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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2013

Cruzada contra un reto ancestral

Eduardo Ibarra Aguirre
Forum en Lnea


Quitar el hambre a 7.4 millones de mexicanos, el 63.2% del total de la poblacin en pobreza extrema, que viven en los 400 municipios con los ms altos ndices de marginacin, es el propsito central del Sistema Nacional contra el Hambre, creado por el decreto presidencial que firm Enrique Pea en Las Margaritas, Chiapas.

Hasta un costado del barrio tojolobal de Sacsalum llegaron las ms arcaicas formas de la parafernalia del poder para reunir bajo una carpa monumental al gabinete legal y ampliado, a todos los gobernadores excepto el de Guerrero y Jalisco, al jefe de Gobierno, diputados y senadores, 122 alcaldes y una multitud de funcionarios chiapanecos con actitudes de fans ante Pea Nieto, quien tard 30 minutos para arribar al presdium y que opositores como Marcos desean fuera presidio.

La absoluta mayora de los 30 mil asistentes, segn las cifras oficiales no avaladas por los reporteros locales que las disminuyeron a 15 mil, fueron pobres extremos e indgenas, as como algunos de sus caciques, trados desde pasadas las siete horas del 21 de enero cuando el acto comenz casi a las 14 horas. Un milln y medio de sus paisanos son el objetivo de la Cruzada Nacional contra el Hambre.

Con tal reedicin de las formas escenogrficas a las que es adicto el poder presidencial, el blanquiazul y el tricolor en plena segunda dcada del siglo XXI, resulta imposible no poner en duda que el programa Sin Hambre sea ajeno al asistencialismo y las prcticas clientelares que sellaron a todos sus antecesores, acaso desde La Marcha al Mar de Adolfo Ruiz Cortines hasta nuestros das.

Alinear la cruzada con el Programa Hambre Cero de la Organizacin de las Naciones Unidas; conformar un consejo para la supervisin y vigilancia de los resultados e invitar a ste al sector privado; cruzar 70 programas sociales de la Federacin, los estados y los municipios; fortalecer las capacidades de desarrollo de las comunidades rurales y urbanas; as como la creacin de brigadas para alfabetizar y apoyar programas productivos; todo ello est muy bien pero no constituye garanta alguna de que se remontar el tradicional carcter asistencialista de los programas antecesores y menos an de que el clientelismo no haga como siempre su aporte en votos y guardaditos para las campaas electorales. Y si no que le pregunten a Josefina Vzquez Mota y, antes, a Carlos Rojas Gutirrez. All est la Secretara de Desarrollo Social saturada de polticos encabezados por Rosario Robles y ayuna de expertos en la materia.

Naturalmente que la anunciada implementacin de mecanismos para ayudar a la gente a superar su condicin de pobreza, a travs no slo de alimentos sino con programas de empleos y de infraestructura de servicios para que todas las comunidades tengan agua, luz y drenaje, la alfabetizacin y las iniciativas para la produccin, podran hacer la gran diferencia.

Todo lo anterior, sin embargo, resultar insuficiente si no existe la indispensable voluntad presidencial y la capacidad del grupo gobernante para remontar las polticas asistencialistas y las aberrantes prcticas clientelares en el programa insignia de la poltica social.

Las formas empleadas en Las Margaritas, la costossima escenografa del poder, indican que Enrique Pea Nieto est instalado en la reproduccin de un pasado que amenaza con ser presente y hasta futuro, si las fuerzas del trabajo y de la cultura no revelan la capacidad necesaria para obligar a cuando menos introducir correcciones al modelo econmico que en los ltimos 30 aos fabrica ms pobres extremos, pobres a secas y multimillonarios de la aldea global.

Fuente original: http://www.forumenlinea.com/portal/


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