Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2013

El vergonzoso legado de la Doctrina Monroe
Militarizando Latinoamrica

Conn Hallinan
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El pasado mes de diciembre marc el 190 aniversario de la Doctrina Monroe, la declaracin poltica del presidente James Monroe que esencialmente convirti Latinoamrica en la reserva exclusiva de EE.UU. Y por si alguien tuviera alguna duda sobre lo que era de importancia vital en esa Doctrina, que considere que desde 1843 EE.UU. ha intervenido en Mxico, Argentina, Chile, Hait, Nicaragua, Panam, Cuba, Puerto Rico, Honduras, la Repblica Dominicana, Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Uruguay, Granada, Bolivia, y Venezuela.

En el caso de Nicaragua nueve veces y en Honduras ocho.

Algunas veces la intrusin no estuvo adornada de sutilezas diplomticas: la infantera estadounidense atacando el Castillo Chapultepec en las afueras de Ciudad de Mxico en 1847, marines persiguiendo a insurgentes en Centroamrica, Black Jack Pershing persiguiendo a Pancho Villa por Chihuahua en 1916.

Otras veces la intervencin estuvo encubierta por las sombras, un soborno secreto, un gesto y un guio a algunos generales, o el estrangulamiento de una economa porque algn gobierno tuvo la temeridad de proponer una reforma agraria o una redistribucin de la riqueza.

Durante 150, aos la historia de esta regin, que se extiende por dos hemisferios y va desde la tundra helada a desiertos ardientes y humeantes selvas tropicales, fue en gran parte determinada por lo que suceda en Washington. Como dijera una vez el astuto dictador mexicano Porfirio Daz, la gran tragedia de Latinoamrica es que est tan lejos de Dios y tan cerca de EE.UU.

Pero la Latinoamrica actual ya no es la misma que hace 20 aos. Gobiernos de izquierda y progresistas presiden la mayor parte de Suramrica. China ha reemplazado a EE.UU. como el mayor socio comercial de la regin, y Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela se han unido en un mercado comn, Mercosur, que es el tercerodel planeta. Otras cinco naciones son miembros asociados. La Unin de Naciones Suramericanas [UNASUR] y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe [CELAC] han soslayado esa vieja reliquia de la Guerra Fra, la Organizacin de Estados Americanos. La CELAC incluye a Cuba, pero excluye a EE.UU. y Canad.

A primera vista, la Doctrina de Mster Monroe parece letra muerta.

Por eso las polticas del gobierno de Obama hacia Latinoamrica son tan inquietantes. Despus de dcadas de paz y desarrollo econmico, por qu est EE.UU. involucrado en un importante refuerzo militar en la regin? Por qu Washington ha hecho la vista gorda ante dos exitosos golpes, y un intento, en la regin en los ltimos tres aos? Y por qu no se distancia Washington de las prcticas depredadoras de los llamados fondos buitres, cuya codicia amenaza con desestabilizar la economa argentina?

Como hace en frica y Asia, el gobierno de Obama militariza su poltica exterior en Latinoamrica. Washington ha extendido una red de bases de Centroamrica a Argentina. Colombia tiene ahora siete bases mayores y hay instalaciones militares de EE.UU. en Honduras, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panam y Belice. La nuevamente reactivada Quinta Flota ronda por el Atlntico Sur. Hay marines en Guatemala persiguiendo a narcotraficantes. Hay Fuerzas Especiales en Honduras y Colombia. Cules son sus misiones? Cuntos son? No sabemos gran cosa porque gran parte de este despliegue es ocultado por el manto de la seguridad nacional.

El fortalecimiento militar va combinado con una inquietante tolerancia hacia los golpes. Cuando los militares y las elites hondureas derrocaron al presidente Manuel Zelaya en 2009, en lugar de condenar su expulsin, el gobierno de Obama cabilde aunque en gran parte sin xito para que las naciones latinoamericanas reconocieran el gobierno instalado ilegalmente. La Casa Blanca tambin guard silencio respecto al intento de golpe contra el izquierdista Rafael Correa en Ecuador al ao siguiente y se ha negado a condenar el golpe parlamentario contra el presidente progresista de Paraguay, Fernando Lugo, elllamado Obispo Rojo

Sombros recuerdos de golpes organizados y apoyados por EE.UU. contra gobiernos en Brasil, Argentina, Chile y Guatemala son difcilmente olvidados en el continente, como dej claro un reciente comentario del ministro de economa argentino Hernn Lorenzino. Calificando de colonialismo legal un dictamen de una Corte de Apelaciones estadounidense de que Buenos Aires debera pagar 1.300 millones de dlares en daos a dos acreedores de fondos buitres el ministro dijo Todo lo que necesitamos ahora es que [el juez de la Corte de Apelaciones] Griesa nos mande la Quinta Flota.

Gran parte de este reforzamiento militar tiene lugar tras la retrica de la guerra contra las drogas, pero una mirada a la ubicacin de bases en Colombia sugiere que la proteccin de oleoductos tiene ms que ver con el orden de batalla de las Fuerzas Especiales de EE.UU. que con narcotraficantes. El Plan Colombia, que ya ha costado cerca de 4.000 millones de dlares, fue concebido y cabildeado por la compaa de petrleo y gas, Occidental Petroleum, con sede en Los ngeles.

Colombia tiene actualmente cinco millones de personas desplazadas, la mayor cantidad en el mundo. Tambin es un sitio muy peligroso siuno es sindicalista, a pesar de que se supone que Bogot ha instituido un Plan de Accin Laboral (PAL) como parte del Acuerdo de Libre Comercio (ALC/FTA) con Washington. Pero desde que el gobierno de Obama dijo que el gobierno de Colombia cumple con el PAL, la realidad es que los ataques han aumentado. Lo que pas desde entonces [la declaracin de cumplimiento de EE.UU.] es un aumento en las represalias contra casi todos los sindicatos y activistas sindicales que realmente crean en el Plan de Accin Laboral, dice Gimena Snchez-Garzoli de la organizacin WOLA [Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos]. Human Rights Watch lleg a una conclusin semejante.

Una cantidad creciente de dirigentes latinoamericanos llegan a la conclusin de que la guerra contra la droga ha sido un desastre definitivo. Por lo menos 100.000 personas han muerto o han desaparecido solo en Mxico, y el narcotrfico corrompe gobiernos, militares y fuerzas policiales desde Bolivia hasta la frontera de EE.UU. Y para que no pensemos que se trata de un problema latinoamericano, varios agentes del mantenimiento del orden de Texas fueron recientemente imputados por complicidad en el movimiento de drogas de Mxico a EE.UU.

El gobierno de Obama debera sumarse al creciente coro de dirigentes regionales que han decidido examinar el tema de la legalizacin y de desmilitarizar la guerra contra las drogas. Recientes estudios muestran que hay un fuerte aumento de la violencia una vez que los militares se hacen parte del conflicto y que, como han demostrado Portugal y Australia, la legalizacin no conduce a un aumento en la cantidad de adictos.

Una importante iniciativa de EE.UU. en la regin es el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN/NAFTA), a pesar de que ha producido pobreza, desarticulacin social e incluso un aumento del narcotrfico. En su libro Drug War Mexico Peter Walt y Roberto Zapeda sealan que la desregulacin ha abierto puertas para los traficantes, un peligro sobre el cual tanto el Servicio de Aduanas de EE.UU. como la Administracin de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas) (DEA) advirtieron en 1993.

Al reducir o eliminar los aranceles, el TLCAN ha inundado Latinoamrica de mazbarato subvencionado por el gobierno de EE.UU. que ha llevado a la quiebra a millones de pequeos agricultores, obligndolos a emigrar, a inundar las ciudades superpobladas del pas, o a dedicarse a la produccin de cultivos ms lucrativos, marihuana y coca. Desde 1994, el ao en que el TLCAN entr en vigor, hasta 2000, unos dos millones de agricultores mexicanos abandonaron sus tierras y cientos de miles de personas indocumentadas han emigrado a EE.UU. cada ao.

Segn la organizacin de ayuda Oxfam, el TLC con Colombia llevar a una cada de 16% en el ingreso de 1,8 millones de agricultores y la prdida de ingresos de entre 48 y 70% a unas 400.000 personas que trabajan en ese pas por un salario mnimo mensual de 328,08 dlares.

El libre comercio impide que los pases emergentes protejan sus propias industrias y recursos, y los enfrenta al podero industrial de EE.UU. Ese campo de juego injusto lleva a la pobreza de los latinoamericanos, pero a enormes beneficios para corporaciones estadounidenses y algunas de las elites de la regin.

La Casa Banca ha continuado la satanizacin del presidente venezolano Hugo Chvez del gobierno de Bush, a pesar del hecho de que Chvez ha sido elegido dos veces por grandes mayoras, y que su gobierno ha dirigido una gran reduccin de la pobreza. Segn las Naciones Unidas, la desigualdad en Venezuela es la ms baja de Latinoamrica, la pobreza ha sido reducida a la mitad, la extrema pobreza en un 70%. Es el tipo de cifras supuestamente glorificadas por el gobierno de Obama.

En cuanto a los ataques de Chvez a EE.UU., es difcil culpar a los chavistas de un cierto grado de paranoia, si se considera que EE.UU. apoy el golpe de 2002 contra l, ha enviado a Fuerzas Especiales y a la CIA a la vecina Colombia, y adopta una actitud aptica ante los golpes.

Washington debera reconocer que Latinoamrica experimenta nuevos modelos polticos y econmicos en un intento de reducir la tradicional pobreza de la regin, el subdesarrollo y las divisiones crnicas entre ricos y pobres. En lugar de tratar de marginar a dirigentes como Chvez, Correa, Evo Morales de Bolivia y Cristina Kirchner de Argentina, el gobierno de Obama debera aceptar el hecho de que EE.UU. ya no es el Coloso del Norte que siempre se puede salir con la suya. En todo caso, el que est siendo marginado en la regin es EE.UU., no sus oponentes.

En lugar de firmar leyes estpidas como la "Ley para contrarrestar a Irn en el Hemisferio Occidental" (increble pero cierto), la Casa Blanca debera estar cabildeando para que Brasil se convierta en miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, terminar su ilegal e inmoral bloqueo de Cuba y exigir que Gran Bretaa termine el apoyo a su colonia en las Islas Malvinas (Falkland). La realidad es que Gran Bretaa no puede poseer tierras a casi 15.000 kilmetros de Londres solo porque tiene una armada superior. El colonialismo se acab.

Y aunque el gobierno no puede intervenir directamente ante la Corte de Apelaciones de EE.UU. en la actual disputa entre Argentina, Elliot Management y Aurelius Capital Management, la Casa Blanca debe dejar claro que piensa que los esfuerzos de esos los fondos buitres para beneficiarse de la crisis econmica argentina de 2002 son despreciables. Tambin existe el aspecto muy prctico de que si fondos buitres obligan a Buenos Aires a pagar el valor total de las deudas que ellos adquirieron por 15 centavos por dlar, amenazarn los esfuerzos de pases como Grecia, Espaa, Irlanda y Portugal de encarar a sus acreedores. Considerando que los bancos estadounidenses incluidos los buitres tuvieron que ver con la creacin de la crisis para comenzar, incumbe particularmente al gobierno de EE.UU. que apoye al gobierno Kirchner en este asunto. Y si la Quinta Flota participa, podra pensar en bombardear la sede de Elliot en las Islas Caimn.

Despus de siglos de explotacin colonial y dominacin econmica por parte de EE.UU. y Europa, Latinoamrica est finalmente demostrando su verdadero valor. Se ha sobrepuesto en gran parte a la recesin mundial de 2008 y los niveles de vida estn aumentando en general en toda la regin, sobre todo drsticamente en los pases que Washington describe como izquierdistas. En la actualidad, los vnculos de Latinoamrica son ms con los BRICS Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica que con EE.UU. y la regin est forjando su propia agenda internacional. Existe una oposicin unnime al bloqueo de Cuba y, en 2010, Brasil y Turqua presentaron lo que es probablemente la solucin ms sensata hasta la fecha para acabar con la crisis nuclear de Irn.

Durante los prximos cuatro aos, el gobierno de Obama tiene la oportunidad de reescribir el prolongado y vergonzoso historial de EE.UU. en Latinoamrica y reemplazarlo por otro basado en el respeto mutuo y la cooperacin. O puede recurrir a tenebrosas Fuerzas Especiales, subversin silenciosa e intolerancia. La decisin es nuestra.

Conn Hallinan escribe en: dispatchesfromtheedgeblog.wordpress.com y middleempireseries.wordpress.com

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/01/16/militarizing-latin-america/

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter