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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2013

Actualidad salarial a mediados del 2012
Los ingresos de los trabajadores y la disputa por la actualizacin

Julio C. Gambina
Rebelin


Empez el 2013 y uno de los temas en debate es la actualizacin salarial, que como sabemos tiene el antecedente de la negociacin anual de salarios y condiciones de trabajo, que en general, apenas se reducen a la cuestin de los ingresos monetarios mensuales, y no necesariamente a revisar el conjunto de las condiciones en que se desarrolla la actividad laboral.

Es un tema de disputa, entre trabajadores y empleadores, sean del sector privado o del estatal. Es una disputa mediada por el Estado, quien acta como rbitro ante la discusin entre patrones y trabajadores. En rigor, el Estado no es solo rbitro, sino quien establece algunas premisas, entre ellas el nivel de la inflacin pasada, que segn el INDEC fue del 10,8% durante el 2012. Es un dato que condiciona la referencia estadstica para el 2013 y con lo cual, el Estado Nacional, Ministerio de Trabajo mediante, intenta regular las actualizaciones que se pacten en negociaciones colectivas en este comienzo de ao.

Los datos salariales al 2012

Para pensar el tema tomamos los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, la EPH1, con informacin al segundo trimestre del 2012.

De all surge que para 8.258.207 trabajadores en relacin de dependencia en la Argentina, es decir, asalariados registrados y no registrados, se observa lo siguiente:

Cuadro N1: Categoras salariales del total de los asalariados y remuneraciones por otras ocupaciones.

Categoras Salariales

% de los trabajadores por categora.

Ingreso promedio mensual en la ocupacin principal ($).

Ingreso mensual promedio en la/s ocupacion/es secundaria/s ($).

< $2500

38,2

1467

153

$2500-$3000

12,9

2912

146

$3001-$4500

24,7

3834

215

> $4500

24,2

7048

274

Elaboracin propia en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que brinda el INDEC.

El dato relevante a destacar es que segn los datos oficiales, el 65.4% del total de trabajadores son registrados, mientras que el resto, el 34,6% son trabajadores no registrados.

De ese modo, sobre 8.258.207 trabajadores:

A esta altura del desarrollo econmico y social debe considerarse a la cuestin como un tema estructural, que resulta muy difcil reducirlo y que expresa la impunidad empresaria, que pese a los niveles de organicidad de los trabajadores, an se mantiene un elevado nivel de trabajadores no registrados, sin la correspondiente seguridad social.

Asumiendo la escala salarial anterior nos encontramos que los trabajadores registrados tienen una mejor situacin respecto del promedio de ingreso total de los trabajadores registrados y no registrados, ya que:

Cuadro N2: Categoras salariales de los trabajadores registrados y remuneraciones por otras ocupaciones.

% de los trabajadores por categora.

Ingreso promedio mensual en la ocupacin principal ($).

Ingreso mensual promedio en la/s ocupacion/es secundaria/s ($).

 

19,08

1872

197

 

15,25

2918

151

 

32,15

3847

224

 

33,53

7086

245

 

Otro dato a considerar es que el 60% del total, registrados y no registrados, trabajan ms de 35 horas semanales; y el resto, un 40% menos de esas horas, dando cuenta de un problema doble.

Por un lado existe subempleo, con menos de 35 horas a la semana y sobre empleo, con ms de 35 horas de labor por semana. Ambas situaciones explican el doble trabajo, donde existe la actividad principal y la secundaria, para as poder completar ingresos que satisfagan relativamente las necesidades de los trabajadores y sus familias.

Algunos comentarios

Estos datos reflejan la situacin de deterioro estructural en los ingresos de los trabajadores en la Argentina, situacin que no puede entenderse sino en el ciclo de ofensiva del capital construido desde 1975, cuando se produjo el rodrigazo, un brutal ajuste contra el salario y a favor de una reconversin regresiva del capitalismo en la Argentina, construida desde entonces y con dos momentos histricos sobresalientes: en tiempos de la dictadura genocida (1976-1983) y durante el menemismo y la convertibilidad (1989-2001).

La devaluacin de inicios del 2002 constituy una brutal transferencia de ingresos de los trabajadores al sector empresarial, especialmente el ms concentrado. As se explican los elevados niveles del desastre social en 2002 y 2003, con 57% de la poblacin bajo la lnea de la pobreza y un 21,5% de desempleo, el mximo histrico en el pas. La recuperacin del empleo y los ingresos de los trabajadores desde entonces, 2003-2012, no retrotrajeron an la situacin al momento previo al rodrigazo, y verifica, segn vemos en los datos la consolidacin estructural de la ofensiva del capital sobre el trabajo.

Pero no solo se trata de ingresos salariales, sino de la capacidad de resistencia y organizacin de los trabajadores, del poder de los trabajadores para defender sus derechos e intereses.

La situacin de poder de los trabajadores a comienzos de los 70 fue deliberadamente debilitada desde el terrorismo de Estado y la impunidad empresarial. Esta ltima se sostiene, pese a la organicidad de los trabajadores y el avance en cantidad y calidad de las negociaciones colectivas. Lo dicho sobre la impunidad incluye al patrn estatal, principal precarizador de la Argentina, ya que un tercio del nuevo empleo estatal gestado en la ltima dcada es precario, con contratos a trmino, evitando la estabilidad en el empleo.

Convengamos entonces, que si en la coyuntura se discuten ingresos en paritarias para contrarrestar el impacto regresivo de la inflacin sobre los ingresos salariales, en un marco ms general, de carcter estructural, lo que se disputa es la apropiacin de la renta nacional gestada con el trabajo asociado de 8,5 millones de personas asalariadas. Los destinos de esos recursos se disputan entre salario y ganancia, fuente de todo gasto en nuestra sociedad. Las familias, las empresas y el Estado, claro que tambin el delito, todos obtienen sus recursos de salarios o de ganancias.

Cuando se habla de distribucin funcional del ingreso se remite a cuanto de la renta se apropian los trabajadores y cuanto los propietarios de medios de produccin. La lgica histrica remite al fifty-fifty de 1952, o de 1974, como los mejores registros en la distribucin entre patrones y trabajadores, considerado tambin el registro ideal, ecuacin discutible, especialmente por los trabajadores, quienes desde los aprendizajes legados desde la economa poltica clsica (Adam Smith y seguidores desde 1776), es el trabajo social el creador del valor. La sociedad capitalista escamote este descubrimiento, incluso para los principales cultores de la disciplina en origen. Fue el pensamiento crtico con Carlos Marx y los estudios en torno a El Capital, los que permitieron desentraar en el trabajo socialmente necesario la fuente de la ganancia, forma transfigurada de la plusvala.

En definitiva y en nuestra coyuntura de comienzos del 2013, es el poder de los trabajadores, el que desarrollar la potencia poltica para la actualizacin salarial a lograr, an cuando el Estado y las patronales pretenden limitarla. Siendo la actualizacin salarial una cuestin econmica, es claro tambin que se trata de una cuestin poltica, que apunta a restablecer la capacidad de lucha de los trabajadores, afectada estructuralmente desde el rodrigazo y la saga dictatorial y neoliberal. Ms que discutir la capacidad de compra en el presente ao, lo que est en juego en la disputa paritaria y ms all, es el poder de los trabajadores para construir la realidad social.

Nota:

1 Tomado del Informe sobre la situacin salarial y laboral de los trabajadores asalariados en la Argentina, realizado por el equipo de investigacin de la Fisyp sobre cuestiones laborales y salariales: Julio C. Gambina; Germn D. Pinazo; Arnaldo Luduea y Guido Saccal.



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