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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2013

Por una reforma de la Ley del Indulto

Rafael Silva
Rebelin


Los casos de indulto se estn poniendo muy en boga ltimamente, con algunas recientes concesiones bastante escandalosas por parte de este Gobierno del PP, as que parece que ya va siendo hora de poner tambin un poco de orden, justicia, cordura y sensatez en este tema. Hace pocas semanas, el Grupo Parlamentario de la Izquierda Plural ha solicitado una reforma de la Ley que regula el indulto en nuestro pas, sobre todo para excluir de su mbito de aplicacin algunos tipos de delitos. Por su parte, el Ministro Gallardn (Ministro de la Injusticia, como se ha dado en llamar), no contento con los otros frentes polmicos que tiene abiertos (reforma del Cdigo Penal, tasas para algunas instancias judiciales, etc.), consultado sobre estos temas, lo nico que ha argumentado, cosa evidente, es que es el Gobierno (Poder Ejecutivo) el que tiene la potestad de aplicar dicho derecho de gracia, cuando entienda que concurren ciertas circunstancias.

La polmica se ha recrudecido bastante con algunos casos muy sonados, que han entrado en la esfera de la violencia policial o de la seguridad vial, que incluso han generado discordancias con su homlogo de Interior, Jorge Fernndez Daz. Es hora por tanto de hacer un repaso a la naturaleza de esta Ley, y de actualizarla para hacerla ms justa. Me remito para esta exposicin al contenido de la reforma solicitada por Izquierda Unida. Bsicamente, dos son los objetivos que se deberan conseguir en torno a la Ley del Indulto, como son el poner fin al uso y abuso indiscriminado de esta alternativa por parte del Gobierno de turno, seguramente a favor de sus propios intereses, y de otra parte, garantizar la transparencia y adecuacin de cada una de las decisiones que se puedan adoptar en el marco legal. De entrada, hay que hacer notar que estamos ante una Ley antigua, muy antigua, que data concretamente del ao 1870, donde evidentemente, la situacin y el contexto poltico y social del pas eran enormemente diferentes.

Hagamos pues un poco de historia. Rescato textualmente uno de los prrafos de la Proposicin No de Ley propuesta por IU, en torno a la propia naturaleza del indulto: "Y es que el indulto es una rmora del pasado seorial, una figura anterior a la revolucin liberal que se vincula al derecho de gracia del monarca, y que colisiona con la separacin de poderes y con la soberana popular. El Fuero Juzgo, por ejemplo, utiliza el trmino "merced", en tanto que las Partidas distinguen entre "misericordia", "merced" y "gracia", trminos religiosos que en nada sorprenden, dado el origen religioso de esta prctica del perdn, un derecho o prerrogativa reconocida al Rey el da del Viernes Santo". Podemos aadir que algunos vestigios religiosos nos quedan de estas prcticas, como en la Semana Santa Malaguea, donde la Cofrada del Cristo de la Misericordia libera cada Mircoles Santo a un preso local. Dicha figura del indulto se mantiene desde la Constitucin de Cdiz de 1812, la de 1837, y en la de 1869, con ligeras variantes. Durante la I Repblica, se suprimieron los indultos salvo para los casos de pena de muerte, y una vez restaurada esta figura, slo se modific en 1938, al final de la Guerra Civil, y en 1988, con el Gobierno de Felipe Gonzlez.

Incluso con estas modificaciones del ao 1988, la capacidad o prerrogativa del indulto adolece de mecanismos de control y sobre todo, de restricciones y concreciones para su aplicacin muy sonadas. Desde la izquierda, creemos que hemos de poner freno en un punto fundamental: endurecer la posibilidad de que el Gobierno pueda recurrir a esta medida de gracia para evitar que cumplan sus condenas quienes han sido condenados por la justicia. Porque bsicamente, lo que la Ley del Indulto plantea es un salto, una invasin de competencias del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial, que como sabemos, son dos poderes independientes del Estado, por lo cual las invasiones entre ambos debieran estar lo ms delimitadas posible. En este sentido, ni la Justicia debiera estar politizada (aunque los que aplican la Justicia son humanos, y por tanto susceptibles de poseer inclinaciones ideolgicas), ni el Gobierno debiera judicializar sus decisiones. Este sera el marco perfecto, difcil de conseguir ciertamente.

Entrando ya en los tipos de delitos que se debieran excluir de la posibilidad de indulto, pensamos que debieran recogerse los delitos de tortura, terrorismo, electorales, ecolgicos, as como una amplia relacin de delitos de origen econmico, como pueden ser la estafa, el blanqueo de capitales, los delitos societarios, y los delitos dirigidos contra la Administracin y la Hacienda Pblica, la malversacin y el fraude, la prevaricacin urbanstica o los denominados delitos masa, variable del delito patrimonial referido a los casos de fraude colectivo. No obstante, intentado ir a la raz del problema, hemos de reconocer que un buen Cdigo Penal reducira drsticamente el nmero de indultos, ya que en principio, un indulto se entiende nicamente en el sentido de "corregir" lo que la accin de la justicia ya sentenci en su momento. Pero la situacin en la prctica es muy diferente, pues se est convirtiendo en norma lo que debiera constituir una excepcin.

En efecto y segn las estadsticas, somos uno de los pases occidentales donde el Gobierno abusa ms de esta arbitraria prerrogativa, que debiera usarse nicamente en casos extremos. Segn nuestro Boletn Oficial del Estado (BOE), y desde 1977, es decir, desde la poca de la Transicin, se han dictado ms de 17.000 indultos, y la casustica que recoge todos estos casos es muy variada, pero siempre muy preocupante, pues nos encontramos con terroristas de los GAL, policas torturadores, polticos y empresarios corruptos, banqueros delincuentes, jueces prevaricadores, o militares falsarios. Slo durante el ao 2012, el Gobierno ha concedido casi 500 indultos. Este escenario debe ser corregido, pues entendemos que es otro de los factores que contribuyen a dar la sensacin a la ciudadana de que estos poderes del Estado (el Ejecutivo y el Judicial) ofrecen cada vez menos confianza. El abuso, pues, del indulto socava la propia democracia, siendo impropio de un Estado de Derecho.

Luego por tanto, lo que se propone bsicamente es un mayor nmero de filtros a la hora de aplicar los indultos, as como un catlogo de los mismos que debieran estar excludos de sus aplicacin real. En realidad, el indulto debera desaparecer, o quedar, en todo caso, como una medida muy residual, que se aplique nicamente en casos muy excepcionales, de manera argumentada y con un control judicial y parlamentario reforzado. Porque la filosofa del indulto, como estamos argumentando, implica afirmar la falta de necesidad de la ejecucin de la pena. Y slo se justifica cuando el cumplimiento de aqulla no desempee finalidad preventiva o resocializadora, o bien cuando resulte desproporcionada. En ambos casos, bien debido al cambio sobrevenido en las circunstancias de la persona inicialmente condenada, o bien debido a las singulares particularidades del hecho que hacen que no merezca ya ese reproche penal. Y actualmente, pensamos que el Gobierno instrumentaliza el indulto para la consecucin de fines ajenos a los que lo justifican.

Ante una posible propuesta de indulto gubernamental, el Gobierno debiera en primer lugar someterse a los tipos de delitos para los que sea aplicable. Despus, debiera someterse al dictamen del Tribunal sentenciador que dictara sentencia en su da contra el reo. Y en caso de informe desfavorable de ste, el Gobierno deber someter su peticin de indulto a una Comisin Mixta Parlamentaria, compuesta por representantes parlamentarios de las diversas fuerzas polticas, y por miembros del Consejo General del Poder Judicial, para que emitan un informe final, que deber ser vinculante para el Ejecutivo. De esta forma, pensamos que cada posible concesin de indulto, adems de estar ms circunscrita a los tipos razonables de delito, estar ms consensuada por los representantes polticos y judiciales. En definitiva, endurecimiento de la posibilidad de concesin de indulto, unido a una mayor democracia decisoria en torno al mismo.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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