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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2013

Militarizando la crisis climtica

Ben Hayes y Nick Buxton
Transnational Institute


Traducido por Beatriz Martnez

Los lderes polticos del mundo no podan decir que no haban sido advertidos. Poco antes de que comenzaran las negociaciones sobre el clima de la ONU a principios de diciembre de 2012 en Qatar, no eran solo el Banco Mundial, la Agencia Internacional de la Energa y la compaa internacional de contabilidad PWC los que prevean unos peligrosos niveles de cambio climtico. Incluso la naturaleza pareca dar voces de alarma con unos huracanes fuera de temporada que devastaron Nueva York y algunas islas del Caribe y las Filipinas. Ante tal panorama, cualquiera hubiera esperado una respuesta decidida por parte de los Gobiernos del mundo. En lugar de ello, la cumbre de la ONU pas prcticamente desapercibida para los medios internacionales y culmin con otra declaracin vaca que, segn Amigos de la Tierra, es una farsa que falla en todos los sentidos.

Ante uno de los grandes desafos a los que se hayan enfrentado jams nuestro planeta y sus pueblos, es evidente que nuestros lderes polticos han fracasado. As, en marcado contraste con la gran accin coordinada para rescatar a los bancos y estimular el sistema financiero, en este caso los Gobiernos han optado por mantenerse al margen, dando carta blanca a los mercados y a los gigantes de los combustibles fsiles en lugar de atreverse a planificar una conversin de nuestras economas, basadas en las emisiones de carbono.

No es que los Gobiernos hayan decidido quedarse de brazos cruzados, como suele decirse, sino que estn asegurndose activamente de que el cambio climtico sea una realidad. Y es que cada planta de carbn construida en China, cada pozo petrolfero perforado en el rtico y cada yacimiento de gas explotado por fracturacin hidrulica en los Estados Unidos de petrleo fijan carbono en la atmsfera durante al menos mil aos y eso significa que, aunque en los prximos aos se tomen medidas radicales para reducir las emisiones, nada ser suficiente para impedir que el calentamiento global se desboque.

El presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, seal que el informe elaborado por la institucin que dirige prev un aumento de las temperaturas de 4 grados Celsius antes del fin del siglo y que eso dara lugar a un mundo muy inquietante.

Por primera vez, la cuestin de cmo pagar las prdidas y los daos que ya est provocando el cambio climtico entre las personas ms pobres y vulnerables del mundo alcanz un protagonismo importante en Doha. Es una trgica paradoja que las discusiones sobre cmo detener el cambio climtico y cmo prepararse para l (lo que en la jerga de la ONU se conoce como mitigacin y adaptacin) se hayan visto ahora eclipsadas por las demandas de reparacin y por la creciente preocupacin entre la industria de los seguros, por ejemplo de quin o qu va a pagar por los daos causados por el cambio climtico.

Estas narrativas son profundamente alarmantes y desmovilizadoras. A la gente le resulta ahora mucho ms fcil imaginar un futuro distpico para sus hijos que un mundo que ha aunado esfuerzos para evitar los peores efectos del cambio climtico. As, lejos de impulsar la accin en masa, el miedo y la inseguridad parecen estar llevando a la gente a desconectar del tema o a buscar consuelo en teoras conspirativas.

Seguridad para qu y para quin?

Esta apata est siendo explotada por aquellos que acogen con agrado o que buscan sacar provecho de la poltica de la inseguridad y de lo que el Pentgono ha bautizado como la era de las consecuencias. En todo el mundo y muchas veces a puerta cerrada, securcratas y estrategas militares se dedican a practicar ejercicios de prospectiva que, a diferencia de sus jefes polticos, dan por sentado el cambio climtico y desarrollan opciones y estrategias para adaptarse a los riesgos y las oportunidades que este presenta .

Solo un mes antes de las negociaciones sobre el clima de Doha, la Academia de Ciencias de los Estados Unidos public un informe encargado por la CIA que buscaba evaluar las pruebas cientficas sobre posibles conexiones entre el cambio climtico y las consideraciones en materia de seguridad nacional. El estudio llegaba a la conclusin de que sera prudente que los analistas de seguridad esperaran sorpresas climticas en la prxima dcada, como eventos aislados inesperados y potencialmente perjudiciales y confluencias de eventos ocurridos de forma simultnea o secuencial, y que estos sean cada vez ms graves y ms frecuentes, muy probablemente a un ritmo crecientemente acelerado.

Qu consecuencias tiene enmarcar el cambio climtico como un problema de seguridad y no como un problema de justicia o de derechos humanos?

La predisposicin que siente la comunidad militar y de la inteligencia a tomar en serio el cambio climtico ha sido muchas veces bienvenida por parte de la comunidad ambiental sin ningn tipo de anlisis crtico. Los organismos especializados en seguridad, por su parte, afirman que se limitan a cumplir con su trabajo. Sin embargo, la pregunta que muy poca gente est planteando es la siguiente: qu consecuencias tiene enmarcar el cambio climtico como un problema de seguridad y no como un problema de justicia o de derechos humanos?

En un mundo ya envilecido por conceptos como daos colaterales, los participantes de estos nuevos juegos de guerra climticos no tienen por qu hablar con franqueza acerca de lo persiguen, pero el trasfondo de su discurso es siempre el mismo: cmo pueden los pases industrializados del Norte en una poca de creciente escasez potencial y, se presupone, de crecientes disturbios protegerse a s mismos de la amenaza de los refugiados climticos, las guerras por los recursos y los Estados fallidos y, al mismo tiempo, mantener el control de los principales recursos estratgicos y cadenas de suministro. En palabras de la estrategia propuesta en materia de cambio climtico y seguridad internacional de la UE, por ejemplo, la mejor manera de considerar el cambio climtico es como un multiplicador de amenazas que conlleva riesgos polticos y de seguridad que afectan directamente a los intereses europeos.

El negocio del miedo

Las industrias que florecen con la realpolitik de la seguridad internacional tambin se estn preparando para el cambio climtico. En 2011, el texto publicitario de una conferencia sobre la industria de defensa sugera que el mercado de la energa y del medio ambiente vala por lo menos ocho veces ms que el propio negocio de la defensa, estimado en un billn de dlares al ao. El mismo texto tambin apuntaba que el sector aeroespacial, de defensa y seguridad, lejos de quedar excluido de esta oportunidad, se est movilizando para abordar lo que parece destinado a convertirse en su mercado adyacente ms significativo desde la fuerte emergencia del negocio de la seguridad civil/interior hace casi una dcada.

Puede que algunas de estas inversiones acaben resultando de utilidad e importantes, pero el discurso de la seguridad climtica tambin est ayudando a alimentar un autntico boom de inversiones en sistemas de control de fronteras de alta tecnologa, tecnologas para el control de masas, sistemas de armas ofensivas de prxima generacin (como los drones o aviones no tripulados) y las conocidas como armas menos letales. Debera ser inconcebible que Estados democrticos se estn equipando de esta forma para un mundo cambiado por el clima, pero cada ao se ponen a prueba y salen al mercado ms aplicaciones. Teniendo en cuenta la consolidacin de las fronteras militarizadas en todo el mundo durante la ltima dcada, nadie querra ser un refugiado climtico en 2012; no digamos ya en 2050.

No son solo las industrias de la represin las que se estn posicionando para beneficiarse de los temores sobre el futuro. Las materias primas de las que depende la vida se estn incorporando en nuevas narrativas sobre seguridad basadas en temores relativos a la escasez, la sobrepoblacin y la desigualdad. Cada vez se concede mayor importancia a cuestiones como la seguridad alimentaria, la seguridad energtica y la seguridad hdrica, sin que se analice en profundidad qu se est asegurando exactamente para quin, y a expensas de quin. Pero cuando la situacin percibida de inseguridad alimentaria en Corea del Sur y Arabia Saud est impulsando acaparamientos y explotacin de tierras en frica, y el aumento de los precios de los alimentos est provocando un malestar social generalizado, tendran que saltar las alarmas.

El discurso de la seguridad climtica da por sentado estos resultados. Se articula en torno a la idea de ganadores y perdedores los asegurados y los condenados y se basa en una visin de la seguridad tan distorsionada por la guerra contra el terror que considera, fundamentalmente, que hay personas desechables en lugar de promover la solidaridad internacional que se necesita de forma tan obvia para encarar el futuro de una manera justa y colaborativa.

La doble batalla contra el cambio climtico

Para hacer frente a la creciente securizacin de nuestro futuro, debemos seguir luchando para poner fin a nuestra adiccin a los combustibles fsiles lo antes posible, sumndonos a movimientos como los que se oponen a la explotacin de las arenas bituminosas en Norteamrica y formando amplias alianzas ciudadanas que presionen a municipios, estados y Gobiernos para que transformen las bases de sus economas y minimicen su huella de carbono. No podemos detener el cambio climtico ya est ocurriendo pero todava podemos evitar sus peores consecuencias.

Sencillamente, no podemos permitirnos dejar nuestro futuro en manos de securcratas y corporaciones cuando se deben tomar decisiones difciles.

Sin embargo, tambin debemos prepararnos para reivindicar la agenda sobre la adaptacin al cambio climtico, exigiendo que esta deje de basarse en la adquisicin por desposesin y en las interesadas agendas de seguridad de los poderosos, y se centre en los derechos humanos universales y la dignidad de todas las personas. Sencillamente, no podemos permitirnos dejar nuestro futuro en manos de securcratas y corporaciones cuando se deben tomar decisiones difciles.

La reciente experiencia del huracn Sandy, en que el movimiento Occupy, con su respuesta a la crisis, dej en evidencia al Gobierno federal, pone de manifiesto el poder de los movimientos populares para responder positivamente a catstrofes locales.

A pesar de todo, las respuestas locales, de por s, no bastan. Necesitamos estrategias internacionales ms amplias que controlen el poder corporativo y militar y, al mismo tiempo, globalicen las herramientas para la resiliencia. Esto significa proponer soluciones progresistas sobre cuestiones como los alimentos, el agua y la energa, y sobre cmo hacer frente a condiciones meteorolgicas extremas que ofrezcan alternativas viables a los enfoques basados en el mercado y obsesionados con la seguridad que favorecen nuestros Gobiernos.

Pero puede que lo ms importante sea que debemos empezar a enmarcar estas ideas en visiones positivas para el futuro, algo que ayudar a las personas a rechazar la distopa y a reivindicar un futuro justo y habitable para todos y todas.

Nick Buxton y Ben Hayes son coeditores de un libro sobre la securizacin del cambio climtico que ser publicado por el Transnational Institute en 2013.

Fuente:http://www.tni.org/es/article/militarizando-la-crisis-climatica



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