Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2013

Mali, Francia y los extremistas

Tariq Ramadan
Mondialisation.ca/Le blog de Tariq Ramadan

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Mientras el mundo observa parece haber unanimidad entre la clase poltica francesa acerca del principio de intervencin militar en el norte de Mali contra los islamistas, yihadistas y extremistas. Es cierto que algunas personas reprochan al gobierno haberse comprometido en solitario, pero consideran que la decisin de llevar a cabo una accin militar es justa. El presidente francs, Franois Hollande, que pareca perdido en el centro de un gobierno confuso, recupera el prestigio y se labra la imagen de hombre de Estado, de jefe de guerra, que quiere destruir al enemigo, impedir que le haga dao. Por consiguiente, en el norte de Mali es donde Francia ve reflejarse, por fin, la imagen de un presidente fuerte, decidido, instalado en Pars.

Hay que empezar por el principio y adoptar una postura clara. Hay que condenar firmemente la ideologa y la prcticas de las redes y grupsculos salafes yihadistas y extremistas. Es inaceptable su manera de comprender el islam, su manera de instrumentalizar la religin y de aplicarla imponiendo penas fsicas y castigos corporales de manera odiosa. Una vez ms la conciencia musulmana contempornea e internacional debe expresarse alto y claro, y decir y repetir que esta manera de comprender y de aplicar el islam son una traicin, un horror, una vergenza, y que los primeros que deberan oponerse a ello son los propios musulmanes y los Estados y sociedades mayoritariamente musulmanes. Polticamente, intelectualmente y con toda la fuerza de su conciencia y de su corazn. Esta postura no puede aceptar concesin alguna.

A esta firme postura de principio hay que aadir el anlisis geoestratgico y evitar confundir la claridad de la postura moral con la ingenuidad de una postura poltica binaria simplista: por consiguiente, estar contra los extremistas yihadistas equivaldra obligatoriamente a estar de acuerdo con la poltica francesa en la regin? La expresin de George W. Bush estar con nosotros o contra nosotros es fundamentalmente falsa y peligrosa tanto en su esencia como en sus consecuencias. Detrs del noble compromiso de Francia al lado de los pueblos africanos en peligro existen algunas preguntas que hay que plantear explcitamente. Occidente en general y Francia en particular olvid durante dcadas a los pueblos bajo las dictaduras tunecina, egipcia y libia antes de entonar elogios a las revoluciones, a la primavera rabe y a la libertad. En Libia la intervencin humanitaria tuvo sus aspectos turbios, aromas a intereses petroleros y econmicos mal disimilados e incluso asumidos.

Unos meses ms tarde Francia intervena en el norte de Mali por el bien del pueblo con la sola intencin de proteger a este pas amigo del peligro de los extremistas ahora aliados de los rebeldes tuareg. Est por ver. La ausencia de datos econmicos y geoestratgicos en la presentacin poltica y meditica de los hechos es inquietante. Adems, no se dice nada de la larga historia ni de la ms reciente de alianzas de Francia con los sucesivos gobiernos malienses. Todo sucede como si de pronto Francia expresara su solidaridad poltica de manera generosa y desinteresada. Ahora bien, a la sombra de las recientes convulsiones polticas Francia no ha dejado de interferir, de presionar, de apartar a los actores malienses molestos (polticos o militares) y de crear alianzas tiles tanto en los niveles ms altos del Estado como en los terrenos tribal, civil y militar. Tras la cada del coronel Gadafi se haba debilitado y aislado extremadamente a Amadou Toumani Tour, derrocado por un golpe de Estado el 22 marzo de 2012. Parece haber pagado el precio de su poltica con relacin al Norte y de sus puntos de vista referentes a la atribucin de los futuros mercados de explotacin petrolera. Los (a veces difciles) vnculos de Francia con la organizacin secesionista Movimiento Nacional de Liberacin de Azawad (MNLA) no son un secreto para nadie y permitiran establecer una zona de fractura entre el Sur y el Norte de Mali muy til con vistas a la explotacin de riquezas mineras muy prometedoras. Desde hace tres aos (y ms an en los hechos) la presencia de Al-Qaeda del Magreb Islmico (AQMI) y de su alianza con las tribus tuaregs en el Norte ha sido otro factor para justificar la presencia militar francesa en la regin (y que se hizo oficial desde el lanzamiento de la guerra hace unos das).

El gobierno francs y los responsables de las multinacionales del gas y del petrleo siempre ha relativizado o minimizado oficialmente los descubrimientos de recursos mineros en la regin saheliana comprendida entre Mauritania, Mali, Nger y Argelia (incluso se habl de milagro maliense). Sin embargo, los datos son mucho ms conocidos y confirmados de lo que se deja entender y Jean Franois Arrighi de Casanova, director de Total frica del Norte, no dud en hablar de un nuevo Eldorado con unos descubrimientos de gas y petrleo inmensos. La regin tiene al menos cinco cuencas. La de Touadenni, en la frontera mauritana, ya ha revelado la importancia de sus recursos. Hay que aadir las de Tamesna y Iullemeden (en la frontera con Nger), la de Nara (cerca de Mopti) y la fosa de Gao. La Autoridad para la Investigacin Petrolera francesa (AUREP, por sus siglas en francs) confirma el potencial del subsuelo del norte de Mali en recursos mineros (esencialmente gas y petrleo). Los primeros concernidos son Mali, Mauritania, Argelia y Nger, y con la cada del coronel Gadafi se han abierto las perspectivas de explotacin para las compaas francesas (con Total a la cabeza), italianas (ENI) y argelina (Sipex, filial de Sonatrach) que se calcula que ya han invertido ms de 100 millones de dlares en estudios y perforaciones a pesar de las dificultades debidas a la aridez y a la inseguridad. El pueblo amigo maliense bien merece que se defienda su sangre, su libertad y su dignidad cuando se conoce, adems, el petrleo y gas que puede albergar su desierto. Lo que es un espejismo no son los recursos mineros del norte de Mali sino la realidad de la descolonizacin.

Por lo dems, acaso no es legtimo plantearse determinadas preguntas? Nadie puede negar la existencia de grupos violentos extremistas y radicalizados cuya forma de comprender el islam es fallida e inaceptable. Ya hemos dicho que hay que condenarlos. Hay que constatar que estos grupos tienen unas estrategias polticas contradictorias y una molesta tendencia a instalarse en los lugares exactos en los que los recursos mineros son una baza capital. Se saba que estaban en Afganistn (en una regin inmensamente rica en petrleo, gas, oro, litio, etc.) y he aqu que sin saber bien por qu los locos extremistas se instalan en el Sahel maliense para aplicar ah su inhumana y tan poco islmica sharia. En el Sahel desrtico! Que no se nos malinterprete: es indudable la existencia de estos grupsculos extremistas, pero existen dudas legtimas sobre su posible infiltracin (tanto los servicios de inteligencia estadounidenses como europeos han admitido haber utilizado la infiltracin basndose en agentes instigadores). Tanto los lugares en los que se han instalado como sus mtodos bien podran haber sido alentados y orientados: se saba con George W. Bush y en Mali se ve ahora que se puede utilizar de forma til a unos terroristas. Durante nuestra ltima visita a Mali un jefe militar maliense nos confiaba sus recelos: La orden es exterminarlos, destruirlos (sic), aunque estn desarmados. Nada de prisioneros! Se hace lo imposible por volverlos locos y por radicalizarlos. Extraa estrategia de guerra, en efecto. De forma ms extensa [la revista francesa] Le Canard Enchan revela que el aliado de Francia, Qatar, firm un acuerdo con Total referente a las explotaciones del Sahel y que, paradjicamente, apoyaba finciera y logsticamente a grupos radicalizados como los insurgentes del MNLA (independentistas y laicos), los movimientos Ansar Dine, Aqmi y Mujao (jihad en frica Occidental). Si estos hechos resultaran ser ciertos, sera una contradiccin? O es acaso una forma de animar y de empujar a los pirmanos (extremistas) para hacer til, necesaria e imperativa la accin de los bomberos (franceses)? Un reparto cmplice de papeles, particularmente eficaz y muy cnico.

Mientras el mundo observa la reciente toma de rehenes en Argelia va a movilizar an ms los sentimientos nacionales a favor de la operacin militar. Rehenes estadounidenses, ingleses, noruegos, etc. y ello en territorio argelino: ahora lo que est en juego sobrepasa Francia. La mayora del pueblo maliense se alegra pero muchos de ellos no son ingenuos: la Francia amiga es sobre todo amiga de sus intereses y no es nueva su manera de intervenir selectivamente (en Libia o en Mali, pero no en Siria o Palestina). Se nos deca que haba terminado la poltica sesgada de Francia en frica, que haban fracasado las colonizaciones poltica y/o econmica, y que ha sonado la hora de la libertad de los pueblos de la dignidad de las naciones y de la democracia! Por consiguiente, habra que apoyar ciegamente esta hipocresa general. Hay que denunciar a los extremistas, condenar sus acciones y la instrumentalizacin de la religin y de las culturas, pero tambin es el momento de hacer frente a las responsabilidades. Los Estados africanos y rabes que olvidan los principios elementales de la autonoma y de la responsabilidad polticas (y los del respeto a la dignidad de sus pueblos), las elites africanas y rabes, y todos nosotros, que somos tan poco capaces de proponer una visin clara de la independencia poltica, econmica y cultural, los pueblos que se dejan llevar por las emociones populares y los espejismos de las potencias amigas todos nosotros, intelectuales y ciudadanos preocupados por la dignidad y la justicia en los pases del Sur, tenemos que asumir la responsabilidad ltima de cuanto ocurre bajo nuestros ojos. La destruccin de los extremistas yihadistas del Norte de Mali no es una promesa de libertad al pueblo maliense sino, a largo plazo, una forma sofisticada de nueva alineacin. Sin embargo, las formas de resistencia de los pases del Sur Global (con los movimientos polticos e intelectuales comprometidos en el Norte) nunca han tenido tantas oportunidades como hoy de abrir otros horizontes y nuevas vas hacia su libertad.

Hoy todo lo que se ve es esta euforia, esta celebracin o este silencio ante la accin liberadora de Francia y de la comunidad internacional que le apoya unnimemente. Es como si Oriente Prximo y frica hubieran aceptado seguir estando sometidos mientras lanza sus ltimos cartuchos este Occidente herido y moribundo a causa de las crisis econmicas, polticas e identitarias que padece. El mejor servici que frica puede hacerse a s misma y a Occidente es no doblegarse ante la nostalgia y los delirios de poder de este ltimo, sino resistir con dignidad y coherencia en nombre de los mismos valores que defienden Francia y Occidente y que, sin embargo, traicionan cotidianamente a merced de sus polticas mentirosas e hipcritas en Amrica del Sur, en frica y en Asia. El Norte de Mali es un espeluznante hecho revelador: he aqu un pueblo que canta su liberacin poltica, la cual est asociada a su nuevo encadenamiento y ahogamiento econmicos; he aqu a los polticos e intelectuales africanos o rabes que sonren y aplauden (conscientes o inconscientes, ingenuos, arribistas o comprometidos). La hipocresa y la cobarda de estos ltimos no es sino el reflejo de la hipocresa y la manipulacin de las grandes potencias occidentales. Nada nuevo bajo el sol de las colonias.

Fuente: http://www.mondialisation.ca/le-mali-la-france-et-les-extremistes/5320056




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter