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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2013

Ms sobre el zapatismo
Y sigue la mata dando

Arsino Orihuela
Colectivo La Digna Voz


Haciendo la lectura rutinaria de los portales noticiosos, descubr un par de artculos que a nuestro juicio vale la pena referir como soporte a la presente columna. Uno, sobre scar Lpez Rivera, el independentista boricua que est cerca de cumplir 32 aos de encarcelamiento en prisiones de Estados Unidos, acusado formalmente de conspiracin sediciosa y de pertenecer a las Fuerzas Armadas de Liberacin Nacional. El otro, sobre el tema en boga: los zapatistas, cuya autora es Laura Castellanos, conocida cronista de las resistencias en Mxico. Bien podra establecerse un puente entre uno y otro caso: el de la lucha independentista del pas caribeo y el de la resistencia autonmica zapatista. Naciones jvenes las dos, Mxico y Puerto Rico; sometidas intilmente al poder de una metrpoli. Ergo, parece oportuno formular la siguiente pregunta: Ser que el EZLN, en clara consonancia con la causa que da origen a las FALN, constituye el primer movimiento independentista ante el fatal binomio con tufo anexionista Mxico-Estados Unidos? Sabedora de la simbiosis entre el continuum capitalista y la hegemona estadunidense, Castellanos esboza una primera respuesta: La izquierda electoral lucha porque la reparticin del pastel capitalista sea ms equitativa. El mensaje zapatista de fondo es que ese pastel est podrido y que la sociedad civil debe preparar uno nuevo con su propia receta.

La sabidura popular concede: El valiente vive hasta que el cobarde lo permite. El entramado institucional del Mxico corrupto, constituido a imagen y semejanza de la elite infecunda que lo administra, tiene una nica salida al final del tnel: el fracaso nacional, la renuncia a la soberana, en provecho de un otro extrao. Pero ese otro extrao no es el responsable originario de nuestro fracaso o sucesin de fracasos ni de nuestra cobarda para ser. Se ha construido una imagen aspiracional de la nacin, ajena a nuestra realidad, como canon a seguir. Una suerte de ego en el sentido lacaniano: a saber, la identificacin de nosotros mismos con una imagen disociada, a la manera de un reflejo en el espejo, que no nos pertenece, pero en el que nos reconocemos y desconocemos al mismo tiempo. Este desgarramiento, como cualquier otro desequilibrio psicolgico individual, entraa la alienacin. En un sentido poltico profundo, supone la autodestruccin, la capitulacin, el eterno vasallaje. El incumplimiento de los Acuerdos de San Andrs encierra la anulacin del ser, la adherencia a esa ilusin o imagen prefigurada, deificada desde la sede simblica del poder. Carlos Fuentes cifra terminantemente la problemtica: Chiapas nos ha recordado que slo podemos seguir siendo si no olvidamos todo lo que somos y hemos sido.

La primera leccin que lega el zapatismo tiene visos socrticos: concete a ti mismo, Mxico (aceptacin de la totalidad del ser nacional). La negacin de lo que somos y hemos sido, concomitante con la frrea filiacin a un ego nacional, es una disposicin enquistada en la rbita inconsciente del canon cultural. Slavoj Zizek sugerentemente escribe: El subterrneo obsceno, el terreno inconsciente de los hbitos, eso es lo realmente difcil de cambiar. Por ello, el lema de toda revolucin radical es igual a aquella cita de Virgilio que Freud elige como epgrafe para su Interpretacin de los Sueos: Acheronta movebo mover las regiones infernales. Atrvanse a perturbar los cimientos de los fundamentos tcitos de nuestra vida cotidiana!

La prctica poltica radical de los zapatistas involucra una subversin cultural sin parangn. El EZLN reivindica su diferencia e independencia, pero en funcin de una unidad: la nacional. En el caso de Mxico, hay que reconstruir el concepto de nacin sobre bases diferentes: [lase] el reconocimiento de la diferencia (Marcos). Insurreccin no solo poltica, sino esencialmente sociocultural: revolucin en la percepcin, en la esfera de la tica y la esttica.

Los zapatistas parecen contar con una frmula independentista prometedora. Como las FALN boricuas, el EZLN labra el camino para una independencia nacional: reconstruyendo e inventando, burlando los prfidos guios del ego nacional, desafiando la cultura poltica tradicional, y materializando con firmeza el concepto nietzscheano de liberacin: El signo de la libertad alcanzada es no estar avergonzados de notros mismos.

Fuente: http://lavoznet.blogspot.com/2013/01/mas-sobre-el-zapatismo-y-sigue-la-mata.html



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