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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2013

Estado de la relacin poltica nuevos actores? nuevos escenarios?
Hacia la Ia Cumbre UE-CELAC

Gloria Teresita Almaguer
Rebelin


En vsperas de la VII Cumbre Unin Europea Amrica Latina Caribe, devenida Ira UE CELAC, el balance acerca del estado actual de los vnculos entre los dos grandes grupos de actores resulta estratgico, mucho ms si se relaciona con el creciente inters e impacto de la presencia del bloque comunitario en esta regin.

Sin embargo, todo indica que estas relaciones se encuentran en un momento de bajo perfil, sobre todo en lo poltico; mientras, en la esfera econmica y propiamente comercial tampoco se cumplen las expectativas, especialmente las del bloque europeo, principal artfice y promotor del complejo entramado de lazos que persigue como principal objetivo la construccin de lo que ha sido identificado como una Asociacin Estratgica Birregional entre ambos grupos de actores.

Un proyecto que viera la luz en 1999 como el ms importante resultado de la I ra Reunin Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Amrica Latina y el Caribe y la Unin Europea -la Cumbre de Ro-, y que se debe desarrollarse en tres grandes esferas: el dilogo poltico; la controvertida cooperacin para el desarrollo; y las relaciones econmicas, esencialmente comerciales, a travs de la firma de los llamados Acuerdos de Cuarta Generacin o Acuerdos de Asociacin Econmica, en la praxis, Tratados de Libre Comercio de amplio alcance, al transcender las disposiciones de la OMC al respecto.

Una iniciativa en la que si bien no caben duda de que se han dado pasos importantes, en realidad transita con ms sombras que luces: contina siendo simplemente un proyecto cuya conclusin definitiva se muestra todava lejana, explicable entre otros aspectos por las realidades que hoy cualifican a ambos grupos de actores, bien diferentes a las de hace ms de una dcada, cuando fuera aprobada la iniciativa.

Un escenario en el que el bloque comunitario parece haber perdido tanto su capacidad de convocatoria para las regiones latinoamericanas y caribeas, como su pretendido papel de referente de un modelo de integracin y construccin social que al presente muestra descarnadamente las profundas incongruencias que siempre le caracterizaron, dadas las propias e insalvables inconsistencia del sistema que le engendr y a cuyos centros de poder responde.

Y es que segn se reconoce en el propio bloque, desde que detonara la crisis econmica, la situacin de la Unin Europea ha venido sufriendo un proceso de deterioro que ha llegado a amenazar incluso la propia construccin institucional, de hecho, de acuerdo con el conocido experto Jose Antonio Sanahuja, puede hablarse de una crisis existencial, sin duda la ms grave desde su creacini.

Y es que para Sanahuja, en vez de ser fuente de soluciones, esta vez la UE es vista como origen y causa de problemas para la regin, y, segn afirman sus propios dirigentes, Amrica Latina debera blindarse frente al posible contagio de la recesin y de las turbulencias financieras procedentes de Europaii, con lo cual, el posible poder e influencia que haya podido alcanzar el bloque europeo en este espacio, se desvanecen.

Lo cierto es que realmente el proyecto de integracin europeo se encuentra lejos de su mejor momento. En primera instancia, porque hoy son sus propios cimientos los que se tambalean, justamente en parte de lo que define su esencia misma: la necesaria unidad y espritu integracionista, lo que si bien no tiene por qu conducir necesariamente al debacle total, s le debilita y pone en entredicho el modelo, acentuando las llamadas dos velocidades en el desarrollo que hoy ciertamente pudieran ser al menos tres o ms-, con repercusiones que como se observa, trascienden el marco de lo puramente institucional.

Una situacin que si bien ha sido potenciada por los impactos de la crisis econmica global, no constituye solo el resultado de sta, sino sobre todo de la acumulacin y agravamiento de problemas o factores internos y externos que le han venan afectando desde hace varios aos; entre stos, la crisis institucional que se generara alrededor del llamado Tratado Constitucional y que su sucesor, el de Lisboa, no ha logrado an solucionar. Una situacin que ha acentuado el llamado dficit democrtico del que ya adoleca el proyecto, y que resulta objeto de crtica de una parte importante de la ciudadana, que le identifica justamente como un proyecto neoliberal de las lites y grupos de poder, la UE del capital.

Conjuntamente, la crisis ha demostrado la inconsistencia de lo que pretendi ser un modelo econmico de eficiencia y competitividad, con el cual la Unin Europea aspiraba a convertirse de cara al 2020, en la economa basada en el conocimiento ms dinmica y competitiva del mundo. Modelo construido sobre los fundamentos de la hoy desmoronada ideologa neoliberal lo que de hecho le condenaba al fracaso-, y que lejos de ese propsito acento las profundas asimetras existentes al interior del bloque, debilitndole tanto desde la perspectiva econmica como social, y reduciendo con ello su credibilidad, legitimidad y posicionamiento en el complejo internacional.

Se trata -en opinin de Sanahuja- de una crisis en gran medida autoinducida, a partir de un diseo institucional inadecuado, y de polticas basadas en gran medida en la supersticin neoliberal y discursos polticos del momento. El diseo del banco Central Europeo, en particular, se ha mostrado inadecuado al no poder asumir el papel de prestamista de ltima instancia. Ello sita a los Estados miembros en un difcil dilema: sus propios bancos centrales no pueden jugar ese papel, y no hay nada a nivel europeo que lo sustituya, por lo que terminan estando inermes frente a los mercados de bonos. En ese marco, la solidaridad intraeuropea se disuelve cuando los lderes se enfrentan a narrativas polticas domsticas cuando no las alientan ellos mismos por razones electorales marcadas por el nacionalismo y los estereotiposiii.

Pero adems, el bloque europeo result fallido en otros de los modelos que como se ha dicho, intent extrapolar hacia Amrica Latina y el Caribe: el llamado modelo de cohesin social, un intento de vincular los aspectos distintivos y calificadores de dos teoras econmicas mutuamente excluyentes en cuanto a la concepcin del papel del Estado en el tratamiento a la cuestin social, aunque dentro de los principios de la economa de mercado: el keynesianismo y el neoliberalismo, utilizando para ello dos grandes espacios de accin, que debieron complementares mutuamente, los espacios nacionales y supranacionales. Objetivo para el cual fue institucionalizado un mecanismo dirigido a lograr un presunto equilibrio entre la liberalizacin econmica y sus efectos sociales.

Un proyecto contradictorio y engaoso desde sus inicios, que en realidad prioriz la estabilidad macroeconmica en detrimento de las llamadas polticas de cohesin. Pero adems, que incumple con determinados principios de lo que parece ser una especie de teora del federalismo fiscal, segn la cual un Estado prefederal lo que en la prctica vendra a representar la Unin Europea- deber utilizar el 2,5% del Producto Interno Bruto de sus finanzas para el gasto pblico, como lmite inferior. Sin embargo, entre 1988-1993, el Fondo de Cohesin representaba solo el 0,27% del PIB de la entonces Comunidad Econmica Europea; de 1994 a 1999 el 0,46%, una proporcin que mantuvo en el periodo del 2000 al 2006; mientras que para el perodo 2007-2013 se redujo al 0,31% del PIB de la UE de los 15, con el agravante de que producto de la ltima ampliacin el nmero de pases a recibir estos recursos aument.

Un proyecto en definitiva hoy totalmente fracasado, si se toma en consideracin que son precisamente los llamados, pases de la cohesin, Espaa, Grecia, Irlanda y Portugal, los ms afectados por la crisis econmica que afecta el bloque, con los significativos y muy peligroso impactos sociales que se conocen. As, el propio Sanahuja, otrora defensor de la iniciativa, afirma actualmente que el llamado modelo de cohesin tambin parece estar en crisis. Ahora los recursos son menores y parece que se ha aceptado una UE caracterizada por una marcada desigualdad, donde la convergencia de rentas ser ms lenta, o se deja bsicamente al albur del mercadoiv.

Todo esto en un complejo escenario caracterizado por una crisis de los sistemas polticos, con la derechizacin creciente de las principales fuerzas en el poder que mantienen la defensa y aplicacin del modelo neoliberal, cuyas polticas de ajuste ante la severa crisis econmica que enfrenta el bloque actan en detrimento de la calidad de vida de la mayor parte de las clases y grupos sociales, sobre todo de los ms vulnerables, entre los que se destaca la juventud. As, los mercados laborales se deterioran de manera galopante, cuantitativa y cualitativamente en la mayora de los Estados miembros: el desempleo crece aceleradamente y con l, la inseguridad, la falta de oportunidades y la desesperanza; en respuesta, crecen tambin las manifestaciones de descontento y conflictividad social, situacin agravada por el inadecuado tratamiento a una inmigracin necesaria pero no deseada, que exacerba los sentimientos ultra nacionalistas xenfobos, manipulados por una ultraderecha que tambin se fortalece.

En sntesis, un escenario en el que al deslegitimarse el modelo de construccin social defendido por el liderazgo del bloque, se debilita la proyeccin exterior de ste y su supuesto papel de potencia civil y actor normativo basado en valores, el que ha sido reconocido como una especie de identidad internacional con la que sus grupos de poder intentan presentarse, fuente a la vez de de su poder blando y su influencia como global playerv. Un escenario asimismo, en el que cada vez resulta ms difcil enmascarar el carcter imperialista de un proyecto de integracin que responde a los intereses del gran capital trasnacionalizado de los grupos de poder, por dems, concentrados en un nmero muy reducido de Estados miembros, los que en realidad lideran la Unin. Una controvertida Unin, cuyas polticas, estrategias y acciones de relaciones exteriores, esencialmente aquellas que propugnan con el Sur geopoltico, ms all de la profusa retrica que les disfraza, se encuentran tambin en funcin de estos intereses que buscan posicionar y salvaguardar a travs de articulaciones asimtricas, que en gran nmero de casos tienden a nuevas y sofisticadas formas de dependencia y neocolonialismo.

Un escenario al mismo tiempo, en el que las relaciones con Amrica Latina y el Caribe se ven afectadas por la difcil situacin que enfrentan Espaa y Portugal, en especial el primero, que funge de facto como interlocutor directo entre el bloque y esta subregiones; gravado por el ascenso al poder de las fuerzas de derecha que ya han dado muestras de incongruencias en el manejo de dichas relaciones.

Sin dudas un escenario muy complejo para el avance de la llamada Asociacin Estratgica, y de las relaciones en general, las que todo indica, tiende a ganar en horizontalidad y carcter simtrico; sobre todo porque a lo anterior se une un panorama muy diferente en el otro interlocutor, las partes latinoamericanas y caribeas, esencialmente las primeras.

Se trata de que, hasta el momento, los anlisis y la praxis misma de las relaciones Unin Europea-Amrica Latina Caribe, reconocan como una gran insuficiencia el hecho de que a diferencia de la UE, estas subregiones, identificadas para el proceso como su contraparte, no constituan en realidad un actor racional, y ni siquiera una suma de ellos, sino simplemente, para el caso en cuestin, una denominacin geopoltica bajo la cual se identifican los Estados y grupos establecidos en ambas subregiones, con grandes diferencias y contradicciones entre s en importantes esferas de la actividad social en general, a pesar de una cierta unidad histrica y cultural. Aspectos tradicionalmente evaluados, sobre todo por el propio bloque europeo, como lastres para la concrecin y de hecho el feliz trmino de una proyecto de asociacin que hoy realmente pudiera tambalear, al menos en los trminos en que se encuentra planteado.

Y es que a inicios de la segunda dcada de la presente centuria, la Amrica Latina y el Caribe que se relaciona con el mundo es otra, demostrado tanto por hechos objetivos como subjetivos. As, de acuerdo con la CEPAL, resulta destacable la aceleracin del crecimiento en estas subregiones entre el 2004 y 2007, as como su relativa resiliencia ante la reciente crisis econmica mundial y su rpida recuperacin durante 2010, con una tasa de crecimiento del 6% en el 2010, y de 4,7% en el 2011, en este ltimo caso, superando incluso los pronsticos; crecimiento que se sostuvo en el 2012, dado el favorable desempeo de las economas de la regin.

Un crecimiento, si bien asimtrico, muy concentrado en el cono sur que ha sido altamente beneficiado por la alta demanda china y la evolucin favorable de sus trminos de intercambio, tiende a revertirse en toda el rea, entre otros aspectos, por el importante dinamismo del comercio intra-regional, con tendencia ascendente. De hecho, Brasil constituye el cuarto socio comercial de la regin por detrs de la Unin Estados Unidos, la UE y China-, al cubrir el 4,3% de su comercio, una participacin todava modesta, si se toma en consideracin la de los socios que ocupan las 3 primeras posiciones, pero que tiende a elevarse. Conjuntamente, otros 4 pases latinoamericanos Argentina, Mxico, Chile y Colombia califican entre las 10 primeras plazas.

Una situacin favorable que se combina con un renovador panorama poltico, el que no sin contradicciones, se encuentra signado por la emergencia y consolidacin de fuerzas en el poder, si bien muy dismiles en trminos propiamente ideolgicos, s con determinado grado de convergencia en cuanto a la necesidad de buscar caminos propios para el desarrollo social a travs del fortalecimiento del intercambio y la integracin regional. Proceso ciertamente tortuoso en el que pueden identificarse dos momentos de inflexin:

 

En consecuencia, una regin mucho ms unida y fortalecida, que todo indica camina hacia una visin renovada cerca de su papel en el mundo, sobre todo en su dilogo con las potencias imperiales. Una posicin igualmente muy matizada, y que ha venido construyndose no sin escollos y retrocesos, pero que hoy parece emerger con determinada fuerza. Un proceso tambin tortuoso, en el que se identifican adems dos grandes momentos relacionados con las mal llamadas cumbres de las Amricas, las de 2005 en Mar del Plata, Argentina y la del pasado 2012, en Cartagena de Indias, Colombia, cuyos resultados demostraron la creciente solidez de la nueva Amrica Latina Caribe que se presenta la mundo.

En resumen, un interlocutor internacional que a pesar del dficit que representa al no constituir un actor racional, en la definicin exacta del trmino, hoy muestra una asombrosa unidad en su diversidad -an cuando sea sorteando muchas y muy marcadas diferencias-, se presenta distinto en la comunidad de naciones y comienza a exigir a los poderosos un tratamiento de igual a igual.

 

As, esta Ira Cumbre UE-CELAC podra constituir un importante punto de inflexin en las relaciones entre el bloque europeo y los pases latinoamericanos y caribeos, y mostrar quizs un nuevo camino para su rediseo, en el que desde posiciones de mayor simetra se logre replantear el proyecto de construccin de una Asociacin Estratgica real y verdadera, que resulte ventajosa para todas las partes por igual.

 

La Habana, enero de 2013

i Sanahuja, Jos Antonio, 2012. Amrica Latina y la crisis europea: una relacin ms equilibrada?, en http://www.nuso.org/opinion.php. Artculo de opinin en el website de Nueva Sociedad; 10 de marzo de 2012.

 

ii Entindase Unin Europea.

 

iii Sanahuja, J. A., 2012, op. cit.

 

iv Ibid.

 

v Ibid.


Gloria Teresita Almaguer Gonzlez colabora en el Centro de Investigaciones de Poltica Internacional de La Habana

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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