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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2013

Venezuela: El Proceso Bolivariano en un tiempo histrico
Un pueblo que se hizo Chvez

Carlos Carcione, Gonzalo Gmez, Stalin Prez Borge, Juan Garca, Zuleika Matamoros, Alexander Marn
Rebelin


Decenas de miles de militantes chavistas se juramentaron Presidente el 10 de enero en Caracas. Asumieron el nuevo mandato en nombre de su comandante imposibilitado de hacerlo por la enfermedad. En una nueva muestra de lo que viene sucediendo desde el pasado 4 de octubre, da de cierre de campaa electoral de Hugo Chvez, ese jueves pudo volverse a ver la intervencin activa de un pueblo que est recuperando masivamente su participacin poltica.

Este hecho tiene una gran importancia porque por debajo de la informacin oficial sobre la salud del presidente Chvez hay una dolorosa intuicin que crece y obliga a prepararse para un escenario no deseado: a pesar de la aspiracin popular de que se produzca un milagro, difcilmente el Comandante de mil batallas podr hacerse cargo nuevamente del gobierno bolivariano. Se ha abierto un tiempo de definiciones que marcarn en el pas y en Amrica latina la historia por venir.

Una oposicin disparatada

Frente a la ausencia de Chvez y leyendo maliciosamente la Constitucin Bolivariana, la oposicin, en todos sus matices, pretenda dar un golpe blanco contra el presidente recin reelecto. A quin se le ocurre en su sano juicio, que el torrente de pueblo que sali del anonimato en los ltimos 14 aos y que escribi jornadas histricas, iba a permitir que se le robara su triunfo del 7 de octubre? Eleazar Daz Rangel, director y editorialista del peridico de mayor circulacin nacional, Ultimas Noticias, de lnea conciliadora y no exactamente chavista, escribe: Uno no termina de comprender a los dirigentes opositores. Que a estas alturas no hayan entendido lo que viene pasando en Venezuela desde hace ms de una dcada, que evalen la poltica y la accin del Gobierno con los mismos criterios de siempre, como se haca en la Cuarta Repblica; que sean ciegos ante todas las realizaciones del Gobierno en campos como los de educacin, salud, alimentacin y vivienda; que no hayan comprendido los cambios habidos en la conciencia y organizacin del pueblo, todo ello por lo menos revela una ceguera y una falta de capacidad de reflexin, impensables en una dirigencia poltica despus de 16 derrotas electorales y otras de magnitud poltica como el golpe de abril, el paro-sabotaje de 2002 y el retiro de los comicios parlamentarios de 2005.
Uno est tentado a pensar que esa falta de comprensin est inducida por los ms radicales opositores, dominados por el odio a Chvez

El colmo de esta pretensin trasnochada, conspirativa e ingenua a la vez, era que buscaban por medio de artilugios legales que asumiera la presidencia del pas, el chavista ms radical como l mismo se define, Diosdado Cabello, desplazando al vicepresidente Nicols Maduro Encargado del gobierno por Chvez y para quin l pidi la candidatura presidencial. Por eso mismo Daz Rangel termina su editorial del domingo 13 de enero escribiendo: Han visto alguna vez semejante dislate?.

La lnea de Chvez para la transicin

A diferencia de sus ltimas intervenciones quirrgicas, esta vez, Chvez, consciente de la gravedad de su situacin dej establecida una hoja de ruta para lo inmediato: habra nuevas elecciones presidenciales, su candidato para esas elecciones es Nicols Maduro, y ste deber gobernar obedeciendo al pueblo. Y sobre esa lnea, por ahora, no hay dirigente alguno del partido o el gobierno que se atreva a pronunciar una palabra en contra. Tampoco lo permitira el pueblo bolivariano.

Los tiempos para esta transicin no estn escritos en un texto constitucional. Son tiempos marcados por razones emocionales, polticas y sociales y dependen mucho ms del estado de nimo del movimiento de masas o de un desenlace no querido, que de maniobras legales o politiqueras.

La conciencia de la magnitud de lo que significara una Venezuela sin Chvez es continental. Esa es la explicacin de la posicin del Departamento de Estado de Estados Unidos, de la OEA, del gobierno de Brasil y del resto de los gobiernos de Amrica latina. Por las razones que sean, muchas veces opuestas entre s, ninguno de estos gobiernos buscan por ahora acelerar un proceso que puede volverse explosivo. Por eso 27 de ellos enviaron a la juramentacin popular funcionarios de alto rango entre ellos 3 presidentes, en apoyo a la lnea oficial para la transicin.

El papel del chavismo revolucionario

Como en todos los procesos de transformaciones sociales y polticas profundas hay sectores de la poblacin y sobre todo de sus dirigentes que buscan aprovecharse de los privilegios que brinda la administracin de esas transformaciones, ellos son los que no quieren seguir avanzando, miran hacia el pasado. Pero tambin hay otros, mucho ms numerosos que los anteriores, aunque casi sin espacio en las estructuras de poder, que luchan por defender las conquistas sociales, econmicas y polticas alcanzadas y miran hacia nuevas metas y logros. Los que miran para atrs: los conservadores o reaccionarios; los que defienden y buscan avanzar con las transformaciones: los revolucionarios. Este fenmeno se da tambin al interior de la Revolucin Bolivariana. En Venezuela hoy, esos dos sectores, estratgicamente opuestos, tienen un punto poltico comn: que se cumpla la lnea de Chvez de ser como parece, necesaria la transicin. Maduro, el candidato de Chvez, es hoy el candidato de todo el chavismo.

Pero el chavismo revolucionario, al mismo tiempo que debe comprometer, de haber presidenciales, su mejor esfuerzo para el triunfo electoral, tiene tareas urgentes que enfrentar. Al menos dos de ellas son a mediano plazo pero se deben comenzar a concretar desde ahora. Una: lograr la activacin del pueblo bolivariano para que participe de manera constituyente como un poder real y no solo electoral, en las decisiones graves y urgentes que el nuevo gobierno deber tomar. La segunda, avanzar hacia la construccin de un liderazgo, de un instrumento poltico propio, surgido desde su seno.

En relacin a la primera: para avanzar en la construccin de un poder real de la base social del pueblo bolivariano, la multitud de colectivos, organizaciones sociales, sindicales y la marea humana de luchadores organizados o no, estn en un verdadero proceso de reflexin y debate. Un nmero importante de esos colectivos ya han dado los primeros pasos de un largo y complejo camino no exento de peligros, al fijar posicin y realizar convocatorias unitarias hacia encuentros de base, regionales y un encuentro nacional. De este proceso debe surgir la direccin colectiva para ejercer una verdadera gobernabilidad revolucionaria.

Pero lo ms importante, lo que le puede dar consistencia al desarrollo de un poder real del pueblo trabajador, es la segunda tarea: la construccin de un nuevo instrumento poltico que recupere las claves del proceso bolivariano. En una elaboracin poltica colectiva que permita abrir sendas y reorientar el rumbo de la Revolucin Bolivariana hacia la aplicacin de medidas anticapitalistas. Sobre esto apenas se estn escribiendo y pensando las formas de debate para disear los caminos a seguir. Recin estn apareciendo entre las nubes de incertidumbre, angustia y esperanzas, las primeras seales de una bsqueda audaz y necesaria. Ser difcil, pero no significa que sea imposible. Hay con que hacerlo. Qued demostrado en las calles de Caracas el jueves 10. Y surgir de all, de un pueblo que ese da se hizo Chvez.

* Carlos Carcione, Gonzalo Gmez, Stalin Prez Borge, Juan Garca, Zuleika Matamoros, Alexander Marn son militantes de Marea Socialista .

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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