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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2013

Los drones slo prolongan guerras que no podemos ganar

Simon Jenkins
Sin Permiso

Traduccin para www.sinpermiso.info: Lucas Antn


La mayor amenaza a la paz mundial no proviene de las armas nucleares y su posible proliferacin. Proviene de los aviones no tripulados (drones) y su segura proliferacin. La bomba nuclear constituye un arma intil, juguete de los poderosos o de quienes aspiran al poder. Los aviones no tripulados estn arrasando en el mercado de armas mundial. Se dice que hay 10.00 en servicio, de los cuales un millar estn armadas y son principalmente norteamericanos. Algunas informaciones afirman que han matado ms civiles no combatientes que los que murieron el 11 de septiembre.

No he ledo un solo estudio independiente sobre las actuales guerras con aviones no tripulados en Afganistn, Pakistn y el Cuerno de frica que sugiera que estas armas sean tiles para una finalidad estratgica. Su "xito" se expresa nicamente en el recuento de bajas, el nmero de los llamados "comandantes vinculados a Al Qaeda" muertos. Si el recuento de bajas supusiera la victoria, los alemanes habran vencido en Stalingrado y los norteamericanos en Vietnam.

Ni la legalidad ni la tica de los ataques con aviones no tripulados soporta anlisis alguno. El exhaustivo informe del ao pasado realizado por abogados de las universidades de Stanford y Nueva York [1] conclua que eran ilegales en numerosos casos, mataban a civiles y eran militarmente contraproducentes. Se calculaba que entre las muertes producidas podan contarse las de 176 nios. Esa carnicera bastara para llevar a un consejo de guerra a una unidad de infantera. Las fuerzas areas gozan de tal prestigio que las muertes de civiles se excusan como precio que vale la pena pagar para no poner en riesgo las vidas de los pilotos.

Esta semana el presidente Obama nombr a dos entusiastas de los aviones no tripulados: Chuck Hagel, como nuevo secretario de Defensa, y John Brennan, como nuevo jefe de la CIA. La guerra de aviones no tripulados es hoy el sabor de moda y el complejo militar-industrial ya se est relamiendo de gusto. Si tena Obama, abogado l mismo, alguna reserva acerca de la legalidad de estas armas, est claro que la ha dejado a un lado.

Ya aparte de la tica y el Derecho, me resulta imposible ver qu aportaciones realizan estas armas para ganar guerras. Matar oficiales sirve slo para que los substituyan otros, deseosos de la venganza. El Predator [modelo de avin no tripulado] originario estaba pensado para la vigilancia, pero se adapt especficamente para labores de bombardeo con el fin de matar a Osama Bin Laden. Cuando acabaron por encontrarle, el avin no tripulado se consider un ingenio demasiado impreciso, y hubo que enviar en su lugar a las anticuadas botas provistas de fusiles.

Por lo que respecta a la muerte inevitable de civiles, ya sean pocas o muchas, no se trata esto de un "dao colateral" sino de algo crucial para la victoria o derrota. No ocupa ni gana territorios y s destroza corazones y mentes. El bombardeo areo ha sido durante mucho tiempo un arma de guerra cuestionable. No lleva a la derrota sino a represalias.

El lunes pasado [7 de enero] un documental de la BBC sobre el asedio de Malta [durante la II Guerra Mundial] delineaba lo que supusieron los ataques alemanes mediante bombardeo, los ms intensivos de la II Guerra Mundial. Aunque se cobraron un alto precio en las infraestructuras de la isla, no detuvieron la resistencia. Creer en los bombarderos y mostrarse incapaz de invadir Malta le costaron a Alemania la campaa de frica. Un campaa de terror desde el aire que no consigue amedrentar a un enemigo e incita simplemente al desafo no resulta efectiva en absoluto. Tres cuartas partes de Pakistn son hoy enemigas juradas de los EE. UU.

Y sin embargo, todas las semanas Obama aparentemente se sienta y repasa su "lista de asesinatos" de los musulmanes que pretende eliminar sin proceso judicial ni ms identificacin que la de un sospechoso espa sobre el terreno. Por lo menos, segn nos cuentan, los aviones no tripulados britnicos en Helmand [Afganistn] se utilizan slo para apoyo areo cercano de tropas de tierra.

Desde que empez en serio la guerra con aviones no tripulados en 2008, no ha habido un descenso en las actividades de los talibn o Al Quaeda que se pueda atribuir a la misma. Cualquier mengua aguarda solamente a que se marche la OTAN. El presidente afgano, Hamid Karzai, ha declarado que los ataques "no son justificables en modo alguno". El gobierno paquistan, cuyo territorio constituye cada vez ms su blanco, ha negado cualquier permiso.

El joven escritor yemen Ibrahim Mothana protest en en el New York Times [2] por la carnicera que infligen los aviones no tripulados a la poltica de su pas, que borra "aos de progreso y de creacin de confianza entre las tribus". Los yemenes se ven hoy las caras con reclutadores de Al Quaeda que blanden ante ellos imgenes de mujeres y nios masacrados por aviones no tripulados. Hay informaciones de que la hipottica afiliacin de Al Quaeda en Yemen se ha triplicado desde 2009. Jimmy Carter ha declarado que "la violacin de los derechos humanos por parte de Norteamrica nos hace cmplices de nuestros enemigos y nos enajena a nuestros amigos".

Las guerras con aviones no tripulados parecen intiles pero imparables. Su atractivo reside para los lderes occidentales en su carcter de absoluta novedad, en parte con la esperanza de hacer que parezca menos terrible la derrota. Son como el bombardeo de las montaas del Chuf en el Lbano por parte del buque norteamericano New Jersey en 1984: un despliegue sediento de sangre para cubrir una retirada. El avin no tripulado no es una ayuda para la victoria, pero facilita la derrota que su uso ha hecho ms probable.

Los talibn de Waziristn no suponen ninguna amenaza para Londres o Washington. Al Qaida ya no puede hacer ms por socavar el Estado que detonar una bomba ocasional, lo cual puede evitarse utilizando los servicios de inteligencia del pas. Las "guerras por eleccin" de hoy en da reflejan un aspecto ms siniestro de la democracia. A los lideres elegidos les apetece, desafiando todas las advertencias sobre las dificultades para ponerles fin. Fascinados por los dividendos que le sac Margaret Thatcher a las Malvinas, todos quieren una buena guerra.

En esto del avin no tripulado no es oro todo lo que reluce. Impulsado por la enorme presin de los vendedores de armas, a Obama (y David Cameron) se les instruye en que son la guerra asptica del futuro, segura, fcil, limpia, con "precisin en el objetivo". Nadie de los nuestros se lastima. Y algn otro ha de hacer el trabajo sucio sobre el terreno.

La tenue legalidad de esta forma de combate requiere que el agresor le haya "declarado la guerra" a otro Estado. Pero Al Quaeda no es un Estado. De resultas de ello, estos ataques en suelo extranjero no son guerras justas por eleccin, son guerras de su propia invencin. Cunto tardarn los EE.UU. en encontrarse "en guerra" con Irn y Siria, y empezar a enviarles aviones no tripulados? Cuando sea el caso y empiecen las matanzas, apenas se podrn quejar de que las vctimas tomen represalias con atentados suicidas.

Y no se tratar slo de atentados suicidas. Los aviones no tripulados son baratos y proliferarn con facilidad. Ya los han desplegado once estados. Los EE.UU. se los estn vendiendo a Japn para que le ayudan con China. China est construyendo once bases a lo largo de sus costas para los aviones no tripulados Anjian. Y el Pentgono entrena en la actualidad ms operadores de aviones no tripulados que pilotos. Qu pasar cuando todos los pases con fuerzas areas haga lo propio, y retumben con ellos todas las fronteras inflamables?

No tema la proliferacin nuclear porque creo que esas bombas estn simplemente para ganar prestigio, tan espantosas que no las usaran ni los descerebrados. Los aviones no tripulados son distintos. Cuando se les llamaba misiles dirigidos, se regan en cierta medida por el derecho y los protocolos internacionales, como era el caso de la prctica del asesinato global.

Obama rechaza todo eso. Los EE.UU. y l estn enseando al mundo que un ingenio areo sin tripulantes constituye un arma de guerra que se justifica y exonera por s misma, legal y efectiva. Por contraproducente que pueda ser estratgicamente un avin no tripulado, queda de los ms sofisticado en la retaguardia. Resulta difcil imaginar un peligro mayor para la paz mundial.

Notas:

[1] Living Under Drones, Death, Injury and Trauma to Civilians From US Drone Practices in Afghanistan, International Human Rights and Conflict Resolution Clinic, Stanford Law School - Global Justice Clinic, New York University School of Law (http://livingunderdrones.org).

[2] Ibrahim Mothana, How Drones Help Al-Quaeda, The New York Times, 13 de junio de 2012.

Simon Jenkins , periodista y actual colaborador de The Guardian, The Sunday Times y la BBC, fue director de The Times y The London Evening Standard.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5611

 

 



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