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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2013

El financiamiento de la CIA a la Democracia Cristiana y su papel en el golpe

Paul Walder
Punto Final


 Seguir la historia chilena contempornea es como ingresar en un territorio oscuro, cerrado; se repiten los personajes y la trama se acerca a la tragedia. La historia de Chile de los ltimos cincuenta aos tiene, como las grandes tragedias, un sentido oculto, incluso ms duro y cruel que el dolor y la sangre que baa la superficie.

La historia contempornea, y por extensin la pasada, no responde exclusivamente a la historiografa ortodoxa ni a la agenda poltica. Eso es la apariencia. Como tambin lo es el hecho de contar con una historia propia, de nacin independiente, soberana. Los grandes acontecimientos polticos de los ltimos cincuenta aos no fueron gestados slo en Chile, como s lo fue el crecimiento del movimiento social en busca de la justicia y libertad. Una fuerza oscura y silente, en la ms completa extensin de estas palabras, se orquest en Washington para impulsar en este rincn del mundo la peor tragedia de su corta historia.

La trama, escrita desde la Casa Blanca a inicios de la dcada de los 60 del siglo pasado, tuvo como objetivo frenar los procesos sociales en Chile y el ascenso de las fuerzas de Izquierda. Una estrategia puesta en marcha por Estados Unidos a travs de diversos mecanismos, desde el adoctrinamiento militar e ideolgico en la Escuela de las Amricas al financiamiento de gremios empresariales, medios de comunicacin y partidos polticos. En este punto, destaca el papel fundamental que jug la Democracia Cristiana.

Esta es la lnea de investigacin del ltimo libro del historiador Luis Corvaln Marquez, La secreta obscenidad de la historia de Chile contemporneo, publicado por Ceibo Editores. El relato se inicia en los albores de los aos sesenta, para terminar poco ms de una dcada despus.

La investigacin de Corvaln Marquez est documentada, entre otros registros, por el informe de la comisin del Senado norteamericano que presidi Frank Church, sobre las actividades de la CIA en Chile. Una trama protagonizada por el mismo presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, el entonces director de la CIA, Richard Helms, y el secretario de Estado, Henry Kissinger. En aos de guerra fra, la llegada al poder a travs de elecciones de un gobierno de Izquierda anticapitalista en Sudamrica justific todos los medios para eliminarlo: desde el financiamiento de partidos opositores, medios de comunicacin, activistas de derecha, gremios, y claro est, las bien adiestradas fuerzas armadas.

Aun cuando la intervencin de la CIA en Latinoamrica ya era muy activa, el caso chileno tiene especial relevancia. Era un proyecto socialista que surga desde las urnas y se desarrolla acotado a la institucionalidad. Esto es precisamente lo que no tolera Washington: que Allende se convierta en un modelo latinoamericano y mundial. Washington, dice Corvaln Marquez, consider que el eventual triunfo de la Izquierda en Chile cambiara la correlacin de fuerzas en el continente, estimulando procesos anlogos, contribuyendo a que EE.UU. perdiera su hegemona en la regin. Para impedirlo, el gobierno norteamericano redobl su intervencin en los asuntos chilenos. Dice el Informe Church que la CIA financi actividades que cubran un espectro amplio, desde la simple manipulacin propagandstica de la prensa hasta el financiamiento en gran escala de partidos polticos chilenos; desde sondeos de la opinin pblica hasta intentos directos de fomentar un golpe de Estado.

El proyecto reformista del PDC fue clave para los intereses estadounidenses, lo que est documentado en los tempranos vnculos entre el partido chileno y la CIA, que se profundizan durante los aos siguientes hasta consumarse el plan B, que fue el golpe de Estado.

Aun cuando no est registrada la colaboracin directa de la CIA en la salida neoliberal-binominal de la dictadura de Pinochet, hay numerosos antecedentes para afirmar que fue tambin articulada en Estados Unidos. Si el PDC, con Patricio Aylwin a la cabeza fue crucial para impulsar el golpe de 1973, hacia finales de los 80 el mismo Aylwin, representando al reformismo conservador, dirigi la transicin neoliberal que mantuvo el modelo y la Constitucin de Pinochet.

La DC apoy el terrorismo de Estado

Los lderes de la Democracia Cristiana han levantado en estos das, como gran bandera moral, su rechazo a la violencia venga de donde venga, y su respeto por los derechos humanos. Desde los albores del gobierno de Eduardo Frei Montalva, el doble rasero DC se hizo evidente: en 1966 ese gobierno masacr a los mineros del yacimiento de cobre de El Salvador y poco despus, en 1969, a los pobladores de Pampa Irigoin, en Puerto Montt.

El posterior apoyo DC a la conspiracin, al golpe militar y al terrorismo de Estado es otra tremenda contradiccin. Patricio Aylwin y los lderes de entonces proporcionaron cuadros tcnicos a la dictadura, entre ellos Juan Villarz y Alvaro Bardn, y slo restaron su apoyo, dice el historiador Corvaln Marquez, cuando fue evidente que Pinochet no convocara a elecciones.

Lo que la directiva del PDC intent luego del golpe, escribe Corvaln Marquez, no fue otra cosa que disputarle a la extrema derecha el ascendiente sobre los uniformados, buscando cooptarlos y hacerlos funcionales a sus propios fines. Es cierto que este proceso tiene matices, como tambin lo tiene este partido con lderes no slo impactados ante las violaciones a los derechos humanos, sino tambin vctimas del terrorismo de Estado, como Bernardo Leighton y su esposa, Anita Fresno, o valientes defensores de los perseguidos, como Andrs Aylwin.


Otra clara muestra de la insensibilidad democratacristiana ante las violaciones de los derechos humanos fue, ms tarde, el apoyo de algunos de sus militantes, como Gutenberg Martnez, al gobierno terrorista de Napolen Duarte en El Salvador. Hace poco, Ismael Llona escribi que entre 1984 y 1989, los amigos de Gutenberg apoyaron a este gobierno e incluso lo asesoraron. El gobierno de Napolen Duarte atropell sistemticamente los derechos humanos.

Un proceso que se remonta hasta hoy. Recientemente, la Democracia Cristiana con los votos de los senadores Soledad Alvear y Patricio Walker aprob el ascenso del juez Juan Manuel Muoz a la Corte Suprema. Durante su carrera, este magistrado rechaz investigar crmenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura militar. En poltica, dijo el presidente del PDC, hay que saber hacer negociaciones.

Lo ms lamentable es la mesura y cortesa del Partido Comunista al referirse a exabruptos anticubanos, antivenezolanos y anticomunistas de la DC y de parlamentarios como Patricio Walker. El pacto Concertacin-PC que se est cocinando, debera tener al menos una tica elemental: respetar la historia y la verdad.

LOS ALBORES DE LOS 60

El paradigma reformista requera de los vnculos con el PDC, los que se inician, segn el Informe Church, hacia comienzos de la dcada de los 60, cuando EE.UU. empez a hacer importantes aportes financieros al partido chileno. El ao 1962, dice el Informe, el Grupo Especial aprob 50.000 dlares para fortalecer al PDC. Agrega que el 27 de agosto del mismo ao, el Grupo Especial aprob el uso de un canal de financiamiento a travs de un tercer pas, presupuestando ciento ochenta mil dlares para los democratacristianos chilenos durante 1963 () La eleccin presidencial de 1964 -dice el Informe- fue el principal ejemplo de un proyecto electoral de gran envergadura. La CIA gast ms de dos millones seiscientos mil dlares en apoyar la eleccin del candidato democratacristiano (Eduardo Frei Montalva, N. de PF), en parte para impedir el ascenso al poder del marxista Salvador Allende.

Adems del apoyo brindado a los partidos polticos -contina el Informe-, la CIA mont una masiva campaa de propaganda anticomunista. Fue una campaa del terror, -afirma-, que hizo abundante uso de imgenes de tanques soviticos y pelotones de fusilamiento cubanos, y que estuvo dirigida especialmente a la mujer. Durante la tercera semana de junio de 1964, un grupo financiado por la CIA produca diariamente veinte spots radiales para Santiago y 44 para estaciones de provincia, adems de programas noticiosos de doce minutos de duracin -cinco veces al da- en tres radios de Santiago y 24 de provincia.

DIPUTADOS FINANCIADOS POR LA CIA

El Informe Church es elocuente sobre esta materia. En febrero de 1965 -dice- el Comit 303 aprob 175.000 dlares para un proyecto de accin poltica de corto plazo, orientado a brindar apoyo clandestino a candidatos preseleccionados que participaran en las elecciones parlamentarias chilenas de marzo de 1965. Segn la CIA, veintids candidatos fueron seleccionados por la oficina local de la CIA y el embajador; de ellos, nueve fueron elegidos. Hacia 1970, agrega el Informe, la CIA haba gastado en total casi dos millones de dlares en operaciones secretas en Chile.

La campaa presidencial de 1970 tuvo ciertas diferencias para la CIA. Esta vez decidi no apoyar a ningn candidato en particular, en tanto centr sus esfuerzos en desprestigiar la candidatura de Salvador Allende. Tal cosa deba llevarse a la prctica a travs de lo que la Agencia denomin una campaa de sabotaje. En total, la Agencia gast de ochocientos mil a un milln de dlares en acciones clandestinas para influir en el resultado de la eleccin presidencial de 1970.

La campaa del terror -dice el Informe-, contribuy a la polarizacin poltica y al pnico financiero posterior al 4 de septiembre. Temas que se haban desarrollado para la campaa electoral recin concluida agrega- fueron explotados por la CIA con ms intensidad durante las semanas posteriores al 4 de septiembre, en un esfuerzo por causar pnico financiero e inestabilidad poltica suficientes para provocar que, en funcin del golpe, se movilizara el presidente Frei o los militares chilenos.

EL TRIUNFO DE ALLENDE Y EL PLAN DE NIXON

El 15 de septiembre de 1970 se celebr en la Casa Blanca una reunin en la que particip el presidente Nixon, el asesor para asuntos de Seguridad, Henry Kissinger, el director de la CIA, Richard Helms y el procurador general John Mitchel. En ella el presidente plante que un gobierno de Allende en Chile no era aceptable para EE.UU.. Con este predicamento procedi a ordenar a la CIA que tomara medidas para impedir que Allende accediera al poder. No importan los riesgos involucrados -dijo-; diez millones de dlares disponibles, ms si es necesario; trabajo a tiempo completo de los mejores hombres que tengamos; plan de accin: hacer que la economa chilena alle; 48 horas para el plan de accin, orden Nixon.

El plan de Estados Unidos contaba con el apoyo de las ideologizadas fuerzas armadas y de los medios de comunicacin, principalmente El Mercurio, al que le entreg ms de un milln y medio de dlares. Pero el papel del PDC fue fundamental.

Este partido, argumenta el historiador Corvaln, podra haber jugado durante la UP el rol de un verdadero centro, como muchos de sus integrantes lo intentaron. No obstante, la colectividad terminara plegndose a la polarizadora poltica norteamericana. Debido a qu? En medida importante al gran peso de su sector conservador, que finalmente pasar a controlar el partido, todo ello correlacionado con la radicalizacin de su base social, en gran parte clases medias, derivada del inducido deterioro econmico del pas y de la campaa del terror.

La campaa -seala el Informe Church- fue de enormes proporciones. Ocho millones de dlares se gastaron en los tres aos que van desde la eleccin de 1970 hasta el golpe militar de septiembre de 1973. Se entreg dinero a los medios de comunicacin, a partidos polticos de la oposicin y, en cantidades ms limitadas, a gremios del sector privado.

Los aportes que EE.UU. hiciera a los opositores no se repartieron por igual. Beneficiaron principalmente al Partido Demcrata Cristiano y al Partido Nacional, en ese orden. Los documentos norteamericanos desclasificados, as como tambin el Informe Church, son categricos al respecto, dice Corvaln Marquez. Durante el gobierno del presidente Allende, EE.UU. continu proporcionando enorme apoyo financiero al PDC, que exceda al que entregaba a los otros partidos, respaldo que ahora ya no buscaba potenciar una alternativa modernizadora frente a la revolucin cubana y que impidiera un triunfo electoral de la Izquierda, como en la dcada anterior, sino el derrocamiento de Salvador Allende.

Si el PDC llegaba a algn tipo de entendimiento con el presidente Allende sera muy difcil la implementacin del golpe que buscaba EE.UU., pues en ese caso las fuerzas golpistas quedaran aisladas, como sucedi luego del 4 de septiembre de 1970 y todava durante 1971, afirma el historiador. Si el PDC se plegaba al golpe -como a la larga termin ocurriendo-, todo se allanara. Esto explica por qu la potencia del norte consideraba que este partido era una de las fuerzas internas ms importantes a los efectos de provocar el derrocamiento de Allende.

El apoyo financiero que la CIA entregara al PDC, en todo caso, se canaliz hacia su ala ms conservadora. El Informe Church lo confirma cuando se refiere a la resolucin que el 8 de septiembre de 1970 tomara el Comit 40 aprobando un fondo de 250.000 dlares para que, con el fin de impedir el ascenso de Allende, Frei y su equipo de confianza lo utilizara. Bien sabemos que la orientacin anticomunista y antiizquierdista que caracterizaba a ese sector no era, sin embargo, compartida por otros segmentos de la colectividad, como la encabezada por Renn Fuentealba.

DOLARES Y RADIOS PARA UN PDC GOLPISTA

El PDC dist mucho de jugar el rol de un verdadero centro poltico, afirma Corvaln, es decir, el rol de fuerza abierta a la negociacin y al acuerdo. Por el contrario, convergiendo con una extrema derecha que haba retomado sus tradiciones golpistas, cumpli una acentuada funcin polarizadora. Fue as como en 1971 comenz a apoyar los paros gremiales. Luego, en diciembre de ese ao, particip con el PN y el Frente Nacionalista Patria y Libertad en la llamada marcha de las cacerolas vacas.

A comienzos de 1971 -sostiene el Informe- fondos de la CIA permitieron que el PDC y PN compraran sus propias estaciones de radio y diarios, precisamente por cuanto seran los mensajes comunicacionales los que deban sembrar un estado de anormalidad sicolgica en la poblacin, generando, a travs de las campaas del terror, miedos irracionales al totalitarismo marxista.

Para el periodo 70-73, el Informe Church registra peridicas entregas de dinero al PDC por parte de la CIA. Un detalle es el siguiente: 13 de noviembre (de 1970): el Comit 40 aprueba 25.000 dlares para apoyar candidatos de la Democracia Cristiana; el 22 de marzo (de 1971): el Comit 40 aprueba 185.000 dlares adicionales para apoyar al Partido Demcrata Cristiano; el 10 de mayo (1971): el Comit 40 aprueba 77.000 dlares para la compra de una imprenta para el diario del Partido Demcrata Cristiano. La imprenta no se compra -aade el Informe- y los fondos son utilizados para apoyar el diario; el 26 de mayo (1971): el Comit 40 aprueba 100.000 dlares para ayuda de emergencia que permita al Partido Demcrata Cristiano pagar deudas de corto plazo.

Con los compromisos adquiridos por el PDC con la CIA los eventos tomaron una sola direccin. As, el llamado al dilogo que hiciera Salvador Allende el 1 de mayo cay en el vaco. Tanto o ms cuando el 3 de ese mes el sector conservador de la DC asumiera el control formal del partido, cuya presidencia qued en manos de Patricio Aylwin, quien se caracterizaba por su incondicionalidad al ex presidente Frei. El 5 de julio cayeron las mscaras, cuando Aylwin hizo una declaracin en la que afirm que la mejor garanta para el restablecimiento de la normalidad democrtica (era) la incorporacin institucional de las Fuerzas Armadas al gobierno, con poderes efectivos para realizar las rectificaciones.

Luis Corvaln Marquez, en un texto titulado La crisis de la dictadura y la mano de EE.UU. en la imposicin de un recambio neoliberal retoma, a partir de la mitad de los 80, la presin de Estados Unidos sobre la poltica chilena. Como el Departamento de Estado negocia el fin de la dictadura, acude a las mismas figuras que us para sacar a Allende. El PDC vuelve a ser funcional a EE.UU., es el comodn contra la Izquierda y contra una dictadura que ya estaba obstaculizando el desarrollo del modelo neoliberal.

A partir de entonces, la historia es ms cercana pero igualmente oscura. Aun cuando hay tantos antecedentes sobre los vnculos entre Estados Unidos y la oposicin de entonces, mantenemos nuestra perplejidad al observar el giro que dio la Concertacin, al apoyar las privatizaciones, la desregulacin de los mercados, al abrazar el modelo neoliberal y la Constitucin de 1980. En los mltiples trabajos e investigaciones sobre esa poca, an no hay una respuesta clara de la elite de la Concertacin que explique este giro, que tiene caractersticas de traicin. Al leer el texto de Corvaln, tal vez podamos concluir que las relaciones del PDC con EE.UU. y la CIA hacen de aquella voltereta algo innombrable.



Publicado en Punto Final, edicin N 774, 11 de enero, 2013


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