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(Argumentos para la lucha)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2013

El drama de los desahucios
Patada en la puerta contra pisos tapiados en Madrid

Alberto Pradilla
Gara


Paquita y Alberto han ganado tiempo. Una juez les permite seguir viviendo en el piso de propiedad pblica que ocuparon en Madrid. Bajo su suelo, otro apartamento sigue vaco y con su puerta blindada por una plancha metlica. Dos caras del drama de la falta de techo en el Estado.

Ahora estoy muy contenta, pero me llegas a ver hace un da y estaba como un flan. Paquita Saavedra, de 36 aos, recibe en su casa con una sonrisa de alivio que no le cabe en la cara. En 24 horas ha pasado de la angustia de empaquetar sus pertenencias y la incertidumbre de no saber cul sera su prximo techo a respirar aliviadsima por la decisin de un tribunal. La fecha fatdica vena grabada en una orden de desahucio. El 25 de enero, hace dos das, estaba previsto que llegase la caballera del desalojo para echarles del piso que mantienen ocupado. Una juez de Madrid, siguiendo una medida cautelar del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que par un caso similar ocurrido en Vallecas hace un mes, les ha permitido seguir en el piso. La actividad del movimiento popular ha puesto sobre la mesa esta cuestin y pone al Reino de Espaa en el ojo del huracn. Est violando derechos fundamentales, seala Rafa Mayoral, abogado de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas.

El caso de Saavedra es paradigmtico. Hace ao y medio, su marido, Alberto Simn, irundarra de 37 aos, y ella, agotaron todas las existencias econmicas. Les echaron de la casa donde residan alquilados con sus dos hijos: Rubn, de 8 aos y Dani, de 6. Ese mismo da, ante la falta de perspectivas, pegaron una patada en la puerta del domicilio que actualmente ocupan, que es propiedad de la Empresa Municipal de Vivienda, entidad municipal dedicada, segn su declaracin de intenciones, a facilitar el acceso a techo a las personas con ms dificultades. Lo de la patada en la puerta es en sentido figurado. La familia se cuid mucho de causar cualquier desperfecto que pudiese volverse en su contra. Adems, escogieron un piso que llevaba cinco largusimos aos vaco, cogiendo polvo, mientras ellos podan verse en la calle. No es el nico caso. Si uno baja las escaleras de su mismo bloque se encuentra con una chapa metlica que blinda el acceso de otro domicilio, exactamente igual al suyo, que permanece vaco. Una cruel metfora que seala directamente a unas promociones que, en principio y segn la teora, deban de utilizarse para dar una salida a quienes no tienen opciones.

Demandan un alquiler social

Quiero un alquiler social. S que este piso no es nuestro, pero de este modo no hacemos dao a nadie, seala Saavedra. Recuerda las dificultades para acceder a una vivienda, aunque sea protegida. Ya han perdido la cuenta del nmero de solicitudes enviadas, todas ellas en vano. Si me dicen que van a realojar aqu a una familia y que nos darn una alternativa, nos marchamos, argumenta. Abiertos a las soluciones estn. Lo que no pueden permitir es dejarse empujar al abismo. Estoy luchando por un piso ocupado, cierto. Pero tambin es verdad que, o luchas, o te vas a la calle. Para quienes dicen que ocupar es muestra de querer aprovecharse, la mujer les lanza un recado. Creen que si tuvisemos dinero no pagaramos? A nadie le recomendara vivir as.

Llevo seis aos sin trabajar. Cada vez que llevo un currculum me dicen que no doy el perfil, lamenta Saavedra. Simn aguant un poco ms. Pero lleva cuatro aos sin un empleo estable. En aquellos das felices de la burbuja inmobiliaria trabaj a destajo en la obra. Ahora, la construccin se ha venido abajo. Y con ella, los ingresos. Vivamos de alquiler a dos calles de aqu. Pero dejamos de pagar porque no tenamos nada, relata la mujer. Cunto es nada? Apenas 350 euros en los meses buenos, que el matrimonio rene de aqu y de all para pasar el mes. Un alquiler, por mnimo que sea, siempre supera los 400. Y no se puede olvidar una mxima: el principal objetivo es que a sus hijos no les falte de nada. Para salir adelante, ella da de comer a un anciano y cobra unos 120 euros al mes. El resto lo completan con chapuzas con consigue l o los recursos ms variopintos: muestreos de mercado, es decir, probar productos que estn a punto de salir o acudir como pblico a la televisin. Te pagan a veces en tiquets de El Corte Ingls. Algo es algo, dice Simn.

La experiencia de ser expulsada por una renta que no podan asumir result traumtica. S tiene razn... la casa es suya y no le pagbamos, musita Saavedra. Como saba que hacer frente a otro alquiler era una tarea titnica con pocas perspectivas, terminaron de ocupas. Eso s, en un piso que, como haban comprobado previamente, llevaba cinco aos sin recibir inquilinos. Entraron y comenzaron una nueva vida. Los muebles? Algunos de la basura y otros de regalo. La comida? Haciendo malabarismos. Cuidar a los chavales y buscar trabajo, ese peregrinaje ingrato, completan el calendario de la familia. Y as permanecieron durante un ao hasta que, en noviembre de 2012, les lleg esa fatdica comunicacin que pona caducidad a su estancia. Entonces tomaron contacto con la (PAH).

Europa abre la va a los recursos

Sobre la mesa del saln, Saavedra muestra el papel que convocaba a la protesta contra su desahucio. Si esto se soluciona definitivamente, lo voy a enmarcar, asegura, nerviosa. Puede que esa luz al final del tnel est cerca. La juez ha estimado el recurso interpuesto por sus abogados y prohbe expulsar a esta familia porque su caso es de primera necesidad. Se acoge a una cautelar del TEDH que paraliz un desahucio similar hace poco ms de un mes. El IVIMA (Instituto de la Vivienda de Madrid, dependiente de la Comunidad) quera echar de casa a una madre y sus dos hijos sin aportar alternativas. Los magistrados europeos lo han frenado. Es un antecedente interesante. Ya no es que haya pisos vacos, que es un escndalo, sino que la administracin no puede expulsar sin ofrecer una alternativa, dice Mayoral.

Te puede pasar a ti, a tu primo, a tu vecino, afirma Saavedra. Un mensaje para quien se vea amenazado por la inhumanidad de quedarse en la calle? Que se muevan, que no les de vergenza. Mientras, enumera todos los pisos vacos que conoce. Desde la PAH ya advirtieron el jueves de que las ocupaciones podran multiplicarse. En un Estado donde 6 millones de habitculos permanecen sin inquilinos, lo que deberan de juzgar los magistrados es porqu se tapian mientras las familias estn en la calle.

Ser expulsada para que tu casa quede vaca y blindada con una plancha de metal

Azucena Paredes fue desahuciada de su casa, un piso del IVIMA, junto a su madre, su abuela y sus tres hijos, de entre uno y cuatro aos de edad. Una deuda de su madre que ella misma desconoca y que trat de arreglar, unida a un proceso repleto de irregularidades, dejaron a esta familia en la calle en noviembre de 2011. Su caso, retransmitido en directo por diversas televisiones, simboliz el drama de las ejecuciones hipotecarias. Lo cnico de todo esto es que no contentos con dejar a cinco personas en la calle, los responsables de la administracin tapiaron la puerta para que nadie volviese a entrar. Tampoco lo han adjudicado. As que este piso ubicado en Manoteras, en el distrito de Hortaleza (norte de Madrid) est ahora cogiendo polvo. En el mismo momento en el que echaron de casa ya estaba el albail para bloquear la puerta, recuerda Paredes. Para que quedase claro que la casa no la iba a disfrutar nadie. Desde entonces, la plancha metlica cierra el paso a una vivienda por la que debera de haber pagado 30.000 euros pero cuya deuda se dispar hasta los 49.000. Por si a alguien se le ocurre entrar.

La pelea de Paredes ha sido una carrera contra el sistema. Tras el desahucio, decidi ocupar un piso. En la calle no nos bamos a quedar, afirma. Pero las cuatro paredes le duraron poco. Nuevamente, las autoridades le instaron a marcharse, dando un plazo de diez das y amenazando con sanciones. Sobre las supuestas ayudas sociales, mejor ni hablar. Cuando la joven acudi a la asistenta, le amenazaron con arrebatarle a sus hijos. Sali de ah corriendo. Hacer pblico su caso fue lo que provoc que a esta joven desempleada de 29 aos se le abriese el cielo. Una persona que vio su caso por televisin se puso en contacto con ella y le ofreci un alojamiento en Toledo. Solidaridad que le ha permitido instalarse sin temer a una nueva orden de desahucio. Claro, que su piso, ese del que le echaron por una deuda que ella intent pagar, sigue tapiado, sin uso. Como si ella misma no hubiese podido quedarse ah mientras negociaba una salida a plazos. Llevaba ms de 20 aos en esa vivienda, lamenta.

Cuanto ms pobres somos, ms pobres nos hacen, certifica Paredes. La inhumanidad administrativa se ha mostrado especialmente cruel con ella. No solo por comerciar con un bien bsico como es el de la vivienda. Tambin por despojarle incluso de dinero que le corresponda. Tras hacer cuentas, han descubierto que la Comunidad de Madrid le adeuda 6.000 euros que, pese a que ya han sido reclamados, se niega a pagar. Se quedan con mi casa y con mis ahorros, protesta la joven.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130127/384842/es/Patada-puerta-contra-pisos-tapiados-Madrid/


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