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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2013

El cuento de Centro y Periferia

Alberto Bagnai
Goofynomics

Traducido por Gorka Larrabeiti


Los protagonistas son dos: el masculino es un pas desarrollado con una base financiera slida e industrial al que llamaremos Centro; el femenino es un pas o grupo de pases relativamente atrasados a la que llamaremos Periferia.

Entre Centro y Periferia, la atraccin es sbita y fatal (especialmente para Periferia), pero, como en toda trama digna de serlo, la diversidad de orgenes plantea ciertos problemas. Dnde estara si no el inters de la historia? La historia es interesante precisamente porque los protagonistas son distintos, muy distintos.

Centro es un tipo moderno, atrevido, mientras que Periferia es una chica chapada a la antigua, ahorradora, sabia y un poco reprimida. En qu estn pensando? No, no sexualmente reprimida! Eso, a Centro, no le interesa. No se acuerdan? Centro es virtuoso. Lapida a las adlteras (despus de haberse acostado con ellas).

No, Periferia est, como dicen los economistas, un poco reprimida financieramente, lo que significa, en esencia, que el Estado mantiene en ella un cierto grado de control del circuito del ahorro y la inversin.

Por ejemplo, piensen qu idea tan estrafalaria, en la periferia se considera la poltica monetaria como una herramienta a disposicin de la actuacin del gobierno, que ha de mantenerse, aunque sea de forma mediada, bajo el control de la soberana democrtica del pueblo. S, lo han entendido bien: eso es exactamente lo que los intelectuales de nuestra izquierda definiran como "populismo", que es el trmino con el que ciertos siniestros intelectuales etiquetan cualquier circunstancia en la que el pueblo no hace lo que ellos han decidido que haga. Qu va a saber el pueblo de la moneda?

Periferia es reprimida y populista, de ah que tenga apego a toda una serie de costumbres antiguas: el banco central no es "independiente" (se entiende independiente de los trabajadores, por supuesto, no de los capitalistas), y varias instituciones financieras (bancos, fondos de pensiones) estn bajo el control directo o indirecto del Estado; el costo del dinero no se fija al arbitrio del mercado, sino que lo gestiona y dirige el Estado. Para lograr este objetivo, se someten los movimientos internacionales de capital a controles, porque de lo contrario los capitales huiran a otros lugares en busca de mejor remuneracin. Pero no slo se controla la entrada de flujos de capital sino tambin su salida desde la periferia reprimida: la idea moderna de que las empresas (pblicas o privadas) nacionales estn ah a la venta esperando al mejor postor, esa idea tan avanzada, an no ha llegado a la periferia; y ello vale sobre todo en el sector financiero, donde se aplica a los bancos extranjeros un principio que los pases desarrollados aplican slo a los trabajadores extranjeros: "Yo no soy racista, siempre que cada cual se quede en su casa", un principio que da escalofros cuando se aplica a la gente, pero tambin cuando no se les aplica a los bancos. Sin embargo, mira por dnde, Periferia est tan reprimida que incluso las instituciones financieras nacionales estn controladas por el Estado, que les impone limitaciones a su cartera, lo que, a su vez, significa que estas instituciones tienen la obligacin de comprar una cierta cantidad de la deuda pblica, y tambin impone lmites al crdito, lo que significa que los bancos no pueden prestar demasiado, es decir, que el sector privado no puede endeudarse demasiado. Por lo dems, ni siquiera el Estado toma prestado demasiado, y de hecho, su ratio de deuda / PIB ha disminuido porque las tasas de inters se mantienen bajo control, y entonces no es necesario perseguir, elevando la carga impositiva y la reduccin de la tasa de servicios esencial, la explosin de pago de intereses (lo que significa redistribuir renta de los contribuyentes -que contribuyen- a los tenedores de bonos de deuda, quienes a menudo no contribuyen...).

Pues bien: en esto consiste la represin financiera. No se ocup de ella Sigmund Freud, pero s Carmen Reinhart (entre otros). Hay quien, con ms cortesa, la llama "regulacin" de los mercados financieros.

Les parece un mundo tan extrao, tan vetusto? Pues tienen poca memoria: hasta los aos 80 este mundo fue nuestro mundo, el mundo occidental, y est claro que hace falta que vuelva a serlo.

Sea como fuere, ese mundo ahora ya no es el nuestro, as que la cosa no funciona: Centro, que es un chico que ha evolucionado con el tiempo, no puede presentar a sus padres, los mercados, a una chica tan pasada de moda! As, Centro sugiere a Periferia ciertas reformas; o mejor: dos reformas cualesquiera, que, vaya por dnde, son las de siempre: la adopcin de una tasa de cambio fijo y la liberalizacin de los mercados financieros y tambin de los movimientos internacionales de capital.

Centro, que es bastante listillo, obtiene as dos ventajas. Primera ventaja: en la periferia la liberalizacin de los mercados financieros provoca una subida de las tasas de inters. Pinsenlo: el Estado ya no puede contar con una serie de compradores institucionales para sus ttulos (ni el Banco Central, que se vuelve independiente, ni los fondos de pensiones, que poco a poco pasan a manos del sector privado), de ah que para financiarse tenga que ofrecer tasas de inters ms altas.

Pero tambin las tasas del sector privado se liberalizan, as que tienden a crecer. Miren: en la periferia, necesidad de capitales, la hay, ya que, como hemos dicho, su base industrial est atrasada, y ello conlleva necesariamente que las tasas de inters tiendan a ser altas. Sin embargo, antes, cuando Periferia estaba reprimida, el Estado controlaba en cierto modo el coste del dinero mantenindolo dentro de los lmites que fijaba. Claro, el dinero costaba as relativamente poco, pero si la economa se recalentaba porque los empresarios se sacaban demasiados crditos, el Estado intervena, acaso con instrumentos de tipo cuantitativo como el lmite de activos bancarios. Y si, debido a un determinado coste del dinero, el sector privado se estaba endeudando demasiado financiando a crdito su demanda de bienes, entonces el Estado iba y les prohiba a los bancos prestar ms all de cierto lmite. Pero ahora los controles cuantitativos quedan abolidos porque qu horror- recuerdan a la economa planificada y nosotros no vamos a ser bolcheviques, no? El mercado sabe qu hacer; dejemos que sean la oferta y la demanda quienes guen los precios: liberalicemos las tasas!

Si se quiere evitar que se conceda demasiado crdito, hay que dejar que las tasas de inters crezcan, desde luego. As, los empresarios locales se pensarn dos veces el endeudarse a esas tasas superiores (la ley de la oferta y la demanda: si cuesta ms, compro menos).

S, ya... Pero quiz han pasado por alto un detallito. Resulta que hemos liberalizado tambin los movimientos internacionales de capitales. Y entonces, qu pasa? Pues que los acreedores del centro, los grandes bancos del sistema maduro, atrados por esas tasas ms altas, exportan capitales a la periferia. Capital, tienen, y a montones. Centro tiene, adems, una industria que gana bien, y los industriales no suelen guardarse el dinero debajo del colchn, saben? De modo que los bancos del centro, que, dinero, tienen, lo colocan en la periferia, donde tanto el Estado como los bancos privados pagan intereses mayores que en el centro, maduro, ahto, repleto de capital.

Cmo lo hacen? Pues de mil maneras: abren sucursales de sus bancos en la periferia (ahora se puede); abren e stablecimientos financieros   que gestionan el ahorro y conceden crditos al consumo (ahora se puede); pueden integrar esos establecimientos financieros de crdito en las cadenas de distribucin (supermercados, concesionarios) que, entre tanto, se han podido comprar (ahora se puede); pueden intervenir siempre en los mercados burstiles y hacerse con paquetes de control de empresas nacionales (ahora se puede); y si alguna empresa nacional que hace mucho dinero fuera, desgraciadamente, pblica, no hay problema: se compran dos o tres peridicos (ahora se puede) y unos pocos ministros (siempre se ha podido) y se empieza a difundir las veinticuatro horas del da la idea de que el Estado es ineficiente y fuente de todo mal, y que, por tanto, hay que privatizar las empresas pblicas, empezando por las que funcionan. Ya est.

Ilustres economistas desde columnas de distinguidos peridicos aprobarn complacidos esas medidas.

Pero por qu empez todo con la obsesin del cambio? Muy sencillo! Porque los capitalistas del centro desean (legtimamente) alimentar la prima de riesgo, la diferencia entre las tasas de inters, sin sufrir riesgo del cambio, es decir, sin correr el riesgo de que Periferia devale, que sera en el fondo lo natural para un pas se convierte en un importador neto de capital y por lo tanto de mercancas. En el fondo no hay nada malo: juegos inocentes, siempre que se sepa acabarlos en el momento debido (es decir, en el momento adecuado: no s por qu he usado la palabra debido que tiene que ver con "deuda").

Y luego, piensen en esto un momento: aunque las tasas de inters sean las mismas en el centro y la periferia, al fijar el cambio se consigue un efecto de todos modos. Saben cul? Pues se lo digo ahora mismo: aumenta la prima de riesgo. "Cmo?", me respondern ustedes, "acaso al adoptar un tipo de cambio creble no descienden las primas de riesgo, como ha ocurrido en Europa, donde los griegos y los espaoles han podido beneficiarse de de las tasas alemanas?". Esperen un momento: a su razonamiento le falta una pata.

Al hacer una inversin en otra divisa, en el rendimiento general hay que considerar tambin la revaluacin o devaluacin que se espera para esta moneda. Un ejemplo prctico: antes del euro, el alemn que prestaba al espaol tena que mirar no slo a las tasas de inters ms altas (en Espaa), sino tambin lo que sucedera con el cambio. De poco vale ganar un punto de inters ms prestndole a Carlos en lugar de a Hans, si luego va Carlos y devala, digamos, un 4%, verdad? Ya, pero cuando hablamos de primas de riesgo, comparamos dos tasas de inters: no es que estemos hablando de cambio. Y es que est claro: hoy ya no hay cambio: 1 euro (espaol) vale 1 euro (alemn). Por eso no hablamos de cambio: porque ya no hay cambio. Pero cuando lo haba, s que se hablaba de ello.

Quieren un ejemplo? En 1998, un ao antes de la entrada en Eurolandia, la tasa de inters de los valores a largo plazo era el 4.8 en Espaa frente al 4.6 de Alemania (datos IFS, 2010), y por lo tanto la prima de riesgo era 0.2, es decir, 20 puntos bsicos. Pero como la peseta en 1998 perdi cerca de un 1,2% frente al marco, la prima de riesgo efectiva, es decir, corregida por la devaluacin, fue negativa: 0.2-1.2= -1.0, es decir, el inversor alemn, al prestarle a Carlos, al final sali perdiendo. As que mejor prestarle a Hans. En 1999, las dos tasas bajaron a la par: Espaa 4.7, Alemania 4.5. Luego, la prima de riesgo era 0.2, como el ao anterior. Y corregida por la devaluacin? Oigan, amigos, despierten! En 1999 estaba ya el euro, de manera que ya no haba que corregir por la devaluacin. Entienden lo que significa? Pues significa que la prima de riesgo de Espaa aument -1.0 a 0.2, es decir que aument un 1.2, o sea, 120 puntos bsicos. Con el euro, mejor prestarle a Carlos, no? Nos parece poco, ya lo s, a ustedes y a m que nos ocupamos de los movimientos de una cuenta bancaria con tres ceros (si la cosa va bien), pero si ustedes movieran millones de euros, esta diferencia en los rendimientos sera significativa, cranme, y llevaran su plata donde fuera positiva; en nuestro caso, a Espaa.

La llegada de liquidez a la periferia abre nuevas oportunidades para la inversin y el consumo, tanto porque el flujo de entrada de dinero desde el extranjero, poco a poco, despus de la fase inicial, hace que las tasas de inters y la prima de riesgo disminuyan (la ley de la oferta y la demanda) como porque la liberalizacin de los mercados financieros crea nuevas oportunidades de gasto. En el mundo reprimido no se compra a plazos un televisor; en el libre, s. Los economistas llaman "mercados financieros perfectos" a aquellos donde se puede conseguir todo inmediatamente, con tal que haya quien les financie, obviamente pagando un precio. De manera que Periferia est eufrica: le parece estar tocando el cielo con un dedo. Excitada por los capitales del centro, alcanza cumbres de placer que jams pudo imaginar hasta haca unos meses. Orgasmos mltiples, lubricados a plazos: coche nuevo, frigorfico nuevo, nuevo televisor... Por no hablar de la posibilidad de obtener prstamos para comprar primeras e incluso las segundas viviendas (porque a menudo, en la periferia, una primera casa las familias ya la tenan)...

Como se puede ver, aqu entra en juego la segunda ventaja para Centro: drogando con sus capitales el crecimiento de rentas de Periferia, Centro se asegura un mercado para sus productos, que los ciudadanos de la periferia ya pueden adquirir gracias a los efectos directos e indirectos de un acceso ms fcil al crdito.

Vamos, que es la historia de siempre. Centro sirve las copas, y Periferia, distrada (vale, no siempre), bebe y concede al centro los mayores favores... de sus ciudadanos, que compran, y compran, y compran, absorbiendo el excedente del maduro sistema industrial del centro.

Comienza la parte triste de la historia.

Periferia se hincha.

Tambin aqu andan ustedes descaminados. No, no es un embarazo, sino una burbuja.

Imagino que saben bien qu es un embarazo, pues este es definitivamente un cuento para adultos. Pero estn seguros de que saben qu es una burbuja? Cmo la definiran? Venga, vale, no quiero meterles en los. Despus de todo, si alguien me preguntara qu es exactamente un embarazo, no estoy seguro de que yo pudiera ofrecer una respuesta tcnicamente exacta. Una burbuja es la desviacin del precio de un activo financiero de su valor fundamental. Me explico. El valor actual de una accin, en principio, depende del valor de los dividendos futuros, de cunto rendimiento va a garantizar la accin a largo plazo. Un valor incierto, por supuesto. La accin, sin embargo, tambin pueden ser comprada y vendida libremente, ya lo saben. Ahora: resulta que si alguien espera que los rendimientos futuros crezcan, ofrecer ms para comprar una accin determinada. Y si alguien espera que alguien ofrezca algo ms, intentar adquirirla para venderla cuando otro est dispuesto a pagar ms. Al hacerlo (es decir, al adqurirla), contribuir a que suba el precio. Esto se llama "expectativa que se autorealiza" (self-fulfilling expectation). Pues bien: como a la primera persona que hace este razonamiento las cosas le salen evidentemente bien, resulta que viene despus un segundo, y luego un tercero, y un cuarto buscando esa accin, cuyo precio sufre un empuje al alza por una demanda que ya no tiene ninguna relacin con el rendimiento esperado a largo plazo (los dividendos futuros) sino solo por la expectativa que todo el mundo tiene en que el precio crezca.

Entienden, pues, lo que significa que el precio se desva del valor fundamental? La matemtica financiera nos ensea que con tasas de inters del 5%, tiene sentido pagar 20 un trozo de papel que te da una renta anual de 1. Pero si, por alguna razn, ese pedazo de papel lo quiere tener todo el mundo, va usted y lo paga igual de contento por 100, ya que cree que al da siguiente lo vender por 150. Diablos! Van a comparar un 50% en dos das con un 5% en un ao?

Pero quienes tenan acciones en cartera el 25 de octubre de 1929 y esperaban la reapertura de los mercados el lunes siguiente -s, ese que pas a la historia como el "Lunes Negro"- saben muy bien lo largas que pueden llegar a ser cuarenta y ocho horas.

Y la burbuja inmobiliaria? Fcil: retrocedan unas pocas lneas, sustituyan la palabra "accin" por la palabra "apartamento", y la palabra "dividendo" por la palabra "renta", y ah tienen la burbuja inmobiliaria, que, sin embargo, presenta una diferencia: que los apartamentos son menos "lquidos" que las acciones: no basta con llamar a su asesor financiero para deshacerse de ellos...

En resumen, Periferia, gracias al capital extranjero, crece. Crecen sus consumos, crecen tambin sus inversiones. Atrados por este crecimiento, los mercados de capitales colocan en ella cada vez ms capital. Tanto es as que el crecimiento drogado por la deuda privada (los capitales extranjeros prestados a familias y empresas) causa una mejora de las finanzas pblicas: la relacin deuda pblica / PIB se estabiliza o desciende. Los bobos (o avispados?), segn los cuales la nica deuda es la pblica se sienten seguros. Qu virtuosa que les parece Periferia a los sheriffs del Fondo Monetario Internacional (ingenuos o cmplices?)! Lo ven? Periferia es una chica buena, ha hecho lo que le decamos nosotros, los sheriffs: se ha fijado un cambio "creble" (eufemismo de mal agero), se ha vuelto un poco ramera, o sea, se ha liberalizado, y los resultados se ven...

Libertad (financiera), cuntos crmenes se cometen en tu nombre!

El flujo de capitales ya no se basa en la prima de riesgo, en la diferencia entre las tasas de inters de la periferia y las del centro. De hecho, puede ocurrir (aunque no siempre sucede) que esta diferencia se reduzca: la movilidad de los capitales, segn dicen los libros de los economistas, iguala los rendimientos entre pases (la ley de la oferta y la demanda). No siempre es as, pero incluso si lo fuera, ahora lo que atrae capitales a la periferia no es la tasa de inters, el rendimiento a largo plazo, sino las plusvalas, el crecimiento trepidante del precio de los activos.

En la economa drogada sube la fiebre: el acceso al crdito fcil hace que suba la inflacin, y si al principio se acuda al extranjero para comprar artculos de lujo, con el tiempo los productos extranjeros se vuelven competitivos incluso en las franjas ms bajas, ya que los precios internos han aumentado. Se profundiza entonces el dficit comercial, y se necesitan nuevos capitales extranjeros para financiarlo. Por otra parte, como ya hemos dicho antes, un importador neto de capital tambin es un importador neto de bienes.

Tal cual. Drogada: Periferia est drogada de capital extranjero, y la dosis debe ser ms y ms fuerte para que haga efecto. No hay crimen que Periferia no perpetre contra s misma, con tal de conseguirla. Se prostituye de mil maneras, destruyendo en pocos aos el estilo de vida y las expectativas razonables de rentas de sus ciudadanos, que se ven privados de la noche a la maana de los derechos tenan por adquiridos, como la seguridad social y las pensiones; se desmantela el sistema industrial, que ya no le hace falta, ya que los capitales llegan, y llegarn siempre, y siempre se podr comprar en el extranjero, donde hacen mucho mejor todo aquello que no conviene producir ya en casa. En resumen, Periferia entrega lo mejor de s misma, se entrega por entero a Centro.

"Me quieres, Centro?". "Claro, Periferia". "Me querrs siempre, verdad?" "Pues claro, tontita ma, acaso lo dudas? Por cierto, para qu te vale ese consorcio, cmo se llama... el Consorcio Central de Uranio, Lignito y Oro. Venga, va, dmelo, dame el CCULO, vers que a cambio te entra una oleada de capital que ni te imaginas". Pero tambin tengo que darte eso?". "Pues claro, qu ms te da, si ya me has dado todo...". "Pero es que mi madre me dijo...."Tu madre! Qu va a decir tu madre! Has visto lo que dicen Soln y Licurgo en las columnas de El Pas? Has visto cmo te invitan a vender el CCULO ?". "Pero es que tengo un poco de miedo...". " Ya, pero yo te quiero mucho, Periferia. Dime que s, y vers cunta liquidez inyectar en tu circuito.

Total: la desdichada acaba cediendo.

Pero resulta que hay una ley, no s si es econmica o meramente natural, que dice que la avaricia rompe el saco. En economa, creo que la llaman la ley de los rendimientos decrecientes. Encontrar colocaciones productivas para masas enormes y crecientes de capital no es fcil, y las entradas de capital (s, esas cuya carencia tanto extraan a nuestros Quisling en Italia) son, para el pas que las recibe, deuda exterior, que habr que ser reembolsar, pero que, cuanto ms crezcan, menos rentas producirn para saldarlas.

Ah, no lo saban? Cmo? Precisamente ustedes, los lugarcomunistas, los espagueti-liberales, los heraldos de la economa de libre mercado y de la economa ortodoxa, vienen a ignorarme esta otra sencilla verdad: no hay barra libre, nadie da de comer gratis, no free-lunch, no se puede obtener algo a cambio de nada. Ya veo, ya veo... En realidad, s, me pareci leer algo en este sentido en la prensa. Saben, ahora yo slo la uso para envolver pescado, pero resulta que un da, entre una escama de lubina y un manchurrn de tinta de sepia, me pareci vislumbrar que hay una genial progenie de imbciles que cree que los capitales del extranjero llegan gratis, que los inversores extranjeros compran acciones espaolas, o que se hacen con el control de empresas espaolas porque somos simpticos y creativos; vamos: porque nos quieren mucho. Y que los flujos de capital son buenos: los necesitamos, ellos nos lo dan, y se acab la historia. Pero pens que haba ledo mal, ya saben: iba a toda prisa, tena la sartn al fuego, los invitados en la terraza... Ahora: me van a decir ustedes que realmente hay alguien tan estpido como para pensar que los extranjeros el capital nos lo regalan y que no slo no se han de malvender las empresas pblicas y privadas a los extranjeros sino que lo que se ha de hacer es fomentar ese mal negocio? Y me dicen encima que a ese alguien le dejan escribir en los peridicos?

Pues me van a disculpar, pero yo, a partir de maana, con esos peridicos no vuelvo a envolver el pescado. Las pobres lubinas no merecen tan abyecto sudario.

Se lo explico: quienes prestan saben bien que pedirn que les devuelvan el dinero con intereses. Como que van a regalarlo...! Ni que fueran bobos! Esto vale para todos los tipos de prstamos, entendido?

Un ejemplo: los que compran una empresa en la periferia, no lo hacen porque quieran crear puestos de trabajo y crecimiento en la periferia (de hecho, en dos de cada tres casos empiezan despidiendo a gente, se han dado cuenta?). No: lo hacen porque quieren hacer dinero para luego llevrselo al centro (y tal vez, para hacer todava ms negocio, se saltan algunas reglas y todo, no se haban dado cuenta?). Pues bien: traten de meterse bien en la cabeza este simple hecho: lo que hoy es una entrada de capital, maana se convierte en una salida de rentas. El flujo de entrada de capital extranjero (para comprar un ttulo pblico, para financiar la compra de una segunda vivienda o una televisin de plasma de un ciudadano, para adquirir una empresa), maana se convierte en una salida de ingresos hacia el extranjero (intereses o beneficios). Entendido? Hoy entra el dinero, en forma de crdito (para el centro), es decir, de deuda (para la periferia). Maana se va el dinero: son ingresos pasivos en el balance de pagos, ingresos que aumentan an ms el dficit exterior de la periferia, que, como ensea la usura, en un momento se ve obligada a pedir prestado capital adicional, no ya para financiar la inversin productiva, e incluso para financiar el consumo, sino simplemente... para pagar los intereses! Un capital que Periferia al principio ni quera ni necesitaba, recuerdan? En el mundo "reprimido" el circuito del ahorro se cerraba dentro del pas: a Periferia le bastaba con los ahorros de sus ciudadanos, que los tenan, porque, como no todo se haba privatizado, los servicios esenciales no costaban cada vez ms dinero. En el fondo no se estaba tan mal. Algo se ahorraba.

Nos vamos acercando al triste eplogo.

Un buen da Periferia se despierta con nuseas, vmitos. Una gran empresa entra en crisis financiera? Los bancos tienen sntomas de "sufrimiento" (o sea que entienden que sus deudores no podrn devolver el dinero)? En resumen: algo ha ocurrido. El amor se acaba, y da paso a cierto malestar. Centro empieza a dudar de la capacidad de Periferia para saldar sus deudas. Exige, pues, el pago de intereses cada vez mayores para protegerse del riesgo: la prima de riesgo, que haba empezado alta (recuerdan?), y luego se haba anulado, despega de nuevo. Periferia entra en una espiral de deuda exterior. Se hincha ms y ms. Para saber cmo sigue la historia, basta con abrir un peridico. No es un final feliz.

 

Alberto Bagnai es profesor titular de Economa Poltica en la Universidad Gabriele D'Annunzio de Pescara. Acaba de publicar recientemente el libro Il tramonto dell'euro [El ocaso del euro], an por traducir y editar en espaol. Desde hace un ao este economista keynesiano edita un blog de gran xito: Goofynomics

Fuente: http://goofynomics.blogspot.it/2012/11/il-romanzo-di-centro-e-di-periferia.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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