El 7 de enero fue sentenciado a dos años de prisión
el periodista kuwaití Ayyad al-Harbi, tras expresar su visión de la
monarquía de su país a través de Twitter. Se le acusa, según publicó el
propio al-Harbi en su cuenta en esta red social, de difamar al Emir,
difundir noticias falsas al extranjero y hacer un mal uso del teléfono
movil. Es una muestra más de los recortes de la libertad de expresión en
el país a medida que crece el descontento popular.
Arrestos de periodistas y activistas
Hasta su ingreso en prisión, al-Habri trabajaba en el diario Sabr Online, que el 8 de enero publicó los mensajes [ár] por los que su compañero había sido condenado:
El 7 de enero al-Harbi publicó en Twitter su último mensaje antes de ingresar en prisión: "Te quiero, país mío". Su cuenta ha permanecido en silencio desde entonces.
Al conocerse la sentencia, Hussein al-Shammari, amigo de al-Harbi, escribió: “Hace dos días, Ayyad me mostró el arma por la que ha sido condenado a dos años de cárcel. Tenía 140 letras y estaba llena de sueños”. La detención de al-Harbi se suma a la de Rashid Saleh al-Anzi,
condenado a dos años de prisión por sus referencias al Emir y la de
Abdel Hakim Al-Fadhli, arrestado junto con sus hermanos por su
implicación en la organización de manifestaciones por los derechos de la
población Bedoon.
Al-Fadhli utilizó Twitter para narrar la experiencia de su arresto
desde la propia cárcel, antes de que le confiscasen el teléfono.
Actualmente Al-Fadhli y sus hermanos cumplen sentencia. Son los últimos de una lista que no deja de aumentar. En 2011 el escritor Mohammad al-Mulaifi permaneció detenido un mes tras ser acusado de "incitar al sectarismo" en Twitter, la misma acusación que sufrió Mubarak Al-Bathali, condenado a tres años de prisión (posteriormente se conmutaron a seis). En el mismo año Nasser Abul permaneció tres meses detenido por criticar a las familias reales de Bahréin y Arabia Saudi en la misma red social.
Restricciones y censura
Como modo de frenar la expresión del descontento en Kuwait, Twitter, donde se concentran muchos de los mensajes de protesta, es objeto de cada vez mayor escrutinio. Con casi 400.000 usuarios [ár] en una población de dos millones, Kuwait es el país de la región donde más se utiliza, y destaca su uso político. Como explica la escritora Mona Kareem en GulfNews, Twitter ha revolucionado la esfera del activismo político en el país: "Twitter promueve que la política en Kuwait no sea ya asunto sólo de una élite y supone el fin del monopolio estatal sobre las comunicaciones".
Fue principalmente a través de Twitter que se organizaron las manfestaciones contra las últimas reformas electorales en noviembre, con un poder de convocatoria histórico. Desde el perfil Karametwatan, que cuenta con decenas de miles de seguidores, se propusieron las fechas de las movilizaciones, los puntos de encuentro y gran parte de la simbología que ha acompañado las protestas. El aumento de las convocatorias de protestas a través de Twitter ha llevado también a los miembros de la oposición política a abrirse perfiles en esta red, donde publican sus declaraciones antes que en ningún otro sitio.
En una entrevista anterior en El Diario.es, el activista Naser AlAbduljalil explicaba que Twitter está siendo el medio principal para informarse de las protestas sin censura "en un momento en que la televisión y radio nacionales emiten falacias y manipulaciones para distraer la atención de las demandas e inquietudes de la población."
La
batalla del Gobierno de Kuwait contra la expresión ciudadana en Twitter
no ha comenzado ahora. En diciembre de 2011, el Ministerio de Interior anunció
que había pedido al Ministerio de Comunicaciones que “suspendiese todas
las cuentas anónimas” en Twitter, una petición que no parece que
llegase a cumplirse. Meses después se anunciaron
planes para una nueva regulación del uso de redes sociales con el
objetivo de “salvaguardar la cohesión de la población y la sociedad”.