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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2013

Bogot y la lucha por la paz

Jaime Caycedo Turriago
Partido Comunista Colombiano


La crisis de la capital puede devenir en una oportunidad para la convergencia entre la lucha por la solucin de los graves problemas urbanos y el amplio anhelo de solucin poltica al conflicto social y armado.

El primer mes del ao ensea los contrastes que dibujan el curso de la situacin poltica nacional. Mientras conclua la tregua unilateral de las FARC, entre reconocimientos y reproches pero siempre como un gesto de voluntad afirmativa en medio de la complejidad del dilogo en La Habana, en Bogot la derecha tradicional prosigue empeada en recolectar firmas para revocar al alcalde mayor. Dos hechos aparentemente sin relacin ninguna muestran el curso tortuoso de las diferencias entre sectores del poder y quizs pueden dar luces sobre el quehacer de la lucha popular.

En una esclarecedora entrevista publicada por este semanario, Gabriel Becerra ha caracterizado los alcances del reformismo de Petro, su significado para el Plan de Desarrollo Bogot Humana, las serias limitaciones que lo enmarcan pero tambin su importancia en la lucha contra las tremendas deformaciones que el neoliberalismo privatizador introdujo en el pas y la ciudad en los ltimos veinticinco aos. La ofensiva de la derecha contra el alcalde Petro no refleja solo la reaccin frente a los problemas antiguos, otros nuevos con los que lidia la administracin distrital. La crisis de la ciudad es estructural, es decir, obedece a desajustes que no logran resolverse con polticas paliativas puntuales, por bien intencionadas que sean. El nfasis social de los recientes gobiernos ha hecho retroceder la pobreza ms extrema, pero la desigualdad no cede. Correlativamente las contradicciones de clase, de tanto en tanto, afloran a la luz.

No votamos por Petro y hemos mantenido una actitud de independencia crtica frente a la administracin. Pero una cosa es esta conducta y otra, muy distinta, cerrar los ojos ante la polarizacin inducida desde los estados mayores del poder que explota y usufructa de los recursos de la ciudadana. Y cuando se intenta atizar desde las posiciones de la extrema derecha todo lo que contribuya a desestabilizar el frgil proceso de paz que ha empezado a tomar cuerpo en el dilogo gobierno guerrilla.

El gobierno distrital ha mostrado las derivas propias de la improvisacin, de los caprichos de su jefe pero tambin de los choques inevitables con el poder real del gran dinero que pugna por continuar mandando sin lmites en la ciudad. El tema de las basuras ha sido el motivo de mltiples especulaciones pero as mismo del enfrentamiento con las mafias del contratismo, expresiones del capitalismo rentstico y parasitario que acumula sobre la base de regulaciones sesgadas, de interpretaciones tramposas de la ley y de complicidades en el seno mismo de la institucionalidad. Recuperar el control pblico sobre los servicios esenciales, en este caso el manejo de los residuos slidos y de los materiales reciclables, hoy reducidos al concepto de basuras y lanzados sin ms seleccin a botaderos urbanos o perifricos; reivindicar a los trabajadores del reciclaje, segn el mandato de la Corte Constitucional; reasumir en un plazo corto la funcin de la Empresa de Acueducto y crear la de aseo como empresa pblica, indica que s es posible desarrollar medidas para superar el viejo modelo privatizador y proponer alternativas viables, inspiradas en otras experiencias urbanas latinoamericanas.

No es menos importante el papel de la administracin de Bogot de cara a las libertades, los derechos ciudadanos y la seguridad ciudadana. Sin duda alguna an queda mucho por hacer. No obstante, en abril del ao anterior sus principales autoridades dieron las garantas a la presencia de Marcha Patritica, en clara diferenciacin frente al gobierno nacional y la campaa meditica anti Marcha. Aun en el marco de esa diferenciacin Santos entiende que no se puede tratar al alcalde de la capital como al guerrillero que se ha apoderado de la ciudad, en el mismo momento que busca persuadir al mundo de que puede suscribir eventuales acuerdos con la insurgencia, de factura creble, acuerdos que tienen que incluir la participacin en poltica. Paradjicamente, la crisis de la capital puede devenir en una oportunidad para la convergencia entre la lucha por la solucin de los graves problemas urbanos y el amplio anhelo de solucin poltica para la paz que crece en medio de las vacilaciones, altibajos y contradicciones en las alturas del poder.


Fuente: https://pacocol.org/index.php/comite-central/comite-ejecutivo/2236-bogota-y-la-lucha-por-la-paz



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