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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2013

No ver el bosque por el desierto

Isaac Rojas
Reedpepper

Traducido para Rebelin por Christine Lewis Carroll


Isaac Rojas examina la propagacin de las plantaciones de rboles de monocultivo, de los desiertos verdes que tragan inmensas extensiones de terreno del sur global y conducen a la prdida de biodiversidad y el desplazamiento de los campesinos.

Proveedores de servicios de ecosistema, sumideros de carbono, fuentes de energa renovable, creadores de empleo e ingresos mediante impuestos, soluciones para el clima y las crisis de biodiversidad: stas son algunas de las imgenes positivas de las plantaciones de rboles industriales (ITP por sus siglas en ingls) que venden las empresas privadas y estatales interesadas en estimular su expansin. El cultivo de rboles y la transformacin de la madera con el fin de obtener rentabilidad econmica es una industria global en auge y tiene un rostro altamente destructivo.

Las ITP son objeto de gran resistencia a lo largo del sur global desde hace varias dcadas. La realidad es que tienen un impacto profundamente destructivo sobre las comunidades, las economas locales y la biodiversidad. Causan numerosos problemas en muchos pases, lo que incluye el mo propio, Costa Rica.

Una plantacin, no un bosque.

Un bosque es un sistema complejo, rico en biodiversidad que se regenera a s mismo y consta de tierra, agua y microclima y una gran variedad de plantas y animales en coexistencia mutua. Los bosques albergan a ms del 70% de la biodiversidad terrestre de nuestro planeta. Por el contrario una ITP es un sistema agrcola uniforme orientado hacia la produccin de una sola materia prima. Las ITP son generalmente plantaciones de monocultivo a gran escala, gestionadas intensivamente, principalmente de rboles de la misma edad que crecen muy de prisa y que incluyen eucalipto, pinos, acacias, gmelina arbrea [una especia de haya], palma aceitera y caucho.

Los rboles y sus derivados suelen cosecharse mecnicamente para su transformacin industrial con el fin de conseguir productos como pulpa de madera, madera de construccin, combustible, aceite de palma y biodisel/etanol. Las plantaciones suelen cubrir superficies muy grandes, de cientos de miles de hectreas; pertenecen a y son promocionados por actores corporativos, a menudo con la implicacin y el apoyo significativo del Estado. El hecho de llamar una plantacin un bosque plantado, una denominacin que a la industria de las plantaciones le gusta promocionar, lleva a error y delata la realidad de la destruccin causada por este modelo agroindustrial intensivo.

El auge de las plantaciones de monocultivo

Aunque hay ITP en el norte global, la expansin se ha producido principalmente en el sur global. Segn la FAO, que depende de la ONU, la superficie de bosque plantado en el sur se increment en ms del 50% entre 1990 y 2010, de 95 a 153 millones de hectreas. La FAO calcula que otros 40 a 90 millones de hectreas se plantarn antes de 2030, lo que no incluye la gran expansin prevista de las plantaciones de palma aceitera.

Son los actores econmicos y de consumo del norte los que estimulan la expansin en el sur. Segn Simone Lovera de la Global Forest Coalition, las plantaciones forman parte de un modelo industrial orientado a la produccin de materias primas baratas y abundantes que sirven de insumos para el crecimiento econmico de los pases industrializados. Mientras crece rpidamente la huella de China, la Unin Europea y Estados Unidos consumen todava la mayora de los productos finales de las ITP. Las corporaciones, los bancos y los fondos de inversin de la Unin Europea y Estados Unidos son los actores clave y los principales impulsores y beneficiarios, atrados por la tierra y la mano de obra ms baratas del sur, la reglamentacin ambiental ms dbil y la mayor productividad maderera por hectrea.

Aunque la expansin de las plantaciones de rboles de monocultivo data de tiempos coloniales, el gran auge de las ITP es un fenmeno bastante reciente, de los aos 60 y 70. Los programas de ajuste estructural impuestos en los pases del sur por las instituciones internacionales neoliberales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional aceleraron su desarrollo. A cambio de crdito se oblig a los gobiernos a liberalizar sus regmenes de comercio y ofrecer incentivos y subvenciones para actividades orientadas hacia la exportacin, como las ITP.

Malo para la gente, malo para el planeta.

La expansin de las ITP hace estragos en el medio ambiente, en la biodiversidad y en las comunidades existentes. En todo el mundo alrededor de 1.600 millones de personas dependen de los bosques para su sustento y bienestar, lo que incluye a 60 millones de indgenas que dependen completamente de ellos para su alimento, medicinas y materiales de construccin. Mientras las comunidades locales y los indgenas consumen cantidades muy pequeas de producto final, padecen directamente las consecuencias de las plantaciones y su expansin.

La expansin de las plantaciones de monocultivo es uno de los principales impulsores de la apropiacin de tierra, lo que desplaza a comunidades enteras y les niega su sustento. En comparacin con la explotacin agraria de los bosques a pequea escala y la gestin comunitaria de los mismos, las ITP ofrecen pocas oportunidades de empleo. La utilizacin de mano de obra migrante barata y la recoleccin y transformacin mecanizadas causan una reduccin considerable del nmero total de vidas que pueden sustentar un rea especfica, mientras que aquellos que tienen la suerte de encontrar empleo, lo hacen en condiciones de precariedad y violacin de los derechos laborales.

La expansin de las ITP es por tanto un impulsor principal dentro de un proceso ms amplio de empobrecimiento a gran escala, desplazamientos y prdida de derechos, lo que priva a los moradores de su medio de subsistencia e independencia y los enajena de su trabajo y de aquellos aspectos de su cultura que estn profundamente arraigados con y dependientes del bosque, desmiembra sus comunidades y los empuja hacia las ciudades en busca de empleo altamente precario y mal pagado. El proceso de establecer y extender las plantaciones se asocia comnmente a la violencia y las comunidades indgenas padecen la represin, la tortura y hasta la muerte a manos de las fuerzas de seguridad estatales y privadas que estn al servicio de los intereses de los propietarios de las plantaciones.

Al contrario de lo que afirman las corporaciones asociadas a la agricultura de las plantaciones, las ITP destruyen el medio ambiente. Las plantaciones a gran escala sustituyen a menudo los bosques existentes y por tanto son causa directa de deforestacin; hay pocos casos en que se ha plantado en tierra degradada. Los efectos negativos de estos desiertos verdes sobre la biodiversidad estn bien documentados. Un estudio publicado en la revista Trends in Ecology and Evolution en 2008 denunci que la conversin de la selva tropical primaria en plantaciones de palma aceitera caus la prdida de ms del 80% de las especies.

Una vez establecidas, las ITP sedientas de rpido crecimiento agotan los recursos hdricos, cambian los ciclos hidrolgicos locales y regionales, contaminan los ros, arroyos y otros recursos hdricos y degradan la tierra debido al uso intensivo de pesticidas y otras sustancias agroqumicas. Asimismo un informe reciente en Nature demostr que mientras los bosques viejos almacenan el carbono durante siglos, las plantaciones y los bosques jvenes son de hecho emisores netos de carbono debido a la alteracin de la tierra y la degradacin del ecosistema anterior.

Quin se beneficia?

Las polticas gubernamentales promocionan el desarrollo de las ITP y en las grandes economas como Brasil y China, el Estado es a menudo copropietario o propietario en exclusiva de las compaas asociadas a las ITP. Sin embargo los principales inversores en la expansin de las ITP son el sector privado y las instituciones multilaterales neoliberales como el Banco Mundial. Muchos de los actores corporativos proceden del norte global, en particular de los pases con fuertes industrias madereras, lo que incluye a Finlandia, Suecia, Alemania y Estados Unidos. La compaa finlandesa Jaakko Poyry, por ejemplo, impuls las plantaciones y el sector de la pasta de celulosa en 30 pases por valor de 550 millones de libras en 2010.

Otros actores y beneficiarios clave del sector privado incluyen a:

Las seis grandes corporaciones pesticidas del mundo -BASF, Bayer, Dow, Dupont, Monsanto y Syngenta- cuyos pesticidas se usan en las plantaciones de monocultivo a gran escala.

Bancos privados especializados en la financiacin de negocios agrcolas, lo que incluye a los bancos europeos que se ocupan especialmente de los sectores de pasta de celulosa y palma aceitera.

Fondos de inversin del norte global que se estn introduciendo en el mercado de la tierra y los bosques.

Instituciones financieras y actores privados que se benefician de la expansin de las operaciones comerciales y compensatorias del carbono y la biodiversidad que se promocionan con el patrocinio de los procesos internacionales como las negociaciones sobre el clima de la ONU.

Empresas de consultora del medio ambiente que se aprovechan de la certificacin de servicios de carbono y ecosistema requeridos por la expansin de las operaciones comerciales y compensatorias.

Las compaas de combustible fsil que pretenden introducirse en el mercado global de los llamados biocombustibles y bioenergticos, tambin en expansin.

Los grandes actores industriales de los organismos genticamente modificados que experimentan con alteraciones genticas orientadas a incrementar la rentabilidad de las ITP sin requerir apenas monitorizacin y supervisin por parte de los gobiernos.

Las agencias multilaterales como el Banco Mundial, cuya arma privada es la Corporacin Financiera Internacional, y los bancos de desarrollo regionales ayudan a promocionar la expansin de las ITP mediante prstamos directos e inversiones y el apalancamiento de mayor financiacin procedente del sector privado. Mientras tanto los directivos de las ITP utilizan su gran poder financiero para presionar a los gobiernos e influir en los encuentros internacionales con el fin de garantizar ms rentabilidad y nuevas oportunidades de expansin. Han conseguido que la FAO y el Banco Mundial definan las plantaciones como bosques, sumideros de carbono y proveedores de servicios de ecosistema, con lo que los dos organismos menoscaban y se benefician de los esfuerzos globales para reducir las emisiones de carbono con el objetivo de luchar contra el cambio climtico y mitigar la prdida de bosque y biodiversidad.

Estos intereses han conseguido conjuntamente que las ITP y sus productos formen el ncleo de la destructiva agenda de la economa verde que lideran las corporaciones y promocionan cada vez ms los gobiernos y las agencias de la ONU. Esta agenda es una mera versin verde del mismo modelo econmico neoliberal insostenible.

No hay plantaciones mejores que otras

La destruccin que traen las ITP de monocultivo no se resolver mediante la monitorizacin y las certificaciones. Slo sirven para legitimar las plantaciones y facilitar la expansin de stas.

Para detener la destruccin necesitamos muchos cambios, lo que incluye la promocin de la gestin comunitaria de los bosques con el fin de interrumpir el apoyo perverso que nuestros gobiernos dan al sector de las ITP; el reconocimiento y la proteccin de los derechos a la tierra y los territorios de los indgenas; la promocin de la soberana alimentaria, es decir el derecho a alimentos suficientes, nutritivos, sanos, producidos ecolgicamente y que sean culturalmente adecuados; abordar el consumo excesivo e insostenible por parte del norte de productos del bosque como la pasta de celulosa y el papel.

Las comunidades afectadas del sur global ponen su vida en riesgo al reivindicar sus derechos, proteger y recuperar sus bosques de la expansin de las plantaciones. Necesitan la solidaridad de los activistas y movimientos sociales de todo el mundo, junto con nuestros esfuerzos para cambiar el sistema econmico disfuncional y las relaciones de poder que se encuentran en el fondo de este y otros problemas del medio ambiente.

Isaac Rojas es coordinador del programa internacional de bosques y biodiversidad de Amigos de la Tierra, que tiene su centro de operaciones en Costa Rica.

Fuente: http://www.redpepper.org.uk/cant-see-the-wood-for-the-desert/



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