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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2013

Per
El reto de la revocatoria

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Por primera vez en la historia social del Per en las prximas semanas ocurrir en Lima un proceso revocatorio que podra dejar sin funciones a todo el Consejo Municipal, y virtualmente sin gobierno a la ciudad.

El 17 de marzo prximo tendr lugar, en efecto, una consulta ciudadana haciendo uso de un mecanismo que originalmente fue previsto para cautelar el funcionamiento de los entes pblicos. Ahora se intenta aplicar para destruir una gestin edil cuestionada por razones diversas, desde un inicio. Hizo bien el Presidente Humala, entonces, en asumir una posicin clara en el tema.

Aunque el mecanismo puesto en marcha se circunscribe estrictamente al plano edil, y excluye expresamente tanto al Presidente de la Repblica como a los congresistas; no cabe duda que -como consigna poltica- alcanza otro valor: se enarbolar en forma inmediata contra el Presidente Humala, si rinde los frutos que esperan quienes la usan hoy.

La proyectada revocatoria, est regulado por lo dispuesto en el Captulo III de la 26300, Ley de Derechos y Participacin y Control Ciudadano, y el artculado que contiene norman la eventualidad.

Casi en la vspera del hecho cabe formularse elementales interrogantes: Cmo y por qu es que se ha llegado a esta extraa y sorprendente situacin en la que una norma destinada a garantizar la eficiente gestin municipal se enfila al revs, para sancionar a quienes estn haciendo una esforzada y meritoria que choca con prcticas corruptas de vieja data? En provecho de quin, y en beneficio de qu, se aplica ahora esta disposicin?. Por lo pronto, hay que recordar que la alcaldesa emprendi exitosamente dos grandes acciones: la reforma del transporte pblico y el comercio informal, enfrentando en ambos casos a pie firme la resistencia de poderosas mafia.

Para entender el tema habra que recordar que Susana Villarn, fue electa luego en los comicios municipales celebrados el 3 de octubre del 2010, en la circunstancia de un duro proceso en el que asom como fuerza progresista, enfrentada a los Partidos llamados tradicionales concertados para mantener viejos procedimientos de escamoteo a la voluntad ciudadana. Se impuso por estrecho margen a quien fuera en ese entonces la candidata de una concertacin alambicada en la que destacaban su propio Partido -el PPC- pero tambin el APRA y la Mafia Fujimorista que cerr filas desde antes con la administracin de Castaeda Lossio, otro de los capitostes de la batalla de hoy por la revocatoria de las autoridades ediles.

Los campos, hoy, no estn suficientemente definidos. Vargas Llosa y Toledo optan por la No revocatoria, como tambin lo hacen Lourdes Flores y PPK. Por el contrario, los Fujimori y la corrupta dirigencia aprista encabezada por Mulder, Mercedes Cabanillas y el propio Garca, se alinean entusiastas por el Si. Y para que nadie dude de la voz del amo, el agente ms definido de la embajada yanqui -Fernando Rospigliosi- tambin est por el Si.

La victoria de Susana, en su momento, remeci los predios de la derecha tradicional que no se la esperaba, y que tampoco se conform con su derrota. No slo por sorpresiva, sino tambin porque era consciente que abrira la puerta a un nuevo escenario. Diez meses ms tarde -en efecto- un nuevo triunfo del pueblo: la eleccin de Ollanta Humala Tasso en la contienda presidencial de junio del 2011, hizo que cayera batida Keiko Fujimori, que cont con el apoyo masivo de la reaccin.

En verdad, Susana Villarn gan inesperadamente, pero su victoria no fue la primera que alcanzaran las fuerzas progresistas en el escenario capitalino. 27 aos antes -en 1983- haba obtenido un triunfo similar Alfonso Barrantes, el personero ms calificado de la Izquierda de entonces, quien bati limpiamente al reducto derechista e impuls una gestin edil de corte democrtico.

La victoria de Barrantes, en su momento, desconcert a quienes nunca la consideraron posible. Tal vez el factor sorpresa hizo que en esa circunstancia los derrotados reaccionaran tardamente y con desgano: no se atrevieron a obstruir abiertamente la gestin edil en ese periodo, entre otras razones porque representaba un movimiento ms amplio, ms fuerte, ms cohesionado y mejor organizado que el que diera la victoria del 2010 a Villarn. Quiz fue el miedo el que los paraliz en una circunstancia en la que no se sintieron con fuerza para bloquear la gestin que surga con la bandera de los pobres.

Esta vez, vieron dbil a la alcaldesa y decidieron golpearla desde un inicio. Por lo dems, era una manera de adelantar lo que sera un poco ms tarde la batalla electoral presidencial en la que habran de jugar todas sus cartas en provecho a fin de volver al Poder a cualquier precio. La votacin del proceso del 2011, que marc para ellos una nueva derrota, les hizo ver que corran el riesgo de perecer.

Salta a la vista un hecho concreto: La campaa en pro de la revocatoria no expresa, en las circunstancias actuales, una preocupacin sana por el colectivo social ni el bienestar de la ciudad. No se inspira en la voluntad de encarar de manera ms creadora y eficiente las tareas de nuestro tiempo- Busca ms bien derribar a la mala a una autoridad a la que simplemente detestan. Por eso el debate no se orienta hacia un intercambio razonable de criterios o propuestas. Se despea por los turbios y sinuosos caminos de un barranco sin fondo y refleja una voluntad liquidadora guiaba por un odio visceral e incontrolado.

Esto, ciertamente, se facilita por el hecho que la disposicin que regula el procedimiento, no precisa las causales que permitan la aplicacin de la norma. Un democratismo sorprendente la concibe simplemente como una voluntad definida de un electorado que bien puede equivocarse, o responder a transitorios y subalternos intereses. Es posible que ese vaco de la ley, facilite una campaa en la que se multiplican los adjetivos. Por eso abundan conceptos como incapaz, pituca y otras lindezas; y registran su ausencia las valoraciones de orden poltico, tico, cvico o moral.

Los portadores del Si a la revocatoria lucen tan arbitrarios como los falangistas espaoles del siglo pasado para los que el yugo y las flechas -tomados de los Reyes de Castilla y Aragn- eran una suerte de emblema de guerra. Bajo ese concepto desarrollan una campaa grosera, llena de imprecaciones, insultos y amenazas y que raya tambin en el extremo delictivo: varios de los patrocinadores usados como testaferros para efectos de esta campaa registran antecedentes siniestros. Uno, fue agente del SIN en los aos de Fujimori y tuvo a su cargo la conduccin de grupos para- militares que realizaron burdas provocaciones en el marco de la Marcha de los 4 Suyos en el ao 2000.

Otros, como los lderes apristas que hoy asoman en primera fila en esta tarea estuvieron -como Nidia Vlchez- al frente de grupos terroristas y bandas de asesinos que consumaron crmenes que an no han sido ventilados en tribunales de justicia.

Esa es la razn por la cual la campaa por el Si reviste una agresividad pocas veces vista. Ella se ha expresado en la destruccin de parques infantiles construidos para diversin de los nios de la ciudad en distintos lugares de Lima; pero tambin en el lamentable manejo de procedimientos vedados en cualquier lid poltica o ciudadana.

Por lo dems, la propaganda en favor de la revocatoria de la alcaldesa de Lima constituye la evidencia de una orfandad casi absoluta. Nadie de la cultura, la ciencia, el arte, el cine, el deporte u otras actividades de ese orden, ha aparecido hasta hoy como vocero de los grupos revocadores. Por el contrario, una mediocridad apabullante ha cerrado filas por el NO.

De esa mediocridad ha salido el mximo exponente de la campaa -el abogado MarcoTulio Gutirrez-. De l, se podra decir con certeza, que responde al arquetipo de personalidad sealado en su momento por Jorge Luis Borges: Se haba adiestrado tanto en el habito de simular que era alguien, para que no se descubriera su condicin de nadie.

  Y es verdad: anodino y brumoso, asom apenas como un turbio testaferro de intereses mucho ms altos que su esculida figura. Derrotado en poltica busca -en base a recursos ajenos- alcanzar un sitial que le permita obtener luego beneficios de orden personal y subalterno.

Si para los peruanos el tema de la Revocatoria constituye algo, es porque se perfila como el primer reto que la Mafia plantea al pueblo en el escenario que se avecina. Hay que derrotarla!

Gustavo Espinoza M. del Colectivo de Direccin de Nuestra Bandera

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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