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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2013

Uruguay-EEUU
Acuerdos represivos

Red Latina Sin Fronteras

Una primera consecuencia de los "acuerdos estratgicos" EE.UU.-Uruguay: registrar y controlar a los "antisistema"


Paso a paso, en cada reunin o Conferencia, el gobierno del FA va atando el Uruguay a la estrategia del imperialismo yanqui. Como ya es pblico y notorio el imperio viene desplegando una estrategia militar tendiente a sentar las bases para su total control del continente latinoamericano con el fin de robarse los bienes naturales y -simultanmente- poner diques de contencin represivos contra los afanes liberadores de los pueblos de Amrica Latina. En esa direccin van el establecimiento de un collar de bases militares en todo el Continente. Se acaba de anunciar que en Honduras tendrn la mayor base militar de toda Centroamrica. Paraguay va en camino a ser una enorme base enclavada en el corazn mismo de la Amrica del Sur.

A Uruguay le reservan un rol privilegiado tal como lo han manifestado los altos personeros del imperio. No es casual dada la estratgica ubicacin del pas. La posibilidad de tener una base en las cercanas de los dos grandes colosos, Brasil y Argentina, eventuales enemigos considerados como tales en los planes saqueadores que instrumenta el Pentgono, y pases que disponen de enormes recursos y riquezas naturales que el imperio ya se ha anotado entre sus "adquisiciones" del futuro inmediato. La costa atlntica uruguaya ms su ubicacin como "candado" en el Ro de la Plata con la consecuencia del control de los grandes ros Uruguay y Paran permitirn desplazamientos de la Flota yanqui e incursiones areas, martimas, fluviales y desembarcos, elementos fundamentales en sus planes para la implementacin de las futuras invasiones.

Los ocultados y secretos contenidos de los llamados "acuerdos estratgicos" entre Uruguay y el imperialismo yanqui, anunciados s pblicamente pero despojados de sus compromisos reales sobre los cuales ni la ciudadana ni siquiera el mundo poltico y los medios de difusin conocen detalles, indican -por ese mismo hecho- que lo acordado reviste un carcter militar agresivo y constituye una amenaza latente contra los pases de la regin y ms que nada contra sus pueblos y -claro est, ya que ste es el objetivo concreto- contra sus recursos naturales. Uruguay con un gobierno declarado "progresista" se ha atado para el futuro al carro blico y agresivo del imperio en el regin. En Honduras tuvieron que organizar un golpe militar ya que el depuesto presidente Zelaya haba comenzado a cuestionar tanto la actual base militar en Palmerola como as mismo puesto en la mesa de decisiones una futura reforma agraria, elementos -como se comprender- que atacaran frontalmente la estrategia imperial de bases y presencia militar activa sobre el terreno, para garantizar su saqueo.

El imperio ha tenido que hacer frente a la prolongada resistencia popular que no ha cejado pese a las contnuas masacres y asesinatos de lderes y militantes populares. En Uruguay no han necesitado recurrir a tal expediente. El gobierno de la izquierda se ha prestado con increble servilismo a ser el cretino til de los asesinos planes militares y saqueadores del imperio en la regin, se ha prestado a ser el pen "todo servicio" de una estrategia asesina como lo muestran los ejemplos de Iraq, Afganistn, Libia y ahora Siria.

No se puede separar la estrategia yanqui en Oriente Medio de la estrategia en Amrica del Sur, son partes de una estrategia global, nica, con un comn objetivo: el dominio del mundo y en consecuencia el saqueo -tambin- del mundo. Por lo tanto cada concesin, acuerdo, colaboracin y "ayuda mutua" est y estar marcada por el carcter criminal y asesino de los planes imperiales contra los pueblos de la regin. No se puede alegar que en sur el imperio es humano y solidario mientras que en otras partes es probadamente criminal de lesa humanidad. Es el mismo imperio con planes nicos y globales para todo el mundo. Si en Uruguay recoje promesas, firmas de acuerdos de colaboracin militar y policial, sonrisas, recepciones y ms sonrisas y ms promesas, desde luego que el imperio no tiene necesidad de mostrar las garras como lo hace en los pases invadidos y agredidos que resisten.

La estrategia militar imperial para la dominacin del mundo contempla diversos aspectos y ha desarrollado una poltica de camuflarse a consecuencia de lo que fueron los reveses polticos y diplomticos ante la invasin a Iraq. Ha optado tambin por controlar en lugar de enfrentarse como es el caso con la ONU cuyo Secretario General es un vulgar testaferro puesto a dedo y compulsivamente por el imperio, el frreo control de los medios de difusin, el tener un ttere al frente de la OTAN, o funcionarios "propios" en el FMI y la Unin Europea, Barroso en este ltimo caso, premiado por haber patrocinado la Reunin de las Azores que declar e implement la guerra de agresin contra Iraq. Esa actividad encubierta se ha expandido para hacerse del control de las ONG, algunas de ellas de larga trayectoria, en lugar de enfrentar sus crticas por las violaciones a los derechos humanos y leyes de la guerra. Hasta el empleo liso y llano de jercitos mercenarios privados, los "contratistas", los eximen - supuestamente- de rendir cuentas como estado responsable de los crmenes y -an ms- tener los costos sociales que implican las bajas de sus propios soldados.

Dentro de esas variantes de camuflaje hemos visto la inventada "guerra contra el narco" que en primera instancia les ha permitido un control muy importante sobre todo lo que pasa en el Continente, comenzando por Mxico virtualmente invadido por el imperio a travs de sus organismos mal llamados policiales como el FBI y ms que nada la DEA. Lo que esta supuesta guerra ha permitido es eliminar eventuales resistencias a su injerencia. Al contrario, gobiernos como el de la izquierda uruguaya agradecen la colaboracin y as se lo venden a sus partidarios y a la opinin pblica en general contribuyendo a disimular los planes blicos imperiales e ir haciendo crecer la aceptacin de mayores y mas agresivas injerencias como lo fu la presencia de tropas SEALs dotadas de propio armamento en el territorio uruguayo. En suma se podra concluir que el gobierno de la izquierda ha hipotecado la soberana nacional y ha atado al Uruguay al carro guerrerista del imperialismo yanqui en la regin, convirtiendo al pas en una base segura como plataforma de amenaza o directamente de agresin contra los pases vecinos y pueblos hermanos de la regin.

Todo esto acordado en reuniones con muchas fotos pero sintticos comunicados y con ninguna informacin sobre el contenido y los alcances de los llamados "acuerdos estratgicos" entre EE.UU y Uruguay. Estos acuerdos, firmados como nacin, seguirn vigentes incluso cuando hayan gobiernos de derecha al frente del pas. La intensidad de su aplicacin y la extensin de la misma son cuestiones naturalmente vinculadas al gobierno de turno. Es decir, que se le ha dado un instrumento a la derecha oligrquica y pro-yanqui para implementar de manera activa la poltica de agresin y guerrerista que el imperio le ha reservado a Uruguay como base militar imperial. Vanse los planes en Honduras y la nueva base que se pondr en marcha. En ese espejo se podr mirar el Uruguay del futuro como una de las herencias del gobierno de la izquierda. Muy trgico por cierto, pero como este captulo est recin comenzando todava no se sabe cual ser la reaccin del pueblo uruguayo en el futuro, puesto ante las disyuntivas que el imperio asesino les tiene reservadas a los pases que les han dado entrada a sus plataformas de agresin regionales. Quizs el soberano pueblo uruguayo, aliado a los pueblos hermanos de la regin le tenga preparado al imperio una respuesta que les impida usar territorio oriental para masacrar a los pueblos de la regin.

La careta de la vieja asesina "doctrina de la seguridad nacional" ha sido malamente maquillada para presentarse con otro ropaje que el ensangrentado del pasado de las dictaduras militares de los 70s. Ahora se le llama "guerra al narco" englobada en una supuesta "seguridad continental", es decir la colaboracin por treinta monedas a la "seguridad" imperial en su propia fortaleza. El reguero de bases militares le permite al imperio el estacionamiento de fuerzas mviles que operarn de avanzadillas de futuras invasiones o guerras desde territorios que las fuerzas nacionales controlarn o garantizarn la seguridad de los agresores. En lugar de estacionar enormes fuerzas militares ocupantes se operar desde bases que contengan un nmero limitado de efectivos cuyas espaldas estarn cubiertas por efectivos criollos que seguramente hostigarn al futuro "enemigo" (del imperio) con los megaoperativos bajo el manto de la "guerra al narco" que podr incluir - como en Mxico- la actividad de escuadrones de la muerte camuflados como "guerra entre carteles" o sino, directamente como en el pasado, la "variante" de Honduras, los asesinatos cotidianos por parte de los cuerpos de seguridad desde el anonimato.

Es en funcin de esta estrategia de futuro, qu ya est en desarrollo, que la labor policial se militariza, tanto en mentalidad y armamento como en equipos, usando como pretexto el nivel blico de "los carteles" y se van haciendo maniobras "en tiempo real" con operativos militares de copamientos de zonas llamadas rojas apuntando a lo que se especula como hiptesis de guerra de futuro: las zonas realmente rojas o rojinegras de la dignidad nacional. Se va acostumbrando a la poblacin y a la opinin pblica a que ante los ms mnimos problemas se emplearn recursos y potencial de fuego demoledores. En los hechos, desproporcionados como ha sido en todos los ltimos tiempos la intervencin policial o de una polica militarizada a la que el gobierno de la izquierda "no tiene ms remedio" que aceptar dada "la violencia" de los narcos. El recorrido es conocido ya que se vivi en el pasado. La diferencia est en que ahora se hace a cara descubierta (menos los "comandos" policiales que actan enmascarados y sin posible identificacion) habida cuenta de que sus pares del perodo pasado se ven obligados a rendir cuentas, unos pocos juzgados y menos an presos, pero igualmente la clandestinidad represiva va siendo un hecho, a solo un paso de los escuadrones de la muerte como en Mxico, Honduras y Colombia. El "negocio" es "redondo" para ambas partes: los yanquis se aseguran el control y la seguridad de la zona, factor que se maneja bajo el seudnimo o "nombre de guerra" de "seguridad ciudadana" o "seguridad interior" dando la impresin de que es un asunto "interno". Tal cual lo denominan en los ocupados Iraq y Afganistn, y hasta el mismo seudnimo se emplea. Y el gobierno con el cual han firmado "acuerdos estratgicos" recibe a cambio equipo de avanzada, instruccin, material blico, y quin sabe que otro tipo de prebendas o treinta monedas como pago de cubrirle las espaldas a los comandos asesinos al acecho de los "enemigos" del imperio.

Una razn ms para que se den a conocer los trminos de los "acuerdos estratgicos" firmados entre el imperio y el gobierno de la izquierda en Uruguay. Se debe de hacer pblico hasta donde y en qu est comprometido Uruguay, cual deber ser su "aporte" y en qu grado, en que circunstancias se "aportar" sangre uruguaya para apuntalar el saqueo imperial. Se debe de saber si hay clusulas que inhiben al Uruguay de participar en carniceras blicas imperiales contra pueblos hermanos. En la actualidad en Mxico se cuentan por decenas de miles los mexicanos muertos por mexicanos en la supuesta "guerra entre carteles". Es del caso preguntarse si un destino similar le est reservado al Uruguay.

Ahora se hace un reclutamiento de expertos (receta CIA) para controlar, registrar y vigilar a "los antisistema". Los antisistema estn en las calles, plazas , carreteras y lugares de trabajo, minas includas, en toda Europa, en Chile, en Mxico, en Colombia, en Panam, en Argentina, en los EE.UU., e incluso en los EE.UU. destacadamente ante el antro mafioso del Wall Street. Millones han manifestado su indignacin, su descontento, su ira, su desprecio al sistema que ha sumido en el hambre y la desocupacin a la mayora del pueblo trabajador. Al 99% de la poblacin como bien han expresado los indignados en los EE.UU., ciudadanos norteamericanos todos ellos por cierto. La mayora seria y honesta de la intelectualidad, de los periodistas, de los expertos y economistas concluyen que el sistema est podrido, que s un sistema injusto que est llevando a la humanidad a la ruina y a la catstrofe. Es decir que son antisistema. Los que no son antisistema son los Rajoy, los Merkel, el FMI, el Banco Mundial, el BCE, los candidatos presidenciales demcratas y republicanos en los EE.UU. y los estafadores de toda laya. Es decir, el 1%. Cmo se le ocurre pues al gobierno de la izquierda en Uruguay reclutar expertos para fichar policial y preventivamente (en funcin de futuras razzias) a los antisistema. Los que hoy deberan ser fichados, controlados, allanados y presos de ser posible son los prosistema, los saqueadores y ladrones con computadoras y portafolios. Deberan ser apaleados y controlados para que no manden a la humanidad a la ruina total como lo estn haciendo. Pero no. A pesar de que sera una labor mucho ms fcil registrar y controlar al 1% que el restante 99%.

Claro est que las rdenes vienen justamente de ese 1% que siente el rugido de las manifestaciones de millones, de los levantamientos populares, de las huelgas generales. Otra perla para el collar del lacayismo. Cuando lo comienzen (o continen aplicando, porque no hay que ser incrdulos) surjen muchas dudas sobre la dimensin del concepto antisistema. Si el sistema es el capitalista regenteado por el imperialismo debe de deducirse que todas aquellas personas que estn contra este sistema, o pretendan cambiarlo, o substituirlo por otro, son naturalmente antisistemas. El Partido al cual perteneca Tabar Vzquez cuando asumi la presidencia se denomina Partido socialista es decir claramente antisistema, queda la duda de si se ir a fichar y controlar a Tabar Vzquez, ms an cuando puede llegar a volver a ser Presidente. Y con l a todos los miembros, ministros y parlamentarios del Partido Socialista. Y del Comunista naturalmente, Y del "extremista" MPP que proclama la "liberacin nacional y el socialismo" organizacin a la que pertenece y es dirigente el Ministro del Interior Bonomi y tambin la esposa del Presidente Mujica, la Senadora Topolansky. Y que decir de aquellos frenteamplistas como el Gral. Licandro que se aferran a los principios fundacionales del Frente Amplio, claramente antisistema, y que decir del PIT-CNT que hasta tiene el antisistema en su programa y resoluciones de Congreso. Hasta donde se extiende el concepto antisistema, ya que primero que nada y antes de reclutar "expertos" habra que definir que es lo que se entiende por antisistema. No se ha hecho y con ello otra perla al collar colaboracionista con el imperio: antisistema quiere decir en el lenguaje "contrainsurgente" del Pentgono y el fascismo internacional-militar, civiles que protestan, gente desconforme con las injusticias, pueden ser jubilados o menores de edad como en Europa, trabajadores mineros, campesinos o maestros, sacerdotes o bomberos, es decir que la estrategia actual del imperio considera como el gran enemigo potencial a los civiles que protestan y resisten el brutal saqueo y quieren cambios, esos estn contra el sistema y por lo tanto son antisistema, son el 99%.

Contra ellos apuntan los fusiles con rayos lser y los drones imperiales. Civiles que piensan masacrar para mantener al sistema en pie. El que un gobierno de izquierda le declare la guerra a los antisistema y se prepare (con los recursos del estado) a reprimirlos es adems de una aberracin histrico-poltica una traicin lisa y llana sin ningn tipo de atenuantes a los principios de la izquierda. De hecho se le declara una guerra preventiva a todos aquellos que protesten, que esten desconformes con las injusticias del sistema ya que por ello devienen, automticamente, en antisistema. Muchos podrn comprender ahora el odio demostrado por los aparatos gubernamentales-polticos contra los sindicatos, las huelgas, los paros, las manifestaciones, el antimperialismo, el reclamo de verdad y justicia para con los antisistema desaparecidos y juicio a los criminales prosistema, es decir los militares torturadores, asesinos y ladrones de bebs. Muy grave, muy serio. Si lo de los SEALs fu un atentado a la soberania nacional esto de controlar y fichar a los antisistema es un atentado contra los derechos ciudadanos y una atentando a la Constitucin en consecuencia, "seguida de actos preparatorios" ya que este Servicio de espionaje se va a instalar y ya est en marcha. La mayora de los uruguayos est contra la injusticia, la desigualdad, la explotacin, el saqueo, el robo de los millonarios, es decir, la mayora de la poblacin es antisistema, anti el actual sistema que hace posible todo el cmulo de injusticias que conocemos. Es decir que se estn planeando acciones que vulneran los derechos ciudadanos de la mayora, ya que no podrn hablar de mayoras prosistema que quieran ser explotadas.

Por el Blog Zurdatupa. Jorge Zabalza
Por el Blog El Muerto: Alberto Cabrera
Por el Blog Noticias Uruguayas: Alberto Vidal

Fuente original: http://red-latina-sin-fronteras.lacoctelera.net/post/2013/01/22/uruguay-eeuu-acuerdos-represivos



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