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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2013

Contrapoltica y policas comunitarias en Guerrero

Rafael de la Garza Talavera
Rebelin


El declive del estado liberal en Mxico ha llenado de claroscuros la realidad nacional. Por un lado el fortalecimiento del narcotrfico, la prdida de la soberana alimentaria, financiera y comercial as como el sometimiento de la estrategia militar a los intereses geopolticos de los Estados Unidos ilustran de manera fehaciente que el estado mexicano ha cedido poco a poco espacios que en otros tiempos eran considerados intocables por parte de la clase dominante mexicana.

La otra cara de la moneda tiene que ver con que, al perder la capacidad de controlar el territorio nacional y a la poblacin que lo habita, se han abierto espacios en estados como Chiapas o en Guerrero que apuntan a sealar que el debilitamiento del estado mexicano no es una hiptesis por comprobar sino una realidad evidente. La intensificacin del saqueo de los recursos naturales configurada por un modelo neo extractivista combinado con el fortalecimiento de la delincuencia organizada, dentro y fuera del estado, ejerce una enorme presin sobre las comunidades rurales y urbanas, obligndolas a pasar a la accin para proteger lo nico que les queda: sus vidas y su cultura.

El caso de las policas comunitarias en la costa chica de Guerrero ha cobrado una dimensin que hace slo algunos aos nadie hubiera concebido. Ante la ausencia o contubernio de las fuerzas de seguridad para contener el aumento exponencial del narcotrfico y sus negocios colaterales (tala clandestina, trfico de personas, secuestros y extorsiones, etc.), los pueblos y comunidades que habitan la tierra donde Lucio Cabaas y el Ejrcito de los Pobres que propinaron golpe tras golpe al ejrcito federal, han echado mano de la memoria histrica para tomar el problema en sus manos emulando el grito zapatista del Ya Basta.

Organizados a partir de su pertenencia a una comunidad o municipio, los campesinos han utilizado sus propias armas y formas de organizacin para conformar milicias y responder a los secuestros, robos, violaciones y destruccin del medio ambiente perpetrados por bandas de narcotraficantes que actan como seores feudales en tierras ajenas, asociados con los caciques regionales. Seguramente nunca esperaron que los campesinos respondieran como lo han estado haciendo.

De acuerdo con una de las organizaciones pioneras de la regin, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitaria (CRAC) La Policia Comunitaria se establece como un sistema de seguridad propio, donde cada comunidad elige un grupo de Policas Comunitarios, coordinados a nivel regional por el Comit Ejecutivo de la PC. Actualmente, son ms de 700 los Policas Comunitarios que prestan servicio gratuitamente, protegiendo a una poblacin de alrededor de 300 mil habitantes.

Organizada desde 1995, la polica comunitaria cuenta con la participacin de 77 comunidades, localizadas en 12 municipios: Regin Costa Chica: San Lus Acatln y Marquelia; Regin Montaa: Malinaltepec,Iliatenco, Metlatonoc, Atlamajalcingo del Monte, Cochoapa el Grande, Copanatoyac, Xalpatlahuac, Tlapa de Comonfort , Xochistlahuaca, Acatepec.

La CRAC se articula a partir de las Asambleas Regionales y sus funciones son organizadas y financiadas por las comunidades, ya sea para la alimentacin de los policas como de la reeducacin de las personas detenidas. las autoridades comunitarias y los principales se encargan de la reeducacin, o sea de platicar con ellos (los detenidos) para hacerlos reflexionar sobre su conducta. Todo el proceso se sostiene en las formas que las comunidades han utilizado tradicionalmente para la resolucin de conflictos -lo que algunos llaman usos y costumbres- y que forman parte del legado de los antiguos mexicanos.

Su xito ha sido importante, por decir lo menos, al grado de que el gobernador de Guerrero, ngel Aguirre Rivero ha empezado a delinear una tctica de contencin ms sutil: en un principio procur ignorar el tema pero ante el aumento del nmero de comunidades que se han organizado para enfrentar a los narcotraficantes y sus aliados, los caciques y terratenientes de la regin, se apresta ahora a dividirlos favoreciendo y alindose con algunas y no con todas las milicias- para evitar perder el control de la zona y sobre todo, de las ganancias que reportan la tala clandestina y el trasiego de drogas y armas que, en esa regin marginada pero con una larga tradicin de resistencia y lucha contra la explotacin y la discriminacin, ha sido la constante por muchos aos.

Lo interesante aqu es que con pocos recursos escopetas, pistolas y rifles- pero con una enorme densidad moral, los campesinos de la costa chica estn logrando lo que el ejrcito, las policas locales, estatal y federal as como los tres niveles de gobierno, con todo su poder, no han podido o no han querido hacer: contener la violencia desatada por el crimen organizado y el saqueo de los recursos naturales. Vidulfo Rosales Sierra, del Centro Regional de Derechos Humanos de la Montaa Tlachinollan afirma sin ambages: No es posible que campesinos organizados con armas de bajo calibre hagan frente a los delincuentes en cuestin de dos das, mientras el Ejrcito, la Marina y las policas con armas de alto poder en ms de tres aos no han podido revertir este fenmeno; eso es imposible; no amerita mayor anlisis.

Y eso en mi opinin es un ejemplo claro de como las comunidades y pueblos, al abandonar la esperanza de que las autoridades hagan su trabajo han comenzado a trazar una nueva ruta, una contrapoltica que se sustenta en la confianza de que con la participacin organizada desde abajo se puede concebir un mundo mejor.

El ejemplo ha empezado a cundir en otras regiones del estado de Guerrero e incluso fuera de l, como el caso de comunidades de Michoacn. La explotacin combinada con la amenaza de sus vidas ha orillado a los pueblos y comunidades a organizarse por su cuenta para evitar su desaparicin. Las consecuencias de semejante toma de conciencia han puesto en estado de alerta a los dueos del dinero y sus empleados, quienes sin renunciar a sus privilegios buscarn la manera de desarticular el proceso. Pero una vez desaparecido el encanto de las promesas del estado liberal no hay marcha atrs y conforme el caos se incremente la poblacin enfrentar el dilema que hoy enfrentan las comunidades de Guerrero.

No hay que olvidar, en todo caso que, aunada a la larga historia de resistencia de los campesinos de la Costa Chica en Guerrero, est sin duda la presencia del zapatismo contemporneo en Chiapas que ha demostrado que slo desde abajo se pueden mejorar las condiciones de vida, la dignidad escamoteada por los de arriba. Slo prescindiendo de las reglas del estado liberal y sus formas de organizacin, el camino ser ms claro. Voltear al pasado para construir el futuro desde el presente, caminando.

Blog del autor: http://lavoznet.blogspot.mx/2013/01/contrapolitica-y-policias-comunitarias.html


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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