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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2013

Editorial de "The Socialist Worker"
Los hbitos nuevos del imperio

Sin Permiso

Traduccin para www.sinpermiso.info: Enrique Garca


Los nombramientos de Barack Obama para la Secretario de Defensa y la direccin de la CIA encajan con su proyecto de rehacer el imperialismo de EEUU gracias a una maquinaria de guerra ms efectiva y ms letal [1] .

El nominado por el presidente demcrata como Secretario de Defensa es un republicano conocido por su conservadurismo, particularmente por su sectarismo anti-gay. Pero la avalancha de crticas contra de la nominacin proviene de los republicanos, no de los demcratas.

Mientras tanto, la eleccin del presidente para dirigir la CIA es un antiguo responsable del programas de torturas y entregas. Pero ni republicanos ni demcratas tienen el menor problema con l.

Bienvenido a la poltica realmente existente de Washington en el segundo mandato de Barack Obama: donde no hay ni siquiera una oposicin simblica a la izquierda de un presidente que habra sido considerado, segn sus propias palabras, "un republicano moderado" hace unas dcadas .

Dado el historial de sus primeros cuatro aos en el cargo, no es ninguna sorpresa que los nominados de Obama tengan ms en comn polticamente con los republicanos que dirigan la Casa Blanca antes que con las decenas de millones de personas cuyos votos le hicieron presidente. Pero estas nominaciones tienen lugar slo dos meses despus de que Obama haya sido reelegido tras una importante victoria gracias a que las circunscripciones de base del partido demcrata se volcasen en la campaa.

Muchos de esos votantes esperaban que Obama podra llegar a ser en su segundo mandato el progresista que quieren que sea. Chuck Hagel y John Brennan, sus nominados para defensa y la CIA, son la prueba de que no basta con desearlo para que as sea.

Obama no se sienta obligado en absoluto, obviamente, a satisfacer las expectativas de sus seguidores ni a actuar de acuerdo con la retrica populista que utiliz durante la campaa. Por el contrario -al igual que con el acuerdo sobre el "abismo fiscal" y sus muchas concesiones a los republicanos-, los nombramientos de Hagel y Brennan muestran lo que Obama quiere para su segundo mandato: una administracin en la que la clase dominante de EEUU pueda confiar para defender con mayor eficacia y ampliar su poder corporativo y militar.

La leccin es vieja, y se ha repetido antes muchas veces: sin lucha, no habr avances en la era Obama. La alternativa a un mundo de guerra e imperialismo, crisis social y desigualdad grotesca es evidente que no surgir en la Casa Blanca o en cualquier otro lugar del Washington oficial, por lo que tendr que venir de fuera.

***

Desde la perspectiva de un "washingtonologo" la decisin de nominar al ex senador Chuck Hagel de Nebraska para la Secretaria de Defensa ha sido inteligente. Obama actua de manera bipartidista al elegir a un republicano para uno de los cargos ms importantes de su Administracin, pero Hagel es despreciado por la mayora de los republicanos como un temido RINO (republicano slo de nombre).

No porque Hagel no sea un conservador acrrimo. Se gan la hostilidad de los lderes del Partido Republicano a mediados de la dcada de 2000 cuando se convirti en uno de los primeros miembros del Congreso de ambos partidos que critic la "guerra contra el terror" de George W. Bush, en particular la desastrosa invasin de Irak. Cuando decidi no presentarse a la reeleccin en 2008, Hagel estaba ya ms fuera que dentro de un partido que, segn dijo [2], haba sido "secuestrado por la incompetencia: creo que eso es lo que ha llevado al Partido Republicano a tirarse por e acantilado" .

Pero la trayectoria poltica de Hagel dice mucho ms acerca de hasta qu punto el sistema poltico bipartidista se transform en la dcada de 2000 al hacer suya la doctrina de los "neo-cons" que controlaban la Casa Blanca en la poca de Bush de "invadir primero, preguntar despus". Hagel pertenece al ala "realista" del establishment de la poltica exterior, que se hizo a un lado durante los aos de Bush, pero que no est menos comprometida con el proyecto imperialista de dominacin poltica y militar de EE UU sobre sus rivales.

Hagel sern denunciados por los republicanos en las prximas semanas por preferir sanciones duras contra Irn a un ataque militar, o por criticar en ocasiones a Israel (sin que ello implique la menor accin prctica, por supuesto). Pero esto lo situa perfectamente en el consenso de Washington, no en el movimiento contra la guerra.

Las posiciones polticas de Hagel son an ms evidentes en aquellos temas de los que nadie est hablando. La caza de brujas anti-gay en el ejrcito del "no preguntes, no digas" termin oficialmente slo hace un ao y medio, pero Obama ha elegido a un hombre para dirigir el Pentgono que promovi el "no preguntes, no digas" a lo largo de toda su carrera en el Congreso.

Hagel es recordado durante los aos de Clinton por su despreciable campaa para bloquear la nominacin de James Hormel como embajador de EE UU en Luxemburgo. Hormel no estaba cualificado para una responsabilidad tan importante, segn Hagel, porque era "abierta y agresivamente gay ". Hagel se disculp por tan rastrera acusacin ... en diciembre de 2012. "Teniendo en cuenta que est a la espera de un nombramiento presidencial", dijo Hormel a los periodistas [3], "cabe preguntarse acerca de la sinceridad de la disculpa".

Los defensores de los derechos de los inmigrantes podrn recordar a Hagel como el co-autor de la legislacin en 2006 [4], que contrarrest el famoso proyecto de ley Sensenbrenner, que pretenda criminalizar a 12 millones de inmigrantes indocumentados en EEUU. Pero la propuesta de "compromiso" de Hagel implicaba invertir millones de dlares en nuevos puestos de control fronterizos, incluyendo un muro, y la creacin de un sistema a tres niveles para los indocumentados que hubiera condenado a millones de personas a salir de EEUU o al estatuto de trabajador invitado, y una va muy restrictiva de legalizacin para una minora.

No se oir nada de esto a los legisladores demcratas. Ni a organizaciones "progresistas" ni a comentaristas, que parecen guardar un pacto de silencio sobre Hagel cuando no lo apoyan directamente. En su blog en la revista The Nation [5], la escritora anti-guerra Phyllis Bennis se pregunta si la nominacin de Hagel "ayuda en realidad a la izquierda anti-guerra" - y, en un despliegue impresionante de razonamientos retorcidos, llega a la conclusin de que la respuesta es s.

En cuanto a John Brennan, el candidato de Obama para dirigir la CIA, es probablemente mejor conocido como un elemento de continuidad entre demcratas y republicanos. Brennan es un espa de carrera que trabaj en estrecha colaboracin con la Casa Blanca demcrata de Bill Clinton, ms tarde con los republicanos de la era Bush, y ahora con la Administracin Obama.

Brennan fue director ejecutivo adjunto de la CIA a comienzos de la dcada de 2000, cuando la Agencia cre su sistema de "sitios negros" y "entregas extraordinarias" para llevar a cabo interrogatorios y torturas durante la "guerra contra el terror". Brennan defendi expresamente el uso de tcnicas de tortura adems del ahogamiento simulado y elogi las "entregas" de prisioneros de la CIA en la "guerra contra el terror" a pases como Siria, para que se utilizara con ellos cualquier mtodo de interrogatorio.

Semejante historial fue suficiente para echar por tierra su posible nombramiento como jefe de la CIA cuando Obama comenz su primer mandato. Brennan retir su nombre de la terna y fue nombrado asesor de alto nivel de la Casa Blanca.

Dice mucho acerca de la Casa Blanca de Obama y el Partido Demcrata que Brennan sea ahora un candidato aceptable.

Hace cuatro aos, Obama acababa de salir de una campaa en la que en repetidas ocasiones se haba comprometido a acabar con la guerra contra las libertades civiles de la Administracin Bush. Pero durante los ltimos cuatro aos en el cargo ha mantenido en la prctica toda la poltica de la era Bush, desde el funcionamiento de la prisin de Guantnamo hasta las escuchas sin orden judicial.

Por lo tanto, la apuesta ms inteligente es que Brennan no encontrar mucha oposicin oficial en Washington, en el caso de que haya alguna. Como el analista de izquierdas Glenn Greenwald ha escrito en la web de The Guardian [6]: "En este cambio [de actitud hacia Brennan en relacin a 2008], reside uno de los aspectos ms significativos de la presidencia de Obama: su conversin de lo que antes eran polticas de derechas altamente cuestionables en armoniosos dogmas del consenso bipartidista en Washington DC".

***

Durante la campaa electoral de 2008, Obama tom la delantera a los principales contendientes por la nominacin demcrata a la presidencia en gran parte porque era el candidato que ms se asociaba a la oposicin a las guerras en Oriente Medio de la Administracin Bush, especialmente en Irak. Pero para cualquiera que escuchase con atencin, era evidente que Obama quera dirigir la maquinaria de guerra de EEUU, no frenarla de manera significativa.

Una vez en el cargo, Obama hizo todo lo posible para remodelar la prometida retirada de Irak en un redespliegue de fuerzas. Su plan fracas solo porque el gobierno iraqu, actuando cada vez ms independiente de los ocupantes, se neg a aceptar un estatuto especial para las decenas de miles de efectivos de una presencia militar permanente de EEUU en su pas.

En Afganistn, Obama cumpli con su promesa electoral de aumentar la presencia de tropas de EEUU. En el punto lgido de este aumento de tropas de Obama, el nmero de soldados estadounidenses desplegados en Afganistn se haba duplicado. Mientras tanto, la administracin Obama ampli enormemente la guerra fuera de las fronteras de Afganistn, en Pakistn en particular, gracias a la nueva arma de moda: los ataques areos de aviones no tripulados Predator.

La Casa Blanca de Obama tambin est efectuando una reorientacin estratgica del poder militar de EEUU hacia el conflicto que los analistas creen ms probable en las prximas dcadas: en el sudeste de Asia, contra el creciente poder de China.

Tanto Hagel como Brennan sern muy tiles en el proceso de remodelacin del imperialismo de EEUU de acuerdo con las previsiones de Obama.

Dado que Hagel sirvi como soldado de reemplazo - sera el primer Secretario de Defensa con este origen tendr mayor autoridad para defender que EEUU debe hacer mayor uso de la diplomacia y de otros medios no militares en los conflictos internacionales, al mismo tiempo que reconstruye las fuerzas armadas como una fuerza ms pequea, ms mvil y ms letal en la guerra.

Por su parte, Brennan supervis la escalada de la guerra de los aviones no tripulados de la administracin Obama. Eso y sus muchos aos en la CIA lo hacen el candidato ideal, segn el Washington Post, de: "un gobierno que prefiere la accin encubierta - incluyendo ataques con aviones no tripulados Predator contra objetivos de al-Qaeda y el sabotaje ciberntico de las plantas nucleares de Irn que la utilizacin de ms que de fuerzas convencionales".

De alguna manera, Obama an conserva la reputacin para muchos de ser anti-guerra - probablemente gracias a la comparacin con unos republicanos sediento de sangre. Pero su historial como comandante en jefe no puede ser descrito como anti-guerra de ninguna manera. Obama representa una estrategia diferente del imperialismo de EEUU a la de Bush, y tanto Hagel como Brennan estn asociados a aspectos esenciales de la forma en que Obama ha tratado de renovar y adecuar la maquinaria de guerra.

As que las batallas partidistas sobre sus nombramientos reflejan un debate dentro de la clase dominante entre dos programas diferentes sobre como gobernar el imperio de EEUU. Lo que no son en absoluto es un conflicto entre militaristas republicanos y partidarios demcratas de una poltica exterior ms pacfica. O una disputa, como pretende Phyllis Bennis, en la que la "izquierda anti-guerra" est en mejor posicin para presionar por sus objetivos.

Por el contrario, dado el xito de Obama en sus primeros cuatro aos a la hora de reparar algunos de los desastres causados por Bush, el imperialismo de EEUU a las ordenes de Obama, Hagel y Brennan probablemente ser ms eficaz para proteger la dominacin de EEUU de sus rivales y enemigos. Y. por lo tanto, ms eficaz para infligir sufrimiento, opresin y muerte en todo el mundo.

Podemos dejar en manos del establishment de poltica exterior el debate sobre si la "doctrina Obama" es preferible para sus intereses a la "doctrina Bush". Pero podemos afirmar sin lugar a dudas cual es el objetivo de Barack Obama: demostrar que es mejor gerente del imperio de EEUU que Bush y los neoconservadores, no la bsqueda de un mundo ms pacfico y justo.

Nuestros movimientos y luchas no pueden tomar partido por uno de estos dos programa imperialistas. De la misma manera que no tenemos porqu elegir entre dos planes de austeridad o dos estrategias para hacer ms rentables las empresas a costa de los trabajadores. Tenemos que organizar una resistencia desde abajo que sea una alternativa independiente de las polticas bipartidistas de guerra, opresin e injusticia de Washington.

Notas :

[1] http://socialistworker.org/department/Opinion/Editorials

[2] http://socialistworker.org/2008/01/04/will-voters-get-change

[3] http://www.politico.com/politico44/2012/12/hormel-questions-sincerity-of-hagel-apology-152687.html

[4] http://socialistworker.org/2006-1/586/586_03_Immigration.shtml

[5] http://www.thenation.com/blog/172061/will-chuck-hagels-appointment-actually-help-left#

[6] http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2013/jan/07/john-brennan-dishonesty-cia-director-nomination

Socialist Worker es una revista editada por la International Socialist Organization (ISO) de EEUU.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5595



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