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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2013

Competitividad, devaluacin domstica y bajada de salarios

Vicen Navarro
Sistema Digital


El nuevo consenso que se ha desarrollado en los crculos econmicos y financieros del pas (y que, debido a su enorme influencia en los crculos polticos y mediticos, se ha transformado en la nueva sabidura convencional) es que el incremento de las exportaciones nos sacar de la crisis. De ah el nfasis en la llamada devaluacin domstica para hacer la economa espaola ms competitiva. Y, puesto que tal devaluacin no puede hacerse cambiando el valor de la moneda, abaratando los precios de los productos que se exportan, la nica solucin posible es reducir los salarios. Esta reduccin, se nos dice, har los productos ms baratos, exportando ms. Y ser esta expansin la que estimular la economa, permitindonos as salir de la crisis.

Esta postura ha alcanzado el nivel de dogma, tanto en el establishment que dirige la Unin Europea como en los dos partidos mayoritarios existentes en el Estado espaol, siendo las polticas pblicas impuestas por el gobierno Zapatero y ahora, con incluso mayor ahnco, por el gobierno Rajoy, resultado de esta visin de cmo salir de la crisis. Las reformas laborales llevadas a cabo por tales gobiernos tenan como objetivo la reduccin de los salarios, aunque tal objetivo nunca se explicitara. La reduccin de la proteccin social y el ataque frontal a los sindicatos que ha alcanzado su mxima intensidad bajo el gobierno Rajoy- eran, y son, intervenciones orientadas a debilitar el mundo del trabajo, a fin de conseguir la reduccin salarial. Y la justificacin de tales polticas era y es que hay que hacer a la economa espaola ms competitiva a fin de potenciar las exportaciones. Este es el dogma dominante.

El error del dogma de que hay que bajar los salarios para aumentar la competitividad

Pero, como todo dogma, ste se reproduce a base de fe (la fe neoliberal) en lugar de la evidencia cientfica. Veamos los datos. Hoy el mercado europeo est estancado como resultado de que a consecuencia de las polticas de reducciones salariales y recortes de gasto pblico- la demanda interna en cada pas es muy, pero que muy floja. El crecimiento econmico es muy bajo, cuando no negativo.

Pues bien, como resultado de la integracin de las economas de los pases de la Unin Europea, la gran mayora del comercio de stos es entre ellos. Las exportaciones de la Eurozona a zonas fuera de ella son slo un 25% de su PIB. Pero la situacin es incluso peor pues, si sacamos los pases de la UE que no son de la Eurozona, resulta que las exportaciones de los pases de la Eurozona fuera de la UE suponen slo un 16% (s, ha ledo bien, slo un 16%), una cantidad muy limitada. Ello quiere decir que ms del 80% de la economa de los pases de la Eurozona depende de la demanda interna de la UE (demanda que est casi paralizada por las polticas de austeridad que se estn imponiendo a los pases de la Eurozona, polticas que, por cierto, no han sido aprobadas por el electorado, pues no estaban en los programas electorales de los partidos gobernantes de la mayora de tales pases).

El segundo dato que se ignora en la tesis de que las exportaciones y la bajada de salarios (que supuestamente nos hacen ms competitivos) nos resolvern la crisis es que Alemania es el pas que domina la vida econmica y poltica de la UE y de la Eurozona. Y es y se la considera- el motor de la economa europea. De ah que sea tambin el centro del comercio europeo. Ahora bien, como bien ha sealado Ronald Janssen en su artculo Staying on the Austerity Course into the Titanics Iceberg (Social Europe Journal. 14.12.12), la integracin econmica europea es asimtrica, lejos de ser equilibrada o uniforme. Alemania, por ejemplo, est muy integrada con sus pases vecinos, pero muy, muy poco, con los pases de la periferia como son Grecia, Portugal y Espaa. En realidad, las importaciones de Alemania procedentes de estos pases representan slo el 1% del PIB alemn. Y a la inversa, las exportaciones de estos tres pases a Alemania representan slo el 2% del conjunto de sus PIB.

Espaa no compite con Alemania

Basar la estrategia de recuperacin econmica de tales pases perifricos en estas exportaciones al centro comercial europeo (que es el mercado alemn) es claramente insuficiente. Pero lo que estos datos y porcentajes ilustran tambin es que el argumento que constantemente se utiliza para bajar los salarios espaoles (y griegos y portugueses) a fin de hacerlos ms competitivos con la economa alemana carece de credibilidad. Se subraya una y otra vez que los costes laborales han subido en estos pases ms que en Alemania, haciendo los productos espaoles menos competitivos. Pero este argumento asume que los productos espaoles compiten con los alemanes, lo cual no es cierto. En un estudio realizado por Jess Felipe y Utsav Kumar (Do some countries in the Eurozone need an internal devaluation? A reassessment of what unit labour costs really mean. 31.03.11), estos autores mostraron el cuadro de exportaciones de los pases de la Eurozona. Y en este estudio se ve claramente que las exportaciones alemanas eran muy distintas a las exportaciones espaolas, con lo cual no existe ningn tipo de competencia. Dnde est, pues, la necesidad de que se bajen los salarios para alcanzar los niveles de productividad alemana, cuando no existe tal competencia? En realidad, analizando por tipo de producto exportado, los costes laborales por unidad de produccin son ms bajos en Espaa que en Alemania, con lo cual, en aquellos productos como los de alta tecnologa, la competitividad espaola est ya garantizada.

El tema central, pues, es que la supuesta baja competitividad de la economa espaola no tiene nada que ver con el precio del trabajo, los salarios, sino con otros factores que afectan en gran medida a los costos de produccin, tales como la energa (la ms cara en la UE) o los excesivos beneficios (de los ms altos de la UE). Jess Felipe y Utsav Kumar muestran claramente que mientras el crecimiento de los salarios (y otras compensaciones laborales) ha sido menor en Espaa durante el periodo 1995-2007 que el crecimiento de la productividad, el crecimiento de los beneficios ha sido mayor que el crecimiento de la productividad durante el mismo periodo. En otras palabras, los datos de ste y otros estudios muestran que los beneficios empresariales han sido los mayores beneficiarios del crecimiento de la productividad. Y los datos tambin muestran claramente que los mayores incrementos de los costes no han sido los salariales, sino los de los costes del capital y otros inputs tales como los costes energticos, resultado de la enorme negligencia, cuando no complicidad, del Estado con las compaas energticas.

Dnde est el problema de la competitividad?

Pero la mayor causa del mal llamado problema de la limitada competitividad de la economa espaola es la psima poltica econmica del Estado, que ha dado sistemticamente prioridad a sectores de muy bajo valor aadido, como el sector bancario-inmobiliario-construccin, que ha consumido enormes recursos en el pas. Ah est la raz del problema. No es el mundo del trabajo el responsable de la supuesta baja competitividad, sino las polticas econmicas, industriales, financieras y fiscales las que han determinado una estructura econmica no favorable al enriquecimiento de toda la sociedad.

Lo cual nos lleva a cuestionar, de nuevo, la estrategia de intentar salir de la crisis a base de exportaciones. La crisis econmica y financiera espaola proviene de la excesiva concentracin de las rentas, con el descenso de la capacidad adquisitiva de la poblacin que ha forzado su enorme endeudamiento junto con unas prcticas especulativas de las rentas superiores, derivadas del capital, que han causado, entre otras actividades, la burbuja inmobiliaria que, al explotar, ha creado un enorme desastre. A no ser que se resuelva esta situacin, tomando medidas casi opuestas a las que hoy se estn imponiendo (que van desde la nacionalizacin del crdito a polticas pblicas de estimulo de la inversin en la infraestructura social y fsica del pas, orientada a la mayora, y no a la minora de la poblacin (como ha sido el AVE), con polticas pblicas orientadas a crear empleo a fin de alcanzar el pleno empleo, no habr salida de la crisis.

La competitividad y el euro

Dos ltimas observaciones. Una de las mayores causas del llamado problema de la competitividad en Espaa radica en las polticas pblicas de los gobiernos alemanes que han potenciado las exportaciones a base de reducir la demanda domstica, manteniendo unos salarios bajos, por debajo de lo que les correspondera por su nivel de productividad. La estrategia de dar prioridad a las exportaciones y no al crecimiento de la demanda domstica alemana, manteniendo unos salarios muy por debajo del nivel de productividad generado por la clase trabajadora alemana, ha creado un enorme problema en la Eurozona, y ello por varias razones. Entre ellas, est que esta demanda domstica alemana estancada ha frenado el comercio europeo de una manera muy notable (aunque sus implicaciones para Espaa han sido menores, resultado del escaso comercio existente entre Espaa y Alemania, como sealo al principio del artculo). Pero lo que ms ha afectado negativamente a Espaa y a toda la Eurozona ha sido que potenciar tanto las exportaciones con un saldo exterior muy positivo ha mantenido un euro artificialmente alto, que s que ha dificultado, y mucho, a los pases como Espaa, que no han podido competir con los pases de fuera del euro debido a una moneda artificialmente sobrevalorada. En realidad, y en contra de los alarmistas que indicaban que la supervivencia del euro estaba en peligro, el euro nunca (repito, nunca) estuvo en peligro. Su valor fue siempre muy fuerte (ms de lo que sera aconsejable) y nunca estuvo en situacin de desaparecer. El alarmismo era parte de una estrategia para forzar a los pases perifricos a aceptar los sacrificios que la supuesta salvacin del euro exiga.

Y ah est el problema, del que no se habla. Alemania, que domina la Eurozona, ha estado imponiendo unas polticas de austeridad a toda la Eurozona, y muy en particular a los pases perifricos, que han daado enormemente a las clases populares de tales pases, y ello para beneficio de las lites gobernantes de Alemania y de aquellos pases.

La otra observacin es que, por difcil que parezca, hay en Espaa, incluyendo en Catalunya, un gran nmero de economistas que niegan que hoy se estn desarrollando polticas de austeridad. Sealan el gran crecimiento de la deuda pblica que Espaa ha experimentado, y contina experimentando, desde el inicio de la crisis, como muestra de que de austeridad en Espaa no hay nada. Economistas pertenecientes a esta postura se preguntan cmo, en un pas con un crecimiento de la deuda pblica tan marcado, puede decirse que est sometido a una austeridad? Esta es, por cierto, la misma pregunta que en un debate sobre La Macroeconoma y la Recesin publicado recientemente (ver Rough transcript Stimulus or Stymied?:The Macroeconomics of recessions de J. Bradford DeLong) le hicieron a Paul Krugman. Su respuesta aplica todava ms a Espaa, donde el crecimiento de la deuda ha sido incluso ms acentuado que en EEUU. La pregunta deca ms o menos Cmo puede usted hablar de austeridad cuando el gobierno federal est funcionando con un dficit y una deuda pblica tan elevados? Y la respuesta es que el crecimiento del dficit y de la deuda no son, en EEUU (y tampoco en Espaa), resultado de un gran crecimiento del gasto pblico, sino de una reduccin de los ingresos al Estado. De ah que sea profundamente errneo poner todos los dficits y deudas pblicas en el mismo tipo y categora, como sostienen los que niegan que en Espaa se estn haciendo polticas de austeridad. Es la bajada de ingresos, y no la subida del gasto pblico (que es el que tiene impacto estimulante), la que origina tal incremento del dficit y de la deuda pblica. Y ah est el quid de la cuestin. La economa no se recuperar ni a base de las exportaciones, ni a base de recortes de gasto pblico. Lo que se necesita es precisamente un estmulo econmico basado en el crecimiento del gasto pblico encaminado a crear empleo y eliminar el desempleo, junto con las otras medidas expuestas anteriormente.

Vicen Navarro. Catedrtico de Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy The Johns Hopkins University

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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