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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2013

El auge de la lucha socialista en China

Alberto Cruz
CEPRID


El XVIII Congreso del Partido Comunista Chino ya es historia. Los anlisis que se han hecho del mismo abarcan casi todos los aspectos menos uno: el pueblo chino. Y es que un examen detallado de las resoluciones de este congreso muestra un abierto temor de la dirigencia del Partido al auge de la lucha socialista en el pas que, a lo largo de 2012, ha adquirido proporciones desconocidas en los ltimos 30 aos. Incluso hay quien habla, con ms entusiasmo que realidad, de una nueva Revolucin Cultural en ciernes y su sola mencin hace que recorra un escalofro por la espina dorsal de la lite china y el capitalismo occidental.

Es un hecho que cada ao que pasa crece el descontento social con las medidas econmicas capitalistas impulsadas por la direccin del PCCh, el rechazo a la introduccin de mtodos occidentales de estudio en las universidades, se han multiplicado las huelgas obreras no slo contra empresas extranjeras sino nacionales (afectando a sectores informticos o sanitarios), han surgido protestas de los periodistas por el impacto corrosivo de la comercializacin en el tratamiento de la informacin y contina el descrdito generalizado sobre la gran mayora de dirigentes civiles. Estos son slo algunos indicativos de que lo mejor est por venir.

Y esto es lo que preocupa tanto al stablishment de los nuevos dirigentes como al de los acadmicos. Los primeros se han visto obligados a realizar una serie de gestos inhabituales en los ltimos 30 aos. Por ejemplo, publicar su vida familiar (fotos de la infancia, adolescencia y primeros pasos polticos), perfiles en internet o recorrer las zonas ms pobres del pas (las imgenes del recin elegido secretario general del PCCh en el XVIII Congreso, Xi Jinping, visitando los pueblos de la provincia de Hebei los das 29 y 30 de diciembre (1) y sus dificultades para caminar sobre la nieve y el barro son conmovedoras). Gestos que van acompaados de una machacona insistencia en que se va a combatir la corrupcin (Jinping se mostr indignado (2) al comprobar en su visita a los pueblos de Hebei la malversacin de fondos contra la pobreza) y una inslita exhortacin a todos los estamentos del Partido para un comportamiento ejemplar. Los segundos, han publicado una carta abierta advirtiendo que el pas corre el riesgo de una violenta revolucin si el gobierno no responde a la presin pblica y no acelera las estancadas reformas polticas (3).

Son reacciones derechistas porque son las polticas derechistas y procapitalistas las que se estn cuestionando con fuerza. Y son los representantes y defensores de este sector quienes tienen miedo al pueblo chino. En 2011, por primera vez en mucho tiempo, los chinos celebraron el natalicio de Mao con manifestaciones masivas y peregrinaciones a su ciudad natal. Millones de chinos de todo tipo, universitarios, obreros, campesinos celebraron por todo el pas reuniones para conmemorar el legado del presidente Mao y el 9 de febrero de 2011 (da de entrada del Ao Nuevo chino) 700.000 personas acudieron a Shaoshan, la ciudad natal de Mao, para rendirle respeto y homenaje. Lo interesante es que fue una celebracin espontnea y en muchas ocasiones desafiando a los poderes locales. El hecho fue tan sorprendente para el poder que el Diario del Pueblo tuvo que hacerse eco de este fenmeno (4) no sin cierta sorpresa. Pero el poder ha aprendido desde entonces y ahora se suma al carro sin dejar de hacer una crtica expresa al maosmo. As, por una parte, se han mejorado las infraestructuras para facilitar la afluencia de gente a Shaoshan y existe un grupo de voluntarios municipales que atienden a las personas que acudieron al homenaje a Mao en su ciudad su nacimiento fue el 28 de diciembre de 1893-con platos de fideos y carne (5) mientras que, por otra, se han multiplicado los artculos y conferencias de acadmicos e intelectuales sobre la tragedias que supusieron el Gran Salto Adelante o la Revolucin Cultural. Hay que mencionar que estas conmemoraciones pro-Mao tienen lugar durante dos meses, desde la fecha del nacimiento hasta la celebracin del ao nuevo chino.

Pero el pueblo est dispuesto a sorprender y en cada aniversario surge un nuevo elemento con el que el poder no cuenta. En esta ocasin, los decenas de miles reunidos en Shaoshan el 28 de diciembre entonaron una emblemtica cancin maosta, El Este es rojo (1965), el smbolo de la Revolucin Cultural que muchos han interpretado como un claro desafo a la contra-propaganda oficial ante la celebracin popular del natalicio de Mao.

Y es que Mao sigue teniendo un gran predicamento entre una enorme masa de la poblacin china. Tanto que uno de los principitos del PCCh, Bo Xilai, no dud en utilizar elementos maostas con lo que se enfrentaba al aparato, puesto que desautorizaba la prctica de Deng Xiaoping- para impulsar su poltica social y econmica en Chongqing. Eso le cost no slo su defenestracin en marzo del 2012, sino su posterior expulsin del Partido (4 de noviembre) tras un proceso que termin, curiosamente, cuatro das antes del XVIII Congreso.

Hay que detenerse en el proceso a Bo y lo que representaba para entender lo que se ha aprobado en el XVIII Congreso. Bo Xilai era miembro del Bur Poltico del PCCh y responsable del Partido en Chongqing. Su cada en desgracia ha sido muy similar a la de Lin Biao en 1971 (considerado el heredero de Mao pero que fue distancindose de ste cuando el gran timonel plante el acercamiento a EEUU frente a la URSS). Pero la diferencia entre uno y otro es que mientras que Lin Biao era un militar preocupado por la geoestrategia, Bo Xilai se haba inclinado por la economa y haba puesto en marcha el Modelo Chongqing, un sistema econmico que contrastaba de forma abierta con el Modelo Guangdong impulsado desde el poder de Beijing. No obstante, tanto Lin como Bo se preocupaban por la ideologa y pretendan revitalizar las ideas socialistas desde diferentes perspectivas.

En sntesis, el Modelo Guangdong supone un mercado ms libre, un aumento de la desigualdad social y un mayor esfuerzo productivo dedicado a la exportacin. Es el modelo en que se ha basado el crecimiento anual chino que ha colocado al pas ya como la primera economa del mundo, como reconoce el propio FMI al vaticinar que as ser sin duda alguna en el 2016. Por el contrario, el Modelo Chongqing recoga medidas econmicas con un mayor control de los poderes pblicos y medidas populistas para un crecimiento rpido y equilibrado.

Lo sorprendente del caso es que el Modelo Chongqing se aplicaba slo en una reducida zona de China que, segn el censo de 2010, tena 32 millones de habitantes (una cifra ridcula en un pas que roza los 1.500 millones). Luego la explicacin de la cada en desgracia de Bo es muy sencilla: evitar que este modelo econmico alternativo se consolidase, que su promotor adquiriese ms poder en el Bur Poltico y suprimir la posibilidad de un cambio ms igualitario en el camino al desarrollo de China.

Chongqing, la ciudad roja

Chongqing es una ciudad conocida en todo el pas y su legado se estudia en los libros de historia pues fue la capital china durante la invasin japonesa y cuna de la lucha antifascista entre 1937-46. Tambin jug un importante papel en la fundacin de la Repblica Popular China en 1949. La historia de la ciudad fue tenida en cuenta por Beijing a la hora de otorgarle el rango de municipalidad dependiente del gobierno central, no del provincial (Sichuan), y ms tarde elevarla al rango de provincia en 1997. El historial de luchas obreras en la ciudad es espectacular y ha estado en la vanguardia de muchas de ellas, especialmente contra la privatizacin de empresas estatales, hasta el ao 2000.

Bo Xilai no lleg a la ciudad hasta 2003, pero supo captar muy bien el espritu combativo de su poblacin y encontr un buen caldo de cultivo para su experimento econmico ampliando significativamente el papel local en la economa y tomando en sus manos empresas que iban a ser privatizadas. Al mismo tiempo, otorg pensiones de jubilacin, construy viviendas pblicas de alquiler a precios bajos lo que favoreci que muchos migrantes rurales encontrasen rpido acomodo en la ciudad, al contrario de lo que ocurre en el resto del pas- y desarroll la educacin, sobre todo la infantil, y el cuidado de la salud. Es lo que se conoci como Los 10 puntos de la vida del pueblo, sustentados en que el 51% de los gastos del gobierno local iban destinados a la mejora del bienestar pblico. La izquierda china dice que Bo, entre otras cosas, supo reconducir la conflictividad en la ciudad con medidas de este tipo aunque, como luego se ver, apoy muchas de estas medidas y el Modelo Chongqing.

Eso no quiere decir que Bo Xilai primase este componente frente a otro. Era muy cuidadoso y saba a qu se enfrentaba. Mientras mejoraba el bienestar de la poblacin en base a esos parmetros, ofreca facilidades para la instalacin de empresas, como la Foxconn, que deslocaliz una aparte de su produccin desde Shenzen. Pero mientras que en Shenzen las protestas obreras fueron frecuentes, en Chongqing se evitaron entre otras cosas gracias al programa de viviendas sociales de alquiler, como se recoga elogiosamente en la agencia Xinhua (6) cuando Bo no haba cado en desgracia. Cuando en julio de 2010 los viejos revolucionarios, personalidades que participaron en la Larga Marcha y fundadores del PPCh, elaboraron una carta pblica en apoyo a las luchas obreras (7) justo lo contrario que han hecho ahora unos cuantos acadmicos- se mencionaba slo el trato que los obreros de la Foxconn reciban en Shenzen, no en Chongqing.

Esta poltica impulsada por Bo Xilai es lo que se llam promover la prosperidad comn y que ahora, tras el XVIII Congreso, se asume oficialmente con un discurso diferente al de Bo pero reconociendo que no iba errado: China debe ser una sociedad moderadamente prspera. Pero los matices son importantes y entre prosperidad comn y sociedad moderadamente prspera hay una diferencia que pone en cuestin las esencias del sistema.

La izquierda china entiende que para lograr lo primero se tiene que implementar una serie de medidas por parte del gobierno que vayan destinadas a restablecer los vnculos orgnicos del PCCh con las bases. Traducido, lucha masiva contra la corrupcin y no slo contra la privada, sino tambin y sobre todo contra la estatal y la aplicacin de la justicia revolucionaria. Pero no adelantemos acontecimientos.

Bo se haba convertido en un problema serio para el Partido. Por eso, cuando fue defenestrado en marzo de 2012, Wen Jiabao primer ministro- critic abiertamente el Modelo Chongqing y acus a Bo Xilai de revivir la Revolucin Cultural. Curiosamente, mientras que en el interior de China apenas de volvi a hablar de Bo hasta agosto cuando se inici el juicio contra su mujer y sus prcticas corruptas- toda una maquinaria internacional (Wall Street Journal, New York Times, Financial Times y hasta la secta Falung Gong; todos ellos tienen pginas web en chino y publican suplementos semanales sobre China) hizo lea del rbol cado publicando una saga de corrupcin alrededor del ex dirigente de Chongqing. Lo que haba que extirpar era un modelo econmico que podra comprometer en un futuro no muy lejano el capitalismo realmente existente y que adquira la fuerza del ejemplo en China y un no oculto temor entre la clase dirigente, corrupta y procapitalista. Y no digamos en Occidente.

La izquierda china: el Colectivo Utopa

Aqu hay que hablar de la izquierda china, agrupada alrededor del Colectivo Utopa (su pgina web, www.wyzxsx.com, es bloqueada intermitentemente por el poder y en el momento de escribir este artculo era inaccesible). Utopa haba manifestado pblicamente su apoyo al Modelo Chongqing aunque sus propuestas van mucho ms all como la socializacin de la riqueza, la propiedad pblica de los medios de produccin y el fortalecimiento de la moral socialista. Pero tanto Utopa como Bo Xilai coincidan en impulsar una ampliacin del sector pblico y el bienestar social, as como una recuperacin de los valores culturales y morales de la etapa maosta. Es lo que en Chongqing se denomin promover la cultura roja y que consista en recuperar las expresiones artsticas maostas entonar El Este es rojo en el aniversario de Mao es una manifestacin de cmo ha calado este sentimiento entre la poblacin- y fortalecer la moral socialista, para lo que era imprescindible contar con los medios de comunicacin. Aqu volva a haber una coincidencia estratgica entre Utopa y Bo Xilai, puesto que las propuestas de ambos consistan en apuntalar una televisin y radio populares, sin publicidad, y con orientacin didctica.

Y, de nuevo, el aparato dirigente junto a blogueros seguidos en Occidente como algunos casos sonados en Cuba o en Yemen, por mencionar los ms llamativos- y los medios occidentales capitalistas volvieron a arremeter contra este proyecto de renovacin socialista al que equiparaban, lisa y llanamente, con la Revolucin Cultural. No obstante, guste o no, en China hay memoria y gran parte de la poblacin contina considerando que el pas era, bajo Mao, uno de los ms igualitarios del mundo y ahora es justo lo contrario.

El poder lo sabe, y teme la reaccin social. De ah que, tras el XVIII Congreso del PCCh, el socialismo con caractersticas chinas comience a abarcar aspectos como la lucha contra la pobreza, la reduccin de las desigualdades o el desarrollo sostenible que no haban sido tenidos en consideracin en estos 30 aos del camino econmico ideado por Deng Xiaoping.

Se ha iniciado una tmida rectificacin por miedo, no por necesidad y en ella han influido tanto las turbulencias econmicas que vive el mundo desde el inicio de la crisis capitalista, en 2008, como las respuestas populares que se estn produciendo en todas partes. La actitud del aparato del PCCh frente a las protestas no es muy diferente de las que ofrecen los gobiernos derechistas en Madrid, Atenas o El Cairo: la represin. Como un aviso a navegantes, el 21 de diciembre la polica disolvi con dureza una manifestacin de obreros de una fbrica de zapatos en Guangan (Sichuan), la ciudad natal de Deng Xiaoping, que reclamaban el pago de dos meses de sus salarios. El 25 de diciembre la situacin volva a repetirse en Wuhan (capital de la empobrecida Hubei) cuando los obreros protestaban por el impago de salarios y cierre de la fbrica de papel en que trabajaban. Pero los obreros no slo se manifestaban, sino que haban ocupado el ayuntamiento. Cuatro das ms tarde, como se ha dicho antes, el nuevo secretario general del PCCh visitaba varios pueblos de Hubei. Y el mismo da 25 de diciembre en Tongling (Anhui) cientos de mdicos y enfermeras de un hospital perteneciente a una importante empresa de propiedad estatal, Tongling Nonferrous Metals, bloquearon todos los accesos a la ciudad demandando el pago de sus salarios.

Se podran relatar miles de estas manifestaciones y protestas. En muchas de ellas la gente porta los retratos de Mao como bandera, sin otros eslganes. Hay una suma y sigue de las luchas obreras y, al mismo tiempo, se constata un cierre de filas entre el capital transnacional, el aparato del PCCh, los medios de comunicacin y un cierto sector de los intelectuales y acadmicos (como los del manifiesto citado ms arriba) que harn todo lo posible por reconducirlas y/o reprimirlas. El viaje del nuevo secretario general del Partido a Hubei va en esa direccin y, una irona del destino, es algo que haba impulsado Bo Xilai: en Chongqing los funcionarios del Comit Local tenan que realizar dos visitas a la semana a las zonas rurales para observar la situacin y recibir las quejas y sugerencias de la poblacin. En esas visitas tenan que vivir en las casas de los aldeanos, no alojarse en hoteles. Justo lo que ha hecho ahora Xi Jinping, que ha compartido comidas con los aldeanos en sus casas.

Es pronto para saber si en esta ocasin el PCCh va aplicar las resoluciones del XVIII Congreso o los gestos que ahora est haciendo van a ser algo ms que gestos, un cambio de rumbo. Desde 1996 se viene hablando de la construccin de una civilizacin socialista espiritual que no es ms que una denominacin cnica de un corrosivo enriquecimiento de la lite poltica y econmica y en el anterior congreso, en 2006, se aprob una resolucin que abogaba por el sistema socialista como un valor fundamental. Nada de ello se ha llevado a la prctica hasta ahora, a excepcin de un fugaz momento, en 2011, con motivo de la conmemoracin del 90 aniversario de la constitucin del PCCh. Terminados los fastos, terminadas las intenciones. El PCCh, los lderes civiles, para ser exactos, se encuentran en la tesitura de mantener la promesa de defender la constitucin socialista an vigente pero apenas aplicada- o caer definitivamente en el capitalismo neoliberal que han venido desarrollando estos ltimos 30 aos. Enfrente tienen a una base histrica obrero-campesina a la que ahora se suman universitarios y jvenes que apuestan por un giro a la izquierda y un futuro socialista. Incluso el Colectivo Utopa y sus propuestas de renovacin socialista han llegado a decir que el Modelo Chongqing era la nica esperanza de evitar una revolucin violenta en China aunque hay quien, como Sima Nan, uno de sus ms conocidos integrantes, opina que fue un error estratgico el identificarse demasiado con los postulados de Bo Xilai.

El capitalismo est en fase terminal, pero el proceso se acelerara si en China hubiese un giro a la izquierda. De ah el pnico que en Occidente se siente ante iniciativas tan moderadas como las del Modelo Chongqing o ante la cada vez mayor oleada de protestas socio-polticas del pueblo chino contra el modelo impuesto desde Beijing. Una reorientacin de este modelo se intuye en las resoluciones del XVIII Congreso, pues no en vano se habla de una reorientacin de la economa para dejar de estar centrada nicamente en la exportacin y comenzar a tener en cuenta el consumo interno, as como esa mencin a una sociedad moderadamente prspera. Una curiosidad ms que aparece en las resoluciones: resulta que ahora en poder chino se da cuenta que hay que regular el papel de los medios de comunicacin porque lo que hay no se ajusta al nuevo entorno y no puede separarse de la realidad poltica del pas (8). O sea, lo mismo que haba planteado Bo Xilai, lo que reclama el Colectivo Utopa y lo que critican lo periodistas por el impacto corrosivo de la comercializacin en el tratamiento de la informacin.

Si se cumple todo lo acordado en este XVIII Congreso y no es slo otra muestra ms de retrica estaremos asistiendo a un giro gigantesco en lo conocido hasta ahora, as sea moderado puesto que ya no se legislar nicamente para la clase media urbana y, sobre todo, la ubicada en las ciudades costeras- sino para todo el pueblo. Y eso, en China, es abarcar una enorme masa de campesinos y obreros muy descontentos con el modelo actual puesto que no les ha tenido en cuenta.

Tras este XVIII Congreso del PCCh el pas est en una encrucijada: o se convierte en el refugio seguro del capitalismo global o le entierra definitivamente. En el interior del Partido hay varias corrientes que, sin ser expresamente maostas, s se oponen a las medidas neoliberales. Algunos de ellos han participado en los actos conmemorativos del natalicio de Mao organizados por el Colectivo Utopa en Beijing -con la asistencia de ex funcionarios del gobierno, generales del ejrcito y reconocidos maostas (9)-aunque no est claro lo que supone este paso y si ello es el inicio de una corriente de izquierda dentro del Partido o el anuncio de una mayor resistencia a los neoliberales que siguen desmontando el sistema de bienestar pblico. Las bases campesinos, obreros, trabajadores migrantes y pobres- ya han reaccionado y han comenzado a pasar a la ofensiva. Un dato: la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) reconoce que gracias a la lucha obrera los salarios en China se han triplicado en la ltima dcada y que para este 2013 subirn otro 9% (10).

Notas:

(1) Diario del Pueblo, 31 de diciembre de 2012.

(2) Ibid.

(3) Reuters, 31 de diciembre de 2012.

(4) Alberto Cruz, China: ejrcito, geopoltica y retorno a Mao http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1205&lang=es

(5) Diario del Pueblo, 28 de diciembre de 2012.

(6) Xinhua, 27 de julio de 2011.

(7) Li Chengrui, Xiantian Gong, Han Xiya, Rixin Liu y Zhao Guangwu: China: Los viejos revolucionarios se posicionan sobre la actual proliferacin de huelgas de trabajadores http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article892

(8) Diario del Pueblo, 5 de enero de 2012.

(9) Global Times, 28 de diciembre de 2012.

(10) OIT, Rapport mundial sur les salaires 2012/13: Salaires et croissance quitable, 7 de diciembre de 2012.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Su ltimo libro es La violencia poltica en la India. Ms all del mito de Gandhi, editado por La Cada con la colaboracin del CEPRID. Los pedidos se pueden hacer a [email protected] o bien a [email protected] [email protected]

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1600



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