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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2013

Elecciones en Israel
Alguna sorpresa y ninguna buena noticia

Gabriel f. Lpez
Rebelin


Contrariando las encuestas, los resultados provisorios de las elecciones legislativas han sido un cimbronazo para la poltica israel. A pesar de su triunfo el actual primer ministro Netanyahu pierde poder y se abren interrogantes sobre la formacin del futuro gobierno.

Nuevo escenario

Con una participacin del 66,6%, superando ligeramente la de 2009 y logrando ser la ms alta de los ltimos 14 aos, los resultados provisorios dan una escasamente favorable victoria al bloque de partidos de derecha, ultraderecha y ultrareligiosos. Encabezados por la alianza del actual derechista primer ministro Bibi Netanyahu del Likud y su ultraderechista ex ministro de exteriores Avigor Lieberman de Israel Beitenu con 31 escaos, 11 menos que en la pasada legislatura y lejos de la performance esperada cuando en octubre pasado las encuestas le otorgaban ms de 40. La nueva figura de la ultraderecha, Naftali Bennett lder del partido ultranacionalista Hogar Judo, tambin cosech un resultado menor al pronosticado, obteniendo 12 escaos a pesar de ser la estrella de una opaca campaa electoral. Igualmente, con su discurso en defensa a ultranza de la colonizacin y expansin sobre los territorios palestinos, incluso recibiendo el apoyo del asesino de Yitzhak Rabin, Yigal Amir, le ha sacado votos al actual primer ministro. Las bancas de Bennett sern claves en la prxima legislatura en la formacin de la colacin de gobierno.

La nueva formacin de centro Yesh Atid (Hay Futuro), un partido con un programa absolutamente vago encabezada por el periodista Yair Lapid y al igual que l sin ningn poltico con experiencia en su lista, ha dado la sorpresa entrando en la Knesset (Parlamento) con 19 diputados, cuando las encuestas le auguraban tan slo 12, el logro se debe a que levant al laicismo como su bandera, de esta forma releg al Partido Laborista a la segunda posicin con 15. Todos los dems partidos se mantienen o caen.

En total, y desgranando ms los resultados: la derecha y ultraderecha nacionalista tiene 42 escaos; los partidos religiosos ultraortodoxos (Shas sefard- y Judos Unidos de la Tor -askinazies-) 18 escaos; mientras la llamada izquierda (Meretz) y el centro israel (Yesh Atid, Laborismo, Hatnu y Kadima) alcanza 48 escaos. Por su parte los partidos que representan a los palestinos del 48 (aquellos que sobrevivieron a la limpieza tnica y tienen ciudadana israel) mantiene su porcentaje histrico de 9 escaos. El sistema poltico israel otorga una sobre-representacin a los partidos con escasos pero significativos escaos, al hacerlos indispensables para la formacin de las coaliciones de gobierno, poder con que vienen contando desde hace dcadas los partidos de los ultraortodoxos que poseen un peso demogrfico creciente. Los partidos palestinos no cuentan para ninguna posible coalicin.

Las identificaciones polticas en Israel no deben leerse literalmente sino correrse un paso a la derecha, lo que se llama centro en realidad es centro-derecha, lo que se llama izquierda debe ser centro-izquierda, pero esto exclusivamente en cuanto a la poltica interna mientras que existe una total uniformidad con respecto a la defensa de la identidad sionista que debe conservar el Estado, por tanto las diferencias en torno a la cuestin palestina (Muro del apartheid, colonizacin, segregacin, negociaciones) son de grado y de mtodo pero no de fondo. Como afirma Gilad Atzmon: es hora de desechar la terminologa "derechas" e "izquierdas" para la realidad poltica israel, todo es una competicin vaca entre diferentes discursos judeocntricos.

Se impone la realidad social pero cambiar la agenda?

Los israeles dicen estar desencantados. No pareci preocuparles que la paz con los palestinos no apareciera como prioridad en casi ningn programa de los partidos, tampoco en los del centroizquierda. La economa, la identidad juda y las tensiones entre los distintos grupos sociales, as como la seguridad frente a las amenazas exteriores en especial para la colacin gobernante, han sido los principales temas de campaa. Estas elecciones no han logrado entusiasmar aunque finalmente la concurrencia electoral se elev y sobre todo entre los votantes de los distritos contrarios al gobierno, esto puede explicar la novedad. La mitad de la sociedad israel ha votado a partidos que abogan por el fin de los privilegios de los haredim, los ultraortodoxos, tema central en la campaa de Yesh Atid, que ha sabido aprovechar el resentimiento de la clase media secular que ve como el Estado carga con la asistencia social de la dependiente y creciente comunidad ultraortodoxa, exenta adems del servicio militar obligatorio.

Al calor de la primavera rabe las calles de Tel Aviv albergaron a los indignados israeles y multitudinarias movilizaciones sociales, inclusive con dos personas inmoladas, en lo que pareci un profundo movimiento contra la poltica neoliberal seguida por el gobierno de Netanyahu, periodo en el cual se ha expandido la brecha entre ricos y pobres. Finalmente las movilizaciones decrecieron, lo que pareca encaminado a cuestionar la poltica econmica y el costo de un Estado de ocupacin y expansionista, fue diluido tanto por lemas que azuzaban la unidad nacional y as como por quienes focalizaron los problemas en el costo de la financiacin del estilo de vida de los ultrareligiosos, con familias ultranumerosas, en las que el padre no trabaja y se dedica al estudio de los textos sagrados gracias a las subvenciones estatales. El lema electoral de Lapid y los sectores medios es el reparto igualitario de la carga del Estado que se traduce en obligar a los ultraortodoxos a alistarse, al parecer esta sera la mgica solucin de los problemas.

La agenda de la seguridad que alentaba la campaa de Bibi fue relegada a favor las preocupaciones sociales, los sondeos previos no percibieron este castigo al gobierno y la bsqueda de nuevas representaciones polticas: estrellas de televisin como Lapid o exitosos empresarios como Bennet contra las viejas figuras que no dan soluciones. De esta forma los votos de centro y la izquierda consiguieron hacer sombra al conjunto de partidos de derecha y religiosos. Con este avance, al primer ministro le resultar difcil prescindir de ellos.

El presidente, como es tradicin, encargar al partido con mayor cantidad de votos formar gobierno obligando a Netanyahu a una ardua tarea, tendr que decidir si forma una gran coalicin de Gobierno con los partidos de centro o si opta por una combinacin de fuerzas ms extremistas y ultrareligiosas consideradas como sus aliados naturales. Para la primera opcin Yair Lapid se mostr predispuesto, lo cual da todo un indicio sobre la ambivalencia de sus posiciones centristas. En tanto para la segunda las cuentas son estrechas.

Cualquiera sea la eleccin, la agenda belicista del primer ministro no se modifica, y tras conocer su victoria anunci: "El Gobierno que formemos se basar en tres grandes principios; el primero de todos, la fortaleza militar frente a las grandes amenazas que afrontamos. El primer desafo ha sido y sigue siendo impedir que Irn logre armas nucleares", ha dicho Netanyahu en Tel Aviv.

Aunque el discurso se mantenga inclume, hay que recordar que estas elecciones fueron anticipadas dado que Netanyahu con el anterior parlamento no pudo aprobar un presupuesto con altos recortes sociales; el dficit del Estado el ao pasado fue de casi 6.000 millones de euros. Pasar el presupuesto es la primera necesidad y lo que obligar al primer ministro a formar una amplia coalicin, como ya anunci que es su intencin. Ante estaposibilidad los analistas estn divididos, algunos ven incompatible una coalicin que rena a los que proclaman la necesidad de reanudar las estancadas negociaciones con los palestinos junto a aquellos que anuncian la necesidad de la anexin directa de los territorios y la negacin de cualquier tipo de Estado palestino; o de aquellos que proclaman un estado ms laico junto con los ultraortodoxos que defienden sus beneficios. A pesar de todo no es tan difcil de imaginar una coalicin integrada por el Likud-Beitenu, Hogar Judo y otros partidos ultraortodoxos, sin excluir la adhesin de los centristas de Yesh Atid y del grupo de Livni. Esta unin sumara de 75 a 80 diputados y sera quiz la ms derechista de la historia del Estado de Israel.

Los palestinos ausentes de la campaa

Durante la campaa electoral la lder laborista, la popular Shelly Yachimovich, no ha hablado para nada de la ocupacin y los palestinos. De hecho, la cuestin palestina ha pasado casi completamente desapercibida y solo Tzipi Livni, ha sacado el tema de volver a las negociaciones. Esta circunstancia revela que la mayora de los israeles se sienten satisfechos con la situacin. La constante expansin colonial en los territorios ocupados ha sido asumida por el grueso de la poblacin como algo natural y el que ni siquiera la "izquierda" aborde la cuestin indica que las cosas continuarn por el mismo camino. Aunque la posibilidad de una tercera intifada est presente, la mansedumbre de Mahmud Ab da tranquilidad. La pasividad de la comunidad internacional perpeta el deterioro de la situacin. Las recientes crticas del presidente Barack Obama a Netanyahu no parecen tener repercusin aunque el aislamiento y repudio internacional por las polticas del Estado Israel sea cada vez mayor; ser porque resulta impensable que Obama se atreva a presionar a favor de un cambio.

Para los palestinos existe el sentimiento de que los partidos y la sociedad israel han dejado de considerar acuciante el asunto palestino. Opinan que en Israel, Palestina ya ni siquiera es un problema, absorto el pas en la amenaza procedente de Irn y en su situacin econmica. Los polticos israeles estn destruyendo sobre el terreno la solucin de los dos estados con la construccin de ms asentamientos, la anexin de Jerusaln y aislando la ciudad cada vez ms. Para Firas Shomali, residente de Beln de 41 aos: Esto no es slo un problema de Netanyahu, es un problema de la sociedad israel en general () No hay esperanza. Los asentamientos no van a parar de crecer, y seguirn devorando nuestra tierra, nuestra agua, nuestra electricidad e incluso nuestro aire. All en Israel, ya no les importamos, explica Tarifi Ayman de 40 aos en una tienda en el centro de Ramala. No quieren ver una Palestina independiente. Pero nosotros miramos al futuro, y vamos a seguir luchando por ella. Y vamos a seguir persiguiendo la creacin del Estado de forma uniltareal, con o sin Israel. Ests palabras dadas al cronista de El Pas contrata con las de Johnatan Shedboon, de El Hogar Judo. Para m no hay diferencia entre Tel Aviv y Judea y Samaria (Cisjordania, territorios palestinos). Todo es Israel. La gente ha entendido que despus de Oslo, de Gaza, de todos los intentos, la solucin de los dos Estados no es viable. Tenemos que quedarnos con todo el pas, explica. Como l, son muchos los israeles que se han dejado seducir por la derecha y que no creen que vaya a haber un acuerdo con los palestinos en un futuro prximo.

El rgimen de apartheid que pesa sobre los palestinos tambin se expres en las elecciones, estaban habilitados para votar 5.9 millones de judos, pero de los 6.1 millones de palestinos que viven bajo leyes Israeles slo lo pudo hacer 1.8. En "la nica democracia de Medio Oriente" (elogiada y apoyada por todos nuestros gobiernos) 1 de cada 3 personas gobernadas por Israel no tuvo ni tiene derecho a votar.

 

Por Gabriel f. Lpez Docente universitario en Hist. Contempornea e Historia de Asia-

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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