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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2013

Spain... quin sabe

Manuel Gonzlez-Moro Tolosana
Rebelin


Yo era de los que no me lo crea. Yo era de los que pensaba que el lema "lo llaman democracia y no lo es" era exagerado. Era consciente, como todos, que exista corrupcin poltica en Espaa. Saba que gran parte de los polticos no era trigo limpio y que un puado de grandes empresas gozaban del favor de los poderes pblicos. Pensaba que despus de todo, las leyes se hacan cumplir (con ms dificultad en aquellos que tienen poder que en los que no lo tenemos).

Conforme avanzaba la crisis, pensaba que el peligro que exista era el del recorte de los derechos sociales y civiles con el pretexto de las dificultades econmicas. Yo pensaba eso, y estoy seguro que no era el nico. Esta visin que en apariencia era sombra, en realidad no era ms que un cuento de hadas. La realidad es otra.

La realidad, sabemos ahora, no es que en Espaa existan casos de corrupcin, sino que todo el sistema poltico est corrompido. La corrupcin no es la excepcin sino la regla. Ahora sabemos que Espaa est gobernada, como otros muchos pases del mundo, por una oligarqua poltico-empresarial corrupta, que utiliza los resortes del Estado y por supuesto de las Comunidades Autnomas para defender sus intereses. Como en otros tantos pases, opera el sistema en varios niveles. Por un lado, como instrumento para favorecer a determinadas empresas que son las que aportan el flujo financiero de la corrupcin. Por otro, utilizan el aparato administrativo como oficina de empleo, para situar a sus afines en los puestos clave de la administracin. Como tercera pata est el saqueo de los fondos pblicos y su apropiacin. La corrupcin se da a todos los niveles, estatal, autonmico y local. Como sucede en ciertos pases degradados, el gobierno espaol hace dejacin de la defensa de los intereses nacionales en los foros internacionales, as como en sus relaciones bilaterales y los supedita a los intereses de determinados agentes, para los que nada ms salir de su actividad pblica pasan a trabajar oficialmente.

Por supuesto, todo aquel que opone a sus esprios intereses es convenientemente apartado. En este aspecto sobran ejemplos recientes. Jueces que tratan de investigar son apartados de la carrera o amedrentados. Funcionarios que persiguen el fraude financiero son trasladados. Policas que investigan los asuntos de corrupcin son destituidos o sustituidos. Por si eso no fuera necesario.

Las leyes son convenientemente reformadas en funcin de los intereses de los corruptos, como la reciente normativa de amnista fiscal o la reforma del Cdigo Penal. Si pese a todo este aparato, alguno de ellos consigue ser enjuiciado y condenado, el sistema se reserva el ltimo cartucho: el indulto. De esta manera la impunidad de los delincuentes en el poder, de sus amigos, familiares y clientes queda garantizada.

Cmo hemos llegado a esta situacin, es algo que escapa a mi capacidad. Gran parte de la ciudadana ha permanecido voluntariamente ciega, mientras tena el bolsillo medianamente lleno y poda pagar la hipoteca. La falta de tica se traslada como una filtracin de arriba abajo. Esta misma semana una madre se negaba a reconocer lo que cinco testigos y un juez haban presenciado: que su hija haba pegado e insultado a una compaera de instituto. Unos medios de comunicacin vulgares y serviles, junto con la demolicin de la escuela pblica ha conseguido por fin la creacin de una poblacin con bajos niveles de instruccin, bajos niveles de civismo (por poner un ejemplo Espaa es el pas de Europa donde ms ciclistas son atropellados por vehculos a motor), y que adoptan como propia una vaga cultura popular pseudo-norteamericana, con desconocimiento absoluto de la propia cultura, cuando no, con una interpretacin perversa de la misma, como hacen los nacionalistas perifricos locales.

Desde una perspectiva histrica, quiz podra sealarse que la pretensin de la transicin espaola de iniciar un rgimen democrtico sin querer exigir responsabilidades a los que durante aos se beneficiaron de un rgimen dictatorial, ni reclamar justicia para aquellos que sufrieron los atropellos del franquismo, fue ingenua.

Como suele suceder en estos casos la mayor amenaza para los oligarcas, como para los gangsters, son otros oligarcas u otros delincuentes.

Pero... quin sabe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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