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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2013

Por dnde estallar nuestro magnfico desorden?

Rafael Poch
La Vanguardia


Una poltica anticrisis alternativa que no incluya una clara posicin antibelicista y antimilitarista estar coja desde su inicio

La estabilidad econmica y militar del mundo reposa sobre bases muy frgiles. La crisis global empuja a las naciones hacia el recurso militar. Eso es tan viejo como la humanidad y la pregunta de si la actual crisis desembocar en una gran guerra no tiene nada de excntrica. La cuestin puede formularse al revs: un conflicto militar de envergadura podra ser desencadenante de una fase muy superior de general hundimiento econmico, el big bang de una crisis econmica mundial. Tenemos dos escenarios servidos.

Uno en el Mediterrneo Oriental, que apunta hacia Irn y el Golfo Prsico. El otro en Asia Oriental, con un cerco militar contra China. En ambos escenarios se est jugando con fuego.

En el Mediterrneo Oriental, desde el norte de frica hasta Oriente Medio, tenemos una considerable concentracin de pases que atraviesan crisis muy diferentes pero todas ellas profundas.

En Libia la intervencin occidental ha dejado un pas fragmentado cuyas chispas han prendido en Mali. En Egipto la revuelta civil continua porque ninguna de las grandes cuestiones que plante se han resuelto. En Grecia la poltica alemana est destruyendo una sociedad a la que se empuja a la revuelta. En Chipre, otro miembro de la Unin Europea en crisis, la decisin de explotar reservas martimas de gas con ayuda israel es discutida por Turqua, reavivando las antiguas tensiones militares entre turcos y griegos. Y todo eso no es nada comparado con la guerra civil siria.

Fomentado por occidente y los pases rabes integristas amigos, con armas, dinero y propaganda, la guerra civil de Siria tiene como principal problema un frente de potencias occidentales y monarquas integristas reaccionarias del Golfo que se opone enrgicamente a cualquier accin diplomtica y est decidido a un cambio de rgimen.

El conflicto de Siria lanza desestabilizadoras fracturas, tnicas y religiosas, hacia todo su entorno, desde Lbano, hasta Turqua, pasando por Jordania. El principal problema del rgimen de el Azad, es, sin embargo, ser aliado de Irn.

La presunta ambicin nuclear de Irn es, contemplada histricamente, una lgica reaccin al hecho nuclear israel, y al doble rasero con el que las grandes potencias nucleares pisotean el acuerdo de no proliferacin (NPT) de 1968. Es tambin reaccin a la sistemtica negacin de la antigua propuesta, de Egipto, Irn y otros, de crear una zona libre de armas de destruccin masiva en Oriente Medio, a la que Washington, por no hablar de Israel, se opone activamente. El problema nuclear iran sirve tambin para diluir la ignominia palestina, paradigma de cuestin colonial en el siglo XXI que inflama el demencial conflicto de civilizaciones.

El segundo escenario es el de Asia Oriental, particularmente desde que Obama anunciara, en noviembre de 2011, su reforzada atencin militar all. Existe un riesgo de conflicto que tiene a China como objetivo.

Durante muchos aos la poltica de Pekn estuvo presidida por el principio que Deng Xiaoping formul en los noventa, la necesidad de ser prudentes y humildes en poltica exterior para no malograr el gran objetivo estratgico de la nacin, su modernizacin y desarrollo. Ese era tambin el relleno de la doctrina de la pacfica emergencia de China de Hu Jintao. Las cosas han cambiado por la extrema necesidad energtica de China, de la que depende el propio objetivo estratgico de Pekn: sin rutas libres y despejadas en los ocanos ndico y pacfico del sur, as como en los estrechos de Indonesia, no hay perspectiva posible de mantener el crematstico desarrollo chino tal como est planteado.

Ah es donde el fortalecimiento del cerco aeronaval a China propugnado por Obama, con el fortalecimiento de las alianzas antichinas en la regin, las ventas de armas a Taiwn y el pulso naval y areo entre China y Japn por las islas en disputa, as como el siempre abierto escenario de un cambio de rgimen en Corea del Norte y el apoyo de Washington a las reivindicaciones territoriales de Vietnam y Filipinas contra China, colocan a Pekn en una situacin nueva.

China est dejando claro que no va a permitir dejarse encerrar en una esquina y los tonos que sus polticos militares y medios de comunicacin estn lanzando ya son muy diferentes de los de hace pocos aos. Cualquier da la chispa de un incidente con Japn alrededor de las islas del Mar de China Oriental puede dar lugar a un serio conflicto.

Cualquier conflicto militar de envergadura, sea en el Mediterrneo Oriental y Oriente Medio, en un arco que va desde Grecia hasta Irn, pasando por Siria, sea en Asia Oriental, desde la pennsula coreana, hasta Vietnam y Filipinas, con el pleito chino-japons por las islas como detonante, supondra un golpe definitivo a la economa global.

En el mundo de hoy, con sus grandes flujos econmicos internacionales, todo est interrelacionado. Es en China donde la industria del automvil alemana, y la exportacin germana en general, est salvando estos das sus balances. Cualquier hundimiento comercial en Europa sera fatal para China y viceversa. Algo parecido puede decirse de Estados Unidos. En este sentido es inaudito el desinters que el anlisis y seguimiento de la crisis econmica demuestra hacia los temas militares, ignorando las estrechas relaciones existentes entre ambos vectores.

Hoy ms que nunca, la pregunta por donde estallar militarmente la actual crisis econmica? es muy pertinente. Por eso, una poltica anticrisis alternativa que no incluya una perspectiva profundamente antibelicista y antimilitarista estar coja desde su inicio.

Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/berlin/?p=405



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