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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2013

Mercados de comida

Gustavo Duch
Palabre-Ando


Cuando compramos ajos en un supermercado los pagamos, de media, a 5 euros el kilo; esos mismo ajos han sido comprados a agricultores por menos de 1,50 euros. Por los tomates para la ensalada pagamos casi 2 euros cuando a sus productores se les ha pagado a 30 cntimos de euro, es decir, el precio que no el valor- entre origen y destino se ha multiplicado en este caso por seis. Pero el caso ms sangrante lo encontramos, segn los datos del sindicato COAG de noviembre 2012, en las coliflores donde hay una diferencia porcentual de ms del 600%. Mientras en el supermercado se ofrecen a 1,84 euros por kilo, a quien las sembr, reg y cosech, se las pagan a 024 euros por kilo.

Este ndice, que mide las diferencias entre el precio pagado en origen y pagado en destino, es una muy buena herramienta para denunciar uno de los factores que ms complican la subsistencia de las gentes en el medio rural: el control de toda la cadena agroalimentaria est concentrado en muy pocas grandes superficies, los supermecados, donde hoy casi todos compramos casi todo. Con ese superpoder se permiten, como hemos visto, marcar unos precios muy bajos a sus proveedores e incluso en algunos casos pagar por debajo de los costes de produccin, como con la leche o el aceite.

No siempre fue as. Hasta no hace mucho tiempo los pequeos comercios en pueblos y barrios o los mercados municipales ejercan el importante rol de distribuir los alimentos. Y se dispona tambin de otro instrumento que relacionaba directamente a personas consumidoras y campesinas: los mercados de pageses semanales que se instalaban en calles y plazas. Muchos factores, entre ellos la poca atencin que las administraciones han dado a esta prctica, los hicieron desaparecer de muchos lugares o arrinconarlos como vestigios del pasado. Pero mirar para atrs y recuperar mercados de agricultores ofrece muchas ventajas relevantes en estos momentos de crisis.

La fundamental es que mejoran los ingresos de los productores, claro, a la vez que refuerza toda la economa agraria y rural que tanta falta hace para generar empleo en el campo. Impulsa la produccin de alimentos frescos y locales por lo que evitamos contaminacin en recorridos largusimos desde pases lejanos. Cuando se prioriza la presencia de productores agroecolgicos tendremos alimentos saludables, sanos y producidos en armona con el medio ambiente. Por ltimo, si revisamos los estudios realizados en los Farmers Markets del Reino Unido vemos que, para la poblacin consumidora, acudir a estos mercados garantiza precios bajos al no existir intermediarios, calidad y una forma de reducir riesgos alimentarios: lo local, de productores conocidos y que dan la cara, aporta ms confianza que cuando te enfrentas a un producto annimo en la estantera del supermercado.

A da de hoy encontramos experiencias bien interesantes para recuperar estos mercados campesinos. Como en Lleida, Les Franqueses del Valls, Sant Joan dAlacant, Ciutadella (Menorca) o el ecomercado MnEmpord que desde hace cuatro aos, cada sbado se instala de forma itinerante en Rupi, Cors, Verges i Torroella de Montgr. Verduras ecolgicas, truchas ahumadas, panes de cereales autctonos, huevos de gallinas que en libertad caminan en la comarca, vinos de LAlbera y muchos otros buenos alimentos son parte de una oferta semanal desaparecida 50 aos atrs. Con pequeas diferencias (periodicidad, en interior o en exterior, con alimentos ecolgicos o no, fijos o itinerantes), todos defienden un valor central: potenciar la venta directa de los productos de agricultores y elaboradores artesanales.

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Si la voluntad poltica se activa, algunas recomendaciones son claras segn las experiencias y resultados analizados en otros lugares. Primero, su objetivo fundamental no puede perderse de vista: lograr el consumo de alimentos sanos y locales, manteniendo y potenciando la agricultura a pequea escala. Para ello, deben facilitarse los trmites para la obtencin de permisos, ofrecerse espacios adecuados y diferenciados para venta de alimentos, tasas accesibles, etc. Segundo, prohibir la reventa de productos en dichos mercados, ya que supone una competencia desleal para nuestro campesinado. Tercero, favorecer el dilogo con otros agentes del comercio de alimentos del entorno. Como se ha demostrado en Vitoria u Oviedo las sinergias con el mercado municipal o los comercios del barrio son positivas para todos. Y, por ltimo, los ayuntamientos deben realizar difusin y promocin de los valores que ofrece un mercado campesino.

Como explica el socilogo Jos Ramn Maulen, contar con un mercado tradicional campesino, una vez o dos veces por semana, en un barrio de Barcelona o en un pueblo de montaa , es mucho ms que una apuesta por un formato comercial. Los mercados campesinos se insertan como una pieza fundamental en el ya conocido planteamiento poltico de la Soberana Alimentaria, que defiende una agricultura y por lo tanto una alimentacin- alejada de industrias intensivas que no generan empleo y maltratan el Planeta, desligada de mercados con suelo de parquet donde los alimentos son simples valores de cotizacin y la tierra sustrato de especulacin, para ser, en cambio una agricultura cercana a las personas y al planeta del que somos parte.

Gustavo Duch Guillot. Coordinador revista Soberana Alimentaria, Biodiversidad y Culturas



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