Uno de los riesgos que conlleva la intervención militar francesa en Mali se ha puesto de manifiesto casi de forma inmediata. Grupos jihadistas capturaron ayer a decenas de personas en un ataque contra una explotación petrolífera en Argelia, en el que además murieron dos de ellas.
Se trata de las primeras represalias por la intervención francesa para apoyar al Ejército del país contra los islamistas que controlan el territorio de Azawad, en el norte, y en la que las tropas francesas se baten ya, no solo bombardeando desde el aire, sino en tierra.
Combatientes de Aqmi (Al Qaeda en el Magreb Islámico) atacaron al alba la explotación de gas de In Amenas, en el este de Argelia, cerca de la frontera libia. El lugar es explotado por el grupo británico BP, el noruego Statoil y el argelino Sonatrach.
Los secuestradores, que se hacen llamar «Firmantes con sangre», responsabilizan al Gobierno argelino y al francés y el de los países de los rehenes de lo que pueda pasar «si no aceleran el cumplimiento de sus demandas, al frente de las cuales está «el cese inmediato de la brutal agresión sobre nuestro pueblo en Mali». El secuestro cambia la dimensión de este conflicto, que ya adquiere un impacto internacional, más allá de África.
Occidentales
De hecho, entre los secuestrados se encuentran una veintena de occidentales, siete estadounidenses, franceses, británicos, japoneses, un irlandés y un noruego-, según un portavoz de los asaltantes, que añadió que la operación es una reacción a «la injerencia flagrante de Argelia autorizando el uso de su espacio aéreo por parte de la aviación francesa para atacar el norte de Mali».
En el asalto murieron dos personas -un británico y un argelino- según el Ministerio del Interior de Argelia.
«Somos miembros de Al Qaeda y hemos venido del norte de Mali», afirmó uno de los asaltantes, liderados por Mojtar Belmojtar, -conocido como «el tuerto»- quien fuera uno de los dirigentes de Aqmi, pero que abandonó hace unos meses sus filas para crear su propia célula. El secuestrador advirtió ante cualquier intento de lanzar una operación de rescate de los rehenes, ante la presencia de efectivos del Ejército y la Policía argelina, y aseguró que han minado la zona.
La planta está situada a más de 1.200 kilómetros de la frontera maliense y a solo unos 50 de la libia. En un principio los secuestradores hablaron de 41 rehenes y más tarde de 31, entre los que habría una veintena de occidentales. Pero la firma francesa de catering CIS Catering afirmó que 150 de sus empleados seguían retenidos.
Fuentes locales citadas por la agencia de noticias de Argelia APS explicaron posteriormente que, tras la liberación de los rehenes argelinos en pequeños grupos, quedaban retenidos «poco más de una veintena de personas» de otros países.
El Gobierno de Estados Unidos confirmó que hay ciudadanos estadounidenses entre los secuestrados. «No voy a entrar en números. No voy a entrar en nombres. No voy a entrar en más detalles mientras estemos trabajando en este tema con las autoridades argelinas y también con sus trabajadores», dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, en su rueda de prensa diaria.
El primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, también ratificó que entre las víctimas del rapto hay 13 ciudadanos del país nórdico que trabajaban en la planta. «Hemos pedido a las autoridades argelinas que antepongan la vida y la salud de los rehenes», declaró en la misma comparecencia el ministro de Exteriores, Espen Barth Eide.
La empresa JGC, por su parte, confirmó que cinco japoneses que trabajaban para esta firma de ingeniería han sido secuestrados. También Dublín confirmó la presencia de un irlandés entre los rehenes.
Quieren salir de Argelia
El Ministro del Interior argelino, Dahou Ould Kablia, declaró que los secuestradores querían dejar el país con los rehenes, «a lo que las autoridades argelinas se oponen». El ministro insistió en que las autoridades «no responderán a las reivindicaciones de los terroristas y rechazan toda negociación».
Añadió que estaban rodeados por el Ejército y los servicios de seguridad en el complejo gasístico y que «el grupo terrorista no llegó de Mali ni de Libia, precisando que se traba de «una veintena de hombres de la región».
Según el Ministerio del Interior, el ataque se produjo en torno a las 5.00, cuando «un grupo terrorista fuertemente armado» llegó a bordo de tres vehículos a un campamento que una de las empresas operadoras de la planta tiene en la región de Tigantourine, junto a la localidad In Amenas, cerca de la frontera con Libia. «El ataque ha tenido como objetivo inicial un autobús que abandonaba esta base con extranjeros hacia el aeropuerto de In Amenas», relató el Ministerio. La escolta del autobús repelió el ataque y el autobús y las personas heridas pudieron llegar a In Amenas.
«Tras esta tentativa abortada, el grupo terrorista se ha dirigido hacia el campamento, donde ha atacado una parte y ha tomado como rehenes a un número indeterminado de trabajadores, entre ellos ciudadanos extranjeros», informó el Ministerio.
BP confirmó que «el lugar fue atacado y ocupado por un grupo de hombres armados» subrayando que las comunicaciones con estas instalaciones eran «extremadamente difíciles».
En enero de 2012, los secuestradores argelinos del prefecto de Illizi, en el sureste de Argelia, reclamaron la liberación de 11 islamistas condenados en un proceso contra los líderes de Aqmi como condición para liberarlo.
En aquella ocasión, el prefecto fue liberado y es, por otro lado, quien dirige la célula de crisis que se ha puesto en marcha para el seguimiento del ataque de ayer.
Un empleado de la planta de gas afirmó que en este caso los secuestradores piden también la liberación de cien de sus compañeros detenidos en Argelia y que sean conducidos al norte de Mali.
Riesgos en la región
Esta acción jihadista ha confirmado los temores de algunos países que apoyan la intervención militar en Mali sobre los riesgos de represalias o crisis humanitarias como consecuencia de dichas operaciones.
La mayoría de estados de la región aprueba la intervención militar y varios de ellos se preparan para enviar tropas en los próximos días. Entre ellas, Nigeria, que dirigirá la fuerza africana, y que cuenta en su propio territorio con la insurrección del grupo islamista Boko Haram. Níger, vecino de Mali, ha sido también escenario de numerosos secuestros reivindicados por Aqmi. Pero los estados africanos han dado prioridad al riesgo de que los jihadistas pudieran llegar hasta Bamako, la capital de Mali, lo que ha hecho que aceleren una intervención prevista no antes de setiembre.
En cuanto a Argelia, no va a enviar tropas pero su posición ha evolucionado desde sus reticencias iniciales a la intervención y, tras hablar con París, ha autorizado que aviones franceses sobrevuelen suelo argelino y ha cerrado sus fronteras con Mali.
Por otra parte, la petrolera española Cepsa evacuó de forma preventiva dos de sus cuatro bloques exploratorios en Argelia tras conocer el secuestro en la planta gasística.
Al Shabab anuncia la condena a muerte del rehén francésEl grupo islámico somalí Al Shabab, vinculado a Al Qaeda, ha condenado a muerte al agente francés Denis Allex, según anunció el propio grupo pocos días después del fallido intento de rescate del Ejército francés. París reaccionó insistiendo en que Allex ya ha fallecido y acusando a los jihadistas de estar llevando a cabo una «manipulación mediática». «Con el intento de rescate, Francia ha firmado voluntariamente la sentencia de muerte contra Allex. Es el Gobierno francés el que debe asumir toda la responsabilidad por la muerte de Allex», concluyó. El presidente francés, François Hollande, asumió toda la responsabilidad del fracaso de la operación. «Se trata de la muerte, del asesinato, del rehén y de dos soldados que habían secuestrado», dijo, pero la defendió porque se trata también de un mensaje: Francia no puede aceptar que sus ciudadanos sean secuestrados», subrayó.