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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2005

Argentina
Movimiento Campesino de Santiago del Estero: Tierra y Reforma Agraria

Lisandro Reynoso


El monte santiagueo vive atravesado por miles de senderos, por ellos no solo andan zorras tiradas por burros, mujeres en busca de sus cabras o nios para la escuela, por esos senderos tambin camina la historia que, extraviada entre tanto quebracho y algarrobo, vuelve a cruzarse una y otra vez con los campesinos.

El MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) tiene sus races, su presente y su futuro determinado por la confrontacin entre dos proyectos histricos completamente opuestos. De un lado el pueblo campesino, defendiendo la posesin comunal de sus tierras, que representan no solo una medio de produccin, sino que se constituyen como determinantes de su forma de vida y cultura. En el lado opuesto, los usurpadores, que siempre han considerado al bosque y los hombres como canteras de riquezas que deben ser explotadas, para luego ser abandonadas vacas y muertas cuando ya no generen ganancias.

En estos 512 aos de lucha, el MOCASE reconoce tres etapas, que a pesar de sus diferencias tienen un mismo trasfondo.

La primer es, evidentemente, la conquista espaola. Los pueblos originarios, atacados y dominados para ser enviados al centro minero de Potos, tambin debieron enfrentar la destruccin de su cultura. En el pueblo de Quimil, Reinaldo sostiene que ...con la presencia del espaol se inicio todo un proceso de desculturizacin, tratando de hacer perder la identidad indgena, para eso hicieron uso de la educacin, la religin, y todo lo que tenan a mano para producir un genocidio cultural, sumado al genocidio fsico, para que los que queden vivos no se acuerden que son indgenas.
Una segunda etapa comienza con el siglo XX. La llegada del tren y la compaa inglesa La forestal, inicio un proceso donde la tala del quebracho, utilizado para obtener tanino, durmientes y tablones, marco el ritmo de deforestacin del bosque.
En el principio de la noche santiaguea, Mnica, con su voz tranquila y clara comparte lo que ha aprendido: Cuando alguien desconocido le pregunta a los campesinos si han participado del obraje hachero ellos responden nosotros no, los traan de afuera, cuando pasa un ao y ya te han abierto las puertas como pares, te dicen s, nosotros participamos. Es la negacin de haber sido forzados a participar de esa destruccin del monte. El hachero, al estar cortando un rbol, se ha estado destruyendo a si mismo, sinti el grito de la cada y la impotencia de ese rbol. Saba que se estaba destruyendo a l mismo.
Otra etapa, la tercera, tambin ha comenzado junto con un cambio de siglo. Aproximadamente a partir del ao 2000 se inicia un proceso colonialista e invasor similar a los anteriores. Este es impulsado por la demanda exterior, ya no de esclavos o tanino, sino de soja transgnica.


Confluyen en esta situacin fundamentalmente tres factores:
A.- La modificacin de los precios relativos de la oleaginosa. Su cotizacin era de u$s 165 en el ao 1999, tocando los u$s 222 a mediados del ao 2003 . Esto representa un aumento del 35%. La variacin en pesos, tras la devaluacin, es de aproximadamente %290.
B.- La incorporacin de los paquetes tecnolgicos propuestos por las multinacionales, que incluyen las semillas modificadas genticamente, fertilizantes y herbicidas. A nivel nacional esto ha posibilitado que, mientras la superficie sembrada con soja pasa de 5.8 millones de hectreas en 1993/4 a 12.6 en el 2002/3 (variacin del 118%), la cosecha pase de 11 millones de toneladas a 35 (variacin del 199%) en igual periodo . Estos paquetes permiten cultivar soja en casi cualquier suelo, a fuerza de fertilizantes y herbicidas, borrando la frontera natural de los cultivos.
C.- La aparicin de grandes montos de dinero disponibles para el financiamiento de operaciones ilegales vinculadas a la usurpacin mafiosa de tierras y la puesta en produccin. El compaero ngel lo resume forzando su voz, desafiando a los odos de los buchones que rodean la mesa: El negociado de ttulos para la compra de tierras viene del lavado de dinero, dinero robado durante la ultima dcada por (Carlos) Menem y (Eduardo) Angeloz, que lo hacen circular, desde mesas de dinero, con la soja transgnica De eso tenemos pruebas contundentes! (...) todos estos yuppies cordobeses que viene a comprar tierras, chacareros que se fundieron, algunos de la Federacin Agraria y la Sociedad Rural, que se gastaron la guita en la timba y la joda, en la dcada de los 90, y ahora consiguieron una mesa de dinero de usureros en Jess Mara (Provincia de Crdoba) que maneja dinero de Angeloz (Ex Gobernador de Crdoba) y compaa, la parte del dinero que no se ha ido a Suiza Los chacarero
s y arrendatarios, quebrados, adeudados en 11 mil millones de dlares, y aparecen con camionetas 4x4, topadoras, tractores, no ahora, desde el primer ao que empezaron con la soja, porque son operadores y testaferros!

La historia parece repetirse, de manera torpe y repugnante, copiada con sangre generacin tras generacin. Pero esta vez hay algo distinto, los condenados de la tierra estn fuertemente armados de memoria. Cacho lo dice desde Charquina: En los aos 30 la empresa La Forestal vino diciendo que estas tierras eran suyas. Talaron todo el monte y se lo llevaron. Hoy, 70 aos despus, otra vez vienen de afuera a decir que estas tierras les pertenecen, para sembrar soja y exportarla.
El avance sobre las tierras de los campesinos es brutal y simple. Un testaferro, por lo general santafesino o cordobs, soborna a un habitante de algn pueblo cercano. Este figura cedindole la posesin de hecho del monte, posesin que no es necesario demostrar ya que los jueces no son justos. Luego llega el alambrado, que atrapa escuelas, caminos y cementerios. Y la matanza se concreta. Las topadoras limpian el terreno y los cazadores matan a los animales que intentan escapar. Contra las familias largan bandas de hasta 25 matones armados. Pero el monte y la vida propia son sinnimos para los campesinos. Ferreira, que recolecta silencios para transformarlos en claridad, lo hace entender con facilidad: Yo le he dicho al dueo que si va a pasar la topadora tambin pase por encima a las mujeres que encuentre, porque esta noche, cuando llueva, van a nacer muchas plantas nuevas y en Tintina van a nacer muchos chicos que cuando vuelvan a Charquina solo van a encontrar campos
ajenos.

En Santiago del Estero nada escapa a la historia. Ni siquiera el metal con que se reprime. Esa otra de las cosas que grita ngel: Nosotros les hemos mostrado pruebas al gobierno de que aqu hay armas de la polica federal y la Triple A, que tiene la polica provincial y las bandas de Musa Azar. Nosotros estamos encontrando las armas que persiguieron a los desaparecidos y con las que hoy nos estn queriendo golpear a nosotros. Y nuestras mujeres, sin armas, se las sacan de las manos a los policas y los mandamos a pata a la comisara

El MOCASE tiene como eje fundamental de su existencia la lucha por la reforma agraria. Reinaldo comienza por explicar cuales son sus trminos generales: Nosotros consideramos la reforma agraria como un respeto por la forma de vida y tenencia de la tierra de los campesinos. La reforma al estilo mexicano o chileno con reconocimiento por familia de una parcela a nosotros no nos sirve, porque tenemos la influencia de la herencia cultural aborigen, donde las propiedades son comunitarias. No hay una visin de decir esta es mi parcela, los parajes son de todos, y si vos sos de ah vas a hacer tu potrero o tu represa en cualquier lugar, porque es de todos. Es mucho ms adecuado a nuestro planteo de reforma agraria el reconocimiento no tanto de la parcela sino del territorio. Nosotros hablamos de territorialidad, cada comunidad tiene un territorio donde desarrolla su vida.
Despus de entendido esto podemos avanzar un poco ms, tratando de conocer el resultado de un proceso de sufrimientos e ideas que comenz hace demasiado tiempo. El MOCASE, hablando a travs de los cumpas insina un poco ms cuales son sus limites. Nuestra lucha no termina ac, porque cuando nuestros hijos crezcan en que tierras van a vivir? Son necesarias ms tierras para que todos tengan sus familias. La tierra no va a ser difcil conservarla, de hecho no nos han desalojado, pero hemos perdido territorio antes de nacido el MOCASE, y lo tenemos que empezar a recuperar. Estamos impulsando con el MTD Anbal Vern, una organizacin urbana, para ir construyendo un movimiento sin tierra, una vuelta al campo masiva. La gente se va a venir caticamente, cagada de hambre (...) Los territorios sin poblacin los ocupa el capitalismo annimo. Buenos Aires y su conurbano tiene 15 millones de habitantes y Crdoba 3 millones de habitantes Como puede? Este es un pas que podra dis
tribuir ms de 100 millones de habitantes, con un campo cuidado en lo ecolgico y ciudades sanas de 30 o 40 mil habitantes. Con un esquema de distribucin territorial mucho ms sustentable y sano. Pero en principio pensemos la cuestin bsica de comer, queremos un pueblo que produzca su comida, que no la este mendigando.
La propuesta de una reforma agraria masiva, con reincorporacin al campo de los que han emigrado a la ciudad, parece una tarea sumamente difcil. Pero el MOCASE tiene en cuenta dos puntos.
Primero, que esta reforma es sumamente necesaria y no solo para los habitantes del campo. Los pobres suman 13,8 millones en las 31 principales ciudades. Pero entre ellos estn los indigentes, que alcanzan a ser 6,63 millones de personas, esto es el 27,5% de la poblacin urbana .

Segundo, la reforma es plenamente posible.
Segn datos del INTA, una familia puede autoabastecerse de verduras, huevos y gallinas, en una superficie de 200 metros cuadrados. Tomemos una superficie de 10.000 metros cuadrados, una hectrea, para hacer el calculo con mejor margen y comodidad. Esto quiere decir que, aproximadamente, son necesarias 1,25 millones de hectreas para sacar de la indigencia inmediata a todos esos compatriotas. Tengamos en cuenta que en el pas hay sembradas 32 millones de hectreas , por lo tanto, modificando el rgimen de tenencia del 3,8% de toda esa superficie (O el 0,73% de las 171 millones de hectreas de los establecimientos agrcolas y ganaderos) podramos acabar con semejante hambruna y hacinamiento.

Aunque cargado de prudencia, el MOCASE considera que el contexto poltico es favorable para ganar en esta lucha.
A nivel latinoamericano ngel sostiene que El eje Kirchner Chvez es muy interesante, pero esto depende del campo popular y la correlacin de fuerzas. Los empresarios y las multinacionales hacen fuerza para correr a Kirchenr hacia el lado de ellos, por eso tenemos trabajar para que l haga lo que nosotros queremos. Empez la lucha por el estado y nosotros vamos a estar ah, aunque no partidariamente.
Kirchner tiene una mujer con conducta, adems hay por debajo de l gente noble y honesta.
En su poltica esta apuntando a lo jurdico, como venimos haciendo nosotros (...)
Hoy en da que se cumpla la constitucin parece una utopa. Por eso le decimos a Kirchner que haga cumplir la constitucin nacional, pero no contra el pueblo pobre, que se la haga cumplir a todos. Cuando esto pase habremos instalado un piso, despus veremos si podemos hacerla evolucionar (...)
Tambin esta la alianza del MERCOSUR, pero debemos agregarle lo social y solidario, junto con Venezuela (...) por arriba de los gobiernos, de los partidos, de las organizaciones, del MOCASE, de Emancipacin y del estado, esta el Pueblo, y si el ALBA es eso, Vamos con el ALBA!

Si es cuestin de tiempo, esfuerzo y paciencia, el MOCASE esta preparado. Saben que la lucha puede durar varias generaciones. Mirta dice Siempre buscamos la participacin de toda la familia, de manera de integrar, porque sino, cuando dejemos de andar ellos no van a continuar la lucha. Por eso tratamos de que los chicos participen, porque tambin saben decir cosas importantes.

Coqui que, como tantos otros, es hachero, cazador y campesino, hace que sus palabras sean crebles por su serenidad, porque son dichas en medio del monte, con un mate y sin micrfonos: Ahora hemos empezado a luchar y no pararemos hasta recuperar las tierras. Vamos luchando por lo nuestro y no por lo ajeno, como vienen haciendo los de afuera. La batalla la tenemos que ganar de aqu a un ao, a dos aos, a diez aos, la tenemos que ganar. Ellos tendrn las armas, pero nosotros tenemos la razn!. Estoy seguro de eso.

Lisandro Reynoso
Proyecto Emancipacin
[email protected]


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