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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2013

Razones para la rebelda

Jos M. Castellano Gil
Rebelin

Texto de presentacin del libro de Guillermo Toledo, Razones para la rebelda, celebrado en la Casa Elder (Santa Cruz de Tenerife) el 11 de enero de 2013


Iniciamos esta intervencin felicitando a los compaeros de Taller de Comunicacin por esta iniciativa de difundir en Tenerife uno de esos libros, que califico de necesarios, como es Razones para la rebelda y por contar, adems, con la presencia de sus autores, Guillermo Toledo y Pascual Serrano. Asimismo quiero mostrar mi gratitud por invitarme a ejercer de presentador en este acto.

He de compartir con ustedes que despus de la lectura de esta obra y durante el proceso de elaboracin de estas lneas valor distintos enfoques, pues ste no es un libro cualquiera. Evidentemente este libro, por muchas razones, creo que merece un tratamiento diferenciador en cuanto al aspecto formal de un acto de estas caractersticas, pero no por ello debe ser tratado con menor rigor y seriedad y, a mi modesto entender, exige un nivel de compromiso contundente por mi parte. As que he intentado compaginar ambas opciones.

Razones para la rebelda puede ser catalogado como un texto de testimonio sobre algunos de los ltimos conflictos sociopolticos. Se desenvuelve en dos planos estrechamente interrelacionados, el individual y el profesional, y gira sobre dos ejes entrelazados, el panorama nacional y el escenario internacional. Y todo ello perfectamente compactado y definido por un compromiso ideolgico pragmtico y por una decidida apuesta en la construccin de una nueva sociedad. Pero evidentemente este libro va mucho ms all de ser un mero instrumento testimonial para adquirir un valor aadido que lo reconvierte en un texto para la reflexin, donde Guillermo Toledo nos muestra una serie de problemas a los que responde con su pragmatismo y con sugerentes aportaciones y donde Pascual Serrano consigue enmarcarlo dentro del contexto social.

Este libro no tiene como finalidad ofrecer un modelo de ciudadano, ni dar lecciones ticas, ni ideolgicas, ni tampoco es una exaltacin del personalismo, ni del individualismo sino que ms bien es una propuesta que partiendo de un ejercicio de reflexin intenta estimular, incitar y agitar al lector y al ciudadano. En definitiva, un texto de agitacin que pretende remover consciencias, desde una perspectiva de bsqueda de razones para la rebelda, tanto en el espacio ms inmediato como en su contexto global. As pues, una excelente herramienta para la reflexin y, sobre todo, un razonado llamamiento a la accin y al activismo.

ste es un libro, por otra parte, muy complejo por los asuntos que trata, pero de sencilla comunicacin. Y tiene la facultad de introducir al lector, especialmente al ciudadano activo, en una dimensin en la que puede hacer suya o no, compartir o rechazar el planteamiento social y profesional de Guillermo Toledo pero que, en cualquier caso, predispone a un necesario dilogo abierto entre lector y autor.

Las razones para la rebelda contiene otra cualidad destacable: no es, ni mucho menos, un libro cerrado. Es un texto que debemos concebirlo como abierto y participativo, en el que entre todos debemos esforzarnos en continuar escribiendo nuevas pginas en pos de esa anhelada transformacin social. Y es, al mismo tiempo, un libro diferente, como no poda ser de otra manera. Arranca con una nota editorial, infrecuente en el mundo de las ediciones, donde se explica su origen. A veces, tan importante, como el libro en s mismo, es la motivacin que lo inspira, ya que nos habla de su autor, sus pretensiones o circunstancias. Y el nacimiento de esta obra no es el resultado de una iniciativa de su autor o autores, sino que proviene de una proposicin realizada por Ediciones Pennsula a Guillermo Toledo para que expusiera sus motivos de rebelda.

Sin embargo, Guillermo enfrascado en aquellos momentos en la acampada de Sol no poda hacer frente a ese compromiso. Y de forma circunstancial entra en escena la figura del amigo Pascual. La editorial consigue comprometerlo para que durante unas intensas jornadas y mediante el procedimiento de entrevista/conversacin realizada en los das previos al embarque de Guillermo en la Segunda Flotilla de la Libertad pudiera llevar a buen puerto el encargo editorial. Y el resultado es este libro que hoy presentamos. Asimismo debemos hacer constar, y eso dice mucho tambin, que parte de los derechos de autor se destinan al Sindicato de Obreros del Campo (SOC).

Sin menoscabar las lucidas aportaciones de Guillermo Toledo, es de justicia resaltar la labor realizada por Pascual Serrano. Los que hemos trabajado el gnero de la entrevista, somos conscientes del esfuerzo que encierra y ms cuando es abordada con tanta profundidad. Y en este sentido, Pascual ha sido todo un virtuoso. Ha tenido la enorme capacidad para desaparecer del campo de accin, del plano principal, aunque detectamos como su sello impregna todo el libro, tanto en la concepcin metodolgica y estructural como en el exquisito cuidado y delicadeza a la hora transmitir con respeto y fidelidad el ideario de su entrevistado, sin esconder, ni magnificar asuntos.

Otro rasgo a destacar es que Razones para la rebelda cuenta con un sutil y brillante prlogo de Julio Anguita, intitulado Las aldeas de Potemkin, en el que recurre a un smil para sintetizar a la mnima expresin el contenido esencial del libro, que no es otro que la confrontacin entre el mundo real y la tremenda realidad. El texto dice Anguita no es solo el acta de una experiencia permanente en la lucha y en la bsqueda de la justicia; es una reflexin acerca de las apariencias y de quienes las montan, beneficindose de ellas. Para concluir con un genial eplogo: Abstnganse los sbditos, lean los ciudadanos.

Una amplia seleccin de asuntos de verdadero inters general recorre de forma entrecruzada cada rincn de este libro y que grosso modo podemos reagrupar en dos grandes reas: su espacio profesional y social, definido por su caracterizacin ideolgica que es su leit motiv y el elemento que nuclea la obra en su conjunto. Se inicia con una exposicin sobre el origen de su compromiso, su entorno familiar, que se va enriqueciendo a travs de su propio proceso vital que le arrastrara a una activa implicacin en el movimiento social a partir de la perversa Ley de Extranjera. Su activismo social est perfectamente forjado a travs de una decidida y contina toma de posicin con respecto a un conjunto de problemas domsticos y globales: la privatizacin sanitaria, la crisis democrtica, la monarqua, el 15M; el militarismo y los conflictos blicos, el Shara, el pueblo palestino, etc.

Su espacio profesional tambin es su otro campo de batalla. Guillermo traslada su compromiso a la creacin artstica con su grupo de teatro Animalario; contribuye a desmontar esos decorados Potemkin al propiciar, junto a Ernesto Alterio y Alberto San Juan, el clima adecuado para que sus compaeros de profesin alzaran la voz del No a la Guerra de Irak durante la entrega de los Premios Goya de 2002; se enfrenta abiertamente a la Ley Sinde; denuncia los cambalaches de la Sociedad General de Autores; exterioriza el complejo mundo que se esconde detrs las bambalinas y realiza interesantes reflexiones sobre el sptimo arte, la caja tonta, internet, la cultura, etc.

Sera conveniente detenernos en esos episodios intrahistricos, que son muy reveladores y que nos acercan un poco ms a ese mundo real tras desmantelar los decorados de cartn piedra, pero las limitaciones de este acto nos imposibilita abordar esas cuestiones ahora. As que, tendrn que esperar ustedes a leerse estas ciento cuarenta y una pginas para descubrirlas. De todas formas me gustara realizar un comentario sobre otro aspecto planteado por Guillermo desde distintas perspectiva como es el de los medios masivos de (in)comunicacin, que han desplegado acciones represivas y manipuladoras sobre su persona y sus luchas. Un procedimiento muy habitual en las redacciones, como ha sealado Pascual en sus diversos trabajos, donde se engendran seres endemoniados para consolidar una corriente de opinin uniformada y descerebrada. Solo hay que repasar la prensa de este pas la de la derecha y la de la falsa izquierda o los grandes entes televisivos, que estn en las mismas manos, para comprobar cmo han crucificado, desvirtualizado y hasta ridiculizado a Guillermo Toledo en el terreno personal, profesional y social. Ataques con los que se pretenden desviar la atencin del conflicto en el que participa Guillermo, utilizando al personaje como noticia central para banalizar y marginar el origen real del problema y, por tanto, relegar la informacin del mismo.

Ante estas feroces agresiones, amigo Guillermo, sabes que no ests solo. Contigo y junto a ti hay una legin de ciudadanos y ciudadanas que comparten una sacrificada lucha social. Muchos de ellos desde el anonimato y sin transcendencia pblica ni meditica y que igual que t sufren los zarpazos del rgimen en su mundo laboral, profesional, social y que sus nombres forman parte de esas malditas listas negras por el simplemente hecho de defender sus idearios, por denunciar injusticias, corruptelas, por sealar a los especuladores y por no aceptar un rgimen antisocial y antidemocrtico. S, antidemocrtico, porque la democracia es otra cosa bien distinta, como sabemos.

Al inicio apuntbamos que el presentador de un libro de estas caractersticas no debe limitarse a trazar rasgos generales o realizar algn que otro comentario sino que como ciudadano tiene la obligacin y el deber, por simple coherencia, de dar respuestas y que, por otra parte, no hacemos otra cosa que retomar ese mensaje, esa invitacin, que tanto Toledo como Serrano intentan trasladar al lector y al ciudadano con este libro. As que, con el permiso de ustedes y con la mayor capacidad de sntesis posible ya que no es nuestra intencin exponer nuestras posibles razones para la rebelda, aunque algunas de ellas estn, desde luego, contenidas en este libro, con brevedad deca, pero tambin con rotunda contundencia y claridad, me van a permitir compartir dos consideraciones y una observacin.

Mi primera consideracin es que debemos transitar sin ms dilacin por el camino de la insumisin y desobediencia social y civil. Y este pensamiento est fundamentado en la propia esencia de los valores democrticos, porque cuando un gobierno legisla contra el pueblo, cuando destruye los principios de libertades, cuando recorta nuestros derechos, cuando fomenta desigualdades, etc., la sociedad tiene el sagrado deber de reaccionar, tiene la obligacin de desobedecer, de sacudirse el yugo e instaurar su soberana o en palabras de Thomas Jeffersson derrocar ese gobierno y proveer nuevas salvaguardas para su futura seguridad.

La segunda consideracin es que ha llegado la hora de la verdad, como deca Jos Mart, y ha llegado la hora de actuar conjuntamente y mostrar nuestro compromiso radical contra un sistema corrupto, especulador y criminal.

Mientras que nuestra observacin, derivada de un estricto ejercicio de autocrtica, intenta llamar la atencin sobre ese criterio que responsabiliza el origen de nuestros males exclusivamente a elementos y agentes externos. Y en este sentido, debemos subrayar nuestra corresponsabilidad social en la situacin actual por nuestra complacencia social y organizativa. Es evidente, que tanto la ciudadana como las organizaciones reivindicativas algunas viciadas y otras atomizadas por personalismos y ambiciones antisociales no hemos estado, o no hemos sabido estar, a la altura de las circunstancias. Esta realidad, junto a otros comportamientos histrico-culturales, ha conformado una sociedad resignada e inmovilista, hasta extremos que rozan el masoquismo social, y ha servido de elemento autoregulador del propio descontento social, al tiempo que garantiza y consolida el statu quo del poder establecido. En otras palabras, no existe contrapoder.

La realidad es que tenemos un pueblo que no reacciona, que no exige y que no lucha por sus aspiraciones al menos de forma mayoritaria. Un pueblo vencido y sometido a unas estructuras de poder represivas, sutiles y agresivas, que se imponen en todos los mbitos. Un pueblo que soporta lo indecible, que costea una crisis generada por un grupo dominante, especulador y avaricioso, que en connivencia con el apoyo institucional de los representantes pblicos, se beneficia de este nuevo modo de explotacin y se siente cada vez ms fuerte y autoritario al incrementar considerablemente su poder tras redistribuir discriminaciones sociales y recortar cada da ms libertades y derechos sociales.

De ah que Guillermo Toledo reivindique el papel de los ciudadanos en marcar los pasos para proyectar el futuro. Y a nosotros nos queda simplemente elegir cul ser nuestro camino: seguir aguantando o salir a la calle y exigir nuestros derechos. Por este, y por muchos otros ms motivos, no quisiera concluir mi intervencin sin invitarles encarecidamente a la lectura de este libro convencido de que no se sentirn defraudados. Muchas gracias por su presencia y al combate social.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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