| El Vaticano construyó un imperio con dinero recibido de Mussolini |
Una
investigación del diario británico The Guardian reveló que el Vaticano
podría haber adquirido varias propiedades en Reino Unido, Francia y
Suiza con el dinero recibido de Benito Mussolini, un militar que gobernó
a Italia desde 1922 hasta 1943. La Santa Sede posee varios edificios en
estas tres naciones por un valor total de 800 millones de dólares.
El
diario, que examinó los archivos del servicio de inteligencia
británico, indicó que el Vaticano a través de una red de empresas
fantasmas posee edificios en Londres (capital de Inglaterra), entre
ellos la tienda de Bulgari en la calle New Bond o el del banco Capital
Altium en la plaza de Saint-James.
Según The Guardian, el dinero
fue recibido por la Santa Sede en 1929 de Mussolini a cambio del
reconocimiento papal del gobierno fascista italiano.
Tras esta
investigación, el representante oficial del Vaticano en Londres, el
arzobispo Antonio Mennini, se negó a comentar esta situación.
El
director de radio boliviana Fides, el sacerdote Eduardo Pérez, había
reseñado en un artículo que la opulencia del Vaticano "se basa en la
generosidad de Benito Mussolini" quien gracias a la firma del tratado de
Letran entre su gobierno y la Santa Sede, otorgó a la Iglesia católica
una serie de garantías y medidas de protección.
"La 'Santa Sede'
consiguió que la reconocieran como un Estado soberano, se benefició de
la exención impositiva de sus bienes como en beneficio de sus
ciudadanos, tampoco tenían que pagar derechos arancelarios por lo que
importaban del extranjero", explicó Pérez.
Asimismo, "se le
concedió la inmunidad diplomática y sus diplomáticos empezaron a gozar
de privilegios de la profesión, al igual que los diplomáticos
extranjeros acreditados ante la Santa Sede. Mussolini se comprometió a
introducir la enseñanza de la religión católica en todas las escuelas
del país. Los beneficios que recibió el Vaticano fueron enormes entre
ellos los beneficios fiscales, fueron preponderantes", enfatizó.
En
1933, el Vaticano "volvió a demostrar su habilidad al entablar
lucrativos negocios con los gobiernos fascistas. Al concordato de 1929,
firmado con Mussolini, le siguió otro entre la Santa Sede y el tercer
Reich de Adolgo Hitler (presidente de Alemania entre 1933 y 1945)",
señaló el sacerdote.
"El Papa Pio XII siempre se negó a
excomulgar a Hitler y a Mussolini, su pontificado se caracterizó por
adoptar una falsa pose de neutralidad. Cuando los Nazis invadieron
Polonia, Pio XII se negó a condenar la invasión; Una de las mayores
ventajas que obtendría el Vaticano del muy lucrativo acuerdo que
mantenía con Hitler era la confirmación del Kirchensteuer, o sea un
impuesto eclesiástico", subrayó.
Este es un impuesto estatal que
aún hoy día deben pagar los creyentes alemanes, y que sólo pueden
eludir si renuncian a su religión. En la práctica, son muy pocos los que
renuncian a ella. Esta paga representa por si solo entre el 8 y el 10
por ciento del total impositivo que recauda el Gobierno alemán.
El
pasado año el Vaticano se vio envuelto en escándalos. En enero de 2012,
la prensa italiana divulgó documentos confidenciales que confirmaron la
lucha interna por el cumplimiento de las normas sobre la
"transparencia" en la Santa Sede.
Tras esta situación, el papa
Benedicto XVI creó una comisión formada por tres cardenales, Julián
Herranz, Josef Tomko y Salvatore De Giorgi, para investigar la fuga de
documentos internos.
La comisión se creó después de que una
cadena de televisión italiana publicara unas cartas enviadas por el
actual representante en Estados Unidos y exsecretario general del
Governatorato de la Ciudad del Vaticano (Gobierno que gestiona este
Estado), Carlo María Viganó, a Benedicto XVI, en las que denunciaba la
"corrupción, prevaricación y mala gestión" en la administración
vaticana.
La Santa Sede también fue sacudida por otro escándalo que desencadenó en el despido de Ettore Gotti Tedeschi, expresidente del Banco del Vaticano, por un presunto caso de lavado de dinero.