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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2013

Mal, las consecuencias de un conflicto

Olga Rodrguez
Eldiario.es


De la difcil situacin de Mal emerge una terrible realidad que se repite en otros pases en conflicto: la instrumentalizacin de la violencia contra las mujeres para justificar la injerencia y las guerras de codicia por las riquezas de sus pases. Con estas palabras comienza un manifiesto firmado el pasado mes de noviembre por numerosas personalidades malienses y feministas como Aminata Traor.

Nosotras, mujeres de Mal, tenemos un papel histrico que jugar aqu y ahora en la defensa de nuestros derechos humanos contra tres formas de fundamentalismo: el religioso, a travs del islam radical, el econmico, a travs del omnipotente mercado y la democracia formal, corrupta y corruptora, prosigue el texto, en el que se pide la defensa del no a la guerra por poderes, para que el Consejo de Seguridad no apruebe una resolucin que autorice el despliegue de miles de soldados en Mal.

Finalmente, Francia ha terminado impulsando una intervencin armada con el envo de tropas galas al pas africano. Y la ONU ha dado el visto bueno al despliegue.

Los grupos islamistas

La amenaza yihadista en Mal es un hecho. Testigos ya desplazados y refugiados en pases vecinos han presenciado ejecuciones y amputaciones de manos por parte de los grupos armados islamistas, que estn imponiendo en las reas conquistadas normas estrictas de vestimenta y comportamiento a las mujeres, as como la prohibicin de la msica y la danza, profundamente arraigadas en la cultura maliense. Se habla tambin del uso de nios soldado en las filas de las milicias.

Tras la entrada de Francia en el conflicto, uno de los grupos que operan en Mal, Al Qaeda en el Magreb Islmico, ha protagonizado el secuestro de 685 argelinos y 107 extranjeros, occidentales la mayora, en una planta de gas en Argelia de la compaa British Petroleum. En la operacin de rescate han muerto 23 rehenes y 32 secuestradores.

Detrs de los fanatismos se esconden la pobreza, la discriminacin, la opresin, la desigualdad, la miseria. Las intervenciones armadas extranjeras en busca de intereses ajenos a las poblaciones locales, el colonialismo, inventor de fronteras trazadas arbitrariamente con escuadra y cartabn, y el neocolonialismo tambin han contribuido a dar fuelle a los fundamentalismos.

Como deca esta semana el diario britnico The Guardian en un editorial, Occidente ha jugado un importante papel en el fomento de la brutalidad y las ideologas venenosas en el desierto.

Los fondos suministrados por Arabia Saud -pas respaldado por Occidente- han ayudado a extender el fundamentalismo violento (...). Y mientras que las intervenciones occidentales en la regin han surgido por diversos motivos y han tenido efectos mixtos, una consecuencia no planeada de las mismas ha sido el redoble del riesgo yihadista, indicaba The Guardian.

El lder de Al Qaeda en el Magreb Islmico, Mokhtar Belmokhtar, estuvo en Afganistn cuando Estados Unidos apoyaba a los muyahidines antisoviticos, lo que contribuy al surgimiento de los talibanes. Cuando Belmokhtar regres a Argelia, luch en la guerra civil desatada tras la suspensin de las elecciones que iban a dar la victoria a los islamistas, una anulacin respaldada por potencias occidentales.

La intervencin extranjera en 2011 en Libia cre un polvorn difcil de controlar en la regin. El armamento que pases como Qatar -o la propia Francia- entregaron a los rebeldes libios no se desintegr como por arte de magia. Se sabe cmo empieza una guerra, pero nunca cmo termina ni haca qu territorios puede derivar.

Al reguero de armas introducidas en Libia se sumaron los arsenales del Ejrcito de Gadafi, que pasaron a nuevas manos. Las redes de contrabando y los propios combatientes trasladaron armas al Sahel, un enclave donde desde haca aos operaban diversos grupos contrarios a los gobiernos de pases como Mal.

Con los nuevos arsenales de armas y frente a un Ejrcito maliense dbil y desorganizado, varios grupos armados contrarios al gobierno central, tanto islamistas como laicos, ganaron posiciones en Mal.

En marzo de 2012 un capitn del Ejrcito, entrenado por Estados Unidos, dio un golpe de Estado que justific apelando a la necesidad de combatir a las milicias armadas y de crear un Ejrcito fuerte y capaz. El caos poltico tras el golpe de Estado sirvi para que los combatientes -y en especial el salafista Ansar al-Din- avanzaran hacia el sur.

El Movimiento para la Liberacin de Azawad, milicia armada integrada por tuaregs separatistas, proclam la independencia del norte de Mal, la zona ms abandonada por el Estado central. Posteriormente, los islamistas se enfrentaron a este grupo laico y se impusieron en el bando rebelde.

Suelo rico, poblacin pobre

Mal es el tercer productor de oro del mundo. Adems de otros minerales, tiene depsitos de uranio en el rea de Falea, situada en el suroeste del pas, donde realiza exploraciones la compaa canadiense Rockgate. La poblacin local lleva tiempo expresando su oposicin a la explotacin del uranio y su temor a las repercusiones que esta tendra en el medio ambiente. Recientemente se han descubierto adems importantes reservas de petrleo, en la cuenca sedimentaria ms grande del frica Occidental.

El pas africano comparte frontera con otra ex colonia francesa, Nger, uno de los mayores productores y exportadores de uranio. All tienen negocios la multinacional pblica francesa Areva, que lleva cuarenta aos operando en el pas.

A travs de dos grandes empresas participadas por el propio pas africano, por Francia y tambin por Japn y Espaa -esta ltima a travs de la empresa Enusa, con el 10%-, Areva explota dos minas de uranio en el desierto de Nger. Adems, est previsto que en breve inicie la explotacin de las minas de Imouraren, lo que convertir a Nger en el segundo productor de uranio del planeta.

En Nger se han registrado varios secuestros de ciudadanos occidentales. En 2010, Al Qaeda en el Magreb Islmico secuestr en el pueblo minero de Arlit a siete trabajadores de la compaa francesa Areva y los traslad a Mal, donde cuatro permanecen an secuestrados.

Tanto Nger como Mal se encuentran en la lista de los pases ms pobres del mundo. En 2012 el gobierno de Nger critic a Areva por su desequilibrada relacin y lleg a cuestionar los acuerdos de explotacin de uranio, de cuyos beneficios Nger solo recibe el 5% del presupuesto nacional.

El uranio de Nger representa entre el 30 y el 40% de las importaciones de Francia, que posee 58 generadores nucleares. Dos tercios de la energa francesa es nuclear.

El conflicto abierto en el norte de Mal, con el avance de diversos grupos hacia la capital y la intervencin militar extranjera genera sin duda inestabilidad en el vecino Nger, que ya ha acogido a decenas de miles de refugiados malienses.

Solo en 2012 unas 200.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus casas y a desplazarse dentro de Mal. Otros 144.500 malienses huyeron a pases vecinos a causa de la inestabilidad.

Francia no tiene ningn inters econmico o poltico en Mali, defendemos la paz, ha afirmado el presidente de Francia, Francois Hollande.

Pars ha explicado que su presencia en Mal tiene como objetivo "luchar contra la amenaza terrorista", proteger la capital, a los ciudadanos franceses que en ella viven, y recuperar la integridad territorial del pas.

"Si no hubiramos cumplido con nuestra responsabilidad, dnde estara Mal hoy?", ha dicho Hollande.

Teniendo en cuenta estas ltimas palabras de preocupacin por la situacin del pas africano, cabe preguntarse si el gobierno galo se har cargo de los refugiados y los desplazados y si suspender las persecuciones y expulsiones de inmigrantes malienses sin papeles en suelo francs.

Hay otras preguntas: Ha calculado el gobierno de Pars cuntos civiles morirn por fuego francs en Mal? Se ir el Ejrcito galo en cuanto logre frenar a las milicias islamistas?

U optar por un modelo de intervencin similar al de Libia, donde los Ejrcitos occidentales acudieron, segn la resolucin de Naciones Unidas, para poner fin al asedio de la ciudad de Benghazi y sin embargo finalmente se quedaron meses ms, hasta el asesinato de Gadafi?

Tratar Francia de verse recompensada por Mal?

Se puede intentar resolver problemas a golpe de disparos o, por el contrario, analizar el origen de los mismos y actuar en consecuencia. Para ello es preciso tener en cuenta que, por encima de todo, deben primar los intereses de la poblacin local. Pero en frica, mina del primer mundo, nada suele ser como debera.

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/Preguntas-torno-Mali_6_92450755.html


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