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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2013

Pensar mal de Mali

Brahim Senouci
Le Quotidien d'Oran

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


La intervencin francesa en Mali debera suscitar reacciones distintas de aquellas demasiado artificiales consistentes en clamar contra el imperialismo y el neocolonialismo. Por supuesto, ambos trminos siguen siendo pertinentes. Habra que ser muy ingenuo para creer que lo nico que mueve a Francia es el desamparo de los malienses, dos terceras partes de cuyo territorio ha sido amputado. Por ello, si Francia tuviera todava un pice de compasin por sus antiguas colonias la manifestara en primer lugar con relacin a sus trabajadores clandestinos (pero que pagan sus impuestos) surgidos de estas mismas colonias y que han huido de la miseria generosamente legada por sus antiguos amos. Si se guiara realmente por el humanismo, los integrara en la sociedad en vez de perseguirlos por los pasillos del metro o de obligarles a hacer unas huelgas de hambre cuyas consecuencias pueden ser fatales**. Lo principal es otra cosa. Reside en el hecho de que unos cuantos miles de personas, sin duda determinadas y bien armadas, hayan podido tomar el control de un territorio mayor que Francia casi sin el menor esfuerzo. Reside en el hecho de que el Estado, en principio soberano, dotado de unos dirigentes electos y que dispone de un ejrcito, de una bandera, de una moneda, haya sido incapaz de oponerse a esta operacin y le resulte imposible recuperar su integridad.

Ah reside toda la desgracia africana. De los cincuenta Estados del continente, todos ellos provistos de ejrcitos, de fuerzas de polica, de bandera y de himno nacional, cuntos estn construidos sobre arena? Cuntos tienen verdaderas instituciones? Cuntos practican la democracia? Cuntos han perdido los reflejos tribales o de clan a beneficio de una sumisin a las reglas ciudadanas? Muy pocos, a decir verdad.

La aplastante mayora de frica est gobernada por dictadores corruptos. El ejrcito, autntico Estado dentro del Estado, solo existe a su propio servicio. Pone y quita dirigentes. El ltimo ejemplo grotesco de ello, precisamente en Mali, ha sido la suspensin de un primer ministro y el nombramiento de su sucesor por un capitn, unas iniciativas avaladas por el Presidente de esta Repblica. Y qu tienen que ver las potencias occidentales en esto? Juegan sobre seguro. Apoyndose en redes locales compradas, son las verdaderas dueas de la situacin y controlan perfectamente la situacin poltica de la regin asegurndose una fidelidad sin fisuras de sus siervos.

Hay algo de chocante y vergonzante en ver a un pas que ha sufrido el colonialismo pedir proteccin a la nacin que se lo impuso. Qu constatacin de fracaso! Qu humillacin! Todo eso para esto? No se podra hacer mejor si se quisieran nutrir los comentarios de los nostlgicos del Imperio colonial.

Argelia no se libra de este reproche. La situacin es indudablemente ms sofisticada y los procesos de toma de poder menos toscos, lo cual no impide que funcionen los mismos resortes. Lo nico que contemplan los dirigentes en activo es la perennidad de su poder. A falta de legitimidad interna, cultivan las redes de amistades occidentales presentndose como murallas defensivas contra las invasiones brbaras. Como el limes romano, nuestro pas, lo mismo que sus vecinos, desempea el papel de cinturn de proteccin de Occidente. De donde habra que salir es de esta lgica suicida. Si Argelia hubiera tenido una poltica verdaderamente nacional, hubiera debido intervenir en Mali al inicio de su proceso de desintegracin. Hubiera podido hacerlo polticamente fomentando un proceso de dilogo entre las autoridades malienses y los tuaregs de Azawad sobre sus reivindicaciones de autonoma e incluso con los islamistas de Ansar Eddine. Esto haba segado la hierba bajo los pies de los aventureros oportunistas venidos de fuera.

* En el ttulo del artculo, Honni soit qui Mali pense hay un juego de palabras intraducible con la expresin francesa fonticamente igual Honni soit qui mal y pense, Mal haya el que piense mal, en castellano. (N. de la T.)

** Se refiere a varios sin papeles en huelga de hambre encerrados en la iglesia de San Mauricio de la ciudad francesa de Lille. (N. de la T.)

Fuente: http://www.lequotidien-oran.com/index.php?news=5178065



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