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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2013

El economista Pedro Montes inaugura el curso de la Academia de Pensamiento Crtico de Socialismo 21
Esta Unin Europea y el euro no van a sobrevivir

Enric Llopis
Rebelin


Cuando se habla de Europa, suele producirse una competencia en loas y panegricos. Por eso, el economista Pedro Montes puede exhibir como gran mrito sus reproches desde primera hora a la unin monetaria y al modo en que se forj la Unin Europea. Una voz crtica en medio del desierto, fundamentada en muchos aos de anlisis en el servicio de estudios del Banco de Espaa. Montes ha insistido en sus planteamientos sobre el euro y la UE (no van a sobrevivir, las costuras terminarn reventando) en la inauguracin del curso de la Academia de Pensamiento Crtico de Socialismo 21, que tuvo lugar el 17 de enero en la Facultat de Cincies Socials de Valencia.

La cuestin nacional en Catalua. La reforma de la Constitucin. Los recortes en la sanidad y la educacin pblicas. La plaga de la corrupcin. El da a da, la vorgine meditica, esconde taras estructurales en las que Montes no se cansa de insistir: Con la Unin Europea y el euro se ha creado un autntico monstruo; y ya no existe solucin. Explica el economista que los estados controlan, aun en el marco de un capitalismo salvaje, la mitad de la economa nacional. Esto les permite ciertas funciones de redistribucin y equilibrio; en cambio, nada de esto existe en la UE. Los estados han cedido buena parte de la soberana a Europa y se han quedado sin herramientas para amortiguar la circulacin librrima de capitales (moneda propia, banco central, banca pblica, tipos de cambio, entre otras).

Estas ideas resultan ya bien conocidas. La consecuencia es el monstruo citado por Pedro Montes: la Europa de dos velocidades y la consiguiente crisis de las deudas. Es imposible que Espaa pueda afrontar su deuda, pues son montos que no pueden asumirse; hay siempre un momento, cuando las sumas son enormes, que acaban por devorar a los deudores; y esto es lo que ocurre hoy, explica tajante el economista y miembro de Socialismo 21. Ante el desastre, Montes propone vincular la recuperacin de una poltica monetaria propia al abono de la deuda. Tambin pide que se plantee una moratoria de al menos 20 aos en los pagos, adems de una quita. Ahora bien, que cada palo aguante su vela, matiza Pedro Montes. Qu le vamos a hacer los ciudadanos si la banca espaola no puede hacer frente a sus pagos con los bancos alemanes?, se pregunta.

Otra cuestin son las auditoras, que cada vez reivindican ms organizaciones sociales. Montes pide hilar fino. En una primera fase, aos 2007 y 2008, en los albores de la crisis, el estado espaol se endeuda por motivos como el incremento de la inversin pblica y los pagos de prestaciones, explica Pedro Montes. Es muy difcil que esto se le haga pasar por ilegtimo a los acreedores, subraya. Pero otra cosa es lo que ocurre en 2012. El estado se ha endeudado para resolver los problemas de las entidades financieras. Esto s que resulta ilegtimo , concluye.

Cuidado con el lenguaje. Con trminos como rescate, presentes a diario en los medios y en los discursos oficiales. El enemigo es muy perverso y muy listo; nos engaa todo lo que puede. A uno se le rescata cuando est ahogndose, pero la ayuda para el pago de deudas inmediatas, vinculada a condiciones que maniatan a un pas, es otra cosa, explica el miembro de Socialismo 21. Recuerda, asimismo, el dinero pblico que, a travs de instituciones como el Banco Central Europeo (BCE), se ha entregado a la banca privada (a tipos de inters mnimos) para que resuelva sus compromisos con acreedores tambin privados. A eso lo llaman rescate , concluye. Mediante este mecanismo, las entidades financieras alemanas, en tanto que grandes acreedores, han mejorado su salud.

Montes considera que el mundo es hoy una bomba de relojera. Explica que si Espaa se ve forzada a abandonar el euro, despus puede caer Italia, y Francia tendra, hipotticamente, que enfrentarse en solitario con Alemania. A este efecto domin se agrega la burbuja de dlares instalada en el mundo, en parte por las inyecciones de capital implementadas por Obama para revertir la crisis de 2008. La crisis del dlar, igual que la de la zona euro, tendra gravsimas repercusiones en todo el mundo, sentencia Montes. El economista advierte sobre el potencial explosivo de la coyuntura: La crisis de la deuda externa en Amrica Latina, en la dcada de los 80, presentaba cifras muy inferiores a los de la crisis actual.

En el caso espaol, un mero repaso de las cifras permite desmontar muchos de los tpicos. El pasivo (compromisos de pago, deuda y captulos similares) de Espaa en su conjunto (estado, bancos, empresas y particulares) con el exterior es de 2,3 billones de euros. De esta cifra, slo unos 300.000 millones de euros corresponde a las diferentes administraciones pblicas. El grueso de la deuda, por tanto, es de carcter privado, aunque la receta de ricino se fundamente en el recorte del gasto pblico en servicios escenciales. Montes apunta las dos salidas que en Espaa se han ensayado.

Primero, el ajuste interno de precios y salarios, tericamente para que la economa gane en competitividad. Pero esta va, que comenz el PSOE y el PP ha acentuado de modo aberrante, no puede dar resultado, segn Pedro Montes. Porque siempre har pases con salarios ms bajos y otros con mayor competitividad en razn de la superioridad tecnolgica. Adems, un empresario al que le funcione su negocio, Por qu razn debera bajar el precio de sus productos?, se pregunta el autor de El desorden neoliberal. La segunda va es la austeridad a pin fijo y las polticas de reduccin del dficit pblico. Tambin esta senda, a juicio de Montes, deviene errnea. No slo porque deprime la demanda y al final se produce una merma de los ingresos fiscales. Sino porque, adems, aunque pudiera menguarse el dficit pblico, hay una deuda pblica acumulada -de cerca de un billn de euros- que ha de pagarse, explica el coautor de Qu hacemos con el euro.

Montes ha insistido hasta el hartazgo en que los dficit exteriores acumulados por los pases de la periferia europea derivan, en gran medida, de la entrada en vigor de la moneda nica en 1999. Los estados perdieron entonces la moneda propia, la capacidad de imponer los tipos de inters y de cambio y, en definitiva, la posibilidad de un banco central con plenas competencias. Ya no se poda devaluar o revaluar una moneda para aumentar las exportaciones o abaratar las importaciones, segn las necesidades de la coyuntura. Pero, sobre todo, la periferia europea poda financiarse muy fcilmente en euros; todo era maravilloso, pero se trataba de una gran mentira, explica el economista de Socialismo 21.

La falacia estriba en que pese a los flujos de dinero fcil y el boom del ladrillo, el dficit y la deuda de los pases perifricos no paraba de crecer. Antes del euro, recuerda Pedro Montes, el dficit exterior de la economa espaola nunca super el 3,4% del PIB. Tras la entrada en vigor de la moneda nica, en los pases de la periferia se han alcanzado tasas del 14 y el 15%. En nmeros absolutos, hasta la entrada en el euro la economa espaola (sector pblico y privado) deba 540.000 millones de euros a los acreedores extranjeros. Algo ms de una dcada despus, el pasivo ronda los 2,3 billones de euros.

En el captulo de las alternativas, Montes reitera los planteamientos que en pblico y por escrito defiende desde hace aos. Hay que retirarse de esta Europa, sentencia. Esto ser amargo -reconoce-, pero la otra opcin es ms austeridad, reduccin de salarios e incremento del paro. Hay que luchar y resistir, recuperar la poltica, subraya el economista. Pero tambin ofrecer alternativas a la gente, de lo contrario no hacemos sino pelear contra un muro. El da que la izquierda entre en el gobierno tendr que aclarar qu quiere hacer con Europa. Es esta una de las grandes claves, porque desde los orgenes de la UE, la izquierda anda muy despistada en torno a esta cuestin.

Por lo dems, hemos de remover conciencias; insistir en que la crisis actual no responde a una plaga divina, sino que se halla en las mismas entraas del capitalismo. Y el economista ha citado, para rematar, dos movimientos que, con sus similitudes y diferencias, inyectan viento fresco y se ofrecen como catalizadores de la rebelda: el 15-M y el Frente Cvico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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