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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2013

No a la tregua y a la regulacin del conflicto

Horacio Duque Giraldo
Rebelin


Se termin la tregua unilateral de navidad ordenada desde el 20 de noviembre del ao anterior hasta el 20 de enero del ao que se inicia. El cese al fuego de las Farc/EP se cumpli estrictamente en un 92% segn la calificacin de observadores independientes. Los eventos presentados fueron el resultado de las acciones ofensivas que mantiene la Fuerza Armada gubernamental. El xito de la suspensin de acciones insurgentes refleja la cohesin y unidad de sus integrantes que acatan un mando poltico centralizado.

El Presidente Juan Manuel Santos ha dicho que el pas registr un alivio evidente con la cada los hechos de guerra y los eventos del conflicto armado interno. El ambiente de paz que se experiment ha sido notable y millones de colombianos pudieron vivir en carne propia unas condiciones de vida tranquila.

Sin embargo, el mismo Jefe de Estado se niega a considerar un cese al fuego y de hostilidades bilateral inmediato, tal como se ha propuesto por los delegados plenipotenciarios de la insurgencia en la Mesa de Conversaciones en La Habana como mecanismo para fortalecer y legitimar los dilogos que se profundizan en el tema agrario con propuestas puntuales que se aproximan a un "consenso suficiente" para impedir que la ultraderecha paramilitar del binomio Uribe/Lafaurie bloquee el avance de las coincidencias entre los representantes de las partes.

Los argumentos del Primer Mandatario no son muy consistentes pero, por lo pronto, su determinacin es la de continuar la Mesa en medio del conflicto que se va a reactivar y muy seguramente a profundizar en los das y meses que vienen.
Frente a tal hecho, las Farc han propuesto la regulacin del conflicto con medidas puntuales que amortigen los efectos de la guerra en la poblacin civil, para que la misma ocurra con unos lmites irrenunciables de respeto a reglas humanitarias, en una bsqueda inclaudicable de la dignidad humana.

Lo que se propone es la organizacin de un Tratado bilateral de regularizacin de la guerra, que incluya:

i) la cuestin del uso y empleo bilateral de explosivos y de operaciones de bombardeo indiscriminado en zonas densamente pobladas;

ii) el seguimiento a las denuncias de las vctimas;

iii) el tratamiento digno de los prisioneros polticos y combatientes de la resistencia revolucionaria en las crceles;

iv) la no utilizacin por parte del Estado y sus fuerzas miltares de la poblacin civil como escudos, dejando de ubicar ex profeso bases militares y puestos de polica en el centro de bienes protegidos, plazas pblicas, escuelas, centros de salud y caseros;

v) la prohibicin del uso de minas antipersona y kleimor que siembra el ejrcito alrededor de las bases y en desarrollo de operativos de combate; y

iv) la verificacin de todo el proceso y de los acuerdos salidos del mismo, por parte de una Comisin encabezada por organismos internacionales, escogida por mutuo acuerdo.

En Colombia existe una guerra civil, inmensamente desproporcionada en medios y combatientes, degradada, y sucia por parte del Estado, y de lo que se trata es de colocar el tratamiento de este asunto en el campo del Ius In Bello (Derecho en la guerra), ya que sus disposiciones se aplican a todas las partes o actores del conflicto.

En dicho marco jurdico hay que implementar actos o gestos humanitarios como los indicados anteriormente y otros que permitan solucionar situaciones inmediatas o cuestiones puntuales, tales tambin como treguas de Semana Santa, entrega de cuerpos de combatientes (se han reclamado los cados en el ataque al campamento del comandante Raul Reyes en el Putumayo, frontera con el Ecuador), devolucin de bienes de la poblacin civil, demarcacin de zonas minadas y garantas de seguridad para el retorno de poblacin desplazada.

Lo importante de todos estos actos de regulacin adicionales enunciados es que no requieren ningn tipo de formulismo jurdico o protocolario (verificacin), sino que se funda en el reconocimiento de las actitudes y posturas que frente a la humanizacin del conflicto tenga tenga cada actor armado y a la confianza que se establezca con los mismos. En la historia reciente del conflicto armado colombiano, han sido muchos los actos y gestos humanitarios que han nacido del diario acontecer de las comunidades y los grupos armados muchos de ellos sin la mediacin del Estado y sus agentes.

La regulacin del conflicto es el paso indispensable ante la decisin gubernamental de dar continuidad a la guerra.

 


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante unalicencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 




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