verdadera prisa. Anunciar que han calculado que, deteniendo las emisiones de gases de efecto invernadero en seco en 2011, es posible todava reducir la concentracin atmosfrica de CO2 desde su valor actual de 390 ppmv[4] al valor seguro de 350[5] ppmv en 2050 pero que, si espero unos pocos aos ms, slo 10, aunque haga lo mismo, el sorpasso actual durara ms de 100 aos, es algo que hay que dar a conocer lo antes posible. Sobre todo porque, en el segundo caso, el tiempo durante el cual la temperatura ha superado un valor crtico habra sido excesivo, y el sistema climtico de la Tierra, a travs de sus lazos de retroalimentacin lentos, nos conducira inexorable e irreversiblemente al desastre.

En el primer caso tambin hay nmeros para que as sea, pero bastantes menos. Con slo un poco de suerte podramos librarnos de lo peor, y las generaciones ms jvenes no tendran que andar lidiando con la destruccin permanente de la Tierra a lo largo de sus vidas, retirndose continuamente de la lnea de mar, viendo como desaparece buena parte de la herencia cultural arquitectnica y luchando por la estricta supervivencia toda la vida. Como as sera, en el caso contrario, no slo para los ms jvenes sino a lo largo de tantas generaciones como nos podamos imaginar. Virtualmente, para siempre.

Dicho de otro modo: con un poco de suerte, habramos salvado la civilizacin.

Es posible, pues, evitar la disrupcin climtica? Segn estas eminencias, es fsicamente posible todava salvar el planeta manteniendo ms o menos el mismo aspecto que el que ha permitido el desarrollo de las civilizaciones. A muchos cientficos les resulta no computable concebir que, siendo fsicamente necesario, no se obre en consecuencia. As, que lo sea econmicamente, o polticamente, es algo en lo que los autores apenas entran, pero que iremos viendo hacia el final de esta entrada de blog. En todo caso, la (bien conocida) relacin de impactos concretos del cambio climtico[6] que efectan en la segunda parte del artculo[7] y en los que, por hoy, no entrar puede entenderse como una forma de presin hacia la adopcin de las acciones que plantean, o bien como un anuncio de lo inevitable, conocedores como deben ser de la dificultad de realizacin de sus propuestas.

Con respecto a los famosos 2 C de lmite mximo, invencin del entorno poltico, que no cientfico, de la Unin Europea (6,7), y ratificada en el Acuerdo de Copenhague (8), sealan taxativos:

Debido a las evidencias acumuladas en las ltimas dcadas, la afirmacin de que un calentamiento de 2 C es un objetivo seguro es extremadamente insensata (!). Un calentamiento de esta magnitud llevara a la Tierra hacia las condiciones del Plioceno, es decir, hacia un mundo diferente caracterizado por continuas disrupciones masivas tanto de la sociedad como de los ecosistemas (9) [nfasis aadido].

Las condiciones del Plioceno, perodo geolgico de hace dos a cinco millones de aos, no parecen muy atractivas, no tanto porque la temperatura media era 2 C superior a la actual sino, especialmente, porque el nivel del mar alcanz un nivel 25 10 metros superior al de ahora (10), fusin parcial de la Antrtida mediante. Veamos pues qu nos proponen para evitar este desaguisado, pues cabe suponer que habrn explorado todo el ocano de posibilidades.

Para entender bien la importancia del desafo es necesario, previamente, conocer algunos datos bsicos, en nmero mnimo de tres.

La importancia del desafo

Los autores, tras justificarlo, dan por hecho que el desequilibrio energtico de la Tierra es de 0,59 0,15 W/m2 calculado para el perodo 2005-2010 (3) a partir de datos empricos. Sin embargo, sealan que el valor a tener a tomar en consideracin a efectos prcticos es el de 0,75 W/m2, pues lo que cuenta es el promedio a lo largo de todo el ciclo solar de 11 aos (11). Esto significa que, en cada metro cuadrado de la Tierra, la diferencia entre el calor recibido por el sol en esa superficie y el calor emitido por esa misma superficie (promedio) hacia el espacio exterior equivale precisamente a esta cantidad de energa.

Para tener una idea de la significacin de este valor se han propuesto dos analogas. La primera, que empleaba el propio Hansen hasta poco despus de la mitad de la pasada dcada, era imaginar que, en cada metro cuadrado de la superficie de la Tierra, hay una bombillita pequea, de esas de rbol de Navidad (12). No parece mucho. La segunda, sugerida por los oceangrafos Sarah Purkey y Greg Johnson, consiste en imaginar que, suponiendo un planeta con 7 mil millones de habitantes humanos, cada uno de ellos, hombres, mujeres y nios, tiene encendida una estufa elctrica (ellos dicen secador de pelo industrial) de 1.400 W las 24 horas del da, todo el ao (13). Este calor, sostenido en el tiempo, es suficiente como para ir calentando los ocanos y acabar fundiendo todo el hielo del planeta. Estas imgenes mentales importan mucho, pues de ellas depende, en buena medida, la intensidad de la percepcin por parte de la poblacin y, as, su capacidad de presin hacia el poder poltico.

Un segundo valor que los autores aportan es la cifra, ya famosa, de 350 ppmv de concentracin atmosfrica de CO2 como valor mximo de seguridad (14), que en este trabajo resulta considerablemente afinada. As, dado que Hansen y su equipo han determinado algo fundamental, a saber, la funcin de respuesta climtica[8] (es decir, la ecuacin que determina la evolucin de la concentracin de CO2 y la temperatura tras una inyeccin sbita o una reduccin sbita de CO2 en la atmsfera), estn en condiciones de calcular que:

Indican que la incertidumbre cientfica que estos valores puedan contener se podr ir reduciendo con el tiempo, tanto en funcin de nuevo conocimiento terico y metodolgico como de las mediciones empricas que se vayan realizando a medida que el sistema climtico responde a las distintas intensidades de forzamiento a las que le vayamos sometiendo.

El tercer dato fundamental es el siguiente:

Si se mantuviera durante mucho tiempo, un calentamiento global de 1 C en relacin a la temperatura media entre 1880-1920 (o, lo que es lo mismo, 0,75 C por encima de 1951-1980 o, tambin igualmente, 0,3 C superior a la media mvil de los ltimos cinco aos antes de 2000)[9] , nos situara ya cerca o dentro de la zona peligrosa. (16)

En claro: superar en slo 3 dcimas la temperatura media entre 1996 y 2000 sera estar ya en la zona peligrosa, aquella en la que no sabemos si estamos a tiempo de algo y encima sospechamos que no. Pensar que estamos a 0,15 C[10] de esta situacin (lo pongo optimista, pues la temperatura est aumentado entre 0,15 y 0,20 C/dcada (17)), de modo que todava quedan diez aos, no deja de ser una triste buena noticia para quienes nos temamos que ya no fuera as. Sin embargo, entiendo que las advertencias que hacen los autores en su texto, y que veremos al final, son suficientes para seguir mantenindome en la duda razonable. Mejor dicho: acabarn llevndome a la conclusin contraria, aquella que los cientficos no escriben, slo hablan. Pero vayamos por partes.

Querido lector, tener estos tres datos a mano es algo de la mxima relevancia. Significa que, una vez reducida la concentracin de CO2 a 345 ppmv, hemos resuelto el problema? Bueno, s y no. Es decir: seria que si en el caso de que el actual rebasamiento (overshoot) del valor de seguridad de 350 ppmv no durara demasiado tiempo. Sera que no en el caso contrario porque entonces, en realidad, sera imposible la reduccin de hecho, sera imposible reducir en absoluto, pues el sistema climtico habra quedado, entonces, fuera de todo control humano debido a la entrada en el terreno de juego, a la activacin, de los fenmenos de retroalimentacin del tipo lento, que ms adelante veremos.

Cunto es demasiado tiempo? Nos topamos aqu de nuevo con la incertidumbre cientfica. Volveremos ms adelante sobre este punto, y de momento veamos qu deberamos hacer para que la concentracin se reduzca de los 390 ppmv actuales a ~350 ppmv cuanto antes.

Bastara con frenar hoy en seco todas las emisiones?

Para tener una idea de urgencia, es ilustrativo saber cmo evolucionara el sistema en el caso de que las emisiones frenaran en seco y nos fuera posible comparar distintas situaciones: 1) si ocurriera hoy; 2) si el frenazo fuera dentro de 20 aos, o 3) si esperamos 40 aos para acabar haciendo lo inevitable. Pues bien. Queda claro que ni dentro de 20 aos ni dentro de 40 valdr la pena hacer nada de todo esto y nos bastara con adaptarnos a algo muchsimo peor que lo que por ahora podemos todava plantearnos.

Digo esto porque, si frenramos ahora, la concentracin atmosfrica de CO2 podra haberse reducido hasta las 350 ppmv no antes de la mitad de este siglo, pero si poco despus. Podra no ser demasiado tiempo. En cambio, dentro de 20 aos, las cosas habran ido a bastante peor pues, si el frenazo se produjera entonces, la vuelta a 350 no tendra lugar (tericamente) antes de 2250 (no es un error tipogrfico). Y, con slo seguir como hasta ahora hasta el 2050 y que, entonces, alguien nos obligara a frenar en seco, habra que esperar (tericamente) hasta despus del ao 3000![11] Ya intuimos que los dos ltimos escenarios son demasiado tiempo. Por eso digo tericamente porque, en realidad, eso no iba a ocurrir: el sistema climtico habr adquirido dinmica propia y la temperatura aumentara exponencialmente, totalmente fuera de nuestro control.

Izquierda: Evolucin del CO2 atmosfrico si las emisiones se reducen al 6% anual comenzando en 2012 y se produce una reforestacin que consigue retirar 100 GtC de la atmsfera, en el perodo 2031-2080. Se observa que la reduccin al valor necesario apenas se produce antes de 2150; Derecha: Evolucin del CO2 atmosfrico si las emisiones continan BAU y se produce una reduccin del 5% anual comenzando en 2020, 2030, 2045 y 2060 (1)

Evolucin prevista de la temperatura global relativa al promedio 1880-1920 segn los escenarios planteados en la figura anterior. La zona punteada corresponde a mediciones reales (1)

Qu podemos hacer? Est claro que no podemos frenar en seco, digamos, maana. Bueno, no queremos hacerlo, pues ciertamente tal vez salvramos el planeta pero a costa de una hambruna generalizada y guerras por los recursos que se llevaran por delante a la inmensa mayora de la poblacin. Comprensiblemente, sta abandonara cualquier atisbo residual de tica y responsabilidad generacional que todava pueda mantener hoy y que, sin duda, comparten mis lectores como caracterstica comn. De modo que slo queda actuar de forma gradual, y desde luego por las dos vas: dejar de aadir CO2 lo antes posible, o sea, organizarse para una rpida eliminacin de las emisiones actuales y, adems, retirar el exceso de carbono ahora presente en la atmsfera.

Muy importante: no vale lo segundo sin lo primero. No hay tierra frtil disponible suficiente para compensar con reforestacin lo que se emite, y mucho menos lo que ya est emitido y sobra. De modo que nadie crea que, a estas alturas del asunto, pasados de vueltas como andamos y con el motor a punto de reventar, podemos seguir ms o menos igual y, mientras tanto, jugar a compensar nuestras excrecencias plantando arbolitos. Puede valer a nivel individual. No sirve a nivel global[12].

Hay que dejar de aadir al tiempo que quitamos lo que sobra

Los autores han calculado que la cantidad de carbono que hay que retirar de la atmsfera para tener alguna posibilidad real de reducir la concentracin de CO2 a los valores seguros y, as, restablecer el equilibrio energtico de la Tierra es la friolera de 100 GtC (100.000.000.000.000 kilos de carbono). Admiten para ello un plazo de 50 aos, y sealan que el perodo 2031-2080 puede valer, teniendo sobretodo en cuenta la incertidumbre que pesa sobre esta cifra, que resulta ser, en el estado actual de conocimiento, cercano al 50% (18). Ademses preciso reducir las emisiones de CO2 a un ritmo anual del 6%, pero en este caso el plazo s es crtico: comenzando no ms tarde de 2013.

Esta es la combinacin virtuosa, que los autores habrn sopesado como la ms equilibrada en el compromiso concentracin de CO2 factibilidad: viabilidad estimada.

Ilustracin: ScienceLos autores no entran en cmo conseguir esta sostenida reduccin de emisiones, pues las recetas son bien conocidas: energas renovables, etc. suponiendo que, teniendo en cuenta el menor EROEI[13] y las limitaciones que imponen las inexorables (y molestas) leyes de la termodinmica, sea posible alcanzar los valores de energa til a los que estamos acostumbrados. No ser as, ni mucho menos, y no quedar ms remedio que reducir drsticamente nuestro consumo de energa (19).

[Sepa usted que, a estas alturas del conocimiento, disponer de la energa til con la que ahora funcionamos (ni mucha menos) es puesto cada da ms en duda entre cientficos e ingenieros: ello a pesar de los buenos deseos de todos nosotros, del inaudito optimismo y habilidades del reciente informe del IPCC sobre el tema (20) que justo acaba de aparecer[14] ms propias de agencia de PR[15] que de un organismo cientfico y del wishful thinking que, con la inestimable colaboracin de nuestros lderes sociales, tanto nos nubla el entendimiento.]

En todo caso, una reduccin del 6% anual empezando, como quien dice, ya mismo, es una barbaridad[16]. Slo cabe esperar que, en los prximos meses, alguien con autoridad suficiente nos diga si es posible hacer esto, y cmo se hace, sin grave colapso social para todo el mundo. Digo esto para que, durante 2012, podamos ir preparndonos para la nueva vida.

Los autores, en cambio, orientan el texto a esbozar, a grandes rasgos, las lneas a seguir para la retirada de la atmsfera del CO2 en exceso. Veamos pues cmo eliminamos el CO2 sobrante, pero teniendo siempre en cuenta que:

Un programa de reforestacin ambicioso permite la posibilidad de retornar el CO2 al nivel de 350 ppmv dentro de este siglo, pero slo en el caso de que las reducciones de emisiones procedentes de los combustibles fsiles comiencen muy pronto. [nfasis aadido]

O sea, en 2013.

Bastara con reforestar toda la Tierra?

Vamos a ver. Qu nivel de reforestacin sera necesario?

Queda claro en el texto que no bastara con plantar unos cuantos rboles, ni tan solo miles de millones de rboles. Lo primero es dejar de deforestar al 0,6% anual (21), incluyendo el control del fuego forestal. Despus habra que reforestar todo lo que se ha deforestado durante la era industrial. Como esto no resulta muy prctico, proponen que se reforeste todo lo que se pueda (?) siempre que:

  1. Se construyan plantas de generacin de energa a partir de la biomasa, pero en centrales que admitan la captacin y el secuestro in situ del CO2 resultante de la combustin. Cuidado: nada de los biocombustibles actuales (trigo, azcar), que no solucionan nada[17] y generan nuevos problemas, sino de forma que el combustible original proceda de residuos agrcolas y forestales.
  2. Se cambien las prcticas agrcolas actuales. La agricultura debe abandonar el arado intensivo y dejar de usar fertilizantes de origen qumico, evitando as la continua degradacin actual del suelo. Slo de esta forma podr dejar de ser una fuente de CO2 para convertirse en un sumidero neto. Arado, el mnimo, mximo reciclado biolgico de nutrientes y reciclado del agua de riego, basado ste, principalmente, en la lluvia. Esta nueva forma de agricultura permitira retirar de la atmsfera entre 0,4 y 1,2 GtC/ao (22). Esto no significa otra cosa que abandonar la agricultura industrial.

As que, mientras desmontamos la generacin de energa mediante el carbn, transformamos la automocin hacia los vehculos elctricos all donde se pueda y empleamos biocombustibles all donde no, pero slo los procedentes de residuos agrcolas o forestales[18] tenemos que ir terminando con la agricultura y con el riego industrial. Presumiblemente, los autores habrn calculado que la seguridad alimentaria de la poblacin no quedara comprometida, aunque slo tocan este asunto de forma tangencial refirindose a la necesidad de que la agricultura est basada, segn sus palabras, en pequeos propietarios, o minifundistas (26). O sea: el huerto.

No dicen nada los autores sobre la viabilidad de la famosa captura de CO2 en origen (es decir, almacenar bajo tierra, o mar, el CO2 de la combustin de carbn y del gas natural que se produce en las centrales de generacin de energa elctrica, y que ahora extienden a la biomasa residual), greenwashing tecnolgico de las empresas energticas [ver: No sucumbir al greenwashing]. Esta tecnologa ha sido puesta seriamente en duda nada menos que en el Journal of Petroleum Science and Engineering (27) - si bien un reciente trabajo del Lawrence Berkeley National Laboratory se muestra algo ms optimista al respecto (28). Lo que es cierto es que los proyectos de demostracin no funcionan todava, a pesar de sus incesantes (y astronmicas) demandas financieras (29,30), y tambin energticas (31).

Necesdades de agua para la produccin de energa a partir de biocombustibles (36)

La cuestin es que, all donde James Lovelock apuesta por las nucleares (32), estos otros gurs, ms correctos, parecen apostar por el secuestro de carbono, cosa que, es de suponer, va a ser combatida con fe e insistencia equivalente por las organizaciones ecologistas. Igual llevan razn diciendo que esto es el chocolate del loro (33), pero yo prefiero apuntarme a la esperanza de James Hansen y sus eminentes colegas. La nica diferencia entre los dos es que, si bien una de las tecnologas ya funciona, la otra todava no. En cualquier caso el asunto est complicado, fotut, porque, si optramos por la energa nuclear, cuyas plantas necesitan al menos cinco aos para ser operativas (algunos dicen 10), no llegaramos a tiempo[19] y, si nos decidiramos por el secuestro de carbono, en pocos aos difcilmente sabremos primero cmo, y despus dnde, almacenar miles de millones de toneladas de carbono cada ao en forma de gas CO2 (multiplique usted por 3,664), o gas licuado, de forma segura. Y algo no menor, a saber, cunta energa adicional a generar sera necesaria slo para este proceso que, segn el 3r informe del IPCC[20] de 2007, puede llegar a ser de casi la misma que la energa til generada, de modo que habra que generar casi el doble (34). Y cunta agua (35) que, por lo dems, siempre parece ser sistemticamente subestimada cuando de biocombustibles se trata (36,37). Por lo menos es de esperar que, de residuos orgnicos, los que se vayan a quemar, los haya en cantidad suficiente como para cubrir la demanda de energa lquida que alimenta el sistema econmico, es decir, para otros usos que no sean slo la propia generacin de energa, el secuestro de CO2 resultante de su generacin, y la alimentacin humana.

Tampoco dicen nada los autores acerca de los costes de la generacin de estos biocombustibles de segunda generacin. Entretanto, Miguel A. Carriquiry y otros dos autores del Centro para el Desarrollo Agrcola y Rural de la Universidad Estatal de Iowa nos informan en la revista acadmica Energy Policy de que:

A corto y medio plazo, el coste supone una barrera mayor para la produccin comercial los biocombustibles de segunda generacin suponen un coste de capital muy elevado, del orden de cinco veces el caso de una planta de etanol de almidn de una capacidad similar (38) [nfasis aadido]

Dmonos cuenta de que los biocombustibles actualmente al uso ya son ms caros que los combustibles fsiles, y que el trabajo de Carriquiry no cuenta con que, encima, hay que secuestrar el carbono.

Respecto a la deforestacin cabe sealar dos cuestiones. La primera se refiere a que, cuando deforestamos, no lo hacemos por simple amor al fuego, sino con dos objetivos principales. Uno es aumentar la superficie destinada a produccin agrcola, sea sta destinada al cultivo alimentario o al cultivo energtico (biocombustibles) (39,40). En el tercer mundo tambin se deforesta, y mucho, para construir centrales hidroelctricas. El otro objetivo es el de la explotacin de la biomasa, principalmente en forma de madera y papel. La madera destinada a mobiliario no es un problema[21] salvo cuando se quema, pero el papel no reciclado acaba degradndose en su mayor parte, y por tanto emite CO2 al final de su vida til. [Recordemos dems que el reciclado del papel consume una gran cantidad de energa).

La importancia decisiva de la dieta

Digo todo esto porque dejar de deforestar significa cambiar muchas cosas, entre la que una de las menos importantes ser olvidarnos del papel barato. Pero hay algo que me parece ms serio, relacionado con la urgente necesidad de revertir el proceso: la reforestacin propiamente dicha. Los autores nos recuerdan que hay distintas actividades que compiten por los usos de la tierra, y nos remiten a trabajos de la mayor seriedad donde se indica que la reforestacin necesaria para la eliminacin de esas 100 GtC requerira de una superficie que es, aproximadamente, la mitad de la que ahora se destina en todo el mundo a la suma de la agricultura y la ganadera. Lo interesante es que, de esta suma, ms o menos la mitad es cultivo agrcola y la otra mitad es ganadera. Desde luego esto es as en Espaa: segn scar Carpintero, la carne ganadera en Espaa representa slo el 15% del total de la ingesta los kilogramos ingeridos en 1995, pero supuso casi el 50% de la huella terrestre alimentaria (41).

Dado que el ganado se alimenta, en muy buena parte, precisamente de los cultivos agrcolas la solucin que proponen los autores exige una transformacin de los hbitos alimentarios de la mayor magnitud en todo el mundo, justo ahora cuando las sociedades emergentes comienzan a disfrutar del consumo de carne, cuya demanda global crece a gran velocidad. Todos vegetarianos! (42).

Los autores no olvidan mencionar la captura qumica de CO2 del aire, a saber, la disposicin de equipos capaces de retirar directamente de la atmsfera el CO2 en exceso que contiene. A esto se le llama Captura Directa del Aire (Direct Air Capture, DAC). Estiman que el coste de retirar 50 ppmv es del orden de 60 billones de dlares (trillion). Esto es coherente con un reciente informe de la American Physics Society, en el que estiman, a partir de lo que califican de suposiciones optimistas, un coste de $600 por cada tonelada de CO2 retirada, sin contar el coste de gestin del producto una vez captado. Sin contar tampoco la monstruosidad de los equipos necesarios pues, hoy por hoy, slo captan 20 tC/ao/m2 de rea: para eliminar el CO2 de una central trmica de 1 GW, se necesitaran paredes de 10 m de alto y 30 km de ancho De modo que mejor reforestar (44).

Dmonos cuenta de que, hasta aqu, nos hemos encontrado con las siguientes necesidades, prcticamente simultneas[22], que nos impone el mundo fsico:

  1. Reconsideracin de la agricultura industrial a nivel global, y vuelta a la agricultura tradicional
  2. Cambio drstico de dieta en las sociedades ricas
  3. Reduccin significativa del consumo de la cantidad de energa disponible para el sistema econmico, con sus directas implicaciones en la evolucin del PIB
  4. Necesidad de echar mano a corto plazo de una tecnologa todava no consolidada (CCS), que adems cabe suponer que ser ecolgicamente contestada

Existe otra salvedad de consecuencias sociales tambin de gran magnitud. Todo el trabajo se refiere al CO2, y los valores de concentracin que emplean se refieren slo a este gas [ver: Relacin entre gases emitidos, concentracin en la atmsfera y temperatura resultante]. Sabemos que hay otros gases que contribuyen, en conjunto, en un 25% al efecto invernadero: metano, ozono troposfrico, xidos de nitrgeno, CFC y HFC, SF6 y distintos aerosoles[23], entre otros (45). Sabemos tambin que otros aerosoles, en particular el SO2, ejercen el efecto contrario, a saber, reflejan parcialmente la luz del sol. Se da el caso de que, por lo menos de forma aproximada, el efecto de calentamiento de esos otros gases, y el de enfriamiento de los aerosoles reflectores, se compensan mutuamente (46).

Las partculas de SO2 se originan durante la combustin del carbn en las centrales elctricas (son las causantes de la lluvia cida) y, a diferencia de los gases, el tiempo de permanencia en la atmsfera se mide en das[24]. Esto significa que, al reducir las emisiones de la combustin fsil, tambin se reduce la emisin de SO2, mientras que los dems gases permanecen: esto hara aumentar la temperatura [ver: El oscurecimiento global y el lmite de los +2C: 1. No apto para menores].

En estas condiciones, los autores nos recuerdan que, adems de hacer todo lo que nos dicen, hay que reducir, simultnea y drsticamente, las emisiones de todos estos otros gases. Pero para este caso nada dicen respecto a cmo hacerlo.

Todos estos elementos son los que me resultan difcilmente asumibles desde el punto de vista de su viabilidad no ya econmica sino, esencialmente, poltica. Parece claro que, a la vista de las dificultades para ponerse de acuerdo sobre nada significativo, las instituciones internacionales existentes no son vlidas para las necesidades actuales de la Humanidad (47). Hay que crear otras nuevas (47,48), y an as estara por ver si cumpliran mnimos. Piense en cules seran los organismos necesarios para conseguir lo que estas eminencias nos dicen que hay que hacer como mnimo, y qu poder coactivo deberamos otorgarles. Y cmo se organiza esto cuando, precisamente, los dos pases con mayor capacidad coercitiva, Estados Unidos y China, los principales emisores, uno no quiere bajarse del burro y el otro hace todo lo posible para subirse a l.

(Nosotros los europeos, cautiva y desarmada Bruselas por un ejrcito extranjero sabiamente exportador de ideologa y soft power que le funciona mucho mejor que el hard power puro y duro hemos abandonado ya toda ilusin de liderar proceso alguno.)

Sin embargo

En el texto, una vez planteados los objetivos cuantitativos y las acciones que proponen para conseguirlos, sealan que hay que tener muy presente una advertencia importante, que anuncian en contundentes trminos expresivos:

One important caveat must be stressed

Se refieren a que, en sus clculos, los lazos de retroalimentacin lentos del sistema climtico no han sido tenidos en cuenta! Sealan a este respecto que esta simplificacin es vlida para el siglo XX, pero que es muy dudoso que lo sea para los clculos sobre el comportamiento del sistema climtico en el siglo XXI. Esta afirmacin es consistente con el hecho de que, actualmente, la prdida de masa de hielo diaria conjunta de Groenlandia, la Antrtida y los glaciares supone una aportacin de agua al ocano que, en nmeros redondos, es de 1 Km3 diario. Y creciendo.

Recordemos que un lazo de retroalimentacin positiva es lo mismo que lo que popularmente se conoce por crculo vicioso, a saber, que el efecto de una causa refuerza a la propia causa que produce el efecto. De esta forma, si nada lo compensa, el resultado conduce a la ruptura del sistema. Por el contrario, un lazo de retroalimentacin negativa consigue atenuar la intensidad de la causa y permite, bajo determinadas condiciones, estados de equilibrio frente a las perturbaciones. En el sistema climtico, desafortunadamente, la predominancia de los lazos de retroalimentacin positiva es abrumadora, y se suelen clasificar en dos: los de dinmica rpida y los de dinmica lenta, abreviadamente lazos rpidos y lazos lentos. Dmonos cuenta de que lo de rpidos es casi a un eufemismo, pues su respuesta se mide en aos o dcadas, pero se les denomina as en referencia a los lentos, cuya respuesta se mide en siglos, milenios o ms.

Los lazos de realimentacin considerados en la categora de rpidos son 1) el efecto del vapor de agua; 2) el efecto de la nubosidad; 3) los aerosoles; y 4) el hielo marino, ste ltimo denominado retroalimentacin hielo-albedo. Entre los lentos, los ms importantes son 1) la desintegracin de las masas de hielo y 2) las emisiones de gases de efecto invernadero debidas al propio incremento de la temperatura , caso de las emisiones de CO2 y metano por descomposicin del permafrost del rtico [ver: Las emisiones de CO2 y metano del permafrost rtico ya se han iniciado y sern netas en los aos 2020. El proceso es irreversible], o de la descomposicin orgnica de los suelos en general. El nico lazo de realimentacin negativa de intensidad suficiente como para estabilizar algo es la conversin del CO2 en carbonatos (roca). Pero, desafortunadamente, es el mas lento de todos y opera a muy largo plazo (milenios).

Finalizando, y resumiendo, en el propio texto y dada la situacin actual de conocimiento de la dinmica de los lazos lentos, menor que el de los rpidos, el trabajo presenta tres posibilidades, advirtiendo que no pueden ser muy precisos:

  1. El caso business as usual (BAU), o sea, seguir como hasta ahora, sin hacer nada significativo, hasta 2030. Supongamos que, a partir de entonces, disminuyen rpidamente las emisiones a un ritmo de un 5% anual. Asimismo, la reforestacin para absorber las 100 GtC se inicia en 2030 y concluye en 2080. Resultado previsible: la temperatura alcanza +1,5 C y se mantiene por encima de +1 C hasta 2500. Demasiado tiempo. Las grandes masas de hielo no aguantaran, y perderan su capacidad de mantenerse estables a las perturbaciones. Pero es que incluso en el caso de que la situacin actual se prolongue slo hasta 2020, la superacin del grado centgrado (recuerde, en referencia al promedio 1880-1920) se mantendra durante ms de 100 aos. Sigue siendo demasiado. Escenario descartado.
  2. El caso en que sigamos mareando la perdiz y sin hacer nada significativo tampoco en 2030 y continuemos quemando combustibles fsiles durante algunas dcadas ms. La analoga ms prxima en la historia geolgica de la Tierra se encuentra hace 55 millones de aos cuando, en el denominado Mximo Trmico del Paleoceno-Eoceno, el calentamiento global super los +5 C. El forzamiento, en ese caso, procedi, con toda probabilidad, de una emisin de metano de los fondos ocenicos, y provoc un planeta sin hielo y con el nivel del mar unos 75 m ms alto que ahora durante al menos cinco millones de aos (49). Lo interesante es que, en ese caso, el crecimiento de la cantidad de carbono en la atmsfera se produjo a una velocidad considerada de vrtigo: entre 3.000 y 5.000 aos. En la situacin actual el vrtigo es ms vertiginoso: habremos hecho lo mismo en menos de 200 aos!, con lo que es de presumir que la respuesta ser tambin mucho ms aguda, segn nos informan las leyes matemticas. Escenario descartadsimo.
  3. Lo que proponen los autores como posible: reducir el 6% las emisiones a partir de 2013 y reforestar las 100 GtC a razn de 2 GtC/ao, comenzando alrededor de 2030. En este caso:

Este escenario ofrece la perspectiva de que la gente joven, las generaciones futuras y otros seres vivos del planeta tengan la oportunidad de residir en un planeta similar a aqul en el que se ha desarrollado la civilizacin. (50)

El texto en ingls para tengan la oportunidad es would have a chance, expresin lo suficientemente ambigua como para que pueda ser que s, pero que tambin pueda muy bien ser que no. Yo me he apuntado a la traduccin en versin optimista.

De no ser as:

Los jvenes de hoy y las generaciones siguientes se enfrentaran a un cambio climtico y unos impactos climticos continuos que estaran fuera de su control.

Al final, el llamamiento desesperado:

Para proteger el futuro de los nios y evitar la prdida de servicios cruciales de los ecosistemas, los gobiernos tienen que actuar inmediatamente para reducir de forma significativa las emisiones procedentes de los combustibles fsiles. De no hacerlo as, seran cmplices de estas prdidas y de sus consecuencias. [nfasis aadido] (1).

Examinar referencias

Notas

[1] Artculo cientfico publicado en una revista acadmica peer-reviewed del circuito cientfico regular, revisado y aceptado por otros expertos del mismo campo

[2] Archiv es un punto intermedio de la publicacin cientfica, que sirve para presentar resultados intermedios que servirn posteriormente para fundamentar conclusiones finales

[3] James Hansen, Pushker Kharecha, Makiko Sato, Jeffrey Sachs (Columba University, Earth Institute, New York), Paul Epstein (Center for Health and the Global Environment, Harvard Medical School, Boston), Paul J. Hearty (Department of Environmental Studies, University of North Carolina at Wilmington), Ove Hoegh Guldberg (Global Change Institute, University of Queensland, Australia), Camille Parmesan (Integrative Biology, University of Texas, Austin), Stefan Rahmstorf (Potsdam Institute for Climate Impact Research, Germany), Johan Rckstrom (Stockholm Resilience Center, Stockholm University), Eelco J.Rohling (Southhampton University, United Kingdom), Peter Smith (University of Aberdeen, United Kingdom), Konrad Steffen (Cooperative Institute for Research in Environmental Sciences, University of Colorado), Karina von Schuckmann (Centre National de la Recherche Scientifique, LOCEAN, Paris), James C. Zachos (Earth and Planetary Science, University of California, Santa Cruz)

[4] Partes por milln, en volumen. Suele abreviarse por ppm.

[5] Valor determinado como mximo por la NASA en un trabajo de referencia publicado en 2008 (5) y asumido como vlido por la prctica totalidad de la comunidad cientfica especializada

[6] Dedican un apartado a cada uno de los siguientes impactos: nivel del mar, desplazamiento de las zonas climticas (ahora a razn de 100 km/ao), extincin de especies, destruccin de los ecosistemas de coral, tormentas y otros extremos hidrolgicos, fusin de los glaciares montaosos, salud humana y las implicaciones sociales de estos fenmenos.

[7] Son bien conocidos, pero su relacin y fundamentacin en base a distintas referencias nos sirve para saber, de entre la mirada de trabajos existentes, a cules sus seoras otorgan mayor credibilidad.

[8] La funcin de respuesta climtica determinada por la NASA para la evolucin del CO2 tras un pulso (inyeccin sbita) de CO2 responde a la frmula: CO2 (t) = 18 + 14 e-t/420 + 18 e-t/70 + 24 e-t/21 + 26 e-t/3.4. Los autores sealan que esta expresin simplificada, vlida para el corto-medio plazo, reproduce con una precisin suficiente el comportamiento del sistema climtico en el pasado, conocido mediante la paleoclimatologa, y constituye una aproximacin suficiente al comportamiento de los modelos climticos ms confiables (14). La respuesta inversa, para el caso de una reduccin sbita, es muy similar (1).

[9] Es decir, el promedio de la temperatura media anual de los aos 1996 a 2000

[10] Dado que la temperatura est aumentando a un ritmo de 0,15 C / dcada, hoy no nos quedan ms que quince centsimas de grado de margen de seguridad

[11] Una muestra ms de que los fenmenos de la naturaleza son fuertemente no lineales

[12] A este respecto, tambin indican que la reduccin individual del consumo de energa fsil no es til a efectos de reduccin de emisiones. Esto es as porque, en las condiciones actuales de funcionamiento del sistema econmico, la disminucin de la demanda hace disminuir su precio, lo que permite que otros puedan acceder al recurso y emitir desde otro lugar.

[13] Energy Return on Energy Invested, o cantidad de energa necesaria para obtener la energa que es aplicada al sistema econmico y no aplicada en la obtencin de esa energa.

[14] A este informe del IPCC le hacen decir que es posible que el 80% de la energa de 2050 sea generada por fuentes renovables. A la espera de que se publique el informe completo, pues slo se sabe del Sumario para Responsables de Polticas, que sabemos siempre aguado, cabe destacar que se refiere a la demanda energtica de hoy (con lo que condena a la pobreza a miles de millones de personas) y que considera a los biocombustibles como una fuente renovable, cuando sabemos que eso es slo bajo condiciones muy estrictas y difcilmente generalizables (20).

[15] Relaciones pblicas

[16] He calculado que esto supone una reduccin de las emisiones del 90% en 40 aos, lo que va ms all del ms optimista de los 164 escenarios analizados por el informe del IPCC (20).

[17] A pesar de toda la propaganda en contrario, sabemos ya que los biocombustibles a partir del azcar y, en mayor medida, el trigo generan muchos ms problemas que los que resuelven, una vez se emplean a gran escala. Su EROEI es muy bajo, y desde el punto de vista de las emisiones tanto la deforestacin que generan como la fertilizacin a travs de combustibles fsiles provoca que, a corto-medio plazo (unos 50 aos), se generen muchas ms emisiones de gases de efecto invernadero (CO2 y NOx) que las que se evitan (22,23).

[18] Parte de los llamados biocombustibles de segunda generacin, los nicos con los que no es posible no producir emisiones netas (25)

[19] Estara por ver, pues cuando Estados Unidos entr en la segunda guerra mundial, Roosvelt transform General Motors de una fbrica de automviles a una de armamento mvil (tanques, etc.) en el plazo rcord de 9 meses.

[20] International Panel of Climate Change: Panel Internacional sobre Cambio Climtico, organismo de la ONU.

[21] No hay degradacin ni combustin y, por tanto, tampoco emisiones. Es como un secuestro.

[22] Concretamente, la generacin actual de jvenes

[23] Partculas slidas en suspensin. Polvo, digamos.

[24] El tiempo de permanencia de estos dems gases se mide en dcadas, a diferencia del CO2, que se mide en milenios.

Fuente: http://ustednoselocree.com/2011/05/20/que-es-lo-que-realmente-habria-que-hacer/



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