Alrededor de 10 mil personas se manifestaron ayer en Atenas contra la violencia racista y para exigir justicia por el asesinato del
joven paquistaní Shezad Luqman a manos de dos simpatizantes del partido
neonazi Amanecer Dorado (AD). El crimen, cometido el pasado jueves,
despertó la indignación de miles de ciudadanos que quisieron acompañar a
los miembros de la comunidad paquistaní en Atenas, presentes en la
marcha y entre los que se encontraba el presidente de la asociación,
Javied Aslam.
El dirigente lamentó la pasividad policial ante la
violencia de los grupos fascistas y expresó su esperanza de que la
muerte de su compatriota sea la última de estas agresiones, al tiempo
que pidió al gobierno “medidas concretas para detener los ataques
racistas”.
Otro joven paquistaní, Refaht de 20 años, relató a
Prensa Latina la agresión sufrida hace unos meses por una de estas
bandas y que se saldó con la muerte de su hermano debido a los golpes y a
las heridas causadas por los palos y cuchillos que portaban los
agresores.
El joven denunció la complicidad de las fuerzas
policiales con los seguidores de AD, aseguró que “si vas a denunciar una
agresión te detienen por no tener los papeles en regla”, lo que hace la
situación en Grecia muy complicada.
Jeffrey y Johnny, de Ruanda
y Sierra Leona respectivamente, confirmaron las dificultades para
encontrar un trabajo o el hecho de que incluso dar un paseo por algunas
de las calles del centro de la ciudad se haya convertido en algo
peligroso.
A Johnny le rompieron la pierna hace un año en una
agresión racista, Jeffrey perdió a todos sus familiares en Ruanda y
consiguió rehacer su vida en Grecia, se casó y tiene dos hijos, “adónde
voy a ir, si aquí tengo mi familia”, se lamentó.
Grupos de
derechos humanos confirman la pasividad de las autoridades ya que la
mayoría de las víctimas son atacadas en espacios públicos, en las calles
o en medios de transporte, por lo general por grupos de hombres
vestidos de negro y en ocasiones con sus rostros cubiertos.
La
marcha finalizó frente al Parlamento donde se realizaron varias
intervenciones por parte de las organizaciones convocantes, en las que
demandaron el fin de las políticas xenófobas aplicadas tanto por el
gobierno griego como por la Unión Europea y una acción contundente
contra el fascismo.
Los manifestantes guardaron un minuto de
silencio, con el combativo gesto del puño en alto, en memoria del joven
Shezad Luqman, tras lo cual se dio inicio a un concierto en el que
participaron grupos locales y africanos que llenaron de ritmos la plaza
de Syntagma.
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