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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2013

Trabajadores, sindicatos y el futuro poltico de Egipto

Joel Beinin
MERIP

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn.


Durante la semana del 15 al 22 de diciembre de 2012, entre las dos rondas del referndum sobre la Constitucin de Egipto recientemente aprobada, los trabajadores de tres importantes empresas industriales estratgicas fueron a la huelga. En dos de ellas, los huelguistas consiguieron sus principales reivindicaciones rpidamente.

La Compaa de Tabaco Oriental, de propiedad estatal y ubicada en Giza, tiene el monopolio de la produccin local de cigarrillos. Sus 13.000 trabajadores se han asegurado de que se restauren sus incentivos a la produccin que haban sido cortados porque la empresa redujo la produccin tras el anuncio del presidente Muhammad Mursi de incrementar los impuestos al tabaco. Del mismo modo, 8.000 trabajadores de la Compaa Egipcia de Aluminio, del sector pblico, ubicada en el sur de Egipto, han conseguido que se restablezcan sus bonos de participacin en los beneficios, que haban sido recortados de 12 meses a 45 das del salario base. Una tercera huelga en el puerto de 'Ayn Sujna, una concesin que operara bajo la Dubai Ports World, no ha tenido xito pero ha sido la tercera huelga en ese centro desde junio.

En contra de la distincin general que se hace en Egipto entre las cuestiones polticas y econmicas, los representantes gubernamentales siguen mediando en los conflictos laborales, lo que les otorga un carcter poltico. El ministro de Inversiones Usama Saleh, un tecncrata que sirvi bajo el rgimen de Hosni Mubarak y que ahora sirve bajo su sucesor, intervino personalmente en las huelgas de la Compaa de Tabaco Oriental y de la Compaa de Aluminio y orden que las reivindicaciones de los trabajadores se cumpliesen. Los trabajadores de la Tabaco Oriental reclamaban la destitucin de su director general, de la poca de Mubarak, por motivos de corrupcin. Salih autoriz el nombramiento de un director general interino mientras se investigan los cargos.

La dcada anterior al levantamiento contra el gobierno de Hosni Mubarak fue testigo de la oleada ms intensa de huelgas en Egipto desde 1952. Las huelgas coincidieron con las graves dificultades que atravesaban las familias medias egipcias debido a que los salarios no conseguan mantener el ritmo del aumento del coste de la vida en el contexto de la acelerada poltica econmica neoliberal del rgimen de Mubarak. Dado que pan y justicia social fueron las dos reivindicaciones esenciales del levantamiento junto con la de libertad, muchos egipcios esperaban que la cada de Mubarak y la eleccin democrtica de un nuevo presidente proporcionase algn alivio a su situacin econmica.

Sin embargo, y a juzgar por el grado de activismo obrero, las expectativas no se han satisfecho. De hecho, la oleada de huelgas va de nuevo en aumento habindose producido cerca de 1.400 paros y otras protestas laborales en el ao 2011 y an ms el ao siguiente. Segn el Centro Egipcio para los Derechos Econmicos y Sociales, durante el ao 2012 hubo ms de 3.400 protestas por cuestiones econmicas y sociales, en su mayora acciones laborales. Esta cifra es casi cinco veces mayor que el nmero de acciones colectivas de trabajadores en cualquier ao de la dcada de 2000 [1]. Ms de 2.400 de estas protestas se produjeron despus de que Muhammad Mursi se estrenara como presidente el 30 de junio.

Los Hermanos Musulmanes adoptan las mismas polticas neoliberales que favoreci el rgimen de Mubarak y, en todo caso, prevn un programa de privatizacin de los activos pblicos an ms amplio. La direccin de los Hermanos arrastra asimismo una trayectoria de oposicin a la accin obrera militante. Algunos Hermanos que trabajan como empleados industriales o de oficina han sido ms comprensivos con los problemas de los trabajadores locales. Pero no han recibido el apoyo de la Oficina de Orientacin que dirige la organizacin y que, presumiblemente, tiene una fuerte influencia sobre las posiciones del gobierno de Mursi. Desde que Mursi asumi el cargo, las agresiones fsicas y jurdicas contra sindicalistas han aumentado. Cientos de trabajadores han sido despedidos por llevar a cabo actividades sindicales y muchos otros han acabado siendo golpeados por matones.

En septiembre de 2012 un tribunal de Alejandra conden a cinco dirigentes sindicales de la Compaa de Contenedores del Puerto de Alejandra a tres aos de crcel por dirigir una huelga de 600 trabajadores en octubre de 2011 [2]. Esta sentencia es la ms dura contra un huelguista desde la poca del presidente Anwar al-Sadat. El caso se encuentra en apelacin.

Una amarga divisin

Desde el levantamiento contra el rgimen de Mubarak se han formado unos mil nuevos sindicatos independientes de la Federacin Egipcia de Sindicatos (FES) patrocinada por el Estado. Muchos de ellos estn afiliados bien a la Federacin Egipcia de Sindicatos Independientes (FESI) o al Congreso Obrero Democrtico Egipcio (CODE) creado despus de que el Centro de Servicios para Sindicatos y Trabajadores (CSST) y los sindicatos de su rbita se separaran de la FESI en el verano de 2011. La divisin ha debilitado al incipiente movimiento sindical independiente.

Las explicaciones sobre las causas de la separacin son diferentes. Es casi seguro que uno de los factores fue la friccin personal entre dos dirigentes carismticos Kamal Abbas, que ha sido coordinador general del CODE desde su fundacin en 1990, y el presidente de la FESI, Kamal Abu Eita. 'Abbas fue despedido por dirigir una huelga violentamente reprimida por la Seguridad del Estado, en la Compaa de Hierro y Acero de Hilwan, en 1989. Al ser la ONG que de manera ms destacada se orient a lo laboral en los siguientes 20 aos, el CODE asumi de manera natural un papel de liderazgo en la FESI cuando sta se cre. Abu Eita haba conducido al avance que hizo del sindicalismo independiente una realidad la creacin del Sindicato de Inspectores Fiscales Municipales fuera del mbito del FSE en 2008. [Abu Eita] tena su propia historia de militancia poltica como miembro destacado del Partido Karama, que se escindi del partido naserista, legal en la poca de Mubarak.

Ms all de las personalidades, Abu Eita y sus seguidores crean que era importante aprovechar el momento revolucionario para crear una federacin de sindicatos independientes incluso antes de que emergiera una masa crtica de sindicatos independientes. Este movimiento, argumentaban, pondra los intereses de los trabajadores en la agenda poltica post-Mubarak. Abbas, de acuerdo con la antigua estrategia del CODE, crea en ir construyendo de abajo hacia arriba. No es que exista necesariamente una contradiccin entre los dos enfoques. Pero hoy las dos federaciones y muchos de sus sindicatos constituyentes carecen de los recursos y de personal capacitado para aplicar cualquiera de las dos propuestas tan plenamente como quisieran.

En el mbito local, muchos miembros de sindicatos afiliados a ambas federaciones cuentan con escaso conocimiento y experiencia previa en sindicalismo democrtico. La Confederacin Internacional de Sindicatos se ha comprometido a dar formacin a varios centenares de sindicalistas miembros de ambas federaciones. Pero tal asistencia internacional es una cuestin delicada porque muchos nacionalistas egipcios se oponen a cualquier forma de intervencin extranjera en la vida poltica y econmica.

Despus de un ao de enfrentamientos casi siempre entre bastidores, cuatro figuras respetadas, incluido el ex ministro de Trabajo y Migracin Ahmad Hasan al-Bura'i, decidieron mediar entre ambas federaciones. Al-Bura'i haba dimitido en noviembre de 2011 en protesta porque el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas se haba negado a autorizar la Ley de libertad sindical que su Ministerio haba redactado con las aportaciones de la FESI y el CODE. El resultado de la mediacin fue un acuerdo de colaboracin en un programa de cuatro puntos: la aprobacin inmediata del proyecto de ley; libertad de accin sindical; la reincorporacin de los despedidos por su actividad sindical; y un salario mnimo mensual de 1.200 libras egipcias, o unos 181 dlares (el mnimo actual es de 700 libras, o 105 dlares).

Pero la amargura por la divisin permanece. Algunos consideran como un paso positivo la formacin, en octubre de 2012, del Frente Nacional para la Defensa de los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Sindicales, con el apoyo de ambas federaciones y de la mayora de las fuerzas polticas de la izquierda. Otros lo valoran como un intento de las ONG y de los partidos polticos de apropiarse de una iniciativa que ya estaba en marcha bajo la direccin de la FESI.

En la agenda

A pesar de las debilidades en el plano nacional, los distintos sindicatos independientes de inspectores fiscales municipales, de profesores, de trabajadores del Metro y Autobuses de El Cairo, de obreros de la metalurgia, de cermica, y de trabajadores portuarios han organizado huelgas de alto perfil que han situado las reivindicaciones de libertad sindical de los trabajadores y los derechos de negociacin colectiva en el epicentro de la agenda poltica de Egipto. La Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) ha apoyado la lucha por estos derechos, garantizados en los convenios de la OIT que Egipto ha ratificado pero que habitualmente incumple.

Los funcionarios pblicos han participado igualmente en el movimiento de protesta. Los mdicos se declararon en huelga del 1 de octubre al 21 de diciembre. Los mdicos reivindican mejoras salariales, que se incremente el presupuesto del Ministerio de Salud, una revisin de sus operaciones y la mejora de la seguridad en los hospitales [3]. El desastroso estado de las instalaciones de salud pblica ha llevado a las familias de algunos pacientes a desquitarse de sus frustraciones con personal hospitalario. Los mdicos cuentan con un amplio respaldo popular a su programa. Sus acciones en el trabajo, sin embargo, fueron suspendidas hasta marzo de 2013, tras una agresiva intervencin por parte de los Hermanos Musulmanes en el Colegio de Mdicos (a menudo llamado Sindicato de Mdicos).

Al inicio del ao acadmico en curso, el sindicato independiente de maestros de escuelas pblicas organiz protestas a nivel nacional por sus bajos salarios, por la masificacin de las aulas y por el bajo presupuesto del Ministerio de Educacin. Estas condiciones obligan a la mayora de las familias de clase media a tener que pagar clases particulares. A cambio de honorarios adicionales, hay maestros de escuelas pblicas que proporcionan a los estudiantes la informacin que necesitan para aprobar los exmenes. En algunas escuelas, los libros de texto estn tan deteriorados y son tan escasos, y las condiciones de trabajo son tan precarias, que los maestros se sienten incapaces de ensear. Los maestros se declararon en huelga a principios del ao acadmico de 2011 por los mismos problemas. Sus reivindicaciones siguen sin verse satisfechas. Millones de familias se beneficiaran de la eliminacin del sistema cuasi obligatorio de las clases particulares. Muchas de ellas apoyan a los maestros. Pero el sindicato de maestros afiliado a la FES, el mayor de los 24 sindicatos nacionales de la Federacin, est dirigido por los Hermanos Musulmanes y no ha apoyado las protestas.

Junto al movimiento sindical independiente, trabajadores del sector pblico industrial, como los de las Compaas de Tabaco Oriental, del Aluminio Egipcio, y la enorme Compaa de Hilos y Textiles Misr, que emplea a un 20% de todos los trabajadores de la industria del sector pblico, estn intentando tomar el control de sus sindicatos afiliados a la FES. Sus pensiones, el seguro mdico y las vacaciones de verano subvencionadas estn vinculados a su pertenencia a la FES. Abandonar la Federacin gestionada por el Estado mientras ese vnculo siga consagrado por ley podra suponer una prdida prohibitiva de ingresos que consideran que les pertenecen.

Los inspectores fiscales municipales, los maestros y otros funcionarios del Estado reciben menos beneficios por su afiliacin sindical, por lo que su decisin de dejar la FES les comporta un coste menor. Irnicamente, los trabajadores que han luchado con ms xito por un trato decente dentro de la FES se encuentran ahora atrapados bajo su paraguas. Los sindicatos ms fuertes de la FESI son los de los funcionarios que han sido peor tratados por la FSE.

Las protestas continuas del movimiento obrero tienen el potencial de bloquear el plan de reactivacin de la estancada economa egipcia que los tecncratas egipcios y el Fondo Monetario Internacional aprobaron a principios de noviembre de 2011. Este plan proporcionara a Egipto un prstamo de 4,8 mil millones de dlares del FMI y potencialmente hasta 5 mil millones en ayudas de la Unin Europea, y 1,4 mil millones en ayudas y garantas financieras de Estados Unidos (adems de su ayuda militar anual de 1.3 mil millones de dlares). Las condiciones del FMI para conceder el prstamo, sin embargo, significaran precios ms altos para los bienes de consumo, especialmente alimentos, as como nuevos impuestos sobre las ventas y recortes en el nmero de funcionarios estatales. Este programa de austeridad agravara probablemente el desempleo, oficialmente situado en la actualidad en un 12%, y la inflacin, actualmente alrededor de un 10% anual.

En consecuencia, la aplicacin del plan del FMI qued suspendida tras la inesperada oposicin popular el 22 de noviembre pasado al decreto constitucional del presidente Mursi por el que se otorgaba a s mismo poderes casi dictatoriales. Mursi haba prometido que no se vinculara ninguna condicin al prstamo del FMI a pesar de la conocida trayectoria de estipulaciones de ese tipo en los paquetes del FMI para Egipto y para otros lugares. [Mursi] no tiene un mandato para llevar a cabo un programa de austeridad que ser impopular y muy probablemente aumentar el nmero de huelgas y protestas de los trabajadores.

De vuelta a la Lista negra

La motivacin principal del decreto de 22 de noviembre era bloquear que el Tribunal Constitucional Supremo disolviera la Asamblea Constituyente y el Consejo de la Shura, la cmara alta del Parlamento. Tal resolucin judicial habra impedido el referndum sobre el proyecto de Constitucin y oblig a la designacin de una Asamblea Constituyente ms representativa. Pero otra razn importante para el decreto era reprimir las protestas laborales. Los artculos 3 y 4 de una Ley de proteccin de la revolucin, emitida por el presidente de conformidad con sus nuevos poderes, cre una fiscala especial con jurisdiccin sobre delitos como la participacin o la incitacin a la huelga. El CODE denunci intensamente esta ley [4]. Aunque la mayora de los poderes que Mursi se abrog el 22 de noviembre quedaron anulados posteriormente debido a las protestas populares, dicha ley sigue en vigor.

Casi inadvertido tambin en las revueltas provocadas por el decreto 22 de noviembre, pas el Decreto 97, de 25 de noviembre de 2012, que modificaba la ley que regula los sindicatos. Elimina a todos los miembros de la junta directiva de la FES de ms de 60 aos de edad. Sern reemplazados por los candidatos que recibieron los segundos mayores votos en las elecciones sindicales nacionales de 2006. La mayora consider esas elecciones particularmente fraudulentas. Los oficiales de la Seguridad del Estado prohibieron presentarse a miles de sindicalistas de la oposicin, de manera que centenares de candidatos no tuvieron oposicin. El decreto autoriza que el nuevo ministro de Trabajo y Migracin, Jalid al-Azhari, miembro del Partido Justicia y Libertad, de los Hermanos Musulmanes, designe a los sustitutos de las vacantes sindicales.

Esta medida podra acabar instalando al frente de los sindicatos integrantes de la FES al menos a 150 personas designadas por los Hermanos Musulmanes [5]. Ya se ha organizado la junta directiva. Abd Ahmad al-Zahir, incondicional de Mubarak, ha sido reemplazado como presidente por al-Gibali al-Maraghi, un joven miembro de la vieja guardia de la FES. Yusri Bayyumi, el ms relevante de los escasos sindicalistas de los Hermanos, y considerado como simpatizante de las reivindicaciones de los trabajadores, ha sido nombrado tesorero de la FES. Slo hay tres defensores del sindicalismo independiente entre los 24 miembros de la junta directiva.

El 24 de diciembre el presidente al-Mursi nombr a al-Maraghi miembro del Consejo de la Shura. Lo sindicalistas independientes y otros sospechan que este nombramiento es la recompensa a al-Maraghi por haber aceptado trabajar con los Hermanos Musulmanes [6]. Al-Maraghi es el nico representante de los trabajadores en la cmara alta del Parlamento dominada por los islamistas, que tiene plenos poderes legislativos hasta que se celebren las elecciones a la cmara baja. En principio, esas elecciones deben celebrarse a ms tardar dos meses despus de la certificacin del referndum constitucional, es decir, el 26 de febrero. Sin embargo, la prensa egipcia viene sealando la fecha de las elecciones para marzo.

El Consejo de la Shura ya ha comenzado a redactar una ley que restringe las huelgas y las manifestaciones. El texto completo no est disponible segn redactamos este escrito. Sin embargo, las organizaciones de derechos humanos, el Centro Egipcio para los Derechos Econmicos y Sociales y la FESI ya han condenado aspectos de la ley que se han filtrado, alegando que se basan en la muy restrictiva Ley 14, de 1923, que data de la iniciativa britnica de reprimir el levantamiento de 1919 contra la ocupacin de Egipto. Puede que el Consejo de la Shura no tenga tiempo de promulgar esta legislacin ya que el Tribunal Constitucional Supremo tiene pendiente una vista que desafa la legitimidad de su eleccin. El Tribunal deba pronunciarse sobre este caso el 15 de enero pero posterg su decisin para realizar nuevas consultas. Cualquiera que sea el desenlace de este episodio, se confirma la orientacin anti obrera del liderazgo de los Hermanos Musulmanes.

Los Hermanos colaboran con remanentes del rgimen de Mubarak en la burocracia de la FES. Sus intereses comunes son mantener el control sobre una entidad relativamente rica y contener (y quiz hacer retroceder) el crecimiento del sindicalismo independiente. Al igual que en otros centros de poder, los Hermanos han buscado acomodo con el aparato de la era de Mubarak en lugar de eliminarlo o reformarlo de otros modos. La estabilidad de esta alianza es incierta.

El Decreto 97 establece asimismo los trminos de los cargos pblicos de los sindicatos durante seis meses o hasta las prximas elecciones de la FES, lo que ocurra primero. Hermanos Musulmanes designados y burcratas de la vieja guardia de la FES supervisarn las elecciones, probablemente permitindoles mantener el control en las esferas superiores de la organizacin. Jalid Ali, director del Centro Egipcio para los Derechos Econmicos y Sociales y ex candidato presidencial, espera, sin embargo, que los independientes ganen en muchos comits sindicales a nivel de empresa [7].

Los sindicalistas independientes se oponen enrgicamente al Decreto 97. El 28 de noviembre, el CODE organiz una conferencia bajo el lema No a la Hermanonizacin de los sindicatos. Kamal Abbas dijo a los presentes: Rechazamos la Ley de Mursi no porque defendamos a los mayores de 60 aos, sino porque la norma organizativa no permite que ocupe sus puestos ms que gente corrupta [8].

La Constitucin que entr en vigor el 26 de diciembre 2012 pone en peligro a los sindicatos independientes y al movimiento obrero. El artculo 52 establece: [...] La libertad de crear sindicatos y cooperativas es un derecho garantizado por la ley. Pero la legislacin existente a la que se refiere este artculo es la Ley 35, de 1976, que otorga a la FSE el monopolio de la organizacin sindical. El artculo 52 tambin permite la completa disolucin de los sindicatos y de sus juntas directivas por orden judicial. Los artculos 63 y 70 parecen permitir ciertas formas de trabajo forzoso y el trabajo infantil, lo que violara los convenios de la OIT que Egipto ha ratificado. El artculo 14 vincula los salarios a la produccin pero no menciona los precios, y por lo tanto podra exacerbar la desigualdad durante los perodos de inflacin, como ocurre en la actualidad.

Ahmad Hasan al-Bura'i declar que la Constitucin viola los convenios 87 y 98 de la OIT referidos respectivamente a la libertad de asociacin y al derecho a organizarse y negociar colectivamente, y que Egipto ha ratificado. [9]. Por lo tanto, como ocurri en los ltimos aos de la era Mubarak, Egipto podra volver a ser colocado en la lista de casos especiales de la OIT a la que los defensores egipcios del sindicalismo democrtico apodan como la lista negra.

Los trabajadores y la poltica nacional

El futuro del sindicalismo y de los derechos de los trabajadores en Egipto, al igual que el de muchos otros temas polticos y econmicos, sigue siendo controvertido. Los trabajadores industriales se opusieron a la Constitucin slidamente aunque no de manera unnime. En el referndum, el voto del no gan en El Cairo, donde se ubican muchos distritos con fbricas, y en el distrito de Gharbiyya, sede de [la Compaa] Hilos y Textiles Misr.

Los trabajadores no han sido actores principales de la arena poltica nacional en la era post-Mubarak. Desconfan de la intelectualidad cairota y de sus partidos polticos, y no cuentan con una organizacin nacional autnoma eficaz. No obstante, las protestas laborales se intensificarn probablemente a medida que Mursi aplique el acuerdo con el FMI. Unos das despus del referndum constitucional se anunci el aumento de precios de una larga lista de bienes de consumo y de produccin [10].

Decenas de miles de teleadictos que antes no estaban politizados, junto a muchos veteranos de la acampada de la plaza Tahrir participaron en las manifestaciones militantes convocadas por el Frente de Salvacin Nacional en contra el decreto presidencial del presidente Mursi de 22 de noviembre, y contra el proyecto de Constitucin. Puede que se sigan movilizando o no en contra de los partidos islamistas en las prximas elecciones parlamentarias. Muchos de los partidarios del Frente esperan que concurra a esas elecciones como un bloque de oposicin unificado aunque an no se ha anunciado ninguna decisin de unidad.

Las celebridades del frente el ex ministro de Relaciones Exteriores, Amr Musa, los dirigentes liberales del Partido de la Constitucin y del Partido Wafd, Muhammad El-Baradei y al-Sayyid al-Badawi, el presidente del Partido Social Demcrata, Muhammad Abu al-Ghar, y Hamdin Sabbahi, presidente del partido Corriente Popular Naserista tienen poco en comn ms all de su oposicin a los Hermanos Musulmanes y a los salafistas. Ninguno de ellos ha puesto mucha energa en crear bases de apoyo entre los trabajadores.

El partido de la Alianza Popular Socialista (APS), miembro tambin del Frente, cuenta con el apoyo obrero de Jalid 'Ali, Wa'il Gamal, Abu al-' Izz al-Hariri y 'Abd al-Ghaffar Shukr, as como la vicepresidenta de la FESI, Ftima Ramadan. Se han ganado la confianza de importantes sectores obreros a lo largo de aos de duro trabajo y de un compromiso constante con sus intereses. Sin embargo, la APS es con diferencia la formacin ms minoritaria del Frente. Jalid Ali '(que se present como independiente antes de unirse a la APS) recibi 135.000 votos (0,58%) en la primera ronda de las elecciones presidenciales, y al-Hariri obtuvo 40.000 votos (0,17%), slo el comienzo de una base electoral.

Por el contrario, el naserista Hamdin Sabbahi consigui un sorprendente tercer puesto, con 4,8 millones de votos (20,7%). Su colega, el presidente de la FESI, Abu Eita, fue uno de los pocos sindicalistas elegidos para el primer Parlamento post-Mubarak. El triunfo electoral de Sabbahi le llev a remodelar buena parte del Partido Karama en lo que se esperaba diera lugar a una formacin ms amplia, la Corriente Popular [naserista]. El naserismo es popular entre los trabajadores del sector pblico debido a la memoria de Gamal Abdel Naser y a pesar de que sus herederos han alcanzado de vez en cuando acuerdos con los opositores ms acrrimos de Naser. En las elecciones parlamentarias de 2011, la Corriente Popular (entonces todava Karama) form una lista conjunta con el Partido Justicia y Libertad de los Hermanos. Esa alianza est muerta debido a la aceptacin por parte del FMI y de sus polticas neoliberales, pero revela quiz lo resbaladizo del populismo naserista.

En octubre de 2012, Sabbahi, la APS y varias ONG lanzaron una campaa para que se cancelen los 35 mil millones de dlares de la deuda externa egipcia (concertadamente con campaas similares en Latinoamrica). La reivindicacin es justa pero aunque se pueda lograr llevar mucho tiempo. Del mismo modo, la propuesta de Sabbahi de un impuesto del 20% sobre la riqueza del 1% en una sola vez, y el aumento de las tasas sobre los bienes inmuebles y sobre las transacciones burstiles, son ideas que atraen popularmente. Los ingresos resultantes aliviaran de hecho la deuda interna del gobierno. Pero no sera suficiente para financiar a largo plazo el desarrollo econmico y para reconstruir los sistemas pblicos de sanidad y educacin.

Sabbahi y la mayor parte de los defensores de la izquierda egipcia abogan por re-nacionalizar las empresas pblicas que fueron privatizadas bajo Mubarak. Una de esas empresas, la Compaa de Accesorios de Vapor, ha regresado al Estado, que no la quiere (los Hermanos Musulmanes son partidarios del libre mercado). El gobierno ha recurrido las resoluciones judiciales que dictan la re-nacionalizacin de otras cuantas. Sabbahi propone ampliar el sector pblico para crear puestos de trabajo.

La re-nacionalizacin tiene el eco de la nostalgia por la relativa seguridad econmica y social de la poca de Naser, un sentimiento que floreci en 2012. Pero el socialismo rabe de Naser, a pesar de sus innegables logros, result insostenible. En 1964 el crecimiento del PIB de Egipto cay estrepitosamente producindose una deuda externa y una crisis de divisas. Economistas como Samir Radwan, quien fuera por breve tiempo ministro de Finanzas en 2011, estableci estos hechos hace casi 40 aos. Egipto recurri por primera vez al FMI para obtener asistencia en 1966. Naser rechaz finalmente el programa de fondo de estabilizacin que propona el FMI porque consider su exigencia de recortes en los subsidios a los productos bsicos demasiado desestabilizadores polticamente. La crisis del socialismo rabe antes de la guerra rabe-israel de 1967 (no como resultado de ella, como suelen afirmar los naseristas) sugiere que un regreso a aquellas polticas no es el remedio para los males econmicos de Egipto.

Antes de finales de 2012 se puso a prueba la estabilidad del Frente de Salvacin Nacional como formacin poltica. Al revelar la compatibilidad esencial de las polticas del rgimen de Mubarak y las de los Hermanos Musulmanes, excepto en lo relativo al papel del Islam en la sociedad, Amr Musa emiti un programa de cinco puntos para una tregua poltica de un ao entre la oposicin y el presidente Mursi. Propuso la formacin de un gabinete de emergencia integrado por representantes de todas las corrientes polticas y dirigido por Mursi (que podra estar diseado para evitar el nombramiento que se rumorea de Jayrat al-Shatir, hombre fuerte de los Hermanos Musulmanes, como primer ministro), solicitar una moratoria en las huelgas laborales; respetar el derecho a manifestarse pacficamente; formar un comit de expertos constitucionales para revisar los artculos controvertidos de la Constitucin recientemente aprobada, y permitir que el gobierno de emergencia examine las conclusiones de la comisin.

La APS denunci la oferta de Musa de suspender las huelgas por arrogante, pues ignora el hecho de que las causas de las protestas y las huelgas de los trabajadores son las humillantes condiciones laborales, los salarios bajos y el aumento diario de los precios... y se somete a la poltica de las autoridades gobernantes que favorecen a los ricos. Adoptar tal propuesta supondra tomar el camino ms corto para desmontar el Frente, declaraba un comunicado de la APS emitido el 2 de enero. Este anlisis es correcto solo parcialmente.

Muchos sectores de la elite y de las clases medias y altas consideraran atractivo el plan de Musa. Obtuvo ms del 11% de los votos presidenciales en la primera vuelta, y no hay razn para creer que haya perdido ese apoyo. Al-Sayyid al-Badawi y el Wafd, de orientacin empresarial, tambin lo apoyaran. Muchos trabajadores, sin embargo, rechazaran la propuesta de no hacer huelgas de Musa. Si llegara a adoptarse de algn modo, no habra otra manera de imponerla a los trabajadores ms que por la fuerza bruta. No cuentan con una direccin unificada que hable por ellos. Prcticamente todas las huelgas y acciones colectivas son ilegales y estn encabezadas por dirigentes locales.

Teniendo en cuenta las contradictorias orientaciones econmicas y polticas de los partidos que integran el Frente, su capacidad para ir juntos a las prximas elecciones parlamentarias est en entredicho. Si perdura, puede o no reproducir las proyecciones electorales de Sabbahi y Musa, que son quienes ganaron un tercio de los votos en la primera vuelta de las presidenciales. En el mejor de los casos, el Frente se enfrenta a importantes obstculos.

Sabbahi, Mussa y al-Badawi son figuras de la era de Mubarak. Como la propuesta de tregua de Musa indica, l, al igual que los otros, no han superado el estilo poltico jerarquizado, centralizado, menos que transparente y paternalista de esos aos. La ausencia de mujeres en la direccin del Frente y su silencio sobre la cuestin del acoso sexual, que se ha convertido en una plaga 24/7 en el centro de El Cairo, es un sntoma de su incapacidad para hacer frente a las urgentes necesidades de sectores populares esenciales. Si el Frente de Salvacin Nacional no hace frente a ese reto, la lucha por el futuro de Egipto se llevar a cabo en los lugares de trabajo y en las calles.

Nota del autor: Gracias a Dina Bishara y Ahmad Shokr por las tiles conversaciones y comentarios a una versin anterior de este artculo.

Notas:

[1] Las e stadsticas de 2000, 2011 y 2012 han sido recopiladas por diferentes ONG, utilizando mtodos ligeramente diferentes para clasificar las huelgas, las ocupaciones de fbricas y otras formas de accin colectiva. Todo depende de los informes de los medios de comunicacin, que no constituyen una fuente totalmente exacta. Aunque la precisin de las cifras sea cuestionable, la magnitud es casi con seguridad correcta.

[2] Egypt Independent, 15 de octubre de 2012.

[3] Egypt Independent, 21 de diciembre de 2012.

[4] Al-Yawm al-Sabi, 23 de noviembre de 2012.

[5] Dina Bishara, Egyptian Labor Between Mursi and Mubarak, Foreign Policy, 28 de noviembre de 2012.

[6] Al-Watan, 25 de diciembre de 2012.

[7] Entrevista con Jalid Ali, El Cairo, 25 de diciembre de 2012.

[8] Wikalat Anba al-Ummal al-Arab, 29 de noviembre de 2012.

[9] Al-Shuruq, 22 de diciembre de 2012.

[10] Al-Watan, 25 de diciembre de 2012.

Fuente original: http://www.merip.org/mero/mero011813




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