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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2013

Los "Falsos Positivos": puro terrorismo de Estado

Germn Uribe
Rebelin


Muy a conveniencia pas recientemente desapercibido el Informe de la Corte Penal Internacional en donde se afirma que los Falsos Positivos s han podido ser poltica de Estado. Naturalmente que el establecimiento y el gobierno en diversas ocasiones le han dado un insustancial ments a tamaa afirmacin. Ahora, impotentes ante la realidad y las crecientes denuncias, probablemente apabullados por el ojo avizor de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, o por una eventual actuacin de la Corte Penal Internacional, decidieron sobresaltados hacer mutis por el foro, ms por temor que por vergenza.

Pero si alguna responsabilidad nos cabe a quienes ejercemos el oficio de periodistas o columnistas, es la de hundir en profundidad nuestro dedo en esa llaga putrefacta que fuera tan persistente y criminalmente desmentida durante los dos desastrosos periodos presidenciales del pendenciero lvaro Uribe Vlez. Con toda razn, la CPI subraya que las ejecuciones extrajudiciales han ocurrido en Colombia de manera permanente durante los ltimos 25 aos, con su pico ms alto en cuanto al nmero de vctimas reportadas entre 2002 y 2008

Qu inculpadora coincidencia!

Hace escasos das, el Fiscal General de la Nacin, Luis Eduardo Montealegre, nos adverta de 3 mil vctimas directas inocentes -nos vinimos a enterar de minusvlidos que tendan embocadas a la fuerza pblica y de ciegos que construan sofisticadas bombas- sealando sin esguinces ni vacilacin que hay que determinar si estamos frente a lo que se ha denominado delitos de sistema violaciones programticas y estratgicamente calculadas. Ataques planificados contra derechos humanos, aadiendo que se est estableciendo si todo ese nmero de vctimas obedece a un patrn de comportamiento o era una poltica institucional (porque) es que ante semejante cantidad de vctimas y detenidos de la Fuerza Pblica, el sentido comn indica que las muertes de humildes colombianos no son fruto del azar.

As las cosas, esta visin de la Fiscala nos permite al menos conservar la esperanza de que ms pronto que tarde la aparentemente institucionalizada por el gobierno de Uribe poltica oficial de los falsos positivos responda ante la justicia y nos conduzca hasta la verdad absoluta que los colombianos, con afn y angustia, reclamamos. Y qu importa, enfatizo, si la accin de nuestra fiscala nos priva de una contundente actuacin con resonancia mundial de la Corte Interamericana de Derechos Humanos o de la Corte Penal Internacional, que todos sabemos estn atentas a no permitir que la impunidad contine vigorizando la criminalidad tantas veces agazapada en atuendos oficiales.

Y es que en reciente informe de la CPI, la gambiana Fatou Bensouda, Fiscal de la Corte, fue explcita al respecto: Hay bases razonables para creer que los falsos positivos han sido una poltica de Estado; estos asesinatos, cometidos para aumentar los ndices de xito militar, podran considerarse crmenes de lesa humanidad; dichos actos tambin pueden ser catalogados como crmenes de guerra.

Pero, en fin, para ser consecuentes en trminos histricos con lo que aqu planteamos sobre los Falsos Positivos, tenemos que hacer una obligada referencia al origen de stos, al menos en lo que concierne a su inaudito auge en el periodo gubernamental del expresidente Uribe.

El rgimen de la Seguridad Democrtica bajo la inspiracin de Uribe y a travs de su ministro de Defensa, un personaje de nombre Camilo Ospina Bernal, concibi la Directiva Ministerial nmero 29 de noviembre de 2005 "que desarrolla criterios para el pago de recompensas por la captura o abatimiento en combate de cabecillas de las organizaciones armadas al margen de la ley siendo sta la ms aterradora y fascista de las ideas tendientes a liquidar la guerra contra las FARC sin el menor recato por la vida de los civiles inocentes y sin ninguna contemplacin tica o moral, dando la impresin de querer estimular a la tropa a simplemente disparar y matar -a la topa tolondra-, puesto que lo nico que contaba a partir de tal Directiva era el nmero de bajas, bien fueran del enemigo o de inermes ciudadanos.

5 millones de pesos por mximos cabecillas. 1.719 millones de pesos por cabecillas de estructuras mayores de relevancia nacional. 191 millones de pesos por cabecillas de estructuras rurales y urbanas a nivel regional. 68 millones 760 mil pesos por cabecillas de estructuras rurales y urbanas a nivel local. 3 millones 815 mil pesos por cabecillas y miembros de guerrillas, escuadras o rasos responsables de acciones a nivel local.

En todo caso, tal estrategia -qu error!, qu horror! tendra a su favor un efecto sicolgico de optimismo sobre la poblacin colombiana, y a escala mundial, de contundente y cercana victoria sobre el enemigo.

La ansiedad y el delirio triunfalista los llev a convertir con este donativo a infinidad de sus soldados y policas de la Patria no en hroes, sino en simples criminales de guerra excitados por el dinero y extasiados frente al timbre metlico y el brillo enceguecedor de las medalleras.

Qu pas, mi pas!


(*) Germn Uribe es escritor colombiano

[email protected]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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