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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2013

El saqueo de las ilusiones

Claudia Korol
Punto Final


1. EL 20 DE DICIEMBRE

Cuando en diversos actos la Izquierda recordaba la rebelin del 19 y 20 de diciembre de 2001, dos noticias inquietaban el preludio navideo, desatando la ira de quienes tienen las mesas llenas en Nochebuena -y en todas las noches-, y tambin de quienes creen descubrir frente a cada convulsin social una conspiracin contra el gobierno. Desde Bariloche avisaban con carcter urgente que la polica provincial se preparaba para reprimir a la poblacin del Alto (la zona ms humilde de la ciudad). Deca el alerta: El intendente junto a los comerciantes haba prometido bonos de alimentos. Los supermercadistas se negaron rotundamente, desconociendo el acuerdo con el intendente. Ahora el Estado Provincial, el municipal, los empresarios de dos hipermercados conocidos y el canal TN estn convocando a la polica, gendarmera y prefectura contra la poblacin del Alto, congregada a la espera de alimentos.

Desde otra regin del pas, la Multisectorial de Rosario alertaba sobre la emergencia social creada por el temporal que se haba descargado el da anterior.

Cuando la tensin se iba acumulando por un efecto contagio ms o menos inducido por diferentes actores, en las concentraciones y marchas que recordaban la rebelin de 2001 se reivindicaba lo que en ella hubo de ya basta a las polticas que empobrecieron violentamente a la poblacin. El que se vayan todos de entonces, expres el rechazo a las polticas de la democracia existente, a sus instituciones y partidos, y el derecho a la insubordinacin frente al orden que implant a sangre y fuego las polticas neoliberales y los gobiernos que las encarnaron -peronistas y radicales-, con un squito progresista que los legitim en nombre de lo posible.

Se recordaba que el gobierno de la Alianza -que en su momento se present como la alternativa ante el descalabro menemista de entrega del pas-, concluy con el presidente huyendo en un helicptero y con los polticos que lo sostuvieron repudiados abiertamente por la sociedad.

En este 20 de diciembre, en la desconcentracin de los actos recordatorios, empezaban a llegar noticias de saqueos y represiones que se expandan rpidamente. Atizaban los mismos ciertos punteros locales del peronismo, del radicalismo, ciertos barrabravas de los equipos de ftbol, y los discursos de los grandes medios de comunicacin que informaban sobre amenazas de asaltos a supermercados en distintos puntos del pas, incluidos algunos lugares en los que jams se produjo otra cosa que una saturacin de efectivos policiales y de Gendarmera.

Para el gobierno fue un buen momento para acusar a los lderes de las centrales sindicales, que un da antes haban convocado a movilizarse a la Plaza de Mayo a enfrentar las consecuencias econmicas y sociales de la poltica kirchnerista, que en los ltimos meses condujo al agravamiento de la situacin de los trabajadores y trabajadoras.

Las legtimas demandas de la movilizacin de las centrales obreras -modificacin del impuesto a las ganancias, incremento del salario mnimo, el 82% mvil para las jubilaciones, la universalizacin de las asignaciones familiares, el rechazo a la ley de ART (aseguradoras de riesgos del trabajo), la eliminacin de los topes a las asignaciones familiares-, permitieron la alianza del sector de la CGT que se alej en el ltimo ao del gobierno, liderado por Hugo Moyano, y la Central de Trabajadores Argentinos, liderada por Pablo Micheli. Se sumaron tambin diversos grupos sindicales vinculados a la Izquierda. Fuertemente cuestionadas las polticas de estos sectores sindicales, e identificado el dirigente camionero de la CGT por sus alianzas con los sectores ms rancios de la burocracia sindical, es necesario recordar que form parte del repertorio de sostenes del gobierno de Kirchner, hasta que consider que no obtena el protagonismo deseado.

Todos los argumentos utilizados en la actualidad por el gobierno para reprocharle sus pecados de origen, fueron olvidados o silenciados cuando era parte de la alianza hegemnica. Tambin vale recordar que los modos principales de protesta del movimiento sindical no son los saqueos. Son precisamente los piquetes, las marchas, los paros, que se expresaron as el 19 de diciembre. Ms all de que algunos lderazgos intermedios hayan sido parte de la instigacin a los saqueos en uno u otro lugar -como tambin pueden haber participado los punteros del Partido Justicialista desplazados en las internas locales, o algn puntero radical como acusaba el gobernador de la provincia de Ro Negro-, construir una lectura conspirativa de lo sucedido no contribuye a comprenderlo, y al mismo tiempo, la criminalizacin del sindicalismo y de los movimientos populares fortalece su descalificacin y las polticas de represin de la protesta social. La criminalizacin de la protesta social no es un recurso suficiente para detener las luchas, y menos para explicar la complejidad de factores que confluyen en los fenmenos sociales que involucran a grandes franjas de la poblacin.

2. BAJARON LOS DEL ALTO

Relata la abogada de derechos humanos Marina Schiffrin, desde Bariloche: Muchos jvenes pobres comenzaron a saquear supermercados, y se generaliz. Bariloche es una ciudad de una desigualdad tremenda. Saquean comida y electrodomsticos, que ellos no pueden tener. Hay desocupacin y bronca por la desigualdad. Los planes sociales no terminan de incluir.

Empez un pequeo grupo y se generaliz en toda la ciudad. Tal vez, se dice, ayudados por un sector interno del peronismo; es probable. No todos pasan hambre, pero no se sienten parte. De hecho, son la parte pobre, los condenados a tener pocas aspiraciones, siempre en la cuerda floja.

En Bariloche, ya en junio de 2010 se haba producido una situacin de extrema tensin, cuando los jvenes de los sectores ms humildes fueron reprimidos violentamente al bajar a la ciudad para protestar por el asesinato de tres de sus compaeros, muertos por la polica del gatillo fcil. Entonces denunciaba un documento de la Multisectorial contra la Represin y la Impunidad de Bariloche(1): Con el dolor del crimen de tres jvenes de nuestra ciudad, analizamos el (tras)fondo de los ltimos quince aos, lo que nos permite advertir que el proyecto de gobierno en Ro Negro est ubicado en un umbral de violencia institucional absolutamente reido con el respeto a la vida y a la libertad, un umbral de violencia de consecuencias sociales y polticas, inaceptable para el conjunto de ciudadanos y organizaciones que conformamos esta Multisectorial contra la Represin, por ser un retroceso en los pisos institucionales mnimos alcanzados en Argentina desde 1983.

En diciembre de 2012 los jvenes del Alto bajaron a la ciudad. Como entonces, la respuesta fue la represin policial. Escriben las periodistas Silvana Melo y Claudia Rafael(2): Un mnimo, con las intenciones ms dispares, enciende las rabias contenidas. Y los del Alto bajan. Como lo hicieron en junio de 2010 Bajan los del Alto, y cuando bajan se hacen visibles y vienen con piedras y rabia atvica, y ponen los pelos de punta de gobernadores, intendentes y dirigentes que se echan chispas por el poder, y depositan en los pobres una sobreestimacin de anarquistas e izquierdistas en franco camino de toma del poder, legionarios del apocalipsis zombie, o narcotraficantes superorganizados: el gobernador Alberto Weretilneck responsabiliz por los saqueos a grupos ligados al narcotrfico e integrantes de organizaciones polticas de carcter anrquico, que vienen extorsionando a las distintas autoridades. Su archirrival, el senador Miguel Pichetto, apunt contra grupos duros con posiciones anarquistas y origen en la extrema izquierda, que poseen caractersticas delictivas La complejidad extrema de la verdad a veces suele reducirla a un gritero de mentiras que confluye y se ensambla. Los del Alto olvidado bajaron a salpicar las joyas del Bajo, porque la inequidad es brutal, la pobreza confinada y escondida, el contraste obsceno y la ddiva oficial, vergonzosa y mezquina.

3. ROSARIO 2012

El 19 de diciembre, un temporal azot a la regin de Rosario, Santa Fe y otras ciudades, aumentando la vulnerabilidad de quienes sufren especialmente las consecuencias de esas tormentas, para las cuales las ciudades siguen sin estar preparadas. Llueve sobre mojado. El 20 de diciembre, la Asamblea Multisectorial de Rosario, la ciudad que vio nacer al Che, distribua un alerta en el que se deca: Denunciamos el estado de emergencia social. A 11 aos del 19 y 20 de diciembre de 2001, los problemas de fondo vuelven a emerger: la falta de polticas de infraestructura de parte de los tres niveles del Estado -nacional, provincial y municipal- que genera que, ms all de los discursos progresistas, amplios sectores de la sociedad vivan en un estado de permanente precariedad. Expresamos nuestra preocupacin y rechazo ante la respuesta represiva que est dando el Estado ante las demandas populares. Despus de detallar distintas represiones producidas, la declaracin -firmada entre otras organizaciones por la Central de Trabajadores Argentinos, Regional Rosario, Asociacin de Trabajadores del Estado, los docentes de AMSAFE, la Corriente Clasista y Combativa, Pueblos Originarios en Lucha, CEPRODH, Cuba MTR, partidos de Izquierda y otros, conclua: A once aos del 19 y 20, las organizaciones sociales, gremiales, polticas, de derechos humanos y estudiantiles de la Multisectorial Rosario decimos que no estamos dispuestos a permitir que una vez ms la respuesta a la protesta social sea la represin. El Estado debe garantizar la integridad de las vecinas y los vecinos que estn reclamando por sus derechos.

Tambin el Frente de Organizaciones de Base (FOB) de Rosario, el mismo 20 de diciembre, alertaba: No slo que no se han hecho las obras correspondientes a desages pluviales, pavimentos y cunetas, sino que tambin hemos sido afectados por la prdida de numerosos bienes en muchos domicilios.

La gente est cansada de perder y faltaban pocos das para las fiestas. Los saqueos se multiplicaron. Si el Estado no repara, la respuesta pasa a ser la accin directa. Una mujer de 36 aos y un hombre murieron tras ser baleados en medio de los saqueos a supermercados en Rosario. El hecho se produjo en medio de un clima de tensin que incluy al menos 25 ataques a comercios, en donde tomaron por la fuerza supermercados, muebleras y distintos negocios. Los saqueos se extendieron ese da a otras ciudades de la provincia de Santa Fe, Ro Negro, Provincia de Buenos Aires, entre otras. Segn cifras proporcionadas por la Confederacin Argentina de la Mediana Empresa (CAME), fueron saqueados 292 locales en 40 ciudades; calculndose las prdidas en 26,5 millones de pesos. En la represin hubo varios heridos, dos muertes en Rosario y ms de 500 presos y presas en todo el pas(3).

4. ALGUNAS POSIBILIDADES DE INTERPRETACION

Analiza la sociloga Maristella Svampa(4): Los saqueos constituyen un repertorio de accin colectiva -espontnea u organizada, segn los casos, y a veces de modo sucesivo y combinado- de los sectores populares, asociados a momentos de crisis. El socilogo Javier Auyero ha hecho interesantes trabajos sobre el tema y ha hablado de los saqueos como una zona gris, sealando que no habra discontinuidades entre prctica cotidiana y violencia colectiva, aunque el autor coloca demasiado el acento en la articulacin entre saqueos, punteros y dirigentes partidarios (del Partido Justicialista) en sus anlisis de lo sucedido a finales de 2001. Desde nuestra perspectiva, esta hiptesis -como recurso de los sectores populares en tiempos de crisis, ya instalado en la memoria colectiva- debe ser puesta en perspectiva socio-geogrfica, esto es, tener en cuenta el lugar donde se originaron los saqueos. Se trata nada menos que de Bariloche, la ciudad turstica ms emblemtica de la Patagonia y, a la vez, paradigma de la fractura socio-espacial. No es la primera vez que Bariloche nos sorprende con sus imgenes extremas La impunidad y la desigualdad fueron potenciadas por la situacin de emergencia econmica que, desde 2011, atraviesa la ciudad (y otras regiones de la provincia de Ro Negro y Neuqun) como producto de las cenizas del volcn Puyehue.

Son muchos los factores que han incidido en el descontrol social. Es evidente que hay un deterioro de la situacin econmica por el impacto de la inflacin, y porque como respuesta a la crisis, el gobierno ha suspendido muchos programas sociales. Es cierto tambin que la proximidad de una nueva ronda electoral en 2013 recalienta la interna peronista, que siempre se dirimi utilizando como base de maniobras a los sectores ms vulnerables. Puede incidir en el mismo cuadro la intensa disputa sindical -que convive con la interna peronista-.

No se puede obviar, en este anlisis, que los sectores de Izquierda del movimiento popular no han crecido como alternativa a las polticas del gobierno ni a las de la oposicin conservadora. En estas situaciones no se encuentran recursos de lucha genuinos que den proyeccin a la tensin social, en un sentido de creacin de alternativas. Tanto las polticas de cooptacin desarrolladas desde el gobierno sobre los movimientos populares, como las polticas de criminalizacin de la pobreza y de la protesta social, han debilitado y horadado su capacidad de incidencia en los procesos sociales. Esto es lo que se ve en la postal del 20 de diciembre, con discursos encendidos en los actos, y el fuego quemando en las barriadas populares.

Las respuestas represivas ensayadas desde el gobierno nacional y desde los gobiernos provinciales han contenido temporalmente la crisis social. Pero ya sabemos: estas modalidades de respuesta, en un pas que construy un discurso poltico del Nunca Ms, tiene tambin sus lmites.

Lo que se abre como desafo es el debate sobre el pas que estamos construyendo: se vuelve imprescindible poner en discusin las prioridades de la redistribucin de la renta en un contexto de crisis, las polticas del acceso a la tierra de los campesinos y campesinas, detener los mecanismos sociales y jurdicos de precarizacin del trabajo, impedir el saqueo de los bienes naturales y la destruccin de nuestros territorios, ros, bosques, de nuestras montaas y de la biodiversidad. Detener los desalojos de las familias campesinas. Detener el saqueo que las transnacionales vienen realizando de nuestras riquezas. Dejar de pagar la deuda externa. Cambiar el modelo impositivo. Avanzar hacia la soberana energtica, alimentaria y popular, estimulando el cambio en las pautas de consumo, la defensa de las semillas nativas, el combate a los agrotxicos. Recuperar los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Respetar el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos. Respetar la autonoma de los movimientos sociales. Cuidar de la vida de los nios y nias en lugar de convertirlos en blanco del gatillo fcil. Confrontar con energas la fantasa del consumismo como el mundo prometido.

En este contexto, se expresan con fuerza los lmites de las polticas simblicas de derechos humanos cuando se violan los derechos de los ms pobres. Es necesario reivindicar el derecho a la protesta, a la movilizacin, la libertad de expresin de puntos de vista y modalidades de accin diferentes al hegemnico. Frente al agotamiento del discurso progresista del mal menor, no alcanza con repetir rituales, ni alcanza con acciones de propaganda electoral de las izquierdas. Tenemos que pensar los caminos para revitalizar propuestas y proyectos de poder popular, que acten sin miedo, con audacia, entre los y las despreciadas por el sistema. Con voluntad de crear caminos que desafen el saqueo de las ilusiones, la malversacin de las esperanzas de los pueblos y renueven los sueos de cambiar nuestras vidas, nuestras maneras de organizarnos y de luchar y de construir mundos nuevos.

Si en algo nos interpelan estas situaciones de dolor es para evitar la repeticin de los discursos y propuestas que multiplican la vulnerabilidad de los y las olvidadas, y engordan la riqueza de los que en el brindis de las Nochebuenas no sienten los dolores de El Alto, de los barrios inundados de Rosario, de los muertos y muertas en distinta represiones, de quienes pusieron frente a las balas lo nico que tenan: sus cuerpos muchas veces por un plato de comida o por un plasma, de esos que nos dice la TV que nos darn la felicidad.

Notas

(1) Crmenes de Estado en San Carlos de Bariloche. Los sucesos del invierno del 2010. Un conflicto abierto. Publicado en el libro Patagonia, criminalizacin, militarizacin y violacin de derechos humanos en territorio ancestral mapuche, compilacin de Patricia Agosto, Amrica Libre, 2012.

(2) Saqueos en una Bariloche partida y desigual. Silvana Melo y Claudia Rafael para Agencia de Noticias Pelota de Trapo.

(3) Datos de Saqueos y redistribucin de la riqueza, de Ulises Bosia, peridico digital Marcha.

(4) Tres hiptesis y una realidad, por Maristella Svampa, 23/12 en Perfil.

Publicado en Punto Final, edicin N 774, 11 de enero, 2013

[email protected]

www.puntofinal.cl

www.pf-memoriahistorica.org



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