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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2013

Revoluciones rabes y clichs

Mario Sei, Santiago Alba Rico, Sondes Bou Said, Patrizia Mancini, Hamadi Zribi
Nena News

Traduccin Susana Merino


Para quin vive, trabaja o frecuenta asiduamente pases como Tnez y Egipto, independientemente de cuales fueren las propias orientaciones polticas es casi una constante darse cuenta de la enorme divergencia existente entre la realidad que se vive y la realidad que de estos pases transmite la mayor parte de los medios occidentales. La distancia existente entre la realidad y su representacin es ciertamente algo fisiolgico.

Cuando se describe se selecciona, se elige, se aslan hechos o acontecimientos que en los pliegues de la vida se hallan entrelazados y mezclados en una complejidad que ninguna descripcin ni ningn relato podr reconstruir nunca ntegramente. An en el caso de un pas en guerra es evidente que, para los seres humanos que se encuentran involucrados, no todo es guerra y dolor: una sonrisa aflorar en los labios de alguien, los amantes seguirn besndose, los nios continuarn jugando. Y sera verdaderamente absurdo acusar de infidelidad a los hechos a quien, dedicado a informar y a contar los acontecimientos, omitiera recordar las sonrisas, los besos de los amantes y los juegos de los nios.

Tambin es posible y adems necesario distinguir entre buena y mala informacin, entre descripciones correctas y falsas de la realidad y el lxico nos ofrece una amplia gama de trminos para poder establecer esa diferencia. Adems de la pura y simple modificacin de los hechos, existen otras formas de producir visiones distorsionadas de la realidad: la manipulacin de las informaciones, el uso intencional de clichs arraigados, la demagogia. De modo que si en algn pas un enfrentamiento violento, pero aislado, entre fuerzas polticas opuestas provocase la muerte de algunas personas, sera en todo caso falso hablar de guerra civil.

Del mismo modo y deslizndonos hacia lo banal, si el clich mafia y espaguetis fuera usado por alguien como criterio para describir la naturaleza de todos los ciudadanos italianos, sera correcto considerar este juicio como superficial y deshonesto.

El ejemplo es ciertamente banal y sin embargo es as, mediantes clichs banales de este tipo, como se ha venido alimentado durante dcadas el imaginario occidental sobre el mundo rabe como consecuencia de los manipuladores intereses de algunos y/o de la pereza intelectual de otros. Tras el 14 de enero de 2011, fecha de la cada del rgimen de Ben Ali en Tnez, pareca que el muro de goma levantado por la demagogia, por los estereotipos y las superficiales inercias mentales se hubiera licuado de golpe para descubrir la realidad que siempre se haba escondido detrs de l. Basta con volver sobre los peridicos y las emisiones televisadas del 15 de enero de 2011 y compararlos con los de los das y de los meses precedentes para darse cuenta de cmo, de un da para otro, todo lo que anteriormente era verdad apareca de pronto como falso. La grieta informativa se abri inevitablemente con la revolucin tunecina, pero dur poco y a dos aos de aquel 14 de enero, se dira que el muro de goma se ha cerrado nuevamente con los mismos clichs y la misma demagogia.

Esto sucede un poco en todas partes, pero el panorama meditico italiano es todava un poco ms opaco que el de pases como Francia, por ejemplo, que pueden disponer, por distintas razones, de informaciones menos estriles y menos deformadas por los estereotipos. El achatamiento del imaginario colectivo en torno a clichs prefabricados est tan difundido que hasta resulta divertido ver como los amigos y los conocidos que llegan a Tnez se sorprenden de encontrar un pas en donde prevalece sobre todo la variedad de contextos y de situaciones y no el imaginado escenario impuesto por los medios, integrado por salafistas y mujeres totalmente veladas.

Si observar la sorpresa de quienes descubren la diferencia existente entre la realidad y su representacin puede suscitar cierta hilaridad, produce en cambio amargura tener que reconocer que a inducir esta clase de imaginario colectivo contribuyen tambin rganos informativos tradicionalmente ubicados en la izquierda. Todo esto tiene que ver de manera especfica con algunos artculos recientemente aparecidos en Il Manifesto y firmados por nombres destacados como Giuliana Sgrena y Annamaria Rivera. En el primer caso se trata de un artculo publicado el 30 de diciembre y cuyo elocuente ttulo es: Los islamistas desencadenados sobre la identidad religiosa. Nuevas leyes y amenazas de violencia y violacin. Transformando casos aislados en hechos emblemticos, la Sgrena reproduce rancios estereotipos, banaliza y simplifica ms all de la desmesura una realidad extremadamente ms compleja y estratificada. En el artculo la situacin tunecina y la situacin egipcia son adems presentadas como idnticas y evidentemente solo las vuelve similares la matriz islmica de ambos gobiernos. En realidad ni la historia ni el contexto poltico de los dos pases permiten realizar dicha equiparacin, a menos que se quiera repetir la imagen nocturna que se tena del mundo rabe y musulmn, en virtud de la cual, precisamente, todos los gatos son pardos. Hechos aislados, innegablemente graves, aparecen como normales y en consecuencia la Sgrena cita el caso, por otra parte ampliamente difundido por todo los medios, de la manifestante de la plaza Tahrir arrastrada violentamente por policas que la desnudan hasta del sujetador. Y qu decir asimismo de las informaciones que parece conocer slo la Sgrena, segn las cuales los Hermanos Musulmanes seran los garantes del apoyo econmico a favor de las mutilaciones genitales femeninas. Que la violencia y el abuso con las mujeres son prctica corriente por parte de las policas de Egipto y Tnez quedara demostrado, segn la Sgrena, por otro hecho sucedido esta vez en un barrio residencial de la periferia de Tnez, en el que una joven que se hallaba en un automvil con su compaero fue violada por tres policas.

Sobre este caso se detiene tambin Annamaria Rivera, en un artculo aparecido igualmente en Il Manifesto el 16 de enero y titulado Tnez, amargo aniversario. El caso, sucedido el pasado setiembre, se hizo famoso porque los policas acusados denunciaron a su vez a la muchacha por haber realizado actos obscenos en un lugar pblico. Le sigui luego un proceso en que la joven fue absuelta y los policas definitivamente condenados. Lo que tanto Sgrena como Rivera omiten contar es que en Tnez la indignacin colectiva fue imponente y que delante de los tribunales se concentraron miles de personas en apoyo de la muchacha. Ms que las convocatorias internacionales, como sostiene Annamaria Rivera, fue la reaccin de la sociedad civil tunecina la que determino el xito del proceso. Una reaccin y una capacidad de movilizacin que merecen ser subrayadas y que seran deseables an en pases no musulmanes como los nuestros, en los que los casos de violencia y de abuso sobre las mujeres se repiten todos los das y a menudo ante la indiferencia general.

En su artculo la Rivera se extiende y cita otro hecho, difundido en Facebook y cuya falsedad qued enseguida demostrada, protagonizado por dos jvenes a los que se habra detenido y condenado a dos meses de crcel por haberse dado un beso en la calle. En este caso el error no reside solo en difundir una falsedad sino tambin en consignar solo media noticia. A continuacin de esa falsa informacin, extendida en la red como una mancha de aceite, centenares de personas se reunieron en una plaza en el centro de Tnez para darse un beso colectivo, sin que generase represin alguna por parte de la polica.

Concentrndose nicamente en Tnez, Rivera insiste justamente sobre la difcil situacin econmica, el aumento de la desocupacin y el alza de los alimentos derivada de la alta inflacin. Esos datos son innegables, pero describir el aniversario de la revolucin como un funeral es absolutamente desorientador, de la misma manera que nos parece snobismo intelectual considerar que la conquista del bla-bla, es decir del placer de conversar libremente, de hablar de todo y de cualquier cosa sin sentirse espiado"- cita que la Rivera rescata de un conocido peridico tunecino en red- es muy poca cosa. Merece citarse igualmente otro peridico en lnea, Mag 14, que, como el conocido Nawaat citado por Rivera, ha sido creado por un grupo de jvenes periodistas: Dos aos despus de la fuga del dictador, la sociedad civil tunecina se halla en estado de ebullicin. Intelectuales y jvenes publican artculos vitrilicos, critican a los ministros y a las fuerzas del orden, denuncian la corrupcin, generando una dinmica que Tnez no conoci ni an en el momento de la Independencia. Se trata de golondrinas anunciadoras de una verdadera primavera que an debe llegar, pero cuyas primeras flores comienzan a abrirse, en medio de la discrecin y de la confusin general. Aunque slo fuese por esto, viva la Revolucin.

Para evitar eventuales equvocos, es evidente que no se trata de defender ni al gobierno de los Hermanos Musulmanes en Egipto ni al de Nahda en Tnez, partidos que siguen alineados con las clsicas recetas neoliberales, demostrando su incapacidad para resolver las graves injusticias y desigualdades sociales que fueron la primera causa de las revoluciones. La crtica a los gobiernos, justa y necesaria, no puede limitarse, sin embargo, a la oposicin binaria laico-religioso y menos an a la idea de que la ola revolucionaria iniciada el 14 de enero de 2011 no ha dejado ninguna huella y no ha llevado a ninguna parte, salvo a un simple cambio de poder. Entre el 26 y el 30 de marzo se desarrollar en Tnez el 12 Foro Social Mundial y Annamaria Rivera concluye el artculo con la esperanza de que este evento no sea utilizado por el nuevo gobierno para lavar su imagen y legitimar su gestin. Para que esto no suceda es sobre todo necesario que quien se ocupa de informar y de relatar, por oficio o por vocacin, lo haga con el necesario rigor y sin reproducir viejos clichs que tanto dao han causado ya en el pasado.

Original italiano: http://nena-news.globalist.it/Detail_News_Display?ID=48001&typeb=0&Rivoluzioni-arabe-e-cliche

Traduccin francesa: http://nawaat.org/portail/2013/01/18/revolutions-arabes-et-clichees/


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