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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2013

La gran cuestin siria

Elas Khoury
Al-Quds Al-Arabi


Bashar al-Asad no fue a la Opera rodeado de shabbiha y hombres del mujabarat para cantar a la paz. El hombre que se sienta sobre el trono que hered de su padre hace trece aos sabe que las patas de este trono estn fabricadas con el cemento del despotismo fusionado con la sangre de las vctimas. El hombre fue muy claro desde el principio. En los primeros meses, cuando la revolucin era 100% pacfica, el pequeo Asad abort todos los intentos de llegar a un acuerdo, quedando los dilogos que hubo entre algunos pilares del rgimen y algunos rostros opositores en nada, entregndose al asesinato ciego. Ello es la razn por la que los intentos de Kofi Annan, y despus Lajdar Brahimi no han sido ms que prdidas de tiempo. A pesar de que los dos enviados internacionales mostraron una neutralidad ambigua y adoptaron muchas de las expresiones del rgimen, Asad hijo acab con todas sus propuestas, basndose en el apoyo iran absoluto y la connivencia rusa por un lado, y en su aparato criminal que se cierne sobre el pueblo por otro.

La gran cuestin siria no tiene nada que ver con las intenciones del rgimen, conocidas desde el principio, ni con las posturas internacionales y rabes, en general ambiguas: dudas estadounidenses sobre si apoyar o no a la revolucin que se deben al compromiso absoluto estadounidense de apoyar a Israel, cubierto de miedo al islamismo. Las posturas rabes las dirigen el do catar-saud con sus propias contradicciones internas y su insistencia en jugar un papel que supera con creces su peso real, minando al ESL al ofrecer su apoyo directo a los grupos islamistas armados, y alimentar las divisiones en el seno de las fuerzas opositoras. Ni la postura de EEUU debe sorprendernos ni la de Rusia era algo inesperado, como tampoco son motivo de estupefaccin las posturas de los reyes del petrleo y el gas. Todo eso se esperaba, pero estas posturas se han prolongado hasta un punto en el que hoy constituyen una amenaza para la revolucin siria, debido a la ausencia de un liderazgo poltico sirio, resultado de la impotencia, la dependencia y la formacin deficiente.

Cuando utilizo aqu la palabra amenaza, no me refiero a que esta situacin pueda permitir la permanencia del rgimen, pues el rgimen asadiano ha cado y quien hoy se sienta sobre el trono de sangre no dirige un Estado, sino una banda. Pero ello supone que la revolucin est amenazada por la divisin y que la victoria del rgimen solo supone una cosa: la destruccin total de Siria, lo que dificultar su posterior levantamiento tras la cada del fantasma asadiano.

La mayora de los esfuerzos de los analistas que apoyan la revolucin se han vertido en la crtica al rgimen y el anlisis de las posturas internacional y rabe, y en los casos en que algn frente ha criticado a la revolucin, se ha limitado a criticar las prcticas parciales, la mayora de las cuales a da de hoy se centran en criticar el fenmeno de Al-Nusra.

Pero lo que ha de hacerse hoy es criticar las formaciones polticas opositoras, sea de forma general, o segn los argumentos que usan los distintos grupos de apoyo. Lo que hoy necesitamos es una crtica de la oposicin y un llamamiento a que se comporte como una oposicin responsable del futuro de Siria, dejndose de discusiones intiles.

El Comit de Coordinacin Nacional con su proyecto pacfico ha fracasado, el CNS con su proyecto apoyado en la ilusin del apoyo internacional ha fracasado tambin, y la Coalicin que naci de un proceso cesarista en Doha, y que nos hizo creer que llevaba en su bolsillo las llaves para el apoyo armamentstico y material a la revolucin, nos hizo unas promesas que se han ido o estn a punto de irse con el viento.

Qu pasa y por qu?

Es fcil achacar las causas al rgimen que mat la vida poltica durante cuatro dcadas, pero qu han hecho las fuerzas polticas en dos aos cada da de los cuales hemos visto una resistencia, una heroicidad y una bravura que no habamos visto en dcadas, llevada a cabo por los sirios y las sirias en su enfrentamiento con la destruccin, las masacres y la locura de la muerte?

S, qu habis hecho, seoras y seores?

La verdad que debe decirse es que la gente se ha cansado de vosotros, de vuestros argumentos y de vuestras luchas internas por los sillones del poder que no existen. Tambin se han cansado de veros en las pantallas de televisin, habindose convertido el ms grande de ustedes en un imitador de los presentadores de los programas por satlite.

La realidad tambin es que la gente no comprende por qu no vais a las zonas liberadas en Siria. Temis la muerte? Es que vuestras vidas son ms valiosas que las de los dems? O es que pensis que vuestra espera en los hoteles es vuestro camino al poder?

Por qu no dirigs? El lder dirige, seores. Moaz Al-Jatib, Riad Seif, Suheir al-Atassi, George Sabra y todos los dems deben saber que el lder ha de estar con su pueblo, y que las zonas de las que se ha retirado el rgimen no pueden soportar el vaco. Si no estis en ellas para dirigir a la gente, no debis sorprenderos de que las dirija el Frente de al-Nusra o cualquier otro lder sobre el terreno.

Dijeron que uniran al ESL y conformaran un gobierno, se adoptaron decisiones y pactos que no s cmo llamar, pero nada palpable. El gran interrogante sirio ha de dirigirse a la oposicin y no al rgimen. Al rgimen lo conocemos y conocemos lo que quiere. Pero vosotros, seoras y seores, debis decir y hacer, y dejaros de luchas sin sentido. Comprendo que se diera una dura batalla en torno al significado del derrocamiento del rgimen, y que dicha lucha se sald aceptando la idea del derrocamiento del rgimen con sus smbolos y aparatos de seguridad. Por qu segus pelendoos unas veces en secreto y otras en las pantallas?

Por Dios, el volumen de esta desgracia siria abruma a las montaas, estad al nivel de la sangre derramada para no convertiros en la otra cara del rgimen.

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