| La explosión de la riqueza y los ingresos extremos está exacerbando la desigualdad y dificultando la capacidad mundial para atajar la pobreza, según advierte hoy la organización internacional Oxfam en un comunicado hecho público a pocos días del Foro Económico de Davos, que tendrá lugar la semana que viene. |
El 1%
de las personas más ricas del planeta han incrementado sus ingresos en
un 60% en los últimos 20 años y la crisis financiera no ha hecho más que
acelerar esta tendencia, en lugar de ralentizarla.
Oxfam advierte de que la
riqueza y los ingresos extremos no solo no son éticos, sino que además
son económicamente ineficientes, políticamente corrosivos, socialmente
divisores y medioambientalmente destructivos.
Jeremy
Hobbs, director ejecutivo de Oxfam afirma: “No podemos seguir fingiendo
que la generación de riqueza por unos pocos beneficiará inevitablemente a
muchos – muchas veces la realidad es al contrario.”
“La
concentración de recursos en las manos del 1% más rico debilita la
actividad económica y hace la vida más difícil para el resto –
particularmente los que están el los peldaños más bajos de la escalera
económica.”
“En un mundo en el que incluso los recursos más
básicos, como la tierra y el agua son cada día más escasos, no podemos
permitirnos concentrar activos en las manos de unos pocos y dejar a la
mayoría pelear por lo que queda”.
Se estima que quienes conforman el 1% más rico utilizan unas 10.000 veces más carbono que un ciudadano norteamericano medio.
Oxfam afirma que los líderes deben aprender de los éxitos actuales de
países como Brasil, que ha crecido rápidamente al tiempo que reducía la
desigualdad – así como el éxito histórico de los Estados Unidos en los
años 30 cuando se implantó del New Deal de Roosevelt que ayudó a reducir
la desigualdad y acabar con intereses creados.
Según Hobbs
“necesitamos un New Deal global para revertir décadas de incremento de
la desigualdad. Como primer paso los líderes mundiales deberían
comprometerse formalmente a reducir la desigualdad a los niveles
existentes en 1990”.
“Desde paraísos fiscales hasta débiles leyes de empleo, los más ricos se benefician de un sistema económico global que está amañado a su favor.
Es hora de que nuestros líderes cambien el sistema para que funcione en
el interés de toda la humanidad en lugar de hacerlo para una élite
mundial”.
Acabar con los paraísos fiscales – que albergan cerca de 32 billones de dólares
(o una tercera parte de la riqueza global) podría generar 189.000
millones de dólares adicionales en recaudación impositiva. Además, el
New Deal debería incluir elementos como: